Críticas

El Amanecer del Planeta de los Simios

El Amanecer del Planeta de los Simios es la historia de alguien que comienza siendo un líder, un amigo y un hermano, pero que, conforme pasan los minutos, se va convirtiendo inexorablemente en la última cosa que jamás querría ser. Hasta aquí quiero escribir. Críptico, lo sé. Es el arco que sustenta esta excelente película, que suple con absoluta convicción cualquier defecto que se pueda hallar en cada una de sus fases: documental antropológico, tragedia social y finalmente aventura en firme –que en realidad es lo que es; decía hace un par de días en los comentarios que para un auténtico revolcón de ideas vuestro objetivo veraniego es la fantástica Snowpiercer–, pero la película de Bong Joon Ho carece del grado de autocontrol que demuestra El Amanecer del Planeta de los Simios, que comienza con treinta minutos absolutamente asombrosos y los siguientes hacen esfuerzos denodados para ponerse a la altura, y que cuando es consciente de que sus ideas sobre la amistad y la guerra ya no dan más de sí se lanza a la acción recogiendo los frutos sembrados en su primera mitad, siempre a partir de su personaje central (César, una extraordinaria colaboración entre Andy Serkis y WETA Design) y de quienes le rodean, aunque ninguno de ellos alcance la complejidad de nuestro protagonista o la simplicidad, por fiereza y carácter, de quien se convertirá en su gran enemigo y detonante del film; un espléndido “villano” cuya identidad también prefiero dejar en el anonimato.

© 20th Century Fox

© 20th Century Fox

Cuando Ángel escribió hace unas semanas que Matt Reeves, director del film, había reorientado el film a favor de más escenas sobre el funcionamiento de la sociedad de los simios, me pareció que la decisión era bastante lógica. Todas sus predecesoras lo han hecho, y no por ser un recurso gratuito, sino por tratarse de un factor que enriquece el desarrollo del film al colocarnos en un ambiente desconocido. Y razón de más en El Amanecer, porque el film transcurre en un conflicto entre sociedades: la primera –simiesca– está en sus albores, la segunda –humana– está casi acabada. Lejos del mundo desarrollado de Schaffner y Burton, el mundo de los monos de Reeves es animal, salvaje, primitivo, pero uno con visos de desarrollo y que comprende todas las características iniciales que se atribuyen a una sociedad con claros indicios de progreso: a partir del uso de las herramientas más o menos avanzadas, son una población unida por imaginación, abstracciones, por un código, un lenguaje y un entorno comunes . El film comienza con un status quo de “mírame y no me toques” que se rompe inevitablemente cuando un grupo de humanos pide permiso para entrar en el lugar con el objetivo de aprovechar una presa y transmitir electricidad a lo que queda de San Francisco. A partir de ahí, el film examina lentamente las frágiles barreras de la convivencia, una propuesta un poco arriesgada para un segundo acto de una película veraniega que no me cuesta mucho aceptar, ya que durante me he pasado la primera media hora con el pito anudado a la garganta.

El Amanecer del Planeta de los Simios comienza con una escena de acción espectacular que pone de manifiesto la integración absoluta y total de los efectos digitales. Reeves te vende los monos no solo con fascinantes expresiones faciales y corporales, –a veces tan contundentes que rompen la ilusión de animalidad, lo que en cierto modo es parte de la intención del director — sino con una descripción nítida de su hogar, una corrala en mitad de los bosques donde comienzan a apreciarse ciertos rastros de jerarquía César tiene la choza más grande y vive arriba. Explica su código en sencillas palabras: “Simio no mata a Simio”; explica su conciencia del tiempo: creen en un futuro y creen en la idea de un “para siempre”. Durante unos pacíficos minutos, César llega incluso a plantearse si esta paz y armonía es un estado natural y permanente. Durante los siguientes, una vez el conflicto estalla, le toca la hora de preguntarse si esto no estaba destinado irremisiblemente a suceder.

© 20th Century Fox

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Es una película con solo una bala y esa bala la destina a los simios. La contraparte humana solo puede responder en términos de diseño de producción y la probada solvencia –solvencia y “nada más”, que no es poco– de sus intérpretes, comenzando por Jason Clarke, quien se ve involucrado en un dilema. Todavía no sé si no le dan lo suficiente, o no le dan tanto como le dan a Serkis a la hora de interpretar a su personaje. O ambas cosas. En cualquier caso, me gusta que la sociedad humana que representa el film se caracterice de una forma especial: frente a la ilusión de los monos, los humanos están dominados por el pesimismo y la derrota –recordamos que la población ha sido diezmada por un virus derivado de los experimentos con los animales–. Clarke es un actor de rostro amargo y contemplativo, muy pausado por la confianza que tiene en sus particulares facciones y en su tamaño físico… y le da. A veces quieres que de más, pero está espléndido en los momentos finales del film.

Pero lo bonito de todo esto es que César, Oldman, Russell y Clarke –y el as en la manga del film; Toby Kebell, en el papel de Koba, lugarteniente de César– nunca dejan de ser pìezas bien puestas en un drama que sabe exactamente cuando terminar. Me explico: El Amanecer del Planeta de los Simios no es una exploración de violencia. Para quien quiera ver el inicio de un conflicto incremental sin culpables, ahí está La Cinta Blanca de Haneke, que es muy maja. Hay un momento en el que El Amanecer… rompe la baraja y elige a un hijoputa. Hijoputa con sus motivos, pero unánimemente señalado por ambos bandos como la amenaza a batir, lo que simplifica enormemente la cuestión. Nadie tiene el monopolio de la retribución. Ahí acaba el debate y empieza el blockbuster. Pero en vez de atontolinar la película, la propulsa hacia el espectáculo de acción, nunca descerebrado –por mucho que los tráilers hayan dado a entender un clímax atronador, cuando la realidad es que es espectacular, sí, pero nunca aturullante–. ¿Pierde la película parte de sus bazas? Sí, claro. ¿Las recupera de nuevo en sus últimos instantes, cuando nos recuerda las auténticas consecuencias de la batalla? También. Ni Reeves, ni Jaffa ni Silver pierden el objetivo en el fragor del combate. Por eso las secuencias de acción dan sensación de progresión y por eso mi cabeza siempre está en el sitio correcto.

Ayuda que El Amanecer del Planeta de los Simios sea un film atmosférico, repleto de efectos de niebla y sombras duras –de ahí el fichaje de Seresin como DP, responsable de HP y el Prisionero de Azkaban–, lo que incrementa la sensación tangible que desprenden los efectos digitales. Reeves sigue los derroteros visuales iniciados en Monstruoso y consolidados en la versión estadounidense de Déjame Entrar –incluso se reserva su pequeño plano secuencia, muy perceptible y sorprendente por la posición de la cámara–, e identifica con claridad el GRAN MOMENTO QUE SE SALE DE LOS MÁRGENES (una surrealista escena que involucra una precosidad de canción de The Band), pequeños detalles personales (el cómic) y termina de distinguir al film. Tengo miedo, para terminar, de caer en recurrencias: desde que comenzaron a salir las primeras críticas se ha enmarcado a El Amanecer del Planeta de los Simios en la misma pared donde descansan El Imperio Contraataca, El Soldado de Invierno o El Caballero Oscuro. Como sucede con las referencias, las conclusiones son esquivas dependiendo de cuánto estimemos a las primeras y en cierto modo se corre el peligro de encajonar al film, de que pierda su individualidad. Pero en cierto modo no dejo de agarrarme a ellas desde un sentido positivo: es más grande que su predecesora (fact), intenta trascender las limitaciones de su género (check), es un espectáculo que combina, con la mejor de las intenciones, intimismo y grandeza, y es clasicista en su planteamiento: personajes, que son acciones, que son historia. Pero más allá de eso conserva características individuales e intransferibles, comenzando por la diferencial: Amanecer es muchíiismo más emocional, más de llegar a la patata, gracias en no buena medida a la BSO de Giacchino. Es un GRAN blockbuster, es una muy buena película, pero en sí misma, es El Amanecer del Planeta de los Simios.


Matt Reeves | Andy Serkis, Jason Clarke, Gary Oldman, Toby Kebell, Keri Russell, Kodi Smit-McPhee, Kirk Acevedo, Judy Greer | Michael Seresin | Michael Giacchino | William Hoy | James Chindlund | Peter Chernin, Rick Jaffa, Amanda Silver | Mark Bomback, Thomas M. Hammel | Chernin Entertainment | Hispano Foxfilm |
  • fernando

    Yo diria mas bien que es un plano largo no un plano secuencia.

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