Críticas

Anna Karenina

La novela de León Tolstói Anna Karenina ha tenido un sinfín de adaptaciones, ya sean teatrales, cinematográficas o televisivas. En la gran pantalla, las legendarias Greta Garbo y Vivien Leigh han dado vida a este personaje literario. El británico Joe Wright asume una ambiciosa adaptación que ha sido escrita por el dramaturgo y guionista Tom Stoppard, ganador del Oscar por Shakespeare in Love.

La acción de Anna Karenina se desarrolla en la Rusia imperial de 1874. Anna es una mujer casada con un hombre muchísimo mayor que ella y que es un alto funcionario del gobierno. Ella es muy apreciada por la alta sociedad rusa y lleva una vida recta, hasta que conoce a un joven y apuesto oficial, el conde Vronsky, por el que comenzará a sentirse atraída.

Anna Karenina crítica 1

© Universal Pictures International Spain

Joe Wright optó por rodar Anna Karenina en un teatro porque considera que la sociedad, la de la época y también la actual, es testigo de los escándalos de alcoba como si fuese el espectador de un espectáculo teatral. Toma como referentes a Lola Montès de Max Ophüls, El Arca Rusa de Aleksandr Sokurov, El Gatopardo de Luchino Visconti y la puesta en escena estilizada de Meyerhold. Wright se desata como nunca, tanto que se convierte en la versión 2.0 de Baz Luhrmann, pero consigue rodar escenas muy poderosas y hermosas, como por ejemplo el baile que se convierte en un juego de seducción entre Anna y Vronsky.


Joe Wright ha conseguido convertir a Anna Karenina en un gran espectáculo visual pero el film habría dado muchísimo más de sí si la pareja central hubiese estado encarnada por otros intérpretes a la altura de la historia.


Lo que menos me interesa de la Anna Karenina de Joe Wright es la relación entre Anna y el conde Vronsky por un error garrafal en el casting de la pareja, que tiene menos química que un par de lechugas mustias. El realizador confió una vez más en su musa, la actriz Keira Knightley, a quien dirigió en sus mayores éxitos cinematográficos como fueron las magníficas Orgullo y Prejuicio y Expiación, y por mucho que se esfuerce la intérprete británica en ningún momento llega a estar a la altura del personaje, es más, cada vez que tiene una escena con otro actor que no sea Aaron Taylor-Johnson, es devorada sin piedad. Pienso en otra actriz dotada de mayor talento, como puede ser Romola Garai, y probablemente el resultado habría sido más satisfactorio. Eso sí, la Knightley sigue demostrando que nadie mejor que ella para lucir vestidos de época, está guapísima.

En el pasado el personaje del conde Vronsky fue interpretado por John Gilbert, Sean Connery, Christopher Reeve o Sean Bean, actores con un gran talento y con un indiscutible físico de galán. Ver a Aaron Taylor-Johnson en Anna Karenina es como ver a un hipster en el cuerpo de baile de un antiguo espectáculo de Lina Morgan, no pega ni con cola. No creo que sea mal actor, en Nowhere Boy y Kick-Ass lo hace bastante bien, pero en el film de Joe Wright ni huele al personaje.

Anna Karenina crítica 2

© Universal Pictures International Spain

El resto de actores está muy por encima de la pareja protagonista. Jude Law que probablemente en la pasada década no habría desentonado nada si fuese seleccionado para encarnar a Vronsky, sobre todo si lo comparamos con Taylor-Johnson, asume a la perfección el rol de marido engañado. Viendo el film me dio la impresión de que Matthew Macfadyen se lo ha tenido que pasar bomba en la piel de Oblonsky, cada vez que aparece en pantalla la película sube. Cosa que también sucede con Alicia Vikander que interpreta a Kitty que junto a un magnífico Domhnall Gleeson protagoniza algunas de las escenas más bonitas que tiene el film. También están espléndidas Ruth Wilson, Kelly Macdonald, Michelle Dockery, Olivia Williams y Emily Watson, estas dos últimas funden a Knightley con un leve pestañeo.

Visualmente Anna Karenina es un espectáculo, los 35 millones de Euros que ha costado esta producción lucen el triple. El film se rodó en un solo set, en un teatro construido expresamente para la producción, y para simular los escenarios se utilizaron casas de muñecas y trenes de juguete. El diseño de producción de Sarah Greenwood es soberbio y tenía que haberse llevado el Oscar. Quien sí que se llevó la estatuilla fue Jacqueline Durran por su precioso diseño de vestuario. La fotografía de Seamus McGarvey es hermosa. Y el italiano Dario Marianelli vuelve a componer para Joe Wright y al igual que sucediese con Expiación, experimenta con la musicalidad de los sonidos, como por ejemplo el de un tren, y de nuevo consigue hacer un score con momentos bellísimos.

Anna Karenina crítica 3

© Universal Pictures International Spain

Reconozco que le tenía muchísimo miedo a la Anna Karenina de Joe Wright pero a pesar de no ser un film redondo me resultó una grata sorpresa. Aunque después de su visionado sufrí mareos, me vi afectada por el síndrome de Stendhal cinematográfico.


Joe Wright | Tom Stoppard, basándose en la novela de León Tolstói | Keira Knightley, Jude Law, Aaron Taylor-Johnson, Domhnall Gleeson, Kelly Macdonald, Olivia Williams, Ruth Wilson, Matthew Macfadyen, Emily Watson, Michelle Dockery, Jude Monk McGowan, Holliday Grainger, Luke Newberry, Alicia Vikander, Susanne Lothar | Melanie Oliver | Sarah Greenwood | Seamus McGarvey | Dario Marianelli | Tim Bevan, Paul Webster | Liza Chasin | Working Title Films | Universal Pictures International Spain |

Mary Carmen Rodrí­guez

Soy iconódula y oscarnallóloga.

  • anónimo

    No he visto la película pero sí he leído la novela.

    Casi todos los críticos interpretan que el personaje en el que Tolstói puso más de sí mismo es Lyovin, que es quien alcanza al final del libro un estado más cercano a la felicidad y a la perfección ética. Lyovin acierta mientras que el resto de los personajes fracasan.

    El amor de Anna Karénina por Vronsky se suele interpretar precisamente como un ejemplo de Tolstói de lo destructivo que puede llegar a ser un amor pasional (el amor de Lyovin, en cambio, es más reposado e intelectual). Anna elige un mal camino, aunque Tolstói también la retrata como una víctima de la sociedad, que le hace pagar su error de manera desmesurada (la situación de la mujer en la época y tal), y de su marido, que en la novela es un personaje bastante odioso.

    En la novela se deja ver que Anna tiene defectos (es soberbia, celosa, vanidosa, presumida, posesiva…) pero también es cierto que casi todos los personajes la encuentran encantadora. Y bueno, también se dice que es una mujer entrada en carnes, así que al elegir a la Kyra está claro que no buscaban la fidelidad al libro precisamente.

  • danielsatueotin

    Visualmente impactante y con una espectacular puesta en escena, también te deja la sensación de que Wright ha estado más preocupado por la puesta en escena que por la historia que está contando. No creo que la historia esté lo suficientemente bien contada y aunque la puesta en escena es realmente original y bonita, creo que le hubiera sentado mejor a la historia una dirección más clásica y dejar los experimentos para otras historias.
    Keira Knightly no me ha parecido que lo hiciera mal. Aaron Taylor desentona totalmente, solo ves a un niño bonito que en ocasiones resulta ridículo y no te crees que pueda levantar la pasión de Ana Karerina. Lo mejor, los secundarios, sobretodo Jude Law.
    Es curioso que 2012 nos ha dejado un musical rodado como si fuera un melodrama y un melodrama rodado como si fuera un musical.

  • http://www.facebook.com/people/Eduardo-Estévez-Valiñas/1353016709 Eduardo Estévez Valiñas

    No he leído la novela pero no descartaría que esta peli sea una venganza personal del director y su guionista contra Tolstoy.

    Anna Karenina no puede ser un personaje más antipático, tonto y merecedora de todo lo que pueda pasarle que lo mostrado por esta película. Vronsky parece el típico capitán del equipo de fútbol americano con pocas luces en versión rusa.

    Casi parece que la simpatía de Wright y Stoppard está más con el personaje de Law (recordemos, el “intelectual”).

    En definitiva, a falta de haber leído el libro, ¿no estamos ante una parodia? Espero que alguien mejor informado me pueda aclarar el asunto.

  • Eweisze

    Ahora ponte a ver Bel Ami, cuyo personaje protagonista tenía chicha de sobra para que un actor de segunda pudiera aprovecharla, y verás como dejas de pensar que Pattinson tiene un lado bueno.

  • Eweisze

    Admito que a mí tampoco me emocionó demasiado ni entendí bien al personaje de Anna Karenina. Al guión le faltó algo.

  • Eweisze

    Me alegra saber que no soy el único que tuvo exactamente la misma sensación.

  • Pablo Glez.

    A mí me ocurre con esta película que no siento nada de nada. No me creo el amor de sus dos amantes, ni me compadezco de Ana Karenina cuando está cerca de perder la razón. Tampoco siento la presión de la sociedad de la época zarista, ni comprendo la confusión y las dudas que invaden el corazón y la mente de la protagonista. Lo que considero intolerable es ir al cine a ver una historia como Ana Karenina y no emocionarme en ningún
    momento de las dos horas que dura. No tiene sentido. La puesta en escena es visualmente
    impactante (el prado verde dentro del escenario, etc.) pero nada más. Sólo
    brilla el envoltorio. Lejos de Orgullo y prejuicio y sobre todo de Expiación cuya excelente primera parte sigue siendo lo mejor que han hecho el binomio Wright-Nightly

  • Pablo Glez.

    Ojo con Pattinson, yo estaba convencido de que no valía nada de nada como actor, hasta que lo vi en Cosmopolis. Cronemberg ha sabido ver su lado bueno

  • http://twitter.com/ThaRapso2 Rapsodos

    Bastante bien la pelicula, el royo ese de filmar la pelicula en el teatro me ha gustado. Lo que personalmente, llegados a cierto punto de la pelicula, ya deseaba que acabara, se me ha hecho un poco larga. Algo ironico cuando al acabar la pelicula tenia la sensacion de que me faltaban cosas para que tuviera sentido lo que habia visto… Suerte de la wikipedia que me ha terminado de rellenar cierta falta de informacion. Bien por la wiki en ese aspecto, mal por la peli.

  • Eweisze

    ¿Mila Kunis? Su cara es demasiado “actual”, y no es mejor actriz que la Knightley ni mucho menos. Además, con un vestido de época de esta película, más que Anna Karenina la Kunis parecería recién salida de una fiesta de disfraces en el Upper East Side. Romola Garai sería la solución.

    Aún así, lo único que no me ha gustado de Keira son sus tics a la hora de abordar la parte indecisa del personaje en el primer (e incluso segundo) tercio, y más cuando alternaba esos momentos con otros de más seriedad. Por ahí a veces se le han colado Elizabeth Bennet e incluso Cecilia Tallis, y aunque para el final de la película ha sacado nuevos matices y la artillería pesada, ya era tarde: su Anna más que un nuevo personaje ha parecido un potingue de otros anteriores. No mal (a qué actor no le ocurre esto), no lo bien que podría. Ella me gustó mucho más en sus dos anteriores trabajos con Joe Wright, y las otras dos películas también.
    La película en sí no es mala, aunque se me ha hecho algo lenta. Los demás actores no están mal tampoco. Quizá hubiera preferido más desarrollo al final; la relación Anna-Vronsky pasa de la pasión a la desintegración sin intermedio entre una escena y otra, y por último no quedaba claro si Vronsky le era infiel o si ella deliraba más de la cuenta.

    La idea del teatro ha sido como mínimo interesante. Y el vestuario bien ganado tiene el Oscar.

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