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El Mes de los Muertos Vivientes, por Alberto Abuín (I)

A menos de un mes del estreno de Guerra Mundial Z, el hamijo Alberto Abuín, editor y redactor en Blog de Cine, nos ayuda a calentar motores con tres películas caracterizadas por un punto en común: todas ellas se apartan del tradicional concepto de muertos vivientes santificado por el maestro Romero. Sin más preámbulos, y con inmensos agradecimientos a Alberto, vamos con la primera de las tres películas de este miniciclo: Yo Anduve con Un Zombie, el clásico de Jacques Tourneur.

‘Yo anduve con un zombie’, las atmósferas de Tourneur

Por Alberto Abuín

“Aquí todo lo bueno muere, incluso las estrellas”

Una de las primeras muestras del hoy tan admirado subgénero de zombies fue la mítica cinta dirigida por Victor Halperin ‘La legión de los hombres sin alma’ (‘White Zombie’, 1932) en la que la mitología de los muertos vivientes estaba más unida al tema del vudú o las creencias religiosas. Gracias a realizadores como George A. Romero o Lucio Fulci, el subgénero se caracterizó hasta el día de hoy por huir de la sutileza y mostrar cuanta más sangre mejor. Al fin y al cabo hablamos de muertos que regresan para comerse a los vivos, algo habrá que mostrar —eso sí, sin necesidad de efectismos como el del ojo y la astilla en ‘New York bajo el terror de los zombies’ (‘Zombi 2’, 1979)—, pero si nos sumergimos en las primeras muestras, como este ‘Yo anduve con un zombie’ (‘I Walked with a Zombie’, Jacques Tourneur, 1943), segundo título que Tourneur rueda para Val Lewton en la mejor época del productor, encontramos que sugerir siempre es mejor que mostrar.

zombieposter

La RKO fue una de las primeras productoras importantes de Hollywood en desaparecer, concretamente en 1956, y aunque en un principio fue creada para productos de serie B con los que completar sesiones dobles en los cines, la lista de grandes directores, actores y demás profesionales que pasaron por allí elevó sin duda la calidad de las películas, que en nada tenían que envidiar a las de las grandes majors. De hecho, Lewton, uno de esos tipos de productores tan extraños de ver hoy día —un productor que ama el cine y con apasionantes inquietudes artísticas—, comenzó un ciclo en la RKO sobre cine fantástico y/o de terror como respuesta al que la Universal había hecho en la década anterior, y junto a su amigo Jacques Tourneur con el que coincidía en gustos por muchas cosas, hizo tres obras atemporales que permanecen como lo mejor del género de aquellos años.

Entre ‘La mujer pantera’ (‘Cat People’, 1942) y ‘El hombre leopardo’ (‘The Leopard Man’, 1943) Tourneur realizó esta ‘Yo anduve con un zombie’, para muchos el mejor exponente de las aportaciones de Lewton al fantástico y también una de las mejores películas de género en aquellos años. Con la ayuda de Curt Siodmak, hermano del gran Robert, la película narra en apenas 70 minutos una historia en la que la realidad y ficción se dan la mano y el enorme poder de sugestión nace de la puesta en escena de un director que sabía perfectamente paliar los bajos presupuestos con ingenio, al igual que todo el cine producido por Lewton en aquella época. En su colaboración con tres films nada más, Toruneur se convierte en el exponente más representativo de toda una forma de hacer cine, casi totalmente desaparecida. Productor y director, mano a mano, supervisando absolutamente todos los elementos de un rodaje más allá de los intereses meramente comerciales.

Cortesía de Filmforno

Cortesía de Filmforno

El libreto de Siodmak, en el que también metió mano Ardel Wray, recoge un artículo periodístico que no era muy del agrado de Lewton a quien se le ocurrió la brillante idea de mezclar el contenido del mismo con la historia de ‘Jane Eyre’, la novela de Charlotte Brontë. Así tenemos a Betsy —la morbosa y apetecible Frances Dee—, un enfermera que es contratada para cuidar a la mujer enferma de Paul (Tom Conway), un médico con un pasado en la historia de su familia que lo acerca a una historia de amor y celos protagonizada por el hermano de aquel, Wesley (James Ellison), su propia esposa y la madre de ambos. Creencias religiosas, magia escondida, maldiciones varias y un mundo imposible de explicar en un lugar casi entre este mundo y el otro, donde la noche alcanza un poder expresivo rara vez igualado. Y con ello el terror a los desconocido, a lo intangible, a nuestros sueños más íntimos, y alejado de todo efectismo posterior el séptimo arte. ‘Yo anduve con un zombie’ parece a ratos un poema de terror.

Emparejar este título con el anterior de su director —aquel en el que Simone Simon dejaba paralizado con su sola presencia— es algo que entra dentro de toda lógica. Los aspectos formales y temáticos de ambas obras están muy cercanos entre sí. A la historia de amor fou —aquí increíble catalizador del estado de la mujer de Paul— hay que sumar ese toque tan típico de Tourneur que era capaz de introducir fantasía, en cualquiera de sus acepciones, en un entorno de tradición y cotidianidad . Son varias las secuencias en las que el director nos sumerge sin previo aviso en una atmósfera onírica en la que el magistral uso del sonido —en realidad habría que decir silencio— y la iluminación —obra y gracia de R. Joy Hunt— se aúnan para sugestionar al espectador y llevarlo a un lugar impreciso entre lo real y lo irreal. Baste ese paseo nocturno de Betsy con Jessica (Christine Gordon) hacia una ceremonia vudú a través de una plantación de caña de azúcar al final de la cual se encontrarán con Carrefour, el zombie por excelencia del cine clásico, para definir la angustia de los personajes, establecer una clima inquietante y enloquecedor que nos acerca de forma ambigua a un ambiente sobrenatural, sello personal del propio Tourneur incluso en alguno de sus thrillers.

El más tarde conocido Mark Robson —quien dirigió para Lewton un film de urgente reivindicación ‘La séptima víctima’ (‘The 7th Victim’, 1943), su ópera prima— es el montador del film, que en menos de hora y cuarto, una de las máximas de la RKO, introduce todo tipo de elementos sin que ninguno de ellos desentone. Así, en una película que narra en tan corto tiempo algo para lo que hoy se necesitarían mínimo dos horas y media, vemos desde ceremonias vudú hasta encuentros nocturnos que hielan la sangre, pasando por una historia de amor imposible que proporciona el elementos más interesante de todos: el amor prohibido tiene la culpa, y al mismo tiempo es este la catarsis final de los amantes, su liberación más allá de la cárcel que suponen sus propias existencias, porque ‘Yo anduve con un zombie’ es también una historia de amor terrenal, y cómo no, inmortal. Que los amantes sigan unidos o no solo podemos responderlo nosotros, queda a nuestra imaginación, como en las mejores obras de Tourneur, la ambigüedad, a veces la ambivalencia, nos lleva a ese terreno que para muchos directores es una trampa mortal. Aquel que une lo real con lo ficticio y nos hace al mismo tiempo dudar y creer.

Por algo ‘Yo anduve con un zombie’ era la película preferida de Toruneur de todas cuantas dirigió, y también la de Robson de las realizadas para la etapa Lewton. Un poema que a veces es un canto al poder sugestivo de la noche, y también la influencia del mar, tan admirado por Lewton y Tourneur. No es casualidad que la cinta dé comienzo y finalice a orillas del océano impasible ante tanta belleza y horror, con escenas tan impresionantes como la de los pescadores recogiendo los cadáveres de los amantes, de una fuerza plástica que nos embriaga sin piedad. Bella, siniestra, cautivadora, ‘Yo anduve con un zombie’ rinde homenaje también a la tradición de las historias narradas a través de canciones. En este caso, recurren al famoso cantante Sir Lancelot., que da vida al cantante calipso que en cierto momento relata la trágica historia que baña a los dueños de la mansión en medio de un ambiente enrarecido en un lugar en el que muere lo más bello. Un instante que gracias a la planificación de su director logra transmitir una sensación de peligro tangible pero inexplicable. Pocas veces lo real y lo imaginario han estado tan unidos como en esta película.

  • http://snoweasel.tumblr.com/ Corgan
  • http://snoweasel.tumblr.com/ Corgan
  • Naxeteeee

    “Retorno al pasado”, mega obra maestra del cine y Joel McCRea, ese secundario tan formidable. El dúo que forma con el no menos mítico Randolph Scott en el “Duelo en alta sierra” de Peckinpah, es antológico.

  • fluidoramon

    La mejor película de Zombies que he visto en mi vida. 70 años después un tipo rubio con melena apellidado Pitt se encargaría de hacer todo lo contrario.

    Elegante en su puesta en escena, Tourneur te cuenta en apenas una hora y poco mas un montón de cosas sin que el ritmo decaiga en ningún momento, y encima el tio lo rueda con cuatro duros. ¡¡¡ Que grande !!!.

    Posdata: Junto a RETORNO AL PASADO, LA MUJER PANTERA y LA NOCHE DEL DEMONIO forman la tetralogía de Oro de Jacques Tourneur.

  • Juan Jesús Huelva

    Ni que lo digas. Y encima Abuín, que es de lo más relamido y pedante de BdC.

  • Greboada

    No, por Dios, no empeceis a meter a los moñas de blog de cine aqui, que esta pagina es muy grande!

  • Estasbienbueno

    Sería excelente una sección fija de cine clásico como este articulo en la web.

  • Naxeteeee

    La vi por primera vez no hace mucho y me sorprendió como con escasos recursos y sin mostrar ni un ápice de violencia gratuita o el gore y la casquería que definirían posteriormente a este género, la película consigue aterrorizar con su inquietante y agobiante atmósfera. La imagen del Carrefour ese se me quedó grabada.
    Por cierto que lo de empezar el post con “…el maestro Romero” me parece una boutade en toda regla, si bien siguió con “La noche de los muertos vivientes” el estilo sugerente de “Yo anduve con un zombie” pronto tiró por los derroteros del gore más impactante por no hablar de que el cine posterior de este sujeto ha sido mayormente una puta mierda. En mi lista de jetas del cine.

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