Reportajes

Festival de Cine Europeo de Sevilla (Días 6 y 7)

Por Manuel Vila (@Mr_Manuel_Vila)

Previamente:

Día 1: Leviathan, de Andrey Zvyagintsev.
Día 2: Force Majeure, de Ruben Ostlund, y Im Keller, de Ulrich Seidl
Dia 3: Blind, de Eskil Vogt y The Tribe de Miroslav Slaboshpitsky.
Día 4: Treinta y cinco minutos con Pedro Costa.
Día 5: Cavalo Dinheiro, de Pedro Costa y Misunderstood, de Asia Argento

Jauja, de Lisandro Alonso: “No sé”

La entrada en la adolescencia de una hija. Un padre que quiere protegerla a toda costa de la crueldad de los hombres y su egoísmo sexual. Eso es básicamente Jauja. Si tanto ha dado que hablar (demasiadas alabanzas a cosas que nunca pretende ser) es por su puesta en escena y ciertos símbolos cuya presencia no son más que extensiones que confirman la pérdida de la inocencia. Buscar un sentido metafísico más allá es inútil y desmerece a lo alcanzado por Lisandro Alonso en una pieza que se asemeja a ese imaginario sin piedad tan propio de Jorodowsky (y sólo a eso).

jauja

Examinémoslo todo con detenimiento para que veáis a qué me refiero:

SPOILERS

Pérdida de la inocencia: el soldadito de plomo que tantos ir y venir experiencia por aguas temporales. Si bien al principio de la película es rescatado por Corto a título de gesto considerado con Ingeborg ella no presta mucha atención hasta que más adelante intenta mostrar la figura a su padre, el cual ignora el último gesto que su hija quiere tener con él, antes de partir al desierto con su amado. Ella llena de rabia, lo tira al estanque.

El desierto: aquello a lo que Ingeborg se siente tan atraída dadas las circunstancias, destino de liberación, y digo atraída porque aparte de su propia afirmación, nunca vemos cómo es secuestrada. Viceversa cuando nos quedamos a solas con Gunnar: tierra escasa de agua, enormes montañas rocosas que escala con dificultad. Un pedregal asolado por un general que se ha vuelto loco, algunos dicen, sanguinario, pervertido, y aunque Gunnar comprueba lo certero de estos rumores con sus ojos jamás tenemos un enfrentamiento directo entre los dos. Sólo se escuchan tiros mientras el terror cabalga inalcanzable con una sonrisa a un horizonte que se hace eterno.

Interludio musical: un pequeño kit-kat de tanta metáfora. Mientras dormimos el universo sigue expandiéndose sin prestarnos caso, las nubes se solapan y el sol llegada la mañana vuelve a cegarnos la presencia de las otras millones de estrellas. Todo mientras suena una relajante guitarra distorsionada. Ah no, ¡pues hasta las pausas tienen su enjundia! No hay enemigos y todo era imaginado, o puede que no. Da igual pues la batalla de Gunnar es una que debe librar únicamente él. La psicodelia del episodio de Los Simpsons en que Homer se encuentra a la aparición de Johnny Cash en el desierto me vino a la mente en estos breves e intensos momentos.

Apariciones: del pasado y del futuro, el relato se dirige hacia su tramo final y ya empieza a coger todo forma. En el desierto se encuentra con el soldadito de marras, el perro que tanto desea la pequeña Inge y… A ella misma, pero está irreconocible. Las metáforas dejan de serlo y ella misma se enfrenta a su padre, cuyo encuentro le marca la suficiente para no ver ahora nada más que tierra lisa y yerma y no comprender si todo lo que ha sufrido es castigo divino o humano por su terquedad.

Ratio de aspecto y localizaciones: cómo véis he relacionado al principio momentos de ambas temporalidades, y eso es porque el director no ha elegido fechas distintas para mostrar distintas encarnaciones (algo que sería imposible si seguimos la narrativa más estricta del film). Los distintos emplazamientos representan el estado de ánimo de los personajes: Gunnar debe caminar por terrenos irregulares que requieren esfuerzo, encharcados, rocosos, mientras que su hija siente su soledad e incomprensión en una mansión enorme del que no hay rastro de la figura paterna. ¿Cómo enlazar estos emplazamientos? Como demuestra al final de la historia del militar: la cámara rota levemente hasta mostrar su resignación en un plano aberrante y entonces tomamos constancia de lo fundamental. El encuadre. El pegamento esencial para entender la historia y no tildarla de lynchiana porque sí (haced una pequeña búsqueda en Google) es algo que ha estado delante de las narices del espectador todo el tiempo. No hay cambio de AR porque no es necesario, todo forma parte de la misma historia. Se establece el 4:3 como aviso para navegantes de que lo pasado con lo moderno no tiene que significar ruptura, y la forma es sólo el lienzo del pintor. Tenemos por tanto el estilo de Lisandro revelando una obra que necesita conocerse clásica tanto en contenido como por necesidad propia. Veremos qué dirá el tiempo.

O velho do Restelo, de Manoel de Oliveira

O VELHO DO RESTELO [THE OLD MAN OF BELEM] from O SOM E A FÚRIA on Vimeo.

XCIV

«¡Oh gloria de mandar, vana codicia
De la soberbia á que decimos fama!
¡Oh fraudulento gusto, que se inficia
Con el aura vulgar que honra se llama!
¡Que castigo impones qué justicia
En el vano mortal que mucho te ama!
¡Qué peligros, qué luchas, qué tormentas,
Qué crueldades en él esperimentas!

El año pasado tuvimos su corto en Centro Histórico al igual que su compatriota Costa, y este año Oliveira regresa al festival con otro. Una de las pocas y sinceras alegrías que me he llevado en este SEFF 2014. ¿Por qué? En veintitrés minutos que han sido un suspiro, me ha hecho remontar a aquellos días de instituto en los que una profesora llamada Lina Páez nos enseñaba literatura y libros de caballería con gran pasión.

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Manoel de Oliveira se centra en dos libros épicos: Los Lusiadas (de cuyo Canto IV proviene el título) escrito por Luis de Camoes, y Don Quijote de la Mancha escrito por Miguel de Cervantes. Intercalando a actores vestidos de dichas figuras más otras dos de cuyos nombres no quiero acordarme, con imágenes de archivo de películas, fotografías de grabados, e imágenes recursos de la costa portuguesa, se nos presenta un ensayo que habla breve pero intensamente sobre el impacto en la literatura de las obras, que se preceden por pocos años, y como Camoes ya presentaba esos sentimientos de rendición y actos fútiles que Cervantes no obviaría para realizar su parodia. Una narración de O velho do Restelo va hilando el contenido en prosa que no deja de ser poético, dándonos una lección humanística de sufrimiento que será difícil de olvidar. Emoción en la historia y no en los sentimientos, Oliveira también consigue ser épico.

  • Agustin Lara

    A mi Jauja me dejo K.O. ya lo dijo su productor en el Festival de Cine Iberoamericano de Huelva que la película era difícil pero leñe que a mitad de proyección se empezó a marchar la gente de la sala.

  • Bracero

    Esperemos que Jauja (y por la reacción general, todo parece indicar q asi será) sea la consagración definitiva de Lisandro Alonso, un tipo con una carrera muy interesante a sus espaldas.

    De Oliveira, poco más se puede añadir, un tio que ha formado parte prácticamente en toda la Historia del Cine, destacando desde el principio. Que nos dure mucho!!!

Críticas

predator

Pintaba muy bien.

la monja

Terror perezoso sostenido en un escenario terrorífico.

equalizer 2

Tu amigo y vecino Denzel.

Captura

La bestia domada.

mi6

Pillad palomítas.

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