Críticas

Capitán América: El Soldado de Invierno

Es 2014. Las películas de superhéroes quieren ser libres y su enemigo es el Muro, que por lo general es tanto más grueso y alto cuanto más costoso es el presupuesto. Más allá del Muro viven películas como Dredd o El Protegido: intrépidas, minoritarias y guiadas hasta el final por la convicción de sus propios principios. Históricamente, el camino al Muro está repleto de películas valientes, repletas conceptos astutos pero nunca desarrollados, y finalmente muertas por el varapalo económico y el miedo que va asociado al final de una franquicia. En el camino al Muro languidecen John Carters. Pero poco a poco son cada vez más las obras que se atreven a chocar contra el Muro. Lo hacen porque el género de superhéroes ya lleva el suficiente tiempo entre nosotros como para que sus responsables están convencidos de que esta aproximación en la que las películas transcurren “en nuestro mundo, aquí y ahora” funciona, o que, como mínimo, es tan válida como las extraordinarias fantasías de Donner y Burton.

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© Marvel

Películas como El Soldado de Invierno no van a hacer más que ratificarles en su decisión. No solo es la mejor película de Marvel Studios, sino que se queda peligrosísimamente cercana de ser un producto redondo, independientemente del género en el que se quiera encuadrar. Uno que demuestra una cada vez menos insólita madurez (el tratamiento de sus personajes femeninos), en el que las concesiones al espectáculo descerebrado cada vez son menores y cada vez chirrían más, y el dominio sobre ideas a priori “difíciles”, qué hacer con ellas, cuándo profundizar, cuándo dejar de hacerlo, es cada vez mayor. Pero sí: hay un poco de miedo, hay inmadurez, hay espectáculo descerebrado en Capitán América 2. Y sin embargo se les nota en franca retirada. Iron Man 3 sentó las bases de esta evolución en Marvel, El Soldado de Invierno intenta como mínimo ser el siguiente paso lógico y el resultado, peros aparte, es es-pec-ta-cu-lar.

Solo un pasito más hacia adelante. Eso es lo que Capitán América necesita para convertirse en una franquicia capital del cine de entretenimiento. Todavía no, pero está a punto.

El Soldado de Invierno no es una aventura y ni mucho menos es ligera. Con 143 minutos de duración, se trata del film más largo de Marvel Studios por detrás de Los Vengadores y sus fuentes de inspiración directa son mucho, mucho más rígidas que la épica estrenada en 2012. El Soldado de Invierno, como avisaron sus guionistas Christopher Markus y Stephen McFeely, proceden del thriller político estadounidense de los años 70 –Los Tres Días del Cóndor, Marathon Man y la sorprendente Parallax View son las referencias explícitas–. Esta premisa necesita seriedad e imágenes con peso y es por esta última razón que los hermanos Russo han escogido a Trent Opaloch, el director de fotografía habitual de Neil Blomkamp (Distrito 9, Elysium), para tratar el aspecto visual. Por un lado, se aleja del tono nostálgico y comiquero que imprimió Joe Johnston en la primera entrega, pero por otro confiere a la película una identidad propia, y veraz. Rara vez nos vamos a encontrar con una imagen “sobrecargada” de luces y la acción se va a desarrollar a la luz del día en Washington y alrededores, marco de la mayor parte de escenas de acción del film, y que se percibe como una auténtica ciudad, repleta de transeúntes y conductores.

Es aquí donde nos encontramos a Steve Rogers (Chris Evans), Capitán América, a quien vamos a ver tanto tiempo uniformado como de civil –y el primer crédito de Evans es que ves en él al Capitán América aunque vaya disfrazado de canguro–. Tengo que decir que me resulta increíble cómo ha pillado Marvel a este personaje y la forma en la que este film dedica sus buenos 20 minutos a presentárnoslo desde múltiples ángulos: como leyenda, como veterano de guerra, como amante –estos dos aspectos en dos secuencias que prefieron no desvelar, particularmente la última, de crueldad y honestidad poco vistas en el género y a la que Evans responde admirablemente– y finalmente como protagonista de una trama en cuyo centro se encuentra una masiva conspiración en el seno de SHIELD, que involucra al misterioso y peligrosísimo supersoldado enmascarado del título y en la que pueden, o no, estar implicados el jefe de la organización (Robert Redford, que se lo pasa como un enano), su supervisor directo, Nick Furia (Samuel L. Jackson), su compañera Natasha Romanoff, la Viuda Negra (Scarlett Johansson, coprotagonista del film), y su reciente amigo –y veterano de guerra– el piloto Sam Wilson (Anthony Mackie).

La historia de El Soldado de Invierno está extraída de una de las historias recientes más conocidas del Capitán –su escritor, Ed Brubaker, está acreditado en los agradecimientos de la película, donde ha trabajado como asesor– y dista de ser una vulgar excusa por la manera en la que afecta a nuestro héroe porque le ofrece una prueba de integridad: han metido al hombre más honesto del mundo en un nido de víboras y la idea no consiste tanto en desenmarañar una conspiración como en intentar hacerlo sin traicionarse. Este dilema afecta al film, en general, que intenta colarnos cierto conflicto entre los crímenes que cometemos por la libertad (y que el propio Capi acepta) y los que perpetramos en nombre de la paranoia (que es donde fija la línea roja). Es un tema muy pantanoso para un film de superhéroes pero es ahí donde entra en acción el excelente criterio de Marvel, que sabe hasta qué punto debe entrar en el cenagal. Creo honestamente que el film elude profundizar más en estos temas –otro que veo francamente desaprovechado: es una buddy movie protagonizada un hijo de América y una renegada soviética, aspecto que nunca se menciona– no por cobardía, sino porque sus responsables comprenden hasta qué punto puede dar de sí el film; cuándo debe representar el universo “real”, y cuándo debe aliviar esas complejas ideas en una trama ficticia de superhéroes y fostias de toda la vida.

© Marvel

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“Realismo”, personajes en conflicto, thriller conspiranoico de suspense, película de superhéroes, crítica nacional… sorprende ver durante cuánto tiempo mantiene el film este precario equilibrio entre todos sus elementos y lo bien que se percibe el mismo en sus secuencias de acción, tres de las cuales son una verdadera brutalidad: la primera persecución del film, la pelea en el ascensor vista en los tráilers y la primera gran batalla contra el Soldado de Invierno. Concretamente en las dos primeras, que destacan por el moderado uso del CGI, hay una tensión marcadísima, inusualmente prolongada y repleta de gestos sutiles, como se aprecia en el intercambio previo de miradas entre Fury y los agentes de Policía o Rogers escudriñando a los pasajeros del elevador, que procede del thriller. En la tercera, es espectáculo puro y duro de proezas sobrehumanas combinado con un tiroteo a la vieja usanza con civiles de por medio. Durante dos horas: el Soldado de Invierno baila con los géneros como quiere, propulsado por el espectáculo, por la trama, y por el Capi y la Viuda la fuga, saltando de localización en localización, descubriendo lugares secretos, nuevas verdades, y en el camino se reconocen un bonachón idealista y una curtida espía traicionados cada uno a su manera. Parte de los diálogos de Evans y Johansson fueron escritos por los propios actores, según la no muy fiable trivia de Imdb, pero es su cuarto film juntos en quince años, y se nota, particularmente en el caso de la actriz, coprotagonista desde el minuto 1 hasta el 140. Es una química breve –tan breve como lo permite esta superproducción, pero creíble dentro y fuera de la pantalla: Johansson ha elegido una carrera más “intelectual” que la de Evans, y el actor parece aceptarlo con una sonrisa. En Iron Man 3 hablábamos de lo divertido que resulta ver a un héroe realizando acciones un poco ajenas a los heroísmos de turno, y en El Soldado de Invierno hay de esas para aburrir, que se suman a las grandes escenas espectaculares y a los pequeños picos de acción –persecuciones relámpago por tejados o breves montajes explicativos–, que afinan la historia hasta otorgarla un ritmo constante y fluido que me termina envolviendo como espectador, sabiendo que tarde o temprano, el film se va a encontrar contra el Muro, y los resultados no van a ser bonitos.

En el Muro, el lugar donde el Batman “social” de Nolan cabalga sobre una bomba y el Lobezno “guardaespaldas” de Mangold se enfrenta a un robot de doce metros, El Soldado de Invierno deja de ser lo que ha sido durante 125 minutos para convertirse en BLOW SHIT UP AND HOW. Resultan entrañables los esfuerzos del film para mantenerse fiel a sus principios intentando insertar como puede un potente combate cuerpo a cuerpo o un duelo de argucias en un despacho en medio del cacao maravillao al que dedicaron medio tráiler final, que involucra a tres naves del tamaño de estadios de fúrbol cosiéndose el culo a cañonazos durante quince minutos, flanqueadas por un brother volador disfrazado de pájaro mientras el número de víctimas mortales se dispara a la estratosfera. Cuando el film comienza a tirar de montajes paralelos en modo La Amenaza Fantasma para alternar cinco secuencias de acción durante tanto tiempo, siento que la película ha perdido inmediatez y que la conclusión ya no obedece tanto a las necesidades de la historia como a las de proporcionar fuego, muerte y destrucción. El film pasa de ser sencillo a ser simplón. Marvel debe comprender que el “…y ahora lo mandamos todo a reventar”, aun siendo una solución visualmente atractiva y desde luego nada aburrida para quien disfrute de esta clase de espectáculo, es contraproducente precisamente para con el tipo de espectador al que iba dirigido durante el 90% de su metraje, que se ha sentido mentalmente atraído por las propuestas, y al que se le ha pedido que desconecte justo en el momento culminante del film. Iron Man 3 ha impuesto una plantilla con maravillosas ventajas y pequeños inconvenientes que sería recomendable evitar con vistas a una tercera entrega: El Soldado de Invierno y su sentido clasicista de la acción son prueba fehaciente de que esa clase de argucias son, a estas alturas de la jugada, completamente innecesarias.

Porque ahora mismo, para terminar esta larga reseña con buen sabor de boca, no hay más que buenas esperanzas de cara al futuro: Joe y Anthony Russo van a volver para la tercera entrega, con amplios poderes de gestión (Disney ha hablado con ellos antes de confirmar primero a los guionistas), con un tiempo de preparación inusualmente amplio, durante el que Ed Brubaker, casi con toda probabilidad, volverá a echar un vistazo al proyecto en calidad de asesor. El Soldado de Invierno pronostica un personaje femenino potencialmente interesante en la figura de Sharon Carter (Emily Van Camp, asfixiada por la necesidad de reducir personajes), un secundario carismático en Crossbones (Frank Grillo, tres cuartos de lo mismo), por no mencionar las inmensas posibilidades que se abren al final del film en torno la que promete ser una gran rivalidad. En 2016 el Capitán vuelve a enfrentarse al Muro, y lo va a hacer con 200 kilos de presupuesto y la necesidad de convencer, pero tiene armas de sobra, como mínimo, para hacerlo temblar.


Joe Russo, Anthony Russo | Chris Evans, Scarlett Johansson, Robert Redford, Samuel L. Jackson, Sebastian Stan, Anthony Mackie, Emily Van Camp, Frank Grillo, Hayley Atwell | Christopher Markus, Stephen McFeely | Henry Jackman | Trent Opaloch | Jeffrey Ford | Peter Wenham | Louis D'Esposito, Alan Fine, Michael Grillo, Stan Lee | Kevin Feige, Nate Moore | Marvel Studios |
  • Elizabeth Resendiz

    Todo el material que nos das es de mucha ayuda, me gustó porque lo explicas de una manera que, si no has visto Capitán América 2, das una idea de la pelí, sin contar lo que pasa.

  • Miguel Rodríguez

    jejeje. Lo que pasa es que la gente que no ha leído al personaje, se deja llevar por el nombre, pero los cómic del Cap, son los más anti-yankis que existe, en realidad el Cap es el superhéroe más anti Estados Unidos que hay, jeje. Es normal que The First Avenger fuera una sátiras burlona que criticaba las políticas de reclutamiento de EUA para la segunda guerra; y que esta, en un enfoque más local (sin perder esa repercusión social a nivel global), sea acerca de la paranoia mundial por las formas de presentar y criticar las políticas internacionales estadounidenses, y en general de cualquier país que apueste por lo mismo, jeje. Pero te repito, es natural que la gente le Capitán AMÉRICA, e inmediatamente lo tachen de patriotero, jajaja.Saludos

  • spunkmayer

    Superman de Donner es cánon. Así de simple. No sólo demuestra una valentía espectacular por ser la primera megaproducción sobre un tío en mallas, es que pone seriedad donde hace falta (la despedida de Martha, el aprendizaje en La Fortaleza, con una elipsis que es una lección) y ligereza donde hace falta (Clark disfrutando de sus poderes, la relación y todo el personaje de Lois Lane). Precisamente esa “oscuridad” que tanto gusta a algunos es lo que lastra muchas de las películas de superhéroes actuales, que pecan de lo peor que pude pecar una peli de verano: no. son. divertidas (te miro a tí, Man Of Steel).
    Y bueno, que si escuchas el tema de Superman de Williams y no se te eriza algo es que estás muerto.

  • Miguel Rodríguez

    Este… bueno, lo único que no nos dijiste es… cómo se llama la película que fuiste a ver? Igual y me animo si tiene tantos chistes y romance.Saludos y que tengas un excelente día.

  • Miguel Rodríguez

    Mira, te diré que a mí no me parece que Iron Man 3 como película de manera global sea mala, sale? Partiendo de ese hecho diré que la idea del “Mandarinazo” (como la llaman algunos), no era mala, pero, desde mi punto de vista, creo que Iron man 3 sufre del síndrome del buen guión/mala película, es decir, el guión era bueno, sólo que fue mal contando, y la situación del mandarín fue mal abordada, yo creo que eso fue lo que le pasó a esa película, pero te repito, como película, en su concepción artística, no me parece que hay sido mala. Saludos y que tengas un excelente día.

  • Miguel Rodríguez

    A mí me gustan lo 2 uniformes, el que usa en The First Avenger, y al inicio de The Winter Soldier. Aunque creo que te refieres a traje de baño tipo Michael Phelps que usa en Avengers. Saludos, concuerdo en lo de las pelis, y yo agregaría Iron Man (obvio, la primera).

  • Miguel Rodríguez

    Incoherente? Bueno, es obvio que respeto tu opinión, pero en el cine hay algo llamado “Gary Stu”, que es cuando un personaje es retratado como algo casi deidico, para después recordarnos que es alguien no tan invensible según el guión lo requiera (eso se hace para darle tensión a una serie), y te pongo algunos ejemplos:

    1) Superman es capaz de sobrevivir a una explosión nuclear, pero hay veces en que cuando carga un camión, anda soltando el bofe.

    2) Spider-man puede detener el la caida de una estructura, o un tren en movimiento, pero no es capaz de meterle un golpe que mate a Octopus.

    3) Batman puede salvar a un grupo de rehenes que están en medio del fuego cruzado de dos comandos armados, a los cuales vence Batman por sí sólo sin apenas despeinarse, pero no puede con un méndigo perro.

    Y cómo esos hay muchos.Saludos.

    PD: Lo de Batroc yate lo explicó Dhaem.Saludos y que tengass un excelente día.

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