Críticas

Brick Mansions

Nos llega a nuestras salas este remake de Distrito 13, película escrita por Luc Besson junto a Bibi Naceri y que es uno de los ejemplos claros del Luc Besson más perezoso y pesetero posible. Es decepcionante que un tipo que ha sido capaz de crear títulos muy decentes y hacer industria con mayúsculas en su país llegue a despreocuparse tanto de la calidad de aquello que escribe y produce para sus directores de encargo.

En Brick Mansions Besson revisa el guión que escribió junto a Naceri para volver a plantearnos un futuro distópico en el que toma la arruinada Detroit como escenario. En ella, el barrio marginal al que se refiere el título sobrevive totalmente aislado, con sus habitantes abandonados a su suerte. Mientras tanto, el alcalde planea construir en ese barrio un nuevo complejo urbanístico que reflote la ciudad. Hasta aquí la cosa es obvia, pero válida, una premisa similar a la que títulos como Robocop han sabido sacar todo su jugo. Sin embargo, el desarrollo posterior evoluciona de lo simple a lo cutremente delirante sin ningún tipo de complejo.

brick1

Tenemos un prota, Lino (David Belle), que es el idealista del barrio. Un tipo que honra sus orígenes luchando contra los traficantes que han hecho del lugar una cloaca. Lino es además un experto en parkour y da sopapos más dolorosos que una colleja de monja. Por otro lado está Damien (Paul Walker), el poli honrado y temerario, que lleva años intentando dar caza al traficante que domina Brick Mansions. Lino y Damien. Orígenes distintos, un mismo fin. Como es de esperar acabarán colaborando a la fuerza.


La película replica la peor versión de Besson como guionista y productor.


Todo tiene un tufo a mensaje social de chichinabo, algo a lo que Besson ya nos ha acostumbrado en otras películas como Yamakasi, pero Besson decide ir más allá y alcanzar la cima mundial de la vergüenza ajena. Como si fuese Juanito Oyarzábal, Besson escala poco a poco esa montaña inalcanzable para el resto de los mortales (SPOILERS AHEAD). El traficante malo es el clásico badass refinado que, mientras cocina un plato exquisito, es capaz de dar un discurso sobre la esencia de la cocina y utilizarlo como metáfora sobre cómo se hacen las cosas en el mundo del crimen. Todo apuntillado con el indispensable sacrificio de Esbirro nº3, que se ríe demasiado y eso es molesto. Ese maestro del crimen, es el mismo que tiene una bomba termonuclear en sus manos que aparece por sorpresa en mitad de la trama y gracias a un flashback que nos contará un policía. Ya vamos por los 7.000 metros y sólo estamos a mitad de metraje, subir más alto parece posible. Pero aún queda lo más difícil, redimir al traficante después de que intente lanzar la bomba contra la ciudad, atada a un misil ruso. Misil que lleva de adorno a la novia de nuestro primer héroe atada con una cadena. Ese tipo, capaz de vender droga en su barrio, hecho mierda, capaz de sacrificar a toda una ciudad de un bombazo, capaz de hacer un Paco Porras con la chica del prota, se convertirá en el negro simpático en los últimos cinco minutos de metraje. Sin falanges en los pies, sin casi oxígeno en los pulmones, la película llega a los 8.850m y corona el conjunto con una emotiva dedicatoria: “In the loving memory of Paul Walker”.

paco-porrazo

Lo que casi pasa en la peli se lo hace Besson al espectador.

A esto se le llama derrotar por K.O. al público y lo demás son tonterías.

Es una pena que la penúltima película que veremos de Paul Walker, sea un trabajo tan perezoso, un mal guión que Luc Besson ha conseguido colarnos dos veces y que no se ha esforzado en mejorar en esta segunda versión, en la que sólo toca un par de detalles menores (un malo cutremente refinado y una hermana que en el remake se convierte en interés amoroso). Aspita en la cara para Besson, el jeta.

Como nota positiva un par de apuntes. La secuencia inicial es realmente sorprendente y si uno va con amigos, en modo orco de Moria, y la disfruta como un despropósito divertido, sacando punta a cada detalle tonto, puede ser un acierto para echar una tarde tontorrona. Cualquier otra esperanza ante este trabajo es pedir peras al olmo.


Camille Delamarre | Luc Besson, Bibi Naceri | Paul Walker, David Belle, RZA, Gouchy Boy, Catalina Denis, Ayisha Issa, Carlo Rota, Andreas Apergis, Richard Zeman, Robert Maillet, Bruce Ramsay, Frank Fontaine | Luc Besson, Claude Léger, Jonathan Vanger | Matt Álvarez, Henri Deneubourg, Romuald Draut, Ryan Kavanaugh, Tucker Tooley | Marc Bell, Trevor Morris | Christophe Collette | Carlo Rizzo, Arthur Tarnowski | Jean-Andre Carriere | Brick Mansions Productions Inc, Canal +, Cine +, Europacorp, D8 | Avalon |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • JDPM

    En esta película veras muy poca sangre y muy poca vergüenza, porque los que salen en esta película no la tienen por salir en una mierda semejante, hay películas que de tan malas que son son buenas porque te descojonas pero esta es una puta mierda.

Críticas

fe de etarras

El retrato de la decadencia.

blade runner 2049

No es la secuela complaciente (replicante), sino la secuela merecida.

alix

Documental convertido en autorretrato de uno de los fotógrafos esenciales de nuestro país.

it-payaso-pennywise

It

Futuras promesas. Terror ya visto.

veronica

La madurez del terror español.

Twitter

Podcast