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Matt Reeves evitó que ‘El amanecer del planeta de los simios’ fuese una mediocridad

Este próximo viernes día 11 de julio llega a las pantallas americanas El amanecer del planeta de los simios (una semana más tarde para nosotros), la esperada secuela de El origen del planeta de los simios. Aunque todavía no hay una excesiva cantidad, ya han comenzado a aparecer varias críticas y la opinión general es que nos encontramos a una secuela no solo digna, sino que es incluso superior a su predecesora; muchos la califican como el mejor estreno del verano con adjetivos raramente empleados para referirse a un blockbuster como “inteligente”, y hay hasta quien dice que nos encontramos directamente con uno de los mejores estrenos de todo el año.

En una de sus paradas, el director Matt Reeves, responsable de la película, ha concedido una entrevista para /Film que os recomiendo leer en profundidad, y en la que ha revelado varios detalles cruciales sobre cómo ha logrado realizar esta película que ha encandilado a la crítica.

Tras el éxito de este reboot originado en 2011 con El origen del planeta de los simios, todo parecía indicar que el director Rupert Wyatt continuaría en la silla del director; al fin y al cabo su labor fue la que consiguió que una película que parecía no importar a nadie lograse esa calidad, apostando por un enfoque intimista que nos metía en la cabeza del simio César (Andy Serkis) para ver cómo se fraguaba este origen. Todo se anunció según lo esperado: regreso del director, guionistas, su estrella principal y una fecha de estreno fijada para mayo de 2014. Pero en septiembre de 2012, a escasos meses de que comenzase el rodaje, Wyatt abandonó súbitamente la producción alegando falta de tiempo para tenerla lista para esa fecha, obligando a Fox a buscar otro realizador para suplirle.

El elegido fue Matt Reeves, responsable de Cloverfield y el remake de Déjame entrar, un director solvente pero que hasta ahora había realizado películas de encargo para otros. El amanecer del planeta de los simios podría haber sido otra de esas; una experiencia rutinaria en la que hiciese su trabajo lo mejor posible y a correr, pero Reeves se aseguró en esta ocasión de dejar su impronta.

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Matt Reeves durante el rodaje de ‘Déjame entrar’ © Hammer Films

“Cuando llegué, en Fox me contaron la historia que tenían planeada realizar y pensé que yo no iba a hacer esa película. No iba a hacer la película porque era una historia con la que no lograba conectar”, recuerda Reeves para /Film sobre su primer contacto con el estudio.

Esta historia inicial que el estudio tenía planeada (a cargo de los guionistas Rick Jaffa y Amanda Silver, responsable de la primera película, además de la posible colaboración de Scott Z. Burns, quien ya no aparece acreditado en la película) tenía lugar en un San Francisco post apocalíptico, tras el levantamiento de los simios en la anterior entrega. Toda la película tendría lugar en la ciudad y los simios aparecerían junto a los humanos casi nada más comenzar su metraje; además los simios ya habrían aprendido a hablar al completo y se podrían comunicar sin dificultad.

Todo esto escamó a Reeves, quien se sentía atraído por otro aspecto diferente de la historia: ver cómo se había llegado hasta ese momento, retomando la idea de El origen del planeta de los simios de mostrar un progresivo proceso de aprendizaje por su parte; sentir un creciente desarrollo de las emociones como el que experimentaba César hasta que lograba hablar por primera vez. A Reeves esto le impacto mucho viendo la anterior película y es algo que comparto plenamente. Recuerdo que cuando la vi en el cine, la sala al completo se quedó en completo silencio cuando el simio interpretado por Andy Serkis pronunciaba su palabra; se podía palpar en el ambiente un completo sobrecogimiento por parte del público.

“Me dije ‘tiene que haber un modo de usar eso y no saltarnos el proceso de llegada hasta la expresión articulada’. Quiero ver el principio del lenguaje. Quiero ver el principio de la lectura, de la enseñanza a los niños del alfabeto, del principio de la historia contada, todo ese tipo de cosas”, comenta Reeves sobre el inicio de su enfoque contrario al estudio. “Lo primero de todo, sentí que lo que me contaron, esa historia inicial, no era una película de César. Y yo dije, para mi, el éxito de vuestra anterior película radicaba en que era una película de Andy y César, y en que el personaje más humano de esa historia no era en realidad humano, sino que era un simio. Pensé que eso era impactante, que hubieran sido capaces de realizar los efectos visuales de tal modo que pudieras lograr una conexión emocional. Aquella fue la conexión emocional más profunda que he experimentado con un personaje por ordenador. Conocía todo el trabajo que había hecho Andy, pero aún así me emocioné mucho en algunas escenas. Así que les dije: tenéis que convertirla en una historia de César. Debería empezar y acabar con él. Tiene que ser su película.

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© Twentieth Century Fox

Reeves desechó el plan de presentar a la sociedad humana como protagonista sobreviviendo en una ciudad al encuentro con los simios para centrar completamente su atención en César y su pueblo. Ver a los humanos como protagonistas es algo que se ve todos los días, pero una historia sobre simios es algo completamente diferente. “Quería que fuese como al inicio de ‘2001: Una odisea del espacio’ con el amanecer del hombre, solo que aquí sería el amanecer de los simios inteligentes. Así que dije, ¿qué tal si empezamos con los simios –del mismo modo que en la anterior película había una extensa secuencia sin casi diálogos en su hábitat– y contamos el progresivo florecimiento de la civilización simia? Viendo su vida diaria y pasando de la típica situación aterradora de ‘Oh, Dios, los simios han heredado la Tierra’ hasta vernos involucrados en sus vidas emocionales internas. Y así, llegado el momento en el que uno se sienta conectado a ellos emocionalmente, viendo su familia y hermandad, ahí es cuando introducimos a los humanos”.

Este fue el enfoque que presentó Reeves a Fox; no convertir a los simios en villanos de la película, sino en una familia que trata de co-existir junto a otra sociedad humana (liderada en la película por Gary Oldman y Jason Clarke), y aceptaron su idea con entusiasmo, para sorpresa del director, que no esperaba que le eligiesen. “¿Dónde está el truco?”, les preguntó, y la respuesta del estudio fue que le aceptaban pero que no planeaban mover la fecha de estreno, así que se tendría que poner a trabajar de inmediato.

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© Twentieth Century Fox

El guión inicial se desechó, por tanto, y Reeves comenzó a trabajar en uno nuevo prácticamente desde cero junto a Mark Bomback (La jungla 4.0, Imparable, Desafío total, Cincuenta sombras de Grey), guionista curtido en el estudio en la tarea de llegar a última hora y meter un pulido final, como demostró en Lobezno Inmortal. Esta nueva escritura se realizó a finales de 2012, con el inicio de rodaje cada vez más cerca, pero parece que la confianza del estudio en Reeves fue tal que al final cedieron para acomodar mejor su trabajo dándolo otro par de meses de margen, y cambiando la fecha de estreno de mayo de 2014 al julio de 2014 que ahora nos ocupa.

Reeves nunca se había enfrentado a una película de esta escala, y eso que ha recibido muchas ofertas para encargarse de otros blockbusters, y al principio le pudo la presión de la idea de meterse en esta maquinaría en la que podría sentirse sobrepasado por todo el proceso, así que su ancla emocional para resistir fue la conexión con la historia. El secreto para el triunfo de un director en este tipo de películas es amor por un personaje o por el material que se está tratando, y en el caso de Reeves fue su afición por las películas originales de El planeta de los simios y su deseo de mostrar ese enfoque centrado en el día a día de los simios. Peleó por lograrlo, y eso se ha trasladado en una secuencia inicial de media hora con la que abre la película y que está dedicada única y exclusivamente a mostrar a la comunidad de César, con subtítulos y todo; algo completamente inusual en una película veraniega que en otras manos se podría haber convertido en una ensalada de tiros y explosiones.

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© Twentieth Century Fox

“Esa es una de las razones por las que quería hacer la película. Y lo más increíble de todo es que me dijeron: ‘adelante, adelante'”, comenta Reeves sobre la citada secuencia inicial. “No pude parar de pellizcarme hasta creer que era verdad, que lo más loco de esta película es que nos estuvieran dejando hacer esta película. Mi idea inicial sobre lo que supondría realizar una cinta para un gran estudio sería que habría que seguir una serie de fórmulas y unos parámetros establecidos y esto y aquello. Y la película que les conté es la película que nos dejaron hacer. Tuvimos que apañárnoslas para saber cómo realizar esa película, pero al final es lo que hicimos. Y no puedo parar de pensar que es de locos”.

“Recuerdo la primera vez que se la mostré al estudio y se emocionaron mucho. Les emocionó que tratásemos de ser tan ambiciosos. Como director siempre estoy esperando a que me suelten el ‘pero’. Ese momento en el que dicen ‘ vale, estábamos de coña, esto se queda fuera. Olvídalo, no vas a hacer eso’. Yo seguía esperando que llegase ese momento. Por supuesto que hubo debates y choques sobre esto y aquello, pero la esencia por la que estaban apostando y esa secuencia en particular fueron algo realmente importante para mi. Y de algo modo conseguimos pasar por todo ese proceso y ahora el mundo va a poder verla y parece una locura”.

Ahora sólo nos quedan menos de dos semanas para comprobar si este apasionado viaje y las ideas de Reeves han dado sus frutos. Su plan suena ambicioso y un golpe sobre la mesa con una película audaz y contundente es lo que necesita el género de la ciencia ficción en particular y este verano cinematográfico en general.

  • Mauricio Robayo Diaz

    Lo especial de la segunda parte es que los humanos hacen parte de la trama pero no son los que la mueven, todo ocurre es por culpa de los mismos simios, eso me pareció demasiado especial, sobretodo viniendo de Hollywood, donde ves una película llamada “Transformers” pero son los que menos actuan en la trama.

    Dawn es muy bien realizada con personajes muy bien trabajados, personajes que en Rise era de “relleno” aquí salen completamente formados, quiero decir, nada se compara con el poder que transmite Koba cada vez que sale en escena, la parte de “trabajo humano” es simplemente genial.

    Tambien trae muchas escenas muy bien logradas, como al den tanque, que con un cuadro reducido de imagen la mente del espectador comienza a trabajar llenando los espacios de lo que posiblemente está ocurriendo alrededor, es simplemente genial.

  • Oscar Moreno Gonzalez

    pero hijo mio es que ni siquiera havia que pensarselo… a mi me dan a elegir up o transformers y eso no ahí que ser muy cinefilo para saber cual ver antes…. xd

  • Leto83

    Un abrazo, claro que sí. Un gusto comentar, sólo nos faltaba la terracita y una cerveza en la mano. Salud!

    PD: dale caña a “Up” y me cuentas. Puro Indy.

  • Ignacio Jesus Asensio Lavilla

    Reconozco no haber visto Up, tendré que ponerme a verla como penitencia…
    Lo del dos era un ejemplo a lo bruto, el ” y exagerando mucho” era eso, exagerar mucho ^^
    P.D.: Un abrazo-oso, hombre 😉

  • Leto83

    El primer punto se responde solo viendo la taquilla de Transformers 4. El segundo punto es muy posible que también sea verdad.

    Respecto a lo último que comentas, ahí radica precisamente la diferencia en nuestras percepciones. Yo no creo que esto sea un dos, si no mucho más. No la matrícula de honor de Kubrick, pero para nada algo tan normalito como hacéis entender.

    Al final, todo esto yo creo que “Up” (cuyos primeros 15 minutos también tienen muchos huevos y podrían catalogarse como arte perfectamente en esto del cine, dicho sea de paso) lo resume muy bien:

    https://www.youtube.com/watch?v=WeCAT38Y0tg

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