Críticas

Las brujas de Zugarramurdi

El humor negro siempre ha sido una constante en la filmografía de Álex de la Iglesia, pero da la sensación de que esa negrura está cada vez más arraigada en él. Lo que antaño era motivo de cachondeo cada vez toma tintes más serios y el desapego del director hacia el género humano es cada vez mayor. Quizás esa pesadumbre que planea en sus últimos trabajos tenga mucho que ver con la necesidad de afecto que muestran sus protagonistas y la imposibilidad de estos para encontrar una salida “feliz” a ese problema. Es como si el amor fuese un imposible y cada vez que sus protagonistas lo rozan se destruyen.

Las Brujas de Zugarramurdi sigue esa senda con un tono más festivo, pero no más alegre. Un grupo de atracadores disfrazados de mimos y personajes de la tele dan un golpe en un comercio de “Compro Oro” en la Puerta del Sol. Del golpe sólo escapan dos de los atracadores con el hijo de uno de ellos. Tras un tiroteo y persecución brutal, los tres huyen junto a un taxista y su desgraciado pasajero hacia Francia. Un trayecto en el que se interpone una localidad mítica, Zugarramurdi, famosa por su pasado como punto neurálgico de la brujería en nuestro país.

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Este comienzo tiene un ritmo brutal, algunos golpes de humor realmente acertados y una mala leche con un punto de simpatía que se echaba bastante en falta en los últimos trabajos del director. Espectacular y divertida a partes iguales y con un trío de protagonistas muy atinado: Hugo Silva, Mario Casas (muy divertido) y Jaime Ordóñez lo clavan como tres hombres tontorrones y buenazos cuya vida es poco menos que miserable por culpa de las mujeres. Y aquí viene el primer punto polémico de la película. Aunque de la Iglesia ha afirmado que su postura es más misántropa que misógina, es inevitable leer en su película un cierto resentimiento hacia las mujeres (aunque sólo sea en voz de sus protagonistas). La comparativa es muy poco sutil. Nosotros, varones, somos bobos, simples y fáciles de contentar en nuestro buen corazón. Ellas, en cambio, son inteligentes, manipuladoras, retorcidas y capaces de hacernos sucumbir con un chasquido de sus dedos. Ellas son BRUJAS y se comen el corazón pocho de los hombres que caen en sus manos.

Es cierto que parte de la gracia de la película es la guerra de sexos que plantea, y eso requiere contrastes, pero es un discurso que, asumido o no por su director, está ahí, igual que lo estaba en Balada Triste de Trompeta o Crimen Ferpecto. Quizás no sea una acusación de culpabilidad, porque achaca más la actitud de la mujer a una suerte de “naturaleza” intrínseca en ella y no a una maldad consciente y elegida, pero vamos, la imagen del hombre como víctima de la mujer y de su propia estupidez es palpable. En cualquier caso, es parte de la chicha de la propia película e intuyo que con bastante poso de las vivencias del propio director tanto como padre como ex-pareja, tal y como ha dejado caer en algunas entrevistas durante la promoción de la película. Puede que el discurso sea criticable, pero también es cierto que en las apuestas más honestas se encuentran las películas más interesantes.


Es una película divertida pero caótica bajo la que impera la creencia de que entre hombres (tontorrones y buenazos) y mujeres (inteligentes y manipuladoras) la felicidad es imposible.


El otro aspecto que pesa en la película, y ya no es una cuestión de discurso (que ese se asume o no, como en el caso de cualquier otro autor), es ya un problema que viene siendo habitual en sus últimos trabajos. Se trata del hecho de que pasado el planteamiento de la trama y una vez inmersos en el juego que nos propone, la película comienza a entrar en barrena y el caos, el exceso y la arbitrariedad empiezan a apoderarse de ella. Un caos que va del guión a la planificación, donde por momentos la peli se aturulla y opta por repetir determinados tipos de plano (el travelling picado en sentido contrario al que se mueven los personajes, coches, etc.) o parece resolver otros de forma improvisada aprovechando que algunas escenas están rodadas a varias cámaras.

Es cierto que estando ante una película aparentemente más ligera que Balada Triste de Trompeta, ese caos no saque tanto al espectador de la película, pero desde luego sorprende volver a ver a algún que otro personaje cambiar de malo a bueno, y luego a malo, y otra vez a bueno, en función de lo que el director haya ideado para la escena. Es como si de la Iglesia en ciertos momentos priorizase el giro y el enfrentamiento a la coherencia. Quizás sea también una forma de ver las reacciones de determinados personajes femeninos, esa naturaleza bipolar de algunas personas que hacen que pasen de una cosa a la contraria sin aparente motivo y que hace enloquecer a los hombres. Pero en el desarrollo de un guión y salvo que seamos conscientes de que esa bilpolaridad es parte del juego, estos vaivenes acaban dando la sensación de ser resultado de pulir poco algunos personajes y su desarrollo. En esta ocasión pasa mucho en la construcción de la principal trama amorosa de la película.

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Suerte que, pese a estos peros, la película se guarda unos cuantos ases en la manga, empezando por algunos secundarios y sus pequeñas tramas, que suman muchos enteros. Es el caso de la cachonda pareja de soñoronas vascas formada por Santiago Segura y Carlos Areces (cachonda por ser ellos dos y cachonda por mofarse de ese estereotipo de mujer vasca más vasta que un consolador de roble sin barnizar), los dos polis interpretados por Pepón Nieto y Secun de la Rosa, el personaje de Terele Pávez, que lo clava, o el sorprendente Javier Botet que da rienda suelta a su lado más cómico. También hay muchos guiños a la naturaleza matriarcal de la sociedad vasca, a iconos culturales como puedan ser la txalaparta o el Gargantua (posiblemente la atracción más rudimentaria y siniestra de la faz de la tierra) y a esa sensación que se respira en algunos pueblos de que el tiempo se ha detenido en ellos. Por no hablar de conceptos muy poderosos como la de que alguien viva debajo de una letrina y vea el lado oscuro de todos sus visitantes.

También a nivel de puesta en escena la peli luce muy bien. La fotografía en Zugarramurdi es brutal, muy contrastada y contraponiendo colores cálidos y fríos que dan una sensación de lugar irreal y siniestro, y tanto el atraco inicial como la secuencia final son espectaculares para un presupuesto muy modesto (4 millones, señores). Mucho de ese mérito, como decía de la Iglesia, es por tener al equipo de rodaje y postproducción metiendo horas como cochinos. Por dejarse su piel y la del equipo en conseguir el mejor resultado posible.

En cualquier caso y pese a los muchos peros que tiene la película, es un feliz regreso de un Álex de la Iglesia más festivo y divertido, aunque si uno rasca sólo un poquito verá la profunda negrura que invade su discurso. Misógino o no, incómodo e incorrecto, está claro que tiene poca fe en la felicidad humana y mucha en el fatalismo que impera en nuestras vidas abocadas al fracaso sentimental.


Álex de la Iglesia | Álex de la Iglesia, Jorge Guerricaechevarría | Hugo Silva, Mario Casas, Jaime Ordóñez, Carmen Maura, Carolina Bang, Terele Pávez, Macarena Gómez, Pepón Nieto, Secun de la Rosa, Enrique Villén, Javier Botet, Santiago Segura, Cárlos Areces, María Barranco | Enrique Cerezo | Enrique Cerezo | Joan Valent | Kiko de la Rica | Pablo Blanco | José Luis Arrizabalaga, Biaffra | Enrique Cerezo P.C., La Ferme! Productions | Universal Pictures |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • New_Rodro

    Tiene distribución internacional bajo el título de “Witching and Biching”, pero por lo visto la de EE.UU y Reino Unido aún se está negociando (aunque dan a entender que si se estrenará):

    Mas info aqui:

    http://variety.com/2013/film/international/witching-bitching-sells-half-of-world-1200659646/

  • http://raifilter.wordpress.com/ raifilter

    Totalmente. Yo no sé qué pasa pero De la Iglesia necesita buscarse otro montador o currarse más la planificación o algo porque esto no es normal. Una secuencia final que tenía que haber sido una cosa divertidísima y pasada de vueltas se convierte en un desastre plano y anodino en el que es imposible saber quién está haciendo qué, por qué y dónde.

    En serio, en concreto la escena de SPOILER la pelea de las dos brujas volando /SPOILER se nota a kilómetros que está montada no usando los planos que convienen en cada momento, sino aquellos que permitan tapar alguna cagada de rodaje o un punto flojo de los efectos visuales. ¿Cómo demonios rueda este hombre? ¿Se va al set, rueda todo lo que puede de una escena sin ton ni son desde todos los ángulos posibles, y luego intenta apañarlo en montaje? Porque es lo que parece y el resultado es el que es. Y lo peor es que creo que con los años ha… ¡empeorado! De verdad, yo no recuerdo que El día de la bestia o La comunidad tuvieran tan mala planificación.

  • marigolis

    exacto

  • marigolis

    nada, tranquilos, que habeis empezando criticando la “misoginia de Alex de la iglesia” y acabais criticando que un gordo se folle a una tetona, nada, lo dicho…..a ver si os postulais, que sois un pelin veletas, COÑO!!!!

  • Antonio Jarreta Blasco

    A ver, este comentario va a sonar un poco chorra, pero, em, ¿hay planes para la distribución internacional? ¿Concretamente, hay fecha de estreno en el Reino Unido? Porque tiene su guasa la cosa, cuando vivía en España me pasaba años esperando para que estrenaran las pelis interesantes que quería ver, y ahora que vivo en Londres, pues TAMBIÉN. Qué sinvivir, hoyga… 😛

  • Waltereborn

    Lamentablemente me ha parecido una total y absoluta decepción.

    Tiene un comienzo prometedor, divertido y con un ritmo endiablado. Pero poco después la película se estanca y se vuelve tediosa. De vez en cuando vuelve a surgir alguna broma que como mucho dibuja una sonrisa en el rostro, pero la sensación general que transmite, es la de oportunidad desaprovechada. La mayor parte del tiempo lo pasé con ganas de que terminara.

    Mucho se había hablado sobre el regreso de Guerricaechevarría al guión y sobre que podría suponer una vuelta del director, al tono obtenido en sus primeros trabajos. De poco le ha servido a De la Iglesia volver a contar con su antigüo colaborador, ya que el resultado se presenta aburrido y falto de originalidad. Además, pese a contar con una fotografía bastante acertada, la dirección resulta bastante plana, con una constante repetición de recursos durante el metraje (hasta los huevos del travelling del pasillo), que denotan una cierta pereza por parte del realizador.

    Soprendentemente, uno de los aspectos que en principio me resultaban más disuasorios a la hora de ver la película, como era el protagonismo de Mario Casas y Hugo Silva, ha terminado pareciéndome de lo poco rescatable de la cinta. Aunque pensándolo bien, no sé si esto habla más a favor o en contra de la misma. Por otro lado la presencia de Carmen Maura y Terele Pávez, resulta totalmente desaprovechada, exceptuando alguna línea de diálogo pronunciada por esta última. Un caso aparte es el de Carolina Bang, cuyo indudable atractivo físico es inversamente proporcional a su talento interpretativo.

    De cualquier manera, “Las brujas de Zugarramurdi” me parece de lo peor que ha hecho el director en su carrera. Teniendo en cuenta las opiniones favorables que está recibiendo y lo criticada que fue en su día la infravalorada “Balada triste de trompeta”, me doy cuenta de que cada vez es más dificil coincidir con la opinión general.

    Para mí la segunda gran decepción del año después de “Riddick”. Rematadamente mala.

  • Erik

    No sólo estoy de acuerdo con tu análisis, si no que añadiré que sinceramente creo que De la Iglesia podría juntarse con Neil Labute y Nico Cage y marcarse “The Wicker Man 2: Mi Trauma con las Mujeres”. El personaje de Cage podría resucitar en un aquelarre liderado por Carmen Maura, dónde el diablo es fenemino y da a luz a Cage para torturarlo y convertirlo en un débil calzonazos que sufrirá de impotencia y que destruirá al género masculino, instaurando el diabólico matriarcado mundial.

    La verdad es que mas allá del cachondeo, no me parece ni sutil ni nada inofensiva la misoginia que destila la comedia de Alex de la Iglesia, Que cada uno tienes sus traumas y con todo el derecho, pero personalmente no me gusta nada que este tipo de mensaje (sí, hasta un capítulo de dibujos animados tienen un mensaje detrás) siga calando en nuestra ya milenariamente misógina sociedad patriarcal.

    Dice el director que su film es misántropo y no misógino, pero lo que queda claro y diáfano en su guión, es quienes son las victimas y quienes los verdugos. Ser tontos/inútiles y emocionalmente dependientes (como todos los hombres de su film) no es al fin y al cabo ningún pecado (más bien un castigo), pero que todas la mujeres de la película sean unas zorras manipuladoras, neuróticas y dominantes, cuando no unas psicópatas sin un ápice de compasión (con o sin poderes mágicos), sí que no deja en buen lugar al género femenino. Me costaría mucho dudar que esta historia no sea el reflejo bastante exacto de su visión de la realidad respecto a los sexos, y en concreto respecto a la mujer (y la figura materna) con esa mezcla de odio-dependencia y temor reverencial.

  • Pablo Glez.

    Claramente sobrevalorada, los críticos de este país, con su buena intención, echan una mano al cine español (que no pasa precisamente por un buen momento) intentando realzar esta producción destinada a llenar salas. Pero aquí sólo hay pequeños destellos y alguna buena idea. Para pasar el rato y ya (y sólo durante la primera hora, el resto es inaguantable). Algún momento divertido tiene pero la mayor parte de la película resulta demasiado absurda, muy poco equilibrada en general, vive de continuos gags y muy pocos tienen gracia. Todo el rato te quieres reír pero pocas veces lo consigues. Muy por debajo de lo que puede llegar a ofrecer De la Iglesia.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    No te lo niego. Como todos los estereotipos ambos tienen una parte de cierto y mucho de perpetuarlos cultural y socialmente (algo que a veces es por convicción y otras muchas por pura inercia). Es un poco la pescadilla que se muerde la cola. Por eso creo que no es algo a censurar (siempre que no se llegue a ciertos extremos, claro), pero sí algo que es bueno comentar para que la gente sea consciente de que hay más posturas posibles y de que a veces tenemos asumidos muchos prejuicios sin ser conscientes de ello.

    Tampoco creo que todo haya que valorarlo en términos de machista o no machista, racista o no racista y, desde luego, hay que saber diferenciar una broma de un punto de vista. Pero justo esta peli, que basa su premisa en esa guerra de sexos, creo que es muy oportuna para comentar estas cosas. Siempre es interesante que una peli genere debate más allá de si la peli en sí te ha gustado o no.

  • juan_mas

    y tú!!? tú cómo estás?

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