Críticas

Las Flores de la Guerra

Por Román Santiago Pidre.

Antes de que China se transformara en el pulmón capitalista que es hoy en día, su actividad cultural se fundamentaba únicamente en el amor y veneración por su propio país, razón por la que la mayoría de su cine, al igual que casi toda la obra de Zhang Yimou, se articula dentro del género histórico, en el que el país asiático interacciona como un personaje más. Es por eso que desde Sorgo Rojo (su primera película) hasta Las Flores de la Guerra, la tradición, el costumbrismo y el respeto por lo secular fueron los principales elementos de Yimou para confeccionar un puzzle que esboza una completísima radiografía viva de la historia de China, desde las Dinastías hasta la Era Moderna.

Con Las Flores de la Guerra, Zhang Yimou sigue actuando como un meticuloso cronista, primando su preocupación por la recreación y puesta en escena de cada personaje con su contexto cultural y social antes que por las tramas y sus conflictos. Ese especial cuidado por los personajes y sus situaciones siempre se vio enfatizado por el virtuosismo que atesora en el apartado visual (comenzó su carrera como director de fotografía), convirtiendo a Yimou en uno de los mejores directores de cine contemplativo y simbólico de su época, pero tras Hero, obra que pretendía seguir los pasos internacionales de Tigre y Dragón del hongkonés Ang Lee, y La Casa de las Dagas Voladoras, el director chino comenzó una larga transformación comercial que ha acabado desvirtuando por completo su formalismo y estilo, cuya cima alcanzó con la dirección de la apoteósica ceremonia inaugural de los JJ.OO. de Beijing en 2008.

© European Dreams Factory

© European Dreams Factory

Amor Bajo el Espino Blanco y Las Flores de la Guerra, son una suerte de retorno del antiguo Zhang Yimou, quien intenta volver a las raíces de su obra. En su última producción, la más cara en la historia de China, el director recrea uno de los mayores crímenes contra la humanidad perpetrado en la ciudad de Nanking y saldado con 300.000 víctimas y más de 20.000 niñas y mujeres violadas.

Del mismo modo que la filmografía de Yimou tiene esa “obligación moral” de redimir la memoria de su pueblo, los personajes de Las Flores de la Guerra buscan una redención como vía de escape a la historia, e incluso el “héroe” americano (Christian Bale) no es otra cosa que un hilo conductor por el que Yimou cuenta a occidente este horror, tan presente en la memoria colectiva asiática.

Esta película es un intento de redención en forma de “homenaje póstumo” a su gente, pero a diferencia de la más interesante Ciudad de Vida y Muerte (que narra el mismo hecho histórico), la película de Yimou propone un punto de vista más colorido y variado -ya que en una guerra no “absolutamente todo” es horrible, sino que también hay humor negro (representado en este caso por Bale en forma de cura borracho), erotismo (prostitutas), pureza (niñas), felicidad, amor, etc…-. Sin embargo, estos puntos de vista tan dispares rompen por completo el ritmo de la película; una vez más, Yimou se equivoca sobremanera anteponiendo lo “pirotécnico” a lo narrativo.

© European Dreams Factory

© European Dreams Factory

El director chino pierde el pulso pasándose de rosca, preocupándose demasiado por mitificar la historia, algo que tendría que hacer de por si el relato; debido a un guión que no consigue transmitir las motivaciones del director, se ve obligado a exagerar tanto que todo se convierte en “semi-telenovelesco”.

A partir de la mitad de la película el espectador pierde el sentido del conjunto, de la misma forma que el personaje caracterizado por Christian Bale (conductor de la historia) se pierde por las calles aniquiladas de Nanking: paradójicamente  es visualmente y narrativamente la mejor secuencia de la película pero al mismo tiempo la que menos sentido tiene y la que menos encaja dentro de todo el engranaje.

La Linterna Roja, ¡Vivir! o El Camino a Casa, películas imprescindibles y esenciales, son claros ejemplos de cómo el antiguo Yimou encontraba fácilmente belleza en marcos desoladores; con esta película, el nuevo Yimou se sumerge en el reto de intentar buscar otra vez esa belleza, un esfuerzo encomiable pero que inevitablemente se queda a medio camino entre el quiero y no puedo.


Zhang Yimou | Heng Liu | Christian Bale, Ni Ni, Zhang Xinyi, Huang Tianyuan, Han Xiting, Zhang Doudou, Dawei Tong, Atsuro Watabe, Cao Kefan, Yuan Yangchunzi, Sun Jia, Li Yuemin, Bai Xue, Takashi Yamanaka, Shigeo Kobayashi, Paul Schneider | Chaoying Deng, William Kong, David Linde, Leo Shi Young | Weiping Zhang | Zhao Xiaoding | Chen Qigang | Meng Peicong | Yohei Taneda | Beijing New Picture Film Co., EDKO Film, New Picture Company | European Dreams Factory |
  • http://twitter.com/Schanabrier Eric Sanabria

    Agridulce. Como la salsa. JUASJUASJUAS

  • http://www.facebook.com/profile.php?id=1381542417 John Ed

    Me encanto esta película a pesar que en el primer acto, le cuesta encontrar el rumbo a tomar.
    Pero cuando Bale se pone la sotana (y un buen par de cojones) la peli repunta muy bien. pero lo mejor esta en el acto final…Agridulce (tenia tiempo de no sentirme así al ver un film)

  • http://www.facebook.com/people/Oscar-Carlos-Jalife/1355053864 Oscar Carlos Jalife

    ¡Gracias por la aclaración!

  • http://www.facebook.com/89roman Román Santiago Pidre

    Lo siento, es un error de escritura: “pulmón capitalista” debería ir entre comillas ya que, aunque China sigue siendo comunista, su economía (sobretodo exterior) está evolucionando hacia el lado opuesto.

  • http://www.facebook.com/people/Oscar-Carlos-Jalife/1355053864 Oscar Carlos Jalife

    ¿Puede ser que el primer párrafo, el primer renglón, confunda a China con el Japón?

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