Críticas

Godzilla

Iba a titular esta reseña “La Odisea del Airgamboy” pero habría quedado demasiado extraño sin el contexto pertinente. Así que vamos a empezar por el principio: Godzilla me ha gustado. No me ha vuelto loco, ojo. Pero me resulta admirable cómo sus responsables, con el director Gareth Edwards a la cabeza –auténtico triunfador del film, sin paliativos– han conseguido exprimir un concepto que se encuentra entre los más sencillos de los últimos 75 años de cine de entretenimiento internacional: gran monstruo destruye cosas, y lo han hecho recuperando cierto subtexto social que ha enriquecido a esta franquicia. Para explicar esto mejor hay que hacer un viaje al pasado.

Cuando en 1998 Godzilla llegó a Estados Unidos de la mano de Roland Emmerich, sus reponsables tenían claro que no podían hacer uso de la idiosincrasia japonesa que caracterizó a los films originales de la Toho. Allí, el monstruo era un símbolo del pánico a la destrucción nuclear que caracterizó a la sociedad nipona de posguerra y ese contenido se iba a perder en el momento en el que la idea cruzara el océano. Estados Unidos era una sociedad, cinematográficamente hablando, con más confianza en sí misma, hasta el punto de que Matthew Broderick con boina (Cristo bendito) emergía como un oponente de envergadura para el monstruo. 16 años y un 11-S después, Godzilla vuelve a recuperar “contenido”. El Ejército se muestra impotente para detener la amenaza y las bajas se cuentan por millones y nuestros protagonistas humanos son, en el peor de los casos, meros testigos de la destrucción que se desencadena a su alrededor. En el mejor, solo están capacitados para realizar pequeñas acciones que pueden inclinar la balanza a su favor. Y quizás, a base de pequeños gestos acumulados, la flauta puede terminar sonando. Si hay suerte.

© Warner Bros.

© Warner Bros.

Bien. Todo esto nos lleva a la siguiente idea: si el film se hubiera llamado “Godzilla y las aventuras de Ford Brody” no me habría extrañado en absoluto. Ford Brody es el nombre del personaje que interpreta el joven actor británico Aaron Taylor-Johnson y es el verdadero protagonista del film, sin más. Gareth Edwards y su equipo han cogido la plantilla adoptada por Steven Spielberg en La Guerra de los Mundos –y derivada a su vez de películas sobre catástrofes nucleares como Threads o El Día Después— en el que conocemos el alcance de la amenaza de manera un tanto limitada. Toda la estructura del film gira en torno a Brody y en el infernal viaje que realiza desde Japón, para rescatar a su padre (Bryan Cranston), hasta San Francisco, escenario del clímax del film, donde su familia permanece atrapada. Y eso hace maravillas por la película. Primero, porque al colocar deliberadamente a un protagonista humano Godzilla ya no tiene que aparecer “por cojones” hasta que es estrictamente necesario y se lo pueden reservar, incrementando gradualmente la tensión. Segundo, porque el viaje de Brody es una verdadera aventura: investiga con su padre, escapa de la muerte en incontables ocasiones y, eh, el tío es un héroe, salvando niños de monorraíles en peligro an dat shit. Ya no estamos, en definitiva, tiranizados por la presencia de un bichardo que condicionaba todos los aspectos del film. Ahora da la sensación de que todos los elementos avanzan de manera más conjuntada, y con un propósito (el de Godzilla*, destruir; el nuestro, sobrevivir).

* Dejo aquí al margen el desarrollo de la historia. Prefiero no desvelar nada –aunque podria hacerlo, porque no es que la película haga un secreto de todo esto–. Baste decir que sirve para explicar con los motivos de la aparición de Godzilla y aportan una característica bastante benévola al personaje a la que ya estarán acostumbrados los aficionados. No tiene tanto peso como servidor sospechaba de cara a esta reseña, salvo por el hecho de que lamento una oportunidad perdida de un buen monster fucking. Ahí a la Toho seguro que se le habrían puesto las tripas verdes… agh, ya estoy adelantando acontecimientos. Ni caso. Ved el film.

Dicho esto, se puede aplaudir el ánimo del film para construirse a partir de los personajes humanos y al mismo tiempo lamentar el poco carácter que les imprime el film. Nos encontramos con el caso de “tan buen personaje como el actor quiera que sea”, una constante y una maldición en el género de catástrofes, motivo por el que los repartos de Aeropuerto, Coloso en Llamas, etc, tienen una media de edad de 99,7 años. Por eso Cranston (padre alejado, científico obsesionado) o Watanabe (misterioso japonés, explicador de cosas) o Strathairn (General Sintacha) son presencias tan agradecidas. La idea, creo, consiste en arropar a Taylor-Johnson, quien a sus 23 años todavía no tiene, NI DE LEJOS, el carisma de sus veteranos para defenderse en esta clase de gigaprododucciones (Elizabeth Olsen es una no-entidad). Es particularmente sangrante por la importancia que se le da a Ford Brody y una lástima, además, porque en términos generales se asocia a característica definitoria de una película “mediocre” cuando Godzilla, de mediocre, tiene bien poco. Pero sí, me parece una soberana putada que el film haya hecho lo más difícil, colocar a un protagonista humano, y no haber llegado a las últimas consecuencias de esa idea. Con un poco más de cancha, un poco más de dinamismo, habría matado.

Es aquí donde entra Gareth Edwards. Para los recién llegados, hay que apuntar que Godzilla es su segundo film después de Monsters, presupuestada originalmente en 15.000 dólares. Su nueva película ha costado mil veces más. Pero nadie diría que ha tenido problemas para efectuar el salto y el motivo es que Monsters era una prueba de cineasta con fundamentos. En Godzilla no ha tenido que inventar nada nuevo, simplemente se la limitado a multiplicarlo. Si uno ve el tráiler de Monsters y después ve Godzilla, se dará cuenta de que son, punto por punto, exactamente los mismos ritmos sintácticos en lo que a acción y tensión se refiere, la mayoría aplicados del libro de juego de Spielberg, con sus acercamientos, sus tomas largas, sus contrapicados, con la incorporación de dolly shots ahora que el presupuesto se lo permite.

Edwards ya estaba ahí. Siempre buscando atmósferas e imágenes poderosas. Godzilla, gracias a Edwards y la foto de Seamus McGarvey (Expiación) es una orgía en este sentido: un plano de Ford a contraluz paseando por una carretera, un travelling que recorre una fila de aviones estallando hasta acabar en los pies del monstruo, Hawaii iluminada por las luces de los vehículos inundados, un tren en llamas que emerge de la niebla, etc, etc, etc (vi la película hace dos días y todavía recuerdo más de una decena de ejemplos). En retrospectiva, casi parece de cajón que Edwards haya caído en manos de la productora Legendary, que siempre se ha distinguido por proporcionar a sus films una marcada identidad visual —Man of Steel, PacRim, sin ir más lejos– pero es aún más apreciable el margen que le han dado para tirar sutiles ideas añadidas como el fenomenal y brevísimo momento que sucede en el clímax del film cuando Brody y Godzilla parecen establecer una “conexión emocional” (esto no me lo estoy inventando y juro que funciona; hace más por Taylor-Johnson que cualquier interacción humana que haya tenido hasta el momento). Pocas veces he salido de un cine con la idea más clara de que un director está para quedarse.

¿Qué sale si sumamos todo esto? Competentísimo entretenimiento, con su pequeña pizca de contenido para quien quiera encontrarlo. Y existe, pero hace falta escarbar un poco. Es como un tesoro escondido. Godzilla, en su versión más primaria, es el cumplimiento de una fantasía que todos hemos cumplido en nuestro cuarto, en la que nuestro muñeco favorito derriba cajas de zapatos vacías. Una interpretación más desarrollada nos ofrece una visión contemporánea y victimizada de los films de catástrofes, lejos de los discursos presidenciales de Independence Day o de los misiles que derribaban dinosaurios. Esconde un poco del conflicto del cine de entretenimiento actual, que sabe que tiene que enfatizar los personajes pero todavía no tiene muy claro cómo. Pero por encima de todo es una obra profundamente cinematográfica, merced al poder de sus imágenes y el uso de la música –qué gran criterio el de mantener la música de Lygeti del tráiler– y la prueba fehaciente es un plano final inmensamente apacible, de señor director que se quita el polvo de las manos tras un trabajo bien hecho y recuerda que 15.000 dólares o 150 millones, “menos es más” es uno de los principios más maravillosos del cine, bien aplicado, y con eso tiene tres cuartas partes del camino hechas.


Gareth Edwards | Aaron Taylor-Johnson, Ken Watanabe, Bryan Cranston, Elizabeth Olsen, David Strathairn, Juliette Binoche | Seamus McGarvey | Alexandre Desplat | Owen Paterson | Max Borenstein | Bob Ducsay | Kenji Okuhira, Yoshimitsu Banno, Alex Garcia | Thomas Tull, Mary Parent | Legendary Pictures | Warner Bros. |
  • Carolina Gómez

    Sin duda el film logra que el monstruo sea moderno, creíble, impresionante desde todo punto de vista y a la vez se parezca al de la película de 1954. Tanto respeto por el origen delata una gran comprensión acerca de la importancia y el impacto de aquel film. Excelente película!

  • Shadows

    No estuvo tan mal, hubiese esperado un poco mas de participacion de Cranston y por supuesto un mejor guion pero bueno habra que esperar la Secuela.

  • Nahuel Benvenuto

    que hostias? si apenas pasa algo y cuando pasa te lo ponen de fondo, o directamente te lo cortan, no lo podia creer cuando la vi

  • Nahuel Benvenuto

    GRAN desilusion, no es mucho mejor que la de emmerich, le pese a quien le pese, fui a ver monstruos peleando y me encontre con un chino con cara de estreñido por media hora, un actor mediocre llendo de aca para alla sin sentido, drama familiar, y despliegue militar, todo sin un fondo o un desarrollo interesante, e incluso el director tiene la OSADIA, de cortar dos de las 3 escenas de 2 minutos cada una donde pelean los bichos, una pelicula vacia, bien filmada, bien hecha, y con buena musica, pero sin nada para contar, ni siquiera da un poco de entretenimiento, una pena, y pensar que le esta llendo bien en taquilla, quien sabe por que

  • http://octopusmagnificens.blogspot.com/ octopusmagnificens

    ¡Godzilla!

  • Borinot

    Pero que pelicula has visto?

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