Críticas

The Conjuring (Expediente Warren)

The Conjuring es una exhibición de sentido común y savuafer. El contraste se acentúa en verano, territorio natural de películas en las que uno se pregunta si la gente que las hace es aficionada a conducir 500 kilómetros desde el centro solo para acabar cagando en la playa. En un primer nivel, The Conjuring es divertida de cojones. En un segundo nivel, por debajo, está extraordinariamente bien dirigida y finalmente, al fondo del todo, hace bien una cosa que no tendría por que hacer… y va y lo hace: emocionarme. Así que para quitarme lo gordo de encima, felicidades mil a James Wan, que ha realizado su mejor película sin discusión –en opinión de un servidor– y acudid al cine con la conciencia tranquila.

El film nos lleva a 1971. Es la historia de la familia Perron –el padre, Roger, (Livingston), la madre Carolyn (Taylor), cinco hijas– cuya nueva residencia está poseída por un espíritu demoníaco. Tras una serie de incidentes, el padre decide ponerse en contacto con Ed y Lorraine Warren (Vera Farmiga y Patrick Wilson), los demonólogos más importantes del país, para intentar sacarles del brete. Las diferencias más sustanciales comienzan aquí: mientras otro film de baja estofa se habría contentado en presentar a los Warren como un par de idiotas, The Conjuring nos muestra a profesionales en acción. Los Warren entran en esa casa a decir a la supuesta presencia con quién se están jugando los cuartos, resuelven el misterio en diez minutos, ponen un cohete en el culo al film, y dejan a James Wan una hora y cuarto para pasárselo como un completo enano.


El film propone exactamente “X” y da EXACTAMENTE “X” porque tiene un concepto clarísimo de la clase de película que quiere ser, y todas las decisiones de Wan –que está inspiradísimo– van orientadas a ese objetivo. El film es un placer en ese sentido.


Esto sucede porque The Conjuring hace gala de economía narrativa, que es una propiedad que tienen los directores de cine que tienen un perfecto concepto del film que te van a plantar delante. Wan es consciente de que quizás tiene ocho, diez minutos para dedicar a sus protagonistas. El director decide exprimir cada uno de esos segundos para conseguir que te impliques emocionalmente a sabiendas de que para el film no es prioritario. No tendría que hacerlo, en realidad: al fin y al cabo, es una de susteques. Decide hacerlo de todas formas y el resultado es espectacular, hasta el punto de que todos los puntos de giro del film dependen de factores emocionales y personales, en lugar de seguir las tradicionales reglas por las que es hay que combatir a la amenaza usando el Papiro de Anubis y la Caja de Dontgivafak. En lugar de eso, selecciona a sus ventajas más importantes, Taylor y una sensacional Farmiga, y tiene los huevos de permitir que escenas cruciales del film caigan sobre los hombros de estas actrices.

Protagonistas activos. ACTIVOS, gente. Ed Warren es una enciclopedia de casos raros, Lorraine es una extraordinaria y útil clarividente. Ambos se quieren y a pesar de su aspecto cripi, su profesionalidad y buen hacer inspiran automáticamente confianza en la familia –por norma, las interpretaciones mejoran ostensiblemente cuanta más interacción y dependencia hay, una regla capital que el género suele olvidar– Y donde muchos films del género presentan a su protagonistas papando moscas a la espera de que la guillotina les rebane en el cuello, The Conjuring destila verdadera sensación de enfrentamiento contra el terror, proporcionando al film interés y dinamismo. incluso los temibles hermanos Hayes (los del bodrio de La Cosecha) se reservan un interesante desarrollo por el que la amenaza termina afectando a los Warren de forma más íntima de lo que cabía esperar –es decir, encima no solo se preocupan por la familia, sino que ellos mismos están en peligro, por lo tanto las apuestas suben. Fantastischen–.

© New Line

© New Line

El interés de Wan por sacar a relucir aspectos personales proporciona al film un fondo especial. The Conjuring es un film muy femenino: ni los personajes de Wilson ni Livingston tienen tanto peso espcífico en la película como sus mujeres, ni su relación es tan profunda como la que une a Lorraine y a Carolyn (que Wan puntualiza en una sola escena, el único uso del flashback en el film, una herramienta muy bien utilizada que cala en el espectador por su novedad dentro del desarrollo). Ambas están confusas, y ambas están heridas. Las virtudes de Taylor residen en la sencillez y en el aspecto más físico –es el papel más exigente en cuanto a expresividad–. Pero Vera Farmiga es simplemente una máquina, moldeando a su gusto a Lorraine en los pocos minutos de los que dispone para configurar su personaje: al principio parece una señora traumatizada chunga de 80 años en cuerpo de 40 (fantástico vestuario, por cierto), y conforme pasa los minutos y nos acostumbramos a su presencia, la actriz va eliminando sus ojos de cordero degollado y acercándose a nosotros. El de Farmiga es un papel muy, muy emotivo, y es clave en la resolución del film, que consigue integrar a todos los elementos y a todos los personajes que nos han presentado hasta el momento. Cosa que, insisto, no tendría por qué hacer. Pero hete aquí que al film le gusta hacer las cosas bien. Yo no me voy a quejar.

Y por si fuera poco, se da la circunstancia de que James Wan alcanza, al margen de su habitual fetichismo por JUGUETES MALROLLEROS, un pico técnico dentro de su filmografía (parece una conjunción astral, en serio). Es un film de terror en formato 2.35 con una fotografía atmosférica, con cuerpo, difusas fuentes de luz, y espléndido uso de las sombras. En principio es fácil atribuir su estilo al hecho de que Wan quiere proporcionar a la película un aire setentero pero el contemporáneo uso de la cámara en mano también nos permite apreciar que las influencias visuales de Wan son más actuales de lo que parece: el film recuerda muchísimo a lo que hacía Tak Fujimoto y Shyamalan en El Sexto Sentido o El Protegido y, especialmente, a esta nueva ola de terror clasicista que abanderan promesas como Ti West, que aprovechan todo el ancho del encuadre y buscan siempre la elegancia, la claridad y el orden en la composición. Tanto mejor a la hora de inquietarnos: los sustos son el doble de eficaces porque no dependen del montaje sino de lo que sucede dentro del plano. Cualquier elemento extraño –re: fantasmas– resulta aún más incómodo, por romper el apacible orden de las imágenes. La estructura visual de Wan, ya completamente alejado del extremismo de su antiguo socio, Darren Lynn Bousman, sirve para diferentes modalidades de terror: el más pausado del inicio, y el más acelerado de los últimos minutos, más dependiente de la edición. La foto de Leonetti sirve para unir ambas mitades sin un salto notorio.

¿Qué le falta? Una gran hiperescena para el recuerdo (el film se conforma con cascarse secuencias de 8,5/10 en el Acojonómetro, que ya es) y resonancia, es decir, la cualidad superpersonal y largoplacista que imprime un creador a una obra para que perdure en el tiempo y pase de ser un gran ejemplo a convertirse en una guía a seguir. ¿Alguna vez se propone la película hacer semejante movida? Jamás. ¿Me importa si lo hace o no? Pues un huevo. The Conjuring es un film excelente, es entretenido, bien rodado. Ideas, criterio. La culminación actual de un director en evolución y un gesto de respeto al aficionado. El genero de terror, como todos, necesita de sus pasos adelantes y de sus pilares. James Wan ha hecho uno de estos últimos en 2013. Coged la sábana y el oso peluche. Y a pasarlo bien.


James Wan | Chad Hayes, Carey Hayes | Vera Farmiga, Patrick Wilson, Lily Taylor, Ron Livingston, MacKenzie Foy, Shanley Caswell, Hayley MacFarland, Shannon Kook, John Brotherton | John R. Leonetti | Julie Berghoff | Joseph Bishara | Rob Cowan, Peter Safran, Tony DeRosa-Grund | Evergreen Media Group, New Line Cinema, Safran Company | Warner Bros. | Kirk M. Morri |
  • https://descendiendoorion.wordpress.com/ Alberto E. V.

    Pues muchas gracias por la aclaración 😉

    Pero no fue puesto al azar (de ahí el paréntesis); efectivamente, si un susto es efectista no puede ser sutil. Pero algo que me gustó en esta película fue que aunque se basa en sustos efectistas y manidos (crujidos, golpes, puertas que se abren solas, apariciones…) no te los suele mostrar en primer plano, con subida repentina de volumen, con flashes epilépticos, etc. De ahí ese tono “sutil” que señalaba: todos sabemos que si alguien está de espaldas a un fondo oscuro, algo va a salir de ahí; el detalle de buen gusto está en cómo lo muestras.

    A pesar de su oposición por definición, esta puede no existir dependiendo del uso. Ahí reconozco que he metido la pata por no haber aclarado qué quería expresar.

  • doc_diablo

    Sorry tio pero “sutiles a la vez que efectivos (y efectistas)” no puede ser.Efectivos y efectistas (SI)

    Sutiles y efectivos (SI)

    Sutiles y efectistas (NO)
    Lo sutil no es efectista y algo efectista no es nunca sutil.
    A veces, al escribir, por muy bien que parezca que queda una frase hay que leersela dos veces antes de darle a publicar.
    Y te lo digo por experiencia propia…

    Sin entrar ya en que por definición, un susto dificilmente puede ser sutil, pero eso, como hay (contadísimas) excepciones te lo compro. Lo otro no

  • javiKnight

    Si, la verdad es que a mi también me gustó mucho, ese estilo cercano al Terror Clásico me resulta más estimulante que otras vertientes en el genero enfocadas al Gore, o al impacto rápido, y en esta película parecen haber cuidado mucho la composición y la construcción de sensaciones, a través de la puesta en escena, el uso de la iluminación y del sonido.

    Hoy en día es muy difícil encontrar un film con intenciones así, porque la mayoría estamos demasiado acostumbrados, y es difícil conseguir un estimulo trabajado desde una concepción de credibilidad ante una historia de fantasmas y posesiones, y creo que la ejecución, al menos en mi caso, si causo la sensación de terror que buscan los creadores del Film.

    La película que comento arriba, “Dos Hermanas”, tiene esas virtudes, y aunque no es tan convencional como “The Conjuring”, también trabaja mucho esos aspectos, mucho más estimulantes, perduran en el recuerdo y las hacen más satisfactorias.

  • Leto83

    Sí tío, joder, menuda escenaca la de la niña en la cama. Grande es decir poco. Otra que me encantó fue SPOILER SPOILER cuando la señora Warren está investigando el cuarto donde se escondía el chaval a quien ve la hija pequeña. Farmiga se cae, susto, pero el mal rollo, lejos de terminar con el susto, se inicia con éste, puesto que Farmiga cae donde cae, y a partir de ahí la cosa no para.

    Más pienso en esta peli y más me gusta, más cositas la saco. El homenaje a “Al final de la escalera” o “Los pájaros” me encantaron a partes iguales.

  • Leto83

    La fui a ver anoche, y la sala estaba medio llena, pero había mucho macarrilla y en general capullos que no callaron hasta 5 minutos después de que empezase la peli. El silencio se fue apoderando de todos a medida que la peli avanzaba. A la media hora o 45 minutos, sólo se oían los gritos tras los sustos y las posteriores risas nerviosas.

  • Leto83

    Hombre, no sé, no soy muy ducho en el género de terror, pero a mí en “Insidious” cuando aparece la criatura en su cubil afilándose las uñas me ganó por entero. Me pareció una imagen poderosísima.

  • Jaqen_Hghar

    Rafa, totalmente de acuerdo con tu crítica salvo en una cosa. Creo que la escena de las niñas en la habitación es de 10 en el acojonómetro y está perfectamente realizada. Para mi de las mejores escenas de terror que he podido ver en un cine.

    Os dejo la reseña que he hecho en mi blog.

    Saludos

    http://jesusmarhac.blogspot.com.es/2013/07/then-conjuring-expediente-warren.html

  • https://descendiendoorion.wordpress.com/ Alberto E. V.

    Sin ser un aficionado al cine de terror ni conocer a las grandes del género, estos últimos días he visto “Insidious” y esta “Expediente Warren”. Y no hay color: como dice Rafa, se nota muchísimo la evolución de Wan, y cómo los aciertos de la primera (que de golpe se esfuman en su anticlimático tercio final) se potencian en esta última. Si en “Insidious” Wan demuestra cómo puede sacarle partido visual a un guión flojo, en “Expediente Warren” cuenta con un libreto con mucha más sustancia. Y me gustó cómo maneja el ritmo para que el nivel de terror vaya creciendo poco a poco, cómo los sustos son sutiles a la vez que efectivos (y efectistas), y cómo al final son los pequeños detalles de la historia los que la sostienen y le dan profundidad (ese colgante, que él no sea exorcista ordenado, las justificaciones de por qué no han cambiado de casa). Pero sobre todo lo bien que está hecha, la elegancia que se respira en cada plano: todos recordaremos la (tremenda) escena de las palmas, pero como bien decís por aquí la de la niña descubriendo al fantasma tras la puerta es perfecta (no hace falta mostrar nada, solo sugerir).

    Sí, es una película con los sustos de toda la vida, que los ves venir. Pero es que “Expediente Warren” no trata de reinventar el género: solo quiere hacer las cosas bien. Yo, por lo menos, la disfruté mucho.

  • Txema Ballano

    La vi ayer y creo

    SPOILERRRRRRRRRRRSSSS
    SPOILERRRRRRRRRRRSSSS

    que la escena de la hija de los Warren me cautivó, ese plano desde abajo de la escalera y ella en lo alto con la luz, la oscuridad contigo, la cámara sube, bajas con ella, la luz viene con la hija y la oscuridad se empieza a acercar a nosotros… ¡Dios que planazo!

    O el momento que tiene el policia en el porche… sustaco. O cualquiera, da igual. Me valen todos.

    FIN DE SPOILERS
    FIN DE SPOILERS

    Me lo pasé como un enano y saqué la conclusión de que voy a dejar de entrar en el cuarto de muñecas de mi abuela cuando vaya a verla.

  • Waltereborn

    Vista hoy. Me ha gustado, pero no me ha parecido tan magistral como esperaba.

    Wan es un excelente realizador y en esta ocasión vuelve a demostrarlo. Maneja muy bien el suspense y la puesta en escena. Además en esta ocasión profundiza tanto en los personajes, como en los elementos terroríficos. Este aspecto se beneficia de las geniales interpretaciones de auténticos actorazos como Patrick Wilson, Vera Farmiga o Lili Taylor.

    ¿Mi problema con la película?. El ritmo se me antoja excesivamente pausado y las apariciones fantasmales a estas alturas, resultan un poco repetitivas. Salvo por el recurso de la caja de música, que es cojonudísimo, o el instante de la sábana al viento, no hay ningún otro instante en la película que resulte especialmente novedoso. Lamentablemente, esto propicia que el factor acojone se reduzca en mi caso considerablemente. La historia resulta interesante, los personajes están bien construídos y la dirección es notable. Pero si una película de terror no me produce la sensación que debe, mal vamos. Sin ir más lejos, la infravaloradísima “Silencio desde el man”, también de Wan, logró acojonarme mucho más que esta.

    Aún así la he disfrutado bastante, pero no creo que logre la categoría de clásico del género, que es lo que me hubiera gustado opinar al salir de la sala.

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