Críticas

300: El origen de un Imperio

Por Roque García.

300: El Origen de un Imperio es la precuela, while-cuela y secuela de 300 (Zack Snyder, 2006), aunque la mayor parte del público acude a las salas pensando que se trata enteramente de una segunda parte que continúa donde acabó la anterior. Afortunadamente para esta fracción de espectadores, la narrativa y los saltos temporales no son en absoluto complicados de seguir y no hay ocasión para perderse. A modo de guía visual, buena parte del film podría resumirse con la siguiente imagen:

Crítica de 300 el origen de un imperio 1

© Warner Bros Pictures España

Hablando de la película según la línea temporal de los acontecimientos, nos encontramos con una precuela que narra, en distintos puntos del metraje, la caída del rey persa Darius y el alzamiento como rey dios de su hijo Xerxes (Rodrigo Santoro, al que esta vez tenemos la oportunidad de ver no solo en su faceta golden goddess, sino también como ser humano terrestre –bien cincelado, por supuesto–), así como los turbulentos orígenes de Artemisia (Eva Green), que es griega de nacimiento a pesar de tratarse de la comandante por excelencia de la armada persa. El último tercio de El Origen de un Imperio es el que verdaderamente podemos calificar como secuela, aparte de un monólogo fragmentado de la reina Gorgo (Lena Headey) que da comienzo a la película, sirve de narración durante ella y también la cierra.

La trama central, que nos sitúa en la guerra entre griegos y persas, se superpone a la de 300, fluyendo en una dirección paralela y estableciendo nexos con el film de Zack Snyder, pues en su mayoría se trata de eventos que acontecen mientras Gerard Butler sacude las Termópilas, lo que de paso sirve para traer a El Origen de un Imperio una variopinta sucesión de cameos. Esta parte del film es su pilar básico, y en realidad lo que nos muestra es un ciclo de batallas bastante esquemático, porque al fin y al cabo El Origen de un Imperio ni es una película histórica en el sentido estricto de la palabra ni es cine para pensar. Lo cual no la hace peor: es lo que es y sabemos a lo que vamos antes de comprar la entrada.

En el apartado visual sigue el patrón de su predecesora, explotando sin pudor los mismos recursos que aquella a pesar de haber perdido el factor sorpresa y la innovación que sí supuso la de 2006. El Origen de un Imperio luce estéticamente igual de onírica, aunque con ligero predominio de tonos fríos sobre los dorados que abundaban en 300 debido al incremento de escenas nocturnas y marítimas. Sin embargo, ciertos elementos en algunos planos son tan exagerados que desentonan incluso en un producto de atmósfera irreal como este (nótese la luna llena cuando el general griego Themistocles [Sullivan Stapleton] va al encuentro de Artemisia). ¿Slow motion? Sí. De suprimirlo, nos quedaríamos con una película 15 minutos más corta. ¿Gore? A rabiar, aunque se han visto peores. En realidad no hay nada nuevo en el horizonte, sangre desparramada, aplastamientos y espadazos a diestro y siniestro, factores que se han ido normalizando a base de abusar de ellos en productos que imitaron este estilo (véase la serie Spartacus), aunque debo decir que recordaba la original algo más light en este apartado, por lo que o la memoria me falla en cuanto a 300 o El Origen de un Imperio eleva la dosis de violencia para adaptarse a los requerimientos actuales del PG 18+.

Crítica de 300 el origen de un imperio 2

© Warner Bros Pictures España

La clave de una película como la que nos ocupa es tener un protagonista con carisma que sirva de base y sustento, un héroe (o antihéroe) que se imponga, un líder con ideales y partidarios, que sepa organizar y dirigir al resto por una causa mayor, como la libertad o la venganza. En 300 encontrábamos a Gerard Butler en la piel de Leónidas, y en El Origen de un Imperio hallamos esa figura en Eva Green y su Artemisia. Estudio y director (Noam Murro) depositaron su confianza en Sullivan Stapleton como macho alfa de la manada en el papel de Themistocles, pero negar que Eva Green se alza como estrella de la función sería simplemente ridículo, todo esto sin que haya necesidad de empatizar con su personaje. Artemisia es una guerrera que busca vengarse a toda costa de su propio pueblo por agravios del pasado, y cuya mejor arma es su cuerpo. La comandante de los persas es feroz, decidida y letalmente bella, dominando a centenares de hombres bajo su mando en un claro ejemplo de empoderamiento femenino. Themistocles, como los demás, cae rendido a sus pies (figurada y no tan figuradamente) en un entorno de tensión sexual temporalmente no resuelta, y cuando Artemisia comparte escena con él (y con cualquier otro) acapara el foco de atención, ya que el magnetismo de la guerrera traspasa la pantalla. Dicho esto, Sullivan Stapleton tiene más éxito con su interpretación en otro aspecto, quizá favorecido por el hecho de que no haya visto ningún trabajo suyo antes, cosa que no ocurre con Green. En el caso de la actriz francesa no todo es positivo por esto mismo, y es que la manera que tiene de abordar a Artemisia me pareció idéntica a cómo se desenvolvió con su Angelique Bouchard en Sombras Tenebrosas (2012), con sus respectivos matices, ya que de una bruja a una guerrera hay un trecho. No obstante y a pesar de los paralelismos percibidos entre Angelique y Artemisia, no creo que pudieran haber dado con una candidata mejor para esta película, salvo quizá una Angelina Jolie más joven, y es que actualmente no hay otra actriz en el panorama cinematográfico que pueda dar la imagen de fiera indomable y físicamente perfecta como Eva Green. De hecho, consideraría que su interpretación es perfecta para el film de no haber visto Sombras Tenebrosas, puesto que el sentimiento de estar viendo un papel nuevo por parte de la actriz no estaba exactamente presente. Pero eso es una pequeña apreciación, porque me reitero: Eva es, como lo fuera en Sombras Tenebrosas, la reina del espectáculo.

Aprovechando que sale a colación la película de Tim Burton, me hizo gracia otra posible comparativa con Sombras Tenebrosas, ya que cuando la tensión sexual entre Themistocles y Artemisia decide resolverse se desencadena una lucha de fuerzas, como ya viéramos entre Barnabas Collins y Angelique Bouchard, en un claro intento de hallar el placer y destruir todo mobiliario disponible, ambas acciones muy relajantes. Eva Green, parece ser, se ha propuesto pasar a la historia del celuloide con las escenas sexuales tan características e intensas que viven sus personajes en mayor o menor medida, claros ejemplos son las ya mencionadas, El Reino de los Cielos (2004), Casino Royale (2006), Womb (2010) y, cómo no, Soñadores (2003). Desde luego no encontrará queja alguna si continúa intentando sorprender al público de esta forma.

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© Warner Bros Pictures España

El reparto de secundarios o bien retoma su papel de la anterior, caso de Rodrigo Santoro y su doblaje con entidad propia como Xerxes (muy curiosa su escena en el spa de la montaña, que me recordó al momento en el que Charlize Theron emerge de su piscina de Nivea en Blancanieves y la Leyenda del Cazador [2012]), David Wenham como Dilios o Lena Headey como la reina Gorgo (esta última beneficiándose de un poquito más de acción en esta entrega) o bien se trata de nuevas incorporaciones que se encargan de sustituir a los personajes de 300 pero ocupándose de roles muy similares, como pasa con Hans Matheson haciendo de amigo leal del héroe o Callan Mulvey y Jack O’Connell para volver a explorar la relación padre e hijo.

Llamativa resulta la estrategia comercial de ocultar a la protagonista femenina en la promoción de una película que luego resulta estar tan centrada en ella: el film se ha vendido con la única figura de Themistocles en el póster, con toda seguridad para rescatar el recuerdo de 300, por no mencionar que originalmente se titulaba 300: La Batalla de Artemisia y finalmente se cambió a El Origen de un Imperio, cuando el título anterior constituía una referencia con bastante sentido. Por si fuera poco, están adaptando una novela gráfica de Frank Miller titulada Xerxes, personaje que aquí ni mucho menos es irrelevante pero tampoco llega a ser protagonista en exceso, lo que me lleva a preguntarme si habrá mucha diferencia entre novela gráfica y el guión de Kurt Johnstad y Zack Snyder, quien quiso seguir involucrado con la franquicia pese a ceder la silla de director a Noam Murro.

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© Warner Bros Pictures España

La labor de Murro en la dirección es considerable, sabiendo que se trata de su segundo largometraje y que el primero, Gente Inteligente (Smart People, 2008) era una película indie contemporánea que no tiene nada que ver con fondos verdes. Tal vez su función como director haya estado más orientada al trabajo de actores, beneficiando a la película en su conjunto, lo que es preferible a pesar de tener que encontrarnos con escenas de batallas que en cierto modo colapsan debido a movimientos rápidos y confusos de cámara, en las que los actores parecen hechos por ordenador y las escenas per se sacadas de un videojuego (por lo que doy gracias de no haberla visto en 3D). Con todo, el producto final es cine puramente palomitero, que logra mantener la atención pese a la simplicidad de su esquema y resultar realmente entretenido, sin desmerecer a su predecesora, todo ello muy de agradecer a sus dos protagonistas, Stapleton y Green.

Como apunte final, considero que antes de que realicen una tercera entrega (el final de esta da pie a ello, y viendo las cifras en taquilla no es improbable que llegue a puerto) sería interesante ver un montaje único de las dos películas ya estrenadas, 300 y 300: El Origen de un Imperio. Podrían titularla 600, quizás.

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© Warner Bros Pictures España


Sullivan Stapleton, Eva Green, Rodrigo Santoro, Lena Headey, Jack O'Connell, Andrew Tiernan, David Wenham, Callan Mulvey, Andrew Pleavin, Yigal Naor, Ashraf Barhom, Vincent Walsh, Steven Cree, Trayan Milenov-Troy, Andrei Claude, Peter Ferdinando, Mark Killeen, Peter Mensah | Noam Murro | Zack Snyder, Kurt Johnstad. Basada en la novela gráfica 'Xerxes' de Frank Miller | Simon Duggan | David Brenner, Wyatt Smith | Junkie XL | Patrick Tatopoulos | Mark Canton, Bernie Goldmann, Gianni Nunnari, Roee Sharon, Deborah Snyder, Zack Snyder, Thomas Tull | Marty P. Ewing, Craig J. Flores, Jon Jashni, Stephen Jones | Cruel & Unusual Films, Atmosphere Entertainment MM, Hollywood Gang Productions, Nimar Studios | Warner Bros Pictures España |
  • Karina López Salazár

    Me pareció muy buena, sobretodo porque nos muestra un antes y después de la gran batalla de 300; un único detalle que no me agradó para nada es que la historia de 300: Rise of an Empire se llevara a cabo en el mar, no sé, tal vez hubiese sido más real la batalla en tierra firme.

  • Eduardo Castro Suarez

    Los espartanos tenían esa formación guerrera y fue esa capacidad la decisiva en la batalla de Platea. En las termópilas, la película 300 no hace justicia a los otros que lucharon. Eran 300 espartanos pero más de 1000 tespios y plateos los que lucharon también. Los tespios, por ejemplo, se quedaron a morir junto con los espartanos. Las posteriores guerras del Peleponeso entre Atenas y Esparta y lo descrito en la Anabasis, mostrarían que los hoplitas de otras ciudades eran tan buenos luchando como los espartanos

  • Eduardo Castro Suarez

    Te equivocas, Jerjes dirigió el ejército personalmente. Quien no llegó a pisar suelo griego fue Dario. Lo que se vio en la peli sobre Maratón es una licencia que se ha tomado el guionista, además que el verdadero artifice de la victora ateniense fue Milciades, el cual no es siquiera mencionado

  • Luis Felipe Rodríguez

    ¿Y despues qué?
    ¿300, Las Conquistas de Alejandro Magno?

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