Críticas

El llanero solitario

El llanero solitario es una película que no debería existir por ninguna de las razones que mueven el mundo cinematográfico. Desde un punto de vista comercial ha sido un aborto en el que Disney era consciente de que iba a perder dinero; y desde un punto de vista artístico nos encontramos ante un gargantuesco espectáculo tan sumamente retorcido (literal y figuradamente) en el que en algún punto se perdió el norte sobre el material que se estaba tratando. O lo que es peor, los responsables de la película eran plenamente conscientes de lo que estaban haciendo, y aún así siguieron adelante.

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© Walt Disney Pictures

El llanero solitario es un personaje que comenzó sus andanzas en un serial radiofónico en Estados Unidos durante los años 30, a partir de su popular éxito, sus aventuras se trasladaron a libros, cómics, series de televisión y películas. Este personaje, arquetipo total del héroe enmascarado se caracteriza por luchar por el bien, salvar a indefensos ciudadanos y capturar a los malos; siempre procurando no utilizar armas de fuego, y disparando sólo cuando la ocasión lo requiere y nunca para matar. Es lo que podríamos llamar un héroe totalmente blanco que sirve para representar los ideales de la justicia. Teóricamente eso es lo que debería representar también esta película que nos ocupa, pero de algún modo, el contexto de cinta de aventuras para todos los públicos del que debería hacer gala se ha pervertido más allá de lo que cualquier mente cabal podría haber pronosticado.

Sé que más de uno encontrará la comparación exagerada o difícil de creer, pero mientras veía El llanero solitario (película de Disney, recordemos), sólo podía pensar en que Quentin Tarantino se había colado durante el rodaje. Con la salvedad de que, si esta fuera una película de Tarantino, al menos sería divertida.

El llanero solitario comienza presentándonos al personaje de Johnny Depp, el indio Toro, que ejercerá como narrador a lo largo de la película. Depp, en un nueva muestra de interpretación estrafalaria con reminiscencias de Jack Sparrow –pero sin un ápice de la diversión del personaje de la saga de piratas dirigida por Verbinski– interpreta a un indio que carga a cuestas con un oscuro pasado y el objetivo de cobrar su venganza contra el villano responsable de la muerte de su pueblo.

William Fitchner

© Walt Disney Pictures

El malo maloso en cuestión es Butch Cavendish (William Fitchner), un sádico y sanguinario forajido más propio de pertenecer a las páginas de un relato crudo como Meridiano de sangre de Cormac McCarthy que a una película de Disney. Por una serie de carambolas del destino ambos hombres han acabado en el mismo tren y cuando Tonto se prepara para ejecutar su venganza, se cruza en su camino John Reid (Armie Hammer), hombre de leyes y nuestro futuro co-protagonista (aunque la película lleve por título el nombre del personaje al que da vida Hammer, Depp es el que lleva la voz cantante).

Tras la fuga de Cavendish y la primera de las dos impresionantes set pieces protagonizadas por ferrocarriles con las que cuenta la película, se nos presenta a Dan Reid, hermano de John y secundario digno de mención gracias a la labor de James Badge Dale, auténtico titán que ha estado en las principales películas del verano y ha conseguido destacar en todas y cada una de ellas, a pesar de tener poco tiempo en pantalla o tener a una mega estrella eclipsando el protagonismo. Desde Iron Man 3, pasando por Guerra Mundial Z y hasta llegar a este El llanero solitario, Badge Dale se ha convertido en uno de los secundarios del momento y una garantía de que, aunque tu película pueda ser un desastre, este hombre va a cumplir.

James-Badge-Dale-Llanero-Solitario

© Walt Disney Pictures

Los dos hermanos Reid, acompañados de un puñado de hombres del pueblo, organizan una batida para capturar a Cavendish y su cuadrilla, pero son abatidos en una emboscada, tras la cual John Reid adquiere una serie de poderes místicos (no explicados de manera clara en la película) y adopta la identidad enmascarada de “El llanero solitario” para luchar por la justicia en la sombra, uniendo sus fuerzas con Tonto para dar caza a Cavendish y comenzando así las aventuras de esta peculiar pareja.

Ese el básicamente el punto de partida de la película, a partir del cuál se podría sacar una interesante cinta de aventuras en el oeste; pero, por alguna razón, al trío calavera (el director Gore Verbinski, el productor Jerry Bruckheimer y el actor Johnny Depp) se les ocurrió que eso era poca chicha, y había que apuntar aún más alto con sus aspiraciones, ofreciendo un relato más oscuro y crepuscular que el que requeriría el material original.

La corriente “nolaniana” de otorgar madurez y oscuridad a todo relato de orígenes se ha apoderado del cine, y El llanero solitario es otro más de los ejemplos de que este tipo de cosas le funcionan a Nolan, pero cualquier que trate de replicarlo quedará como una burda imitación. Sobreexplicar todos los puntos de la trama, justificar cada aspecto de la mitología –el antifaz, las balas de plata–… se ha convertido en la nueva norma, llenando todo de una seriedad impostada. The Amazing Spider-Man, por nombrar otro reinicio reciente, sufría del mismo problema, dejando claro que no todos los personajes se pueden trasladar con la misma plantilla de Batman. Hay algunos que piden un tono más ligero, más desenfadado; y El llanero solitario era uno de ellos.

Armie-Hammer-Antifaz

© Walt Disney Pictures

Los mayores problemas de la cinta vienen de base, del trío antes mencionado y su anterior colaboración en la saga de Piratas del Caribe. Cuando la primera entrega se estrenó, su éxito salió de la nada; nadie esperaba que funcionase, reviviendo el cine de piratas, muerto desde el fracaso de La isla de las cabezas cortadas. Es curioso que Verbinski, Bruckheimer y la impactante interpretación de Depp consiguiesen revivir un género y ahora, años después han hecho otra película que podría hundir durante años otro: el western.

El llanero solitario parece por momentos la obra de un ser perturbado, un ente que se ha dispuesto torturar durante dos horas y media al público objetivo al que debería ir dirigida esta cinta, con todo lo malo de lo que adolecía Piratas del Caribe: En el fin del mundo; todo se ha magnificado y recargado, ahora es más grande, más vistoso, más ruidioso… y peor.

De Bruckheimer esperaría una película así, porque es su pan habitual para intentar generar 1000 millones. Depp lleva una década con el piloto automático puesto, además de querer, por alguna razón, mostrar al mundo que posee cuarto y mitad de sangre india. Pero, artísticamente, Verbinski no necesitaba esto.

Revivir a El llanero solitario es una idea que nació entre Bruckheimer y Verbinski mientras surcaban las aguas con el rodaje de la franquicia piratil, pero el interés del realizador por el western –cosa con la que ya había coqueteado en ciertas escenas de la saga de Piratas del Caribe o The Mexican— se debería haber saciado con la excelente Rango, película que dirigió tras los numerosos retrasos de producción de El llanero solitario y con la que guarda no pocos paralelismos argumentales.

Es como si todo lo que Verbinski quería contar en un western lo hubiera soltado con Rango y al llegar aquí se quedó sin chispa vital y optimismo. Esta película está hecha por las razones equivocadas y una vez pasado su momento óptimo.

De la otra parte implicada, Armie Hammer, hay que decir que se lo curra como buenamente puede; es cumplidor, tiene buena planta y una naturalidad y confianza perfectas para un buen héroe de acción; además de una agradecida vis cómica. Al igual que Rafa comentaba al respecto de Channing Tatum en Asalto al poder, Hammer debería ser el que menos saliera escaldado de todo esto, y espero de corazón que tenga mejor suerte en el futuro. Merece más papeles de este estilo.

Johnny-Depp-Armie-Hammer-Llanero-Solitario

© Walt Disney Pictures

No puedo decir lo mismo de Helena Bonham Carter, publicitada hasta la saciedad en la campaña promocional de la película, equiparando su importancia a la de los dos protagonistas. El papel de madame de la señora de Tim Burton es una vil excusa por parte de Disney para sacarla en pantalla por la creencia de que podría algún tipo reclamo para el público o porque está atada mediante una clausula legal, ya que en el estudio la tienen en nómina (Alicia en el País de las Maravillas, La cenicienta). La intervención de Bonham Carter en pantalla no ocupa más de 10 minutos (siendo generosos) y se la podría catalogar más como un cameo que como una interpretación secundaria propiamente dicha.

La otra fémina de la película no ha corrido igual suerte y, a pesar de tener un papel de más sustancia –aunque desafortunadamente caiga en el cliché de damisela en apuros–, la labor de Ruth Wilson ha quedado tapada durante la promoción. Un par de flashes en el tráiler un escueto póster individual es todo lo que puede atestiguar que esta actriz de belleza enigmática ha pasado por aquí. Con su seguimiento casi de culto gracias a su papel de Alice Morgan en Luther, el éxito de El llanero solitario podría haberla catapultado a la fama, pero ahora se tendrá que conformar con seguir trabajando en televisión con The Affair, la nueva serie de Showtime; cosa que no es poco.

Ruth-Wilson-Llanero-Solitario

© Walt Disney Pictures

En anteriores ocasiones (curiosamente también con las películas de Disney John Carter y Oz, un mundo de fantasía) os he recomendado ir con los pequeños de la casa a ver la película en cuestión; en este caso sólo os puedo rogar que, por favor, no llevéis a vuestros críos a ver esto, a menos que seaís unos sádicos que disfruten viendo a sus hijos y allegados quedar traumatizados al ver imágenes de masacres de poblados indios, burdeles, asesinatos en primer plano, sangre y todo tipo de imaginería grotesca y casi rozando el gore.

La película está a un plano de mostrar degollamientos, canibalismo y otras lindezas –nuestros héroes entran en una casa cinco segundos antes de lo que seguramente hubiera acabado siendo la violación de una chacha mexicana por parte de unos cuatreros; ese el nivel que maneja–presentadas con un total abandono del tacto y una flagrante muestra de hasta qué punto se ha roto el sistema de calificación moral. He visto series de la HBO más suaves que esta película.


El llanero solitario es más violenta y sangrienta que Guerra Mundial Z, más ruidosa que Pacific Rim, y, si no fuera porque en la época en la que está ambientada había un menor número de población, también acabaría con un mayor recuento de cadáveres que El hombre de acero. Es todo lo contrario a la cinta de aventuras blanca para los pequeños de la casa que debería ser.


Desde luego, no utilizaría estas duras palabras si esto fuera un western original con todas las de la ley, pero tratándose de este material no puedo concebir cómo se ha llegado a estos extremos. Esta película tiene un PG-13 en USA (y un No recomendada para menores de 7 años en España) pero desde luego que lo que se ve en pantalla no se corresponde a lo que uno esperaría. En un momento estás viendo una cruenta escena violenta, y al siguiente Depp está haciendo el indio (literalmente). Es como estar viendo Pequeño gran hombre de Arthur Penn y cada X minutos combinarlo con una escena de Wild Wild West. Es un caos total a nivel tonal.

Silver-Llanero-Solitario

© Walt Disney Pictures

La banda sonora de Hans Zimmer es totalmente genérica y alejada de los acordes icónicos que marcó su partitura de Piratas del Caribe. Sólo los últimos 20 minutos de la película, en los que se utiliza la “Obertura de Guillermo Tell” (es decir, material no compuesto por él) traen la energía y el sentido de aventuras y diversión que debería estar presente en toda la película. Durante 20 minutos, Verbinski recupera esa ilusión y el amor por el slapstick del que hacía gala en Un ratoncito duro de roer, con nuestros héroes peleando, recibiendo golpes y realizando movimientos imposibles, casi de dibujo animado. Llegué a pensar en el gran Buster Keaton en cierto momento, para que os hagáis una idea.

En estos 20 minutos asistimos a una IMPRESIONANTE (con todas las letras) secuencia en la que Verbinski ofrece un virtuosismo inaudito detrás de la cámara, un control del ritmo y una inventiva a la hora de colocar a nuestros héroe en toda clase de entuertos que no había visto desde las primeras entregas de Piratas del Caribe. [Revisioné Piratas del Caribe: El cofre del hombre muerto recientemente y toda la parte final es para quitarse el sombrero]

De hecho, este último tramo representa un salto de estilo tan grande que es como si perteneciese a otra película; una verdadera película de aventuras, luminosa y sin miedo a divertirse.

Desconozco por qué hay un cambio tan evidente (de la oscuridad y dramatismo de la hora y pico central pasamos a directamente tener una sonrisa de oreja a oreja), pero mi teoría es que esta gigantesca set piece podría haber sobrevivido intacta al largo proceso de producción de la película desde sus inicios. Es sabido que Disney rebajó el presupuesto, obligando a eliminar escenas de acción completas en las que aparecían trenes. Las continuas reescrituras, las regrabaciones durante meses y el repensarse una y otra vez el proyecto habrían convertido al guión en un gigantesco monstruo de Frankenstein con multitud de piezas que no acaban de casar.

Lone-Ranger

© Walt Disney Pictures

En el fondo, lo mejor que puedo decir sobre El llanero solitario es que no es tan mala como hayáis podido leer (es crujible, sí, pero reconozco que le han caído más collejas de las que merece) y es medianamente entretenida para durar 140 minutos, pero es una película hecha con las intenciones equivocadas y para un público equivocado. Si lo que Bruckheimer, Depp y Verbinski querían mostrar era una elegía por las matanzas indiscriminadas a indios, lo que deberían haber hecho era un drama intimista, y no una monstruosidad de cientos de millones de dólares estrenada en pleno verano.

Jerry Bruckheimer confía en que la película se revalorice con el tiempo, y que dentro de unos años la gente sepa apreciarla como se merece. Quizá tenga razón y el bueno de Jerry sea un visionario, pero en este momento lo único que puedo sentir es que he asistido a una oportunidad perdida de haber visto una gran cinta de aventuras.

Eso sí, lo que es innegable es que a día de hoy, estamos ante una película histórica, capturando el zeitgeist que vive actualmente el mundo del blockbuster hollywoodiense con películas como Guerra Mundial Z, John Carter, R.I.P.D: Departamento de Policía Mortal o 47 Ronin. En un par de décadas podremos echar la vista atrás y recordar con asombro lo que nos ha tocado vivir, diciendo “¿Os acordáis de esa época de locos en la que se gastaban 250 millones para hacer una película?


Gore Verbinski | Ted Elliott, Terry Rossio y Justin Haythe | Johnny Depp, Armie Hammer, Ruth Wilson, William Fichtner, Tom Wilkinson, James Badge Dale, Bryant Prince, Barry Pepper, Helena Bonham Carter | Hans Zimmer | Bojan Bazelli | James Haygood y Craig Wood | Jess Gonchor | Johnny Depp, Ted Elliott, Terry Rossio | Gore Verbinski, Jerry Bruckheimer | Walt Disney Pictures | Walt Disney Studios España |
  • Francisco Joaquín Marro

    No es tan mala como dices, fue muy valiente de parte del director y de los productores poner sobre el tapete el tema del exterminio comanche y el nacimiento sangriento de un Imperio, claro que a un nivel mucho más simplista (tampoco necesitábamos una extensa clase de historia de los EEUU). El producto final no es consistente, tienes razón, como que hay escenas que faltan y escenas que sobran, como que se tuvo demasiadas ideas y no se depuró, pero no es un bodrio y el humor permite ir tirando hasta esa soberbia escena del asalto al tren, de lejos lo mejor de la cinta. Ver a un Llanero más tonto que el del pasado y a un indio con más oscuridad interior ha sido lo mejor, la he visto dos veces sin que me haya causado la incomodidad de la que alardeas.

  • http://www.cineycine.com ChuacheFan

    Mi videocritica de El Llanero Solitario

    http://www.youtube.com/watch?v=A2veI4kHAGc

  • El_Predicador

    Como diría Dan Aykroyd, “Por los pelos de mis pelotas”, menuda locura de película y que bien me lo he pasado. Armie Hammer tiene el carisma suficiente como para que no tenga que ser todo el rato Jhonny Depp y más Jhonny Depp (ey, Orlando Bloom?), risas, genocidios de indios, explosiones, trenes saltandddo por los aires. Bravo, joder que sí, bravo.

  • Juan David Montero

    superjoder tio, vaya, olé, coño, etc…más lo que queraís agregar…teneís razón…

  • No te gusto

    Yo la vi, y me gusto, es entretenida y divertida, bueno q hay indios muertos lo hay, pero no se ve esa gore de sangre por ningún lado, es el oeste salvaje o el vaticano. Que quieren un monje por llanero bueno cada quien con su tema.

  • Turin

    Que película tan MALA, lo único rescatable es Tom Wilkinson como siempre aunque uno sabe que va a hacer de hijo de puta.

  • http://WWW.losquildivernos.blogspot.com/ Alex J. Murphy

    La tengo que ver otra vez. La primera ha sido demasiado chocante. En el segundo pase ya opino.

  • doc_diablo

    Yo la vi ayer. En mi vida vuelvo a guiarme por una corriente de opinion , por fuerte y unánime que sea.
    La peli es un monstruo, una locura, un absurdo por ratos y está muy descompensada, pero… conejos caníbales? un pavo que come corazones? masacres de indios mezcladas con Johnny hacindo el payaso? 2 set pieces que se mean a nivel de espectacularidad en todos los blockbusters de éste año?sentido del slapstick? momentos que rozan “la hora chanante”? esa foto? esa banda sonora? arnie hammer pedazo de actor, ahora un payaso, ahora un guaperas, ahora carismático a tope.
    No diré que la peli sea grande, ni siquiera “buena”, pero tiene cachos que son una delicia, parece que la hayan planificado/escrito/rodado mientras se metian “baby blue” y no es la puta escoria pasteurizada y gris para las masas que son el 90por ciento de pelis que me he tragado este verano.
    Y además, al haberse hostiado en taquilla no me tendré que tragar una trilogia¡¡¡¡
    Yahooo ,Silver, o como coño se diga¡

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