Reportajes

China

“Hay un montón de gente en China que desea invertir en cine”, declara un ejecutivo de Hollywood. “Y por la razón que sea, no lo hacen. No sé en dónde creen que se meten. Y, cuando el proyecto fracasa, no sé qué les ha inducido a cambiar de opinión”, opina otro. Un tercero lo remata definitivamente (y por favor, quedáos con esta frase. Esto es la Champions League de la economía cinematográfica): “China es demasiado grande para ser ignorada, pero está demasiado jodida como para esperarse nada de ella”.

Las relaciones cinematográficas entre Estados Unidos y China son un clusterfuck, una jodienda total, un problema de comunicación, un desastre. Una incompatibilidad de modelos. Un fracaso potencial. Pero es demasiado bueno para dejarlo escapar. Es dinero. Es dinero emperrado en resolver diferencias culturales, económicas, ideológicas, legales y estructurales. Porque vale la pena. Es la cuadratura del círculo: Estados Unidos + China + Cine es, para Hollywood, la tabla de salvación de su modelo comercial, internacional, cinematográfico contemporáneo. Es un proceso fascinante. Y aquí os lo vamos a explicar.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO:

Justin Bieber es la persona del mundo occidental más seguida en Twitter con 35,5 millones de “followers”, pero la actriz china Yao Chen está a punto de llegar a los 41 millones en Weibo, el equivalente asiático del microblog limitado, por el momento, a tres lugares: China, Hong Kong y Taiwán. Este ejemplo de potencial tecnológico, limitación geográfica y occidentalización cultural puede aplicarse perfectamente al cine. China es, desde el año pasado, el segundo mercado cinematográfico del mundo por recaudación de entradas. De proseguir esta tendencia, rebasará a Estados Unidos para convertirse en el primer mercado mundial en 2020, alimentado por un progresivo aperturismo hacia los mercados culturales internacionales que contrasta duramente con el tradicionalismo exhibido por un único organismo oficial, de confusa política, que controla absolutamente todos los aspectos de la producción, exhibición y distribución cinematográfica. Esta fricción transcurre sobre un fondo de acusaciones de delitos contra la propiedad intelectual formulados por Estados Unidos y por recientes casos de ciberespionaje supuestamente perpetrados con la connivencia de las autoridades chinas que se han extendido hasta los estudios norteamericanos. En cualquier caso, todas las partes implicadas, desde productores nacionales hasta los grandes estudios de Hollywood, coinciden en que China se encuentra frente a cinco años absolutamente cruciales para su propia industria cinematográfica, y por extensión, para el mercado internacional del cine.

China, donde, Ai Weiweis excluidos, todos pasan por el aro. Todos.

chan

La explosión del mercado cinematográfico en China ha sucedido en 2012 pero para entenderla hay que remontarse cinco años en el tiempo y trasladarse a la Organización Mundial de Comercio, ante la que la administración Bush presentó en 2007 dos quejas simultáneas (aquí, en .pdf)contra los bienes falsificados procedentes de China, entre ellos los pirateados, y las barreras que el gigante asiático –un país que “odia los litigios internacionales y no tiene mucha idea sobre el funcionamiento de las organizaciones trasnacionales”, en palabras del profesor del Instituto Comercial de Shanghái, Henry Gao– impone a los productos estadounidenses, entre ellos las películas.

En ambos casos –y como en otras ocasiones, ver el de la industria automovilística– Estados Unidos obtuvo victorias pírricas: en el caso de la piratería, el fallo de la WTO de 2009 no obligaba a sancionar con más dureza a los responsables de la piratería, como pedía Estados Unidos. El dictamen de 2012, referido a las barreras cinematográficas, revirtió en una decisión inaudita hasta el momento: la relajación de las restricciones sobre la importación de films extranjeros en formatos 3D e Imax, sumado a un incremento de los beneficios para empresas cinematográficas con base fuera de las fronteras del país asiático, según los términos firmados tras la reunión mantenida entre el vicepresidente estadounidense Joe Biden y su homólogo chino, Xi Jinping. Concretamente, China permitió la entrada de otras 14 películas extranjeras al año (pasamos de 20 a 34) y un incremento de 12 puntos porcentuales (del 13 al 25 por ciento) en el reparto de beneficios destinados a las compañías cinematográficas internacionales.

En medio del éxtasis generalizado ante lo que parecía una nueva era de relaciones comerciales, las palabras de cautela procedieron de uno de los grandes expertos de las conexiones cinematográficas entre ambos países: el presidente de la agencia chinoestadounidense DMG, Dan Mintz, quien advirtió de que el nuevo acuerdo no significa la irrupción defintiva del libre mercado. “Al final, todas las películas tienen que atravesar la censura china. Y si el Gobierno no quiere que entres, no entras. Y si entras, no significa que vaya a poder distribuirse en todas las pantallas”, afirmó Mintz, quien recuerda que la mitad de las pantallas del país son propiedad de la estatal China Film Group. Sus palabras se hicieron realidad seis meses después.

Nosotros lo llamamos el trolleo del verano pero lo que sucedió el pasado mes de agosto fue una clara señal enviada por el Gobierno chino ante cualquier amenaza de presencia excesiva de Estados Unidos y un recordatorio de las imposibilidades operativas. La Autoridad Estatal de Radio, Cine y Televisión (SARFT, por sus siglas en inglés) ordenó que los principales blockbusters del verano, The Dark Knight Rises y The Amazing Spider-Man se estrenaran exactamente el mismo día, el 27 de agosto, y que Prometheus llegaran a las salas solo una semana después (el 3 de septiembre). Las tres películas se machacaron entre sí, arruinando el verano para las estudios en China, su segundo mercado mundial.

Estados Unidos solo pudo expresar “frustración” ante esta medida, siempre a través de declaraciones off the record. La SARFT argumentó que se trató de una medida para detener así al descenso en las cifras de taquilla recogidas por la cinematografía china en los primeros seis meses de 2012 (un -4.3 por ciento), frente al descomunal aumento de las entradas vendidas para películas extranjeras en ese mismo periodo (+90 por ciento, o unos 825 millones de dólares), según cifras recogidas por China Daily.

Los estudios de Hollywood no tienen presencia independiente en China. Todo está regulado a través de intermediarios con conglomerados con sede en Macao o Hong Kong, donde las leyes comerciales son más relajadas. Frente a las decisiones de la SARFT, sus manos están atadas.

Y la SARFT no se distingue por ser precisamente un organismo coherente: su reglamento está articulado en torno a una suerte de jurisprudencia marcada por la política oficial del partido Comunista; sus “recomendaciones” suelen acabar transformadas casi invariablemente en ley, y algunas de ellas se insertan en la senda de la propaganda, como la “recomendación” emitida contra los films de temáticas de viajes en el tiempo, por presentar “mundos alternativos” contraproducentes con la evolución histórica designada por las autoridades del país. Solo la acción de compañías intermediarias como DMG provocó una excepción que acabó consiguiendo que Looper se convirtiera en una de las películas estadounidenses más taquilleras de ese año en el país asiático. “La SARFT se debe de haber tomado unas vacaciones”, declaró el periodista Robert Cain, responsable de ChinaShowBiz, en relación a este caso.

looper

“La norma es ‘Deja que te diga qué es lo que no puedes hacer y, a partir de ahí, vamos marcha atrás”, declaró el director de Ciudad de Vida y Muerte, Chuan Lu, quien tuvo que esperar un año hasta que la SARFT aprobó su guión sobre la masacre de Nanking. Los procedimientos de la SARFT, cuyo poder es absoluto, son desconocidos hasta para los directores. “Solo sé que si nos atuviéramos a todas las reglas que han emitido hasta ahora, nadie estaría rodando películas en China”.

La versión oficial entiende las quejas, pero asegura que su comportamiento no dista de lo que sucede en otros países. “El sistema de censura es necesario, pero hay que hablar sobre qué clase de censura necesitamos”, declaró el vicepresidente de la China Film Association (el brazo de política exterior de la SARFT), Yin Li. Mientras tanto, la SARFT maneja a su antojo las fechas de los estrenos estadounidenses e impone “períodos de apagón” donde no está permitido el estreno de películas extranjeras.

Fuentes del Jingdaily especulan que sucedió con el retraso de Skyfall, para favorecer los resultados en taquilla del film nacional Back to 1942. “El dominio de las películas domésticas en China se ha visto sacudido (tras la apertura de la cuota)”, declaró el subdirector de la SARFT, Tian Jin. “Y la razón objetiva es que los films extranjeros nos han asestado un golpe”.

Frente a ese golpe, China reacciona como siempre: “Estados Unidos puede intentar meterse en nuestro jardín, pero no vamos a dejar que plante las flores”. Y por ello, cada pequeña victoria estadounidense es replicada un palo chino. China permitirá el ingreso de films estadounidenses, pero tiene la capacidad y el poder de recordar a EEUU que eso tiene un precio.

EL CHOQUE CULTURAL

China exige modificaciones sustanciales en el contenido a Estados Unidos. Si no se ajustan a sus preferencias, como sucedio con Django Desdencadenado, la película directamente no se exhibe. La SARFT es la responsable de preservar los valores ideológicos del país.

Es aquí donde el choque cultural se hace patente. Estados Unidos adopta una posición de desconocimiento. “Los estudios estadounidenses se plantean una pregunta primordial: ‘¿Qué quieren los chinos’?. China responde callando la boca y formando “empresas matriz” como DMG, en una privilegiada posición de intermediario que recibe a las películas norteamericanas, las modifica como le da la gana y, siempre pendiente la decisión de la SARFT, decide distribuirlas o no.

Por ello, Iron Man 3, que presenta a un villano conocido como El Mandarín, se verá sustancialmente alterada hasta el punto de hacer tragar a los chinos que se trata, atencion de una coproducción. Estados Unidos se enfrenta a un control de los contenidos, a un control de las ideas, a un control de la propia narrativa cinematográfica. Hollywood intenta sacrificar parte de su propia identidad a cambio de beneficios. Como apunta este artículo de Forbes:

“Al intentar* convertir Iron Man en una coproducción sino-estadounidense, Disney se hace con un 38% de la taquilla al tratarse de un film doméstico. Los temas chinos atraen a una audiencia mayor, y los actores estadounidenses te venden el film fuera de sus fronteras [Nota: de ahí la burrada de promoción que ha aguantado Robert Downey Jr. en el mercado asiático]. Iron Man 3 espera estrenar el 3 de mayo en China, sin censuras, sin cortapisas. Espera ser la piedra de toque que abra finalmente las puertas del mercado chino a las coproducciones estadounidenses –mucho más que Titanic o que la reciente Karate Kid, otro ejemplo de promoción masacradora para Will Smith–. La tercera entrega de El Hombre de Hierro es la irrupción definitiva de la compañía cinematográfica del mundo, la Disney, en un mercado absolutamente esencial.

dowchina

*Intentar de manera infructuosa. Iron Man 3 se estrenará en China como un film estadounidense, pero incluirá escenas adicionales protagonizadas por actores chinos.

Porque China no tolerará absolutamente ningún mensaje en su contra. ¿World War Z señala el inicio de la epidemia en China? A tomar por culo: no se estrena. ¿Django Desencadenado incluye altos componentes de violencia, predominio de un protagonista negro, ignorancia del esclavismo de los chinos en el Far West? No se estrena.  Sí, mucha espiritualidad: y concordancia absoluta con un modelo de pensamiento, también.

Y UN POCO DE CARIÑO

“Para tener un porcentaje de éxito, tienes que tener algo de verdad”, declaró Luc Besson, quien a través de su film The Lady (sobre la activista pro Derechos Humanos y Premio Nobel de la Paz birmana, Aung San Suu Kyi), ha experimentado de primera mano la mentalidad narrativa asiática.

Se rumorea que el modelo narrativo de China es radicalmente diferente al nuestro. Nada más lejos de la verdad (Robert McKee, el experto de guión, lo desmiente completamente). Lo que ODIAN son los dobles juegos, la mentira, la hipocresía. Para triunfar en Asia, “los directores deberían prestar más atención a los aspectos humanos de sus films, explica Zhang Hongsen, director general de la SARFT “Deberían ser abrir más el corazón”. Y, por encima de todo, “más espirituales”.

El problema es que este contenido “espiritual” obedece a un lenguaje estatal. Los propios cinesastas chinos intentan romper esa diferenciación. Intentan crear blockbusters. “Hemos de pensar en la audiencia”, señala el cineasta Wuershan. “Las películas estadounidenses no es que sean absolutamente innovadoras. Pero sí que mantienen una calidad sostenible”.

China no tiene todavía mucha idea de cómo configurar un blockbuster occidental. De momento, lo deja todo en manos de cineastas americanizados o modas como la emergencia del género wuxia en el mercado occidental. Sus intentos de crear un rompetaquillas como a los que estamos acostumbrados han caido en saco roto. No se descarta, sin embargo, que intenten entrar por la tremenda, con la adquisición directa de un estudio de cine, a sabiendas de que la reglamentación estadounidense es mucho más relajada, en ese sentido.

EL FUTURO, INCIERTO

A saber: los casos, en principio, de cajón (Prometheus, DKRises) están bajo sospecha. Los blockbusters permitidos han salvado vallas altísimas. Los films de autor son aniquilados: Tarantino aportó su nombre para presentar The Man with the Iron Fists  el año pasado. En principio, las autoridades chinas pusieron objeciones a la aparición de un actor chino “caído en desgracia”, pero permitieron el rodaje de la película dentro de su territorio, sin la presencia del intérprete mencionado.

Y sin embargo, el film no se estrenó alli “por motivos desconocidos”, según el productor Marc Abraham. “Rodar en China fue una gran experiencia pero el entender o siquiera atisbar el funcionamiento interno del Gobierno chino está más allá de mi capacidad”.

El futuro más obvio reside en la asociación (sin llegar al nivel de coproducción) con las autoridades chinas, como sucederá con Transformers 4, que colaborará con dos entidades chinas e incorporará a cuatro actores chinos seleccionados a través de un “reality” entre cuyos jueces figurará Lorenzo Di Bonaventura, productor del film.

Y sin un propósito. “Contamos solo con tener la mejor película posible que podamos estrenar en China”, declara el vicepresidente de Paramount, Rob Moore. “Con tener eso, estamos contentos”.

 

 

Tags
  • Derdhal

    No es lo mismo. En USA se pueden estrenar las películas originales, simplemente no permiten doblarlas lo que limita su posible éxito. Aquí no es “voy a sacar mi versión de tal película hecha en China y te pagaré por ello porque el original es tuyo” es “no estrenas tal película porque no me da la gana”

  • Casshern666

    Todo mi apoyo al gobierno chino, ¡¡¡¡así, así es que se gobierna!!!!. Deberían hacer un articulo de lo que pasó en Japón el año pasado, Hollywood se comió los mocos frente a la industria de cine japonesa, Toho los superó a todos jajajaja.

    Yo creo que nos dejamos invadir por la basura americana y nuestros mercados internos han sufrido por ello, además la gente se ha vuelto incluso más idiota gracias a Hollywood. Los medios de desinformación tienen una agenda oculta y han sido tan exitosos en su bombardeo constante que incluso algo totalmente soberano como lo que hace China es tildado de arbitrario y autoritario.

  • http://twitter.com/GGLapresa G. G. Lapresa

    Cuando sean capaces de hacer películas como los yankis, tanto blockbusters como pelis de autor, hablamos.

  • http://twitter.com/GGLapresa G. G. Lapresa

    “Lo que los chinos quieren ver”. No. Falso. Es “lo que el Gobierno chino quiere ver”. Los chinos son personas normales que quieren ver buenas historias como hacen los coreanos y los japoneses. El problema es que no les dejan.

  • Carlos Andres

    Muy buen artículo

  • http://twitter.com/dr_zaius_ dr_zaius

    Acaso los estates no han hecho lo mismo con cuanta pelicula foranea lograba exito en su pais de origen y la remakeaban con actores propios para estrenarla en su territorio?… Bueno parece ser que estamos viendo el cambio de mano del control del mundo de un imperio hacia otro…

  • http://twitter.com/AlejandroGodino Alejandro Godino

    Sois muy buenos. Nada nuevo.

Críticas

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

Twitter

Podcast