Críticas

Perdida

Hay historias que en su germen resultan muy prometedoras. Historias que construyen ficciones para poner sobre la mesa temas espinosos, contradicciones sociales y al espectador en posiciones morales incómodas y mucho menos simples que las que un debate público y visceral acaba elevando a veces al absurdo. Lo estamos viendo estos días con todo lo del Ébola que ha oscilado entre el inepto heroísmo del gobierno que no ha sabido gestionar la situación desde que decidiera repatriar al primer sacerdote infectado, hasta los miles de indignados (yo incluido) que nos hemos posicionado enseguida a favor o en contra de una enfermera puesta en la picota y, sobre todo, de Excálibur. Tanto en un extremo como en el contrario no nos cuesta mucho llegar al absurdo, llegar a enervarnos por cosas que, de no ser expuestas en los medios de esa manera, nos la sudarían mucho.

Perdida, la última película de David Fincher, aspira en buena medida a tocar ese tema, el de los juicios públicos, el del morbo mediático y el exhibicionismo moral que acaban generando una imagen totalmente distorsionada de los hechos. La película también aborda otro tema mucho más convencional y con una postura muy conservadora: el matrimonio como cárcel y origen de la degradación personal. En el fondo, Perdida habla de un tipo cuya vida se desmorona desde dos ámbitos, el público y el privado, y cómo ambos se retroalimentan siempre a través de lo visceral y nunca desde lo racional, retratándonos a todos como seres mucho más pasionales y absurdos de lo que creemos, actuando en contra de toda lógica.

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Pero Perdida, por desgracia o quizás de forma intencionada, es víctima de eso mismo. Para hablar de dos temas de peso y criticar el lado más visceral y mamarracho del ser humano, construye una historia visceral y mamarracha (y a partir de aquí advierto que vendrán algunos spoilers).

Contrasta mucho la puesta en escena de Fincher, siempre elegante y sobria, con el guión de trazo grueso que ha adaptado Gillian Flynn a partir de su propia novela. Es el clásico guión tramposo, que juega a dosificar la información a conveniencia, aunque el punto de vista desde el que se nos expone la historia obligase a ser más claro.

En el primer tramo de la historia seguimos al personaje de Ben Affleck, un tipo hastiado de su matrimonio y harto de su mujer. Entre sus lamentos mañaneros, recorremos los inicios de esa relación a través de momentos dignos del peor culebrón venezolano, con diálogos del tipo “eres maravillosa” o “no seamos como las demás parejas” recitados después de follar en el desván. Todo aderezado con música sacada de un interludio de grandes éxitos románticos de ayer, de hoy y de siempre. Es tan brutal el empalague y la sensación de molestia con la música (donde Reznor y Ross pierden su sello a favor del baboseo) que, siendo Fincher el director, es oportuno pensar que es totalmente intencionado, que nos vacila y que está siendo profundamente cínico. De no ser así, siendo tan descarado el cómo se subraya todo, la está cagando como nunca antes. Desde luego es un comienzo chocante para alguien que ha sido capaz de darnos algo como Zodiac.


Lejos de la aparente y prometida sobriedad y del trazo fino de las últimas películas de Fincher, ‘Perdida’ opta por los subrayados excesivos y un giro brusco de trama y tono.


El lío comienza cuando al regresar a casa ella ha desaparecido con evidentes signos de violencia. Él denuncia la desaparición. Como se avanza en el tráiler, no tarda en pasar de víctima colateral a sospechoso principal ante las confusas pruebas que la policía va hallando y, sobre todo, ante cómo el caso comienza a tener una relevancia social con la que él es incapaz de lidiar. La forma en que el personaje supera cualquier expectativa sobre su estupidez nos va perfilando un tipo que no sabemos si es bobo, o se lo hace. Dosificación de información, tramposona, pero eficaz, para que nosotros tendamos a juzgarle igual que sus vecinos y le veamos como el probable asesino maltratador de su mujer.

Si la película siguiera por estos derroteros podríamos haber tenido una historia bastante interesante sobre la sobreexposición a la que estamos sometidos o sobre el papel de los medios de comunicación ante casos de relevancia social. Una especie de revisión de Furia, la estupenda peli de Fritz Lang, pero donde al ansia de justicia social se unen el morbo y la moral de baratillo como herramienta económica. Aunque hay que decir que también en esto Fincher prefiere el subrayado tosco a la sutileza, con un programa de televisión (que ve todo el mundo, todo el rato en todo el país) que hace que Mariló Montero parezca la periodista más rigurosa del mundo.

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Pero no estamos ante esa peli, que es la que se intuye en los trailers y en el tono de Fincher. La historia sigue la trama de la novela original a pies juntillas y lo que parecía un thriller serio sobre estos temas, se convierte en un telefilme de sobremesa porque sí, amigos, tenemos un GIRO INESPERADO de los acontecimientos.

Un oportuno cambio de protagonista nos deriva a ella, a la mujer desaparecida, esa que hasta entonces era un reflejo de cómo la veía su entorno y que ahora se revela, sin más matices, como una puta loca. La película, a partir de aquí, camina sobre el peligroso límite de la misoginia más ramplona según vamos averiguando detalles de ella, sus motivaciones y sus obsesiones. Y digo “rozando” porque hay un pequeño y casi imperceptible salvavidas en la presentación de su personaje. Al inicio de la película la conocemos como la hija de dos escritores de éxito que se han hecho de oro narrando su infancia y adolescencia en una exitosa saga litararia. Es decir, una chica que ha estado a merced de su imagen pública y del melodrama desde su más tierna infancia. Un matiz que vuelve a encerrar la película en el redil de las consecuencias de la exposición mediática. Pero es eso, un matiz, casi imperceptible si lo comparamos con la vehemencia con la que la película insiste en el clásico contraste entre la mujer, como zorra manipuladora, y el hombre, como un tontorrón sin mala leche que es incapaz de controlar su pene. Un contraste que es puesto en pantalla como una muy loca y divertida peli de serie B donde ella es la protagonista, dentro de otra que parecía un sesudo retrato de nuestra sociedad actual. La mezcla se hace muy rara, oscilando entre el tono frío y dramático típico del director, y la comedia negra surgida del disparatado giro y el personaje femenino, que dicho sea de paso, Rosamund Pike borda de lo lindo.

Habrá a quien ese contraste inesperado, ese cambio de registro, le apasione. Desde luego uno no se espera el regate que hace la peli. Pero es una sorpresa equivalente a que, a mitad de partido, decidamos pasar de jugar fútbol a jugar baloncesto. No sé hasta qué punto me afecta más el choque de expectativas o el resultado de la peli como tal, pero está claro que, de una forma u otra, Fincher nos la ha metido doblada con un apetecán de los gordos.


David Fincher | Gillian Flynn | Ben Affleck, Rosamund Pike, Neil Patrick Harris, Tyler Perry, Carrie Coon, Kim Dickens, Patrick Fugit, David Clennon, Lisa Banes, Missi Pyle, Emily Ratajkowski, Casey Wilson, Lola Kirke | Ceán Chaffin, Joshua Donen, Arnon Milchan, Reese Witherspoon | Leslie Dixon, Bruna Papandrea | Trent Reznor, Atticus Ross | Jeff Cronenweth | Kirk Baxter | Donald Graham Burt | Artemple - Hollywood, New Regency Pictures, Pacific Standard | Hispano Foxfilm |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • http://cednovelista.blogspot.com EdSQ

    Hola, buenas tardes.
    Soy nuevo en este blog de cine titulado “GQ”.
    He leído ya varias de las críticas y he quedado fascinado por la forma como hablan de las películas, los aspectos que abordan y el estilo. Simplemente formidable.
    Tengo una consulta: ¿Cada cuánto publican sus críticas de cine?

    Gracias y excelente fin de semana.

  • New_Rodro

    Que a destiempo. Gracias. xD

  • Lean

    Lamentablemente no lo cambian.
    En su momento digeron que iban a escribir de cero todo el tercer acto, pero al final se queda como en el original.
    Y a mi parecer es lo unico que le falla (un poco) al libro.
    Puede que luego lo madures y si que puede ser comprensible el final, pero vas ganando tanta mala leche a lo largo de la lectura, vas odiandola tanto, que todo ese torrente de sensaciones no culmina y nos frios

  • Juan

    Hasta la mitad de metraje la peli era interesante. La otra mitad es una mierda pinchada en un palo digna de telefilm de sobremesa en Antena 3. Lamentable.

  • http://www.lashorasperdidas.com/ Ángel Vidal

    Una película de terrorífica también puede ser divertida. Fincher y su guionista le meten un humor muy negro dejando situaciones dramáticas tan extremas que resultan hasta paródicas.

    Al que haya pasado por experiencias similares pues sí, entiendo que no le pueda hacer tanta gracia.

  • Rafibiris

    Me ha parecido muy curioso el leer que a alguien le haya parecido divertida. Lo comprendo, obviamente, pero desde mi punto de vista me cuesta. A mí más bien me ha parecido terrorífica, puesto que me vi víctima de una situación similar; desde luego no hasta los extremos tanto mediáticos como pasionales en los que se llegan en el filme, pero sí en cuanto a conocer, amar y tener una relación con una persona retorcidamente sociópata como lo es Amy. Os juro que mientras la veía tenía escalofríos.

  • Carnivex

    Seguramente nadie lea esto a estas alturas, pero aquí lo dejo. La vi hace una semana y no leí la crítica hasta ahora. Si bien ésta me gustó, no estoy de acuerdo con ella. Perdida desde el minuto uno me agarró del pelo y me arrastró por el suelo gritándome ¿”a que damos asco los seres humanos?”.
    Dos horas y media que se pasan volando y un personaje femenino antológico. Todos los actores están cojonudos, aunque Neil Patrick Harris hace lo que puede.
    Y la escena de cama es la hostia junto a la de la escalera.
    Por cierto, yo no vi nada de misoginia, así que supongo que quienes criticaron eso serían los frígidos y amargados de siempre.
    Quizá sea la mejor que vi este año tan bueno.

  • Nahuel Benvenuto

    te pago david fincher no?

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