Reportajes

III Encuentro de guionistas (1ª parte)

Este fin de semana, concretamente el viernes y sábado, tuve el placer de asistir al III Encuentro de Guionistas que se celebró en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Como “aspirante a”, este tipo de encuentros son una gozada ya que te permiten conocer gente, saber de primera mano la situación del sector y hasta enterarte de chismorreos profesionales y personales que alimentan la parte de portera que todos tenemos dentro. Este año los organizadores han tratado variar la temática de algunos paneles y adaptarla en la medida de lo posible a la coyuntura actual, lo cual ha hecho que el grueso del encuentro se centrase en nuevos mercados y oportunidades por un lado y en problemas a abordar de forma urgente por otro. Eso ha hecho que haya aspectos que han quedado fuera y, no sin razón, ha habido quien los ha echado en falta.

De todas formas las conclusiones las dejaré para el final y os contaré lo mejor posible sobre qué se hablo en cada uno de los paneles del encuentro. Como hay contenido para aburrir, porque ambos días dieron para mucho, el reportaje/resumen ira en dos partes. Entiendo que para quien no esté muy interesado en el tema leer todo puede ser engorroso, por eso las conclusiones y una versión más resumida las sacaré en una tercera entrega. Los que gocéis de conocer los interiores del sector espero que lo disfrutéis casi tanto como yo.

CONFERENCIA INAUGURAL (Manuel Hidalgo)

La primera conferencia del encuentro corrió a cargo de Manuel Hidalgo, guionista de películas como El portero o Mujeres en el parque. Empezó de forma muy negra, citando una de las frases míticas de El crepúsculo de los dioses: “El mejor guionista es el guionista muerto”. Para él la situación en la que se encuentran los guionistas viene a ser como la fábula de la rana y el escorpión. En ella, el guionista es como la rana, ayudando a cruzar al escorpión (que bien pudiera ser un director aprovechado) al otro lado de la charca y, una vez allí, recibiendo la picadura mortal porque “está en mi naturaleza”. El símil resultó pelín victimista, una actitud que muchas veces se critica al sector del guión, pero es cierto que no son pocas las veces en que directores que no han formado parte activa del desarrollo del guión firman como coguionistas tras dar tres o cuatro cambios al texto. ¿Por qué? Por ego y porque, amigos, hay un buen dinero que se deriva de los derechos de autor. Derechos que van en un 50% para el guión (25% al argumentista y 25% al guionista), un 25% al director y un 25% al músico.

Esta queja vino un poco provocada por el panel que seguiría a esta conferencia inaugural, sobre la invisibilidad del guionista dentro de la industria, algo que se deriva de una devaluación de su trabajo pese a que sin guión no hay película.

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© Natxo López

Para Hidalgo son varios los factores que han hecho del guionista una figura ninguneada. En Hollywood trabajaban de forma casi funcionarial, como parte de la plantilla de los grandes estudios. Más adelante, llegaría la fagocitación de ese trabajo por parte de novelistas de éxito, algunos muy excesivos y que no encajaron bien, lo que devaluó en parte la imagen de la profesion. Finalmente llegaría el concepto de autor. Los periodistas de Cahiers du Cinema encumbraron a directores (muchos de ellos renegaban incluso de esa etiqueta, como Ford) y se olvidaron de quienes escribían en la sombra. Una idea que ha perdurado en el tiempo y que, para Hidalgo, no ha sabido ser corregida por los críticos y periodistas de cine, que rara vez mencionan al guionista.

Como ejemplo de la importancia del guión citó un estreno reciente, Prisioneros, que pese a la genial dirección de Denis Villeneuve, debe mucho al guión de Aaron Guzikowski.

En España habló de Azcona como el único guionista realmente reconocido. No podemos olvidar, de todas formas, que España es un país muy dado a que el director sea también autor del guión, lo que ha hecho aún más complicada la puesta en valor de la profesión de los guionistas que simplemente escriben.

Para el cierre de su conferencia, sin embargo, Hidalgo quiso salirse de la negrura y victimismo inicial pidiendo menos lloros, reivindicarse con energía y meter un punto de giro celebrando la profesión con un “el mejor guionista es el guionista vivo”.

LA (IN)VISIBILIDAD DEL GUIONISTA (moderado por Natxo López)

El primer panel abordó una de las cuestiones centrales de este encuentro, la falta de trascendencia de los guionistas en España. Y entiéndase trascendencia como una cuestión de prestigio profesional, no de fama. No es casualidad que hace algo más de dos semanas ALMA organizara una rueda de prensa en Madrid para dar a conocer el oficio de los guionistas de series de televisión buscando, precisamente, que se sepa que las series tienen creadores, que el trabajo que se hace en ellas es importante, duro, diverso y variado, qué diferencia la ficción española de la americana, que es el espejo con el que siempre la comparamos siendo un mundo diferente en muchos aspectos. Existe, por tanto, una sensación en el sector de que los guionistas resultan invisibles, que el desconocimiento del oficio lleva a infravalorar su importancia y eso, a su vez, a que los propios contenidos a veces se vean afectados.

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Kike Maíllo, Begoña del Teso, Natxo López, Albert Plans y Sergio G. Sánchez – © Carlos de Pando

Albert Plans, escritor de Porca misèria o Kubala, Moreno i Manchón para TV3, habló de una industria que olvida a los guionistas desde hace años. Hace ya un tiempo que desde su sindicato, el GAC (Guionistes Associats de Catalunya), se ha hecho una labor por volver a poner en valor el oficio. Durante el último periodo de negociaciones con TV3 curiosamente la cuestión que casi llevó a la ruptura de las mismas fue la de incluir a los guionistas en los dossieres de prensa y que tuviesen presencia en ruedas de prensa a la hora de presentar una serie o programa. Según Plans, que esa cuestión fuese tan mal recibida sólo responde a una invisibilidad pretendida por la industria. Si los guionistas no son visibles y, por tanto, no gozan de prestigio profesional, es más fácil racanear en sueldos, protagonismo y poder de decisión, de este modo es la productora o cadena la auténtica “autora” del proyecto (incluso si éste nace de una idea de los propios guionistas). Por suerte la negociación acabó llegando a buen puerto en ese aspecto y hoy en día en TV3 los dossieres de prensa incluyen a director y guionista, detallando la trayetoria de ambos. También el GAC ha conseguido que en los premios Gaudi (los Goya catalanes) se deje de decir “una película de” y se diga “una película dirigida por Fulanito y escrita por Menganito”.

Luego fue el turno de Begoña del Teso, periodista cinematográfica de larga trayectoria y habitual del Festival de Cine de San Sebastián y la Semana de Terror de San Sebastián. Aún convaleciente de un accidente relativamente serio hizo el esfuerzo de asistir al panel para hablar de cómo la prensa ha tratado tradicionalmente a los guionistas. Para ella el guionista “es el King” y “el puto amo” porque el público mayoritario va al cine y disfruta de una película por su historia. Quizás haya aspectos técnicos o narrativos que puedan llamar algo la atención, pero con lo que se quedan es con lo que cuentan las películas y eso es labor del guionista. Retomó la citada Prisioneros coincidiendo con lo dicho por Manuel Hidalgo y afirmando que era, antes que nada, una película del guionista, porque la construcción de la trama, las escenas y los personajes era un trabajo que correspondía a éste. Dijo que la presencia de los guionistas es, por suerte o por desgracia, una cuestión de tiempo y de educación y habló del concepto de “dictaduras autorales” que consideraba de algún modo cíclicas. Hubo un tiempo para los estudios, luego para los actores, luego los directores y posiblemente llegue una época en la que se valore a los guionistas más que al resto. Ninguna es buena, pero responde a la puesta en valor de un determinado aspecto sobre el resto, algo que depende en gran medida de los propios guionistas y puso como ejemplo el caso de Hitchcock como el primer gran director reconocido por el público, algo que se gestó durante décadas y que él mismo fomentó con sus famosos cameos, sus intros en la serie televisiva y haciendo su cine perfectamente reconocible.

Sergio G. Sánchez, guionista de El orfanato y Lo imposible habló desde un punto de vista algo distinto y empezó comentando que la visibilidad puede ser un arma de doble filo y que, a veces, esa invisibilidad tiene sus ventajas, como es el hecho de que la gente se relaja más y cuenta más cosas ante alguien que no está tan expuesto. En su caso ser reconocido por un trabajo le supuso un encasillamiento durante una buena temporada. Tras El orfanato, a él y a Bayona les llegaron cantidad de proyectos de terror, aunque ambos tenían claro que querían hacer otra cosa, cambiar de registro. Sin embargo desde hace tiempo le llegan otro tipo de proyectos gracias a que el guión de Lo imposible fue elegido en la Blacklist de 2010. Eso le ha permitido tener ahora seis proyectos en desarrollo. Y es que, según Sánchez, a diferencia de España, en Estados Unidos los guiones se leen. Aquí, sin embargo, eso sólo pasa cuando alguien ya está involucrado directamente en el proyecto. Luego llegó el pelotazo de Lo imposible el año pasado. Comentó que en un principio le fastidió bastante que toda la campaña promocional le obviase y que el peso de la promoción cayese en Bayona y María Belón. Sin embargo eso le llevó a reflexionar sobre toda la gente detrás de la película a la que tampoco se nombró nunca. Para él, al final, la visibilidad es algo que hay que pelear de puertas a dentro, en contrato, y de puertas a fuera dando mucha más difusión a los guiones. No entiende que los guiones no circulen, que no se cuelguen en la red y que la gente no pueda acceder a ellos, algo que en Estados Unidos también es bastante más habitual. Otra cosa habitual allí son los agentes y representantes que se encargan, entre otros aspectos, de negociar cuestiones contractuales. Pero en España no existe salvo para los actores, entre otras cosas porque en un oficio donde, por lo general, no se gana demasiado y el trabajo escasea tanto, esa figura no tiene sentido.

Como anécdota, Sánchez habló de un proyecto muy atractivo para él que desarrolló hasta su tercera versión de guión, para la cual le encerraron literalmente en un hotel, sin posibilidad de salir, para que acabase de pulirlo todo en el menor tiempo posible. Un día la señora de la habitación de al lado lanzó su sofá por la ventana y Bayona, que estaba en otra habitación de la misma planta, llegó corriendo pensando que se había tirado por la presión a la que estuvo somentido esa temporada. No era para tanto, aunque fue duro y al final el proyecto recayó en otros para lo cual le dijeron que su versión era “demasiado Spielberg” y que “El orfanato no es tan buena”. El tacto, ese don tan escaso.

Kike Maíllo, director de EVA, cerró las intervenciones del panel aportando la visión del director sobre este tema. Según Maíllo, el guión marca todo el proceso de producción, pero el guionista acaba siendo invisible porque no se le tiene en cuenta en el marketing y porque pasado el arranque del proyecto, es alguien que desaparece del proceso. De algún modo lo achacaba a cierta inercia natural y lo comparaba con ese amigo de verano al que das mucha importancia en esa época del año pero del que poco a poco te olvidas una vez vuelves a tu rutina y tu círculo habitual. También achacó parte del problema a un carácter que por lo general es tímido, lo que por un lado es bueno al principio porque suele hacer fácil el trato, pero no hace sino favorecer ese olvido posterior. Luego está el tema contractual, que para Maíllo también es un problema importante en los guionistas a la hora de ser mencionados en la promoción, en los dossieres de prensa, ruedas de prensa, etc. Para él la idea de difundir guiones comentada por Sergio G. Sánchez, sobre todo dentro de la industria (para que se conozcan proyectos y se cree un mercado de guiones) y a nivel educativo es esencial.

Entre las conclusiones y el turno de preguntas posterior se reforzó una vez más esa necesidad de que los guiones tengan movimiento, que se difundan y que incluso se cree una blacklist española. Que, por ejemplo, se cuelguen los guiones nominados cada año en los Goya. También se habló de que los guionistas abandonen un poco el tono de queja y la actitud “llorona”, que se crean realmente lo importantes que son, que vendan su profesión y su trabajo de forma atractiva a los medios.

SITUACIÓN ACTUAL DEL GUIONISTA: RETOS Y OPORTUNIDADES (moderada por Gregorio Muro)

Con la idea de abrir puertas a los guionistas ante la precaria situación del audiovisual en España este panel trató de plantear ideas y vías a las que recurrir como alternativas ante la falta de oportunidades. Pero debo decir que, por desgracia, el contenido distó mucho de dar respuestas realistas u opciones útiles. Al menos es la sensación que tuve tanto yo como varios de los compañeros con los que pude hablar después.

Pablo Rivero, Gregorio Muro, Fernando Navarro y Xabi Puerta. -  © Natxo López

Pablo Rivero, Gregorio Muro, Fernando Navarro y Xabi Puerta. – © Natxo López

El primero en tomar la palabra fue Xabi Puerta, guionista de larga trayectoria en televisión en productoras como Pausoka, BocaBoca o ficciON y con créditos en series como SMS, Cazadores de hombres o Gran Hotel. Entiendo que la intención de su ponencia era la de animar a los guionistas a ser ambiciosos, tomar el toro por los cuernos y aceptar retos profesionales más relevantes que ser un guionista de plantilla. Bajo la idea de “más es más” frente a lema común en guión de “menos es más” quiso poner sobre la mesa la idea de lanzarse a la producción ejecutiva de series de ficción, lo más semejante al showrunner americano. Para Puerta era esencial quitarse el miedo a la “hoja de Excel” y a la idea de liderar un equipo de guionistas, algo muy válido, pero poco realista, como decía antes, en un panorama en la que lo que hay es falta de trabajo y oportunidades. Soñar con ser general cuando no hay ni soldados rasos es poco menos que ciencia ficción. Tampoco ayudo a tomar la ponencia con más alegría el hecho de que fuera considerablemente espesa y reiterativa.

Al final, entre la notable lejanía con las inquietudes reales de los presentes y la densidad lingüistica de Puerta, su intervención no resulto especialmente provechosa aunque se agradece, al menos, que tratara de insuflar (sin mucha fortuna) ambición por crecer profesionalmente.

Tras él, fue el turno de Fernando Navarro, guionista de Pelotas, Hispania o ¿Qué fue de Jorge Sanz?. Si Puerta se pasó por alto, lo de Navarro fue todo lo contrario en todos los aspectos. Su intervención fue francamente divertida, lo que ayudó a despejarnos a todos, y sus propuestas, en un inicio, mucho más realistas (prensa de cine, cómic, radio…). Pero las alternativas a la falta de empleo y oportunidades en las que se fue centrando resultaron bastante eclécticas y, no sé si por el humor y la dispersión con las que las comentaba, sonaban a veces a coña. Comentó su experiencia escribiendo letras de flamenco y cómo eso mismo le sirvió después para abordar los diálogos de un guión de otra manera. Quizás se centró en exceso en su muy particular experiencia con la música y poco en comentar otras opciones, quizás más viables para la mayoría, como pudieran ser crear obras de microteatro, la literatura pura y dura, crear una webserie de bajo presupuesto… No sé, puede sean opciones trilladas y que por eso no las comentase, pero creo que resultan mucho más cercanas y familiares al oficio del guionista.

En cualquier caso, entre broma y broma, la idea que quería transmitir es que hay muchas facetas en las que, ante un exceso de tiempo libre, podemos volcar nuestras ansias creativas, algo que matizó que era muy habitual entre los profesionales anglosajones. Actividades que a veces podían ser económicamente rentables y otras veces aportar herramientas útiles al oficio del guionista. Eso sí, insisto, como ponente, fue muy divertido y ya que él se dio algo de autobombo con el tema, podéis escucharle como locutor en el programa La curiosidad mató al Gato de Radio 3.

El tercero en discordia fue Pedro Rivero, presidente de la Asociación de Guionistas Vascos y guionista de la versión en cine de Goomer. Rivero se dedicó a repasar los datos del estudio que hizo la SGAE sobre la situación de los guionistas en España y que ya se presentó y comentó en la Conferencia Mundial de Guionistas el año pasado en Barcelona. El informe, titulado La escritura de guión en España, podéis descargarlo aquí. Rivero se centró sobre todo en el tema del asociacionismo, pero más a un nivel estadístico que como una posible opción a la que dedicarse ahora que, precisamente, la situación requiere tanto de que el sector haga piña y se haga valer. Comentó, eso sí, la importancia de unirse a asociaciones o sindicatos y resalto los frutos que eso ha dado facilitando encuentros como éste o llevando a un guionista a presidir la SGAE por vez primera. Como reto u oportunidad, desde luego, poco de que rescatar.

INTERNACIONALIZACIÓN (moderada por Curro Royo)

La tarde remontaría con este panel muy esperado ya que, como muchos otros profesionales de otros sectores, los guionistas se plantean más que nunca huir de España a países donde la industria audiovisual tenga peso y sea mínimamente respetada. Aquí si esperamos respeto institucional podemos esperar a que el rey de clases de batuka. Ahora bien, también conviene asumir que ahora el español es el nuevo panchito, que emigrar no es, ni mucho menos, un camino de rosas y es más fácil acabar frengando suelos que escribiendo telenovelas.

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Curro Royo, Nacho Faerna, Teresa de Rosendo, Jorge Dorado, José Luis Acosta y Josep Gatell – © Natxo López

Los primeros en intervenir fueron Teresa de Rosendo, guionista de Valientes y Gavilantes, y Josep Gatell, guionista también en Valientes, Papanatos y en el nuevo programa de Buenafuente. Había bastante expectación en que contaran sus impresiones tras su experiencia este verano en Los Ángeles, donde estuvieron indagando sobre cómo se trabaja allí, para lo cual se reunieron con numerosos guionistas, participaron en algunos talleres intensivos y pudieron acceder a uno de esos cotos supuestamente inaccesibles para aquellos que no son parte de la plantilla de una serie, la “writer’s room”.

Para ellos, trabajar en Estados Unidos como guionista es posible, aunque nada fácil. Existen dos barreras fundamentales, la idiomática, ya que para trabajar allí es necesario dominar bien el inglés, y la legal, porque conseguir un visado es una tarea titánica (remember, somos los nuevos panchitos). El trabajo del guionista, sobre todo en televisión, es un trabajo de equipo y en las reuniones o hablas con soltura o vas a pasar más tiempo pensando en cómo decir algo que en las ideas que puedas aportar a tu trabajo, el bilingüismo es casi obligado. Lo del visado pasa por varias opciones que podéis ver en este sencillo diagrama elaborado por ambos:

Para que no os pongáis bizcos y acabéis viendo un macaco vestido de tenista en el fondo de la imagen, se puede resumir en que hay visados de trabajo (para lo cual es necesario tener una oferta laboral previa, cosa poco probable), visados de artista (eso implica acreditar una valía y una trayectoria notables, vamos, una ficha en IMDb que de envidia cochina), visados de preferencia (welcome Mr. Almodóvar!) o, la opción más factible, un visado de estudiante. El problema de esta última opción es que estudiar y vivir allí cuesta un riñón y no da permiso para trabajar, lo que si permite es estar legalmente durante el periodo de formación y, con suerte, que éste te revierta en contactos y oportunidades que se consoliden en una oferta de trabajo o unas prácticas posteriores. Como veis, posible es, fácil, ni de coña.

Como comentaron ambos, para que te consideren para una posible oferta de trabajo, que sería la opción soñada por todos, hay que tener bastante material escrito. Es habitual que se pidan pruebas de guión. Antes se llevaba lo de hacer hipotéticos capítulos de la serie a la que aspirabas entrar, algo que se truncó ante el posible conflicto si alguna trama emitida después se asemejaba en algo a dicho argumento. Hoy día lo normal es presentar pilotos propios originales, especialmente en los meses en los que las cadenas tienen que decidir qué series renuevan y por qué novedades apuestan.

Una tercera vía para meter cabeza es tener la potra de que te elijan en alguno de los programas de formación que tienen las propias cadenas de televisión. Esto ya es como ver un unicornio, pero cuenta la leyenda que hay quien ha tenido experiencias muy positivas por esta vía y en ocasiones hasta les gretificaban con una remuneración y pan de lembas.

Lo que sí que quisieron destacar Teresa y Josep es que allí se valora la diversidad, algo que ha hecho que, por ejemplo, en la serie A golpe de bisturí contratasen en su día a un guionista mexicano porque uno de los personajes se llamaba Carlos. Es un ejemplo algo cómico, pero entienden que la diferencia aporta valor, y hablamos de un país donde la comunidad hispana aumenta cada año. Es más, el propio sindicato de guionistas tiene un programa de diversidad para favorecer el acceso de minorías al audiovisual. Entienden eso no como un peaje, sino como una forma de enriquecer los contenidos y adaptarse a la realidad del país, que en el fondo son los propios espectadores. Muchas series, además, encargan algunos capítulos a guionistas freelance para lo mismo, encontrar talento y dar oportunidades. También es un mercado en el que, como ellos han experimentado, la gente contesta a los correos y hasta te dedica unos minutos en algunos casos. Aunque no se anden con rodeos para decirte “No”, lo hacen de forma amable y respetuosa. Es un detalle teniendo en cuenta que en este país ni Dios te responde cuando mandas un currículum (salvo honrosas excepciones). En definitiva, es un mercado relativamente permeable porque allí la mentalidad es bastante pragmática, entienden el largoplacismo y el hecho de que es una profesión fluctuante: si hoy ayudas a alguien quizás esa persona te ayude el día de mañana, si das una oportunidad, quizás encuentres a la persona que aporte eso que le falta a tu serie.

Si queréis saber más sobre la experiencia de ambos tenéis ingentes cantidades de información en el blog que desarrollaron durante el viaje, muy, muy recomendable: Objetivo: Writer’s Room. Si no, también podéis esperar a que se edite el libro que recopilara toda la experiencia de dicho viaje, pero aún queda tiempo para eso ya que están todavía en pleno desarrollo.

Tras ellos habló Jorge Dorado, cortometrajista top de nuestro país que acaba de dar el salto al largo con un proyecto bien gordo como es Mindscape, la primera película producida por Jaume Collet-Serra y su Onvra Films. Dorado se centró mucho en dos aspectos que han sido esenciales en su experiencia personal, por un lado el tema de los managers y los agentes, y por otro el hecho de que no es necesario afincarse en Estados Unidos para poder trabajar en aquella industria.

Sobre el primer aspecto comentó que con una mínima trayectoria (él era cortometrajista hasta hace poco) era relativamente sencillo conseguir un manager. Sin embargo lo del agente no lo era tanto. Esto se debe a la diferencia entre ambas figuras. Manager y agente hacen una labor similar, representar a sus clientes para los que buscan oportunidades de trabajo y ambos buscan sacar un beneficio de ello que va más allá de lo económico (se llevan un 10% de lo que ganes). Los managers trabajan por libre y suelen querer convertirse en productores, es por ello que buscan hacer sus propios contactos a través del trabajo con sus representados. Como productores que quieren ser, suelen generar sus propios proyectos y arman paquetes que presentan a productoras. Es decir, es habitual que un manager llame a la puerta de la productora con un proyecto que ya tenga argumento, guionista, director y actores.  Si cuela el gol, tú curras y el se sube al carro de la producción. ¿Qué pasa con los managers? Que muchas veces centran su trabajo en los talentos top a los que representan, que son los que le pueden dar beneficio, y si tú no lo eres, ya puedes esperar sentado a que mueva un dedo por ti. Por eso conviene estar un poco encima para, llegado el momento, buscarte alguien que te represente mejor.

Los agentes en cambio trabajan para agencias de representación y su aspiración es más ambiciosa, convertirse en ejecutivo de algún estudio. No genera proyectos propios, pero tiene el paraguas de una agencia detrás, las cuales tienen muchísimas más puertas abiertas en productoras y estudios porque ya tienen un prestigio. Por tanto, lo normal del guionista/director que trabaja allí es evolucionar del mánager al agente, es como el ADSL y la fibra óptica, con los dos navegas por Internet, pero no son lo mismo.

Lo del inglés en su caso tampoco fue un requisito desde el comienzo. Una buena opción es establecer una especie de puente de comunicación y viajar allí cuando sea necesario, pero viviendo aquí perfectamente. Mindscape se gestó a través de su manager, que adquirió el guión después de que quedara segundo en un concurso y se lo propuso a él como director. Ya con el guión, el guionista y él formando un paquete empezaron a mover el proyecto que acabó llegando a manos de Collet-Serra que estaba buscando iniciar su andadura como productor, luego se adhirieron televisiones y el proyecto comenzó a tener muchas cabezas opinando. Dorado llegado el punto en el que aquello era un sindiós, propueso que Luiso Berdejo retomara el guión de Guy Holmes para pulirlo y hacer la versión final que es la que se ha rodado.

Su experiencia también le ha servido para ver que los proyectos que salen adelante van generando nuevos círculos de contactos y oportunidades. Por lo que una vez que empiezas, si te mueves, es relativamente fácil seguir ahí.

José Luis Acosta, guionista de Ana y los siete, U.C.O. o Con el culo al aire y actual presidente de SGAE, se centró en otro mercado, el latinoamericano. Hace tres años comenzó a contactar con gente de allí y tras una experiencia positiva ha ideo poco a poco metiendo cabeza. Es un mercado muy interconectado, con facilidad para moverse entre distintos países de Sudamérica, por lo que no hay por qué optar por uno u otro. Es un mercado en el que toman decisiones bastante rápido y sin mucho titubeo, lo cual facilita focalizarse pronto en aquellos proyectos que sí salen adelante. México es el país más activo y en algo más de 5 años ha pasado de producir unas 10 películas a aproximadamente 110.

Luego está el trasvase de talento a Estados Unidos, concretamente a Miami, donde mucha de la ficción ya se hace en español, cada vez con más medios y variando del tradicional culebrón. Ese trasvase hace que países como México tengan muchas veces escasez de guionistas, por lo que es una oportunidad a tener bastante en cuenta y el idioma obviamente juega a favor. Aunque eso sí, Acosta advirtió que pese a hablar todos en español hay que vivir y empaparse de la forma de hablar del país en el que quieras trabajar y ponía como ejemplo el mero hecho de ir a comer a un restaurante local, donde posiblemente el 80% de la carta nos suene a chino.

Es un mercado factible, permeable pero al que no se puede ir con actitud de colono europeo. Humildad y esfuerzo como en todo (remember again, somos los nuevos panchitos).

Finalmente cerró el panel Nacho Faerna guionista de El comisario o La fuga que actualmente trabaja en Shine Iberia. Faerna se centró más en el tema de los formatos televisivos y su posible exportación o importación. En ese aspecto estar en España sí supone un handicap porque, como ya sabéis, las series de ficción aquí duran el doble que en la mayoría de países. Las cadenas han ido estirando las duraciones para que un mismo contenido alargue el prime time y poder sacar de ahí más ingresos por publicidad. También el querer hacer una ficción para todos ha llevado en muchas ocasiones, y ahora vivimos una de esas etapas debido a la crisis, en las que las cadenas quieren series que pueda ver todo el mundo. Faerna insistió en que hacer contenidos generalistas es bueno, pero que eso no tiene que significar que sean para todos los públicos.

Casos como el the The Bridge, una serie nórdica que ha tenido su remake en Estados Unidos, no se pueden dar aquí porque no hacemos esa clase de contenido. Nos vemos en la tesitura de no exportar y tampoco importar formatos. Admite que no podemos comparar nuestra ficción que se hace en abierto y con menos presupuesto, con la de canales de pago de otros países, pero quizás si con formatos de televisiones generalistas.

Para él lo esencial es buscar la calidad, tratar de innovar y desarrollar formatos cada vez mejores para que en algún momento alguna cadena se arriesgue a producir algo distinto.

En el turno de preguntas se vino a reforzar esta última idea, la necesidad de hacer formatos más exportables y sabérselos vender mejor a los directivos de las cadenas. El propio Faerna recordó que ha habido una evolución en nuestra industria televisiva bastante grande, pero que esa evolución no siempre es constante y a veces pasa por etapas de meseta como la actual. Puso como ejemplo el cambio que está impulsando Netflix en EE.UU. La plataforma online ya no estrena un capítulo semanal como hacen las televisiones, cuelga la temporada entera y deja al espectador que decida cómo verla. Eso acabará llegando, lo estándares cambian.

También, sobre la idea de ir a trabajar a otros mercados, aunque hay que adaptarse a ellos, quizás nuestra mejor opción no sea la de mimetizarnos, sino la de aportar aquello que ellos no pueden ofrecer, ya sea el idioma, la cultura, etc. Recuerdan el que muchos guionistas hispanos trabajan porque pueden retratar mejor a esa comunidad que un guionista anglosajón de pura cepa.

Tampoco tenemos que olvidarnos de que, aportando ese plus que da la diferencia, al final las historias y emociones que funcionan son las más universales y esas las podemos dominar todos.

Este último panel, como veis, dio para mucho y sirvió de alguna manera para templar esperanzas pero también para quitarnos miedos y sabernos capaces de aportar cosas que otros no pueden. Trabajar fuera es posible, que no fácil, pero eso pasa en todas partes, y si uno hace las cosas paso a paso, de forma ordenada, se lo curra y arriesga un poco, es posible que a la larga se abran puertas que ahora parecen lejanas. Pero también hay que recuperar un comentario que hizo Faerna y que no debería caer en saco roto, también hay que luchar porque la gente pueda desarrollar aquí su carrera profesional. Es una mala época y es obvio que además de la crisis hay una mano negra jodiendo toda la industria cultural en España, pero hay que pelear contra ello y hacer de la necesidad virtud, una idea que no distaba mucho de la que transmitiría el día siguiente el gran Enrique Urbizu, aunque so lo dejamos para la segunda parte del reportaje.

Segunda parte.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Lenny

    Nada superará al Encuentro de Guionistas del año pasado, con el inefable Nacho Alcalá, mente maestra detrás de esa estaf… Perdón, arriesgada propuesta fílmica, llamada ‘El Cosmonauta’. Me refiero al momento en que el guionista de ‘Tiburón’ tuvo la osadía de estar en desacuerdo con una de las peroratas TED-keynote-style que soltaba el tal Alcalá como si fueran perlas de sabiduría, y más o menos le contestó que sí, que vale, abuelete, que lo que tú digas… Patético. No me extraña que este año hayan pasado de él.

  • Ignacio Jesus Asensio Lavilla

    Pues me ha entrado la curiosidad, la biblias yankis ¿tienen algún formato standard? Y supongo que tendrán que estar en inglés por huevos.

Críticas

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

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