Reportajes

10 escenas eróticas a reivindicar

Con el estreno de Cincuenta Sombras de Grey ha llegado una oportunidad estupenda. Llevo un par de años, creo que desde que vi Stoker en el cine, obsesionado con la idea de encontrar películas que sean capaces de representar lo erótico en condiciones. Me refiero a películas capaces tanto de excitar como de removerte emocionalmente. Aún ando muy verde en la materia, pero aquí os dejaré una humilde selección de 10 escenas que me pusieron palote o que me permitieron ver el erotismo o el sexo de una forma distina, películas que también me ganaron como espectador, escenas que tienen de todo, desde el mero juego de seducción a un sexo tan excitante como confuso y perturbador. Porque el sexo también tiene la capacidad, quizás más que muchas otras cosas, de descubrir, descolocar, conocer al otro y a uno mismo, de sacar emociones contenidas o simplente de gozar un buen rato. Es un tablero de juego en el que caben todas las emociones humanas, desde el amor al miedo, pasando por la comedia.

Eso sí, no en todos los casos he encontrado la escena en cuestión, e invito sin duda a que veáis las películas como dios manda, que es lo propio. Además, en caso de que no hayáis visto alguno de los títulos, algunas escenas pueden contener demasiados spoilers. Así que pongo en negrita los títulos para que sepáis de un vistazo si los habéis visto ya o no.

Y por supuesto será una gozada ver en los comentarios vuestras propias recomendaciones.

1- Como he mencionado Stoker, empezaremos por ella. La película, más allá de que el guión sea algo irregular, me encantó. Es una especie de versión hipster de Dexter con prota femenina y con una profunda carga erótica e incestuosa por el triángulo que se da entre India Stoker (Mia Wasikowska), su misterioso tío (Matthew Goode) y su madre (Nicole Kidman). Pero hubo una escena que no se me va de la cabeza. Es esa en la que India está tocando el piano y aparece su tío para tocar junto a ella. Es una escena brutal porque se nota la atracción que hay entre ambos, la sintonía entre dos personalidades oscuras y turbias, cómo él, que acepta su naturaleza, juega con ella, que empieza a dejarla salir. Y apenas salen manos, tobillos y cuello. Palotísmo máximo gracias a una escena perfectamente medida en tono, en puesta en escena, en planificación y, por descontado, por el trabajo brutal de ambos actores. Y con la música jugando a favor de las idas y venidas de ese proceso de seducción.

2- En Monster’s Ball es ya mítica la escena del polvo desolador que se marcan Halle Berry y Billy Bob Thornton. Es una de las películas más desgarradoras y a la vez esperanzadoras que he visto en un cine, y esa escena sintetiza bastante esos dos polos a través de una catarsis sexual tras un monólogo bestial de Berry, aguantando toda la escena en un plano fijo de ambos actores. Es de esas escenas en las que la inteligencia del director está en ser invisible y dejar que el peso recaiga sólo en los actores. Sin duda la mejor película de Marc Forster y el mejor papel de Berry.

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3- Bernardo Bertolucci es ya un clásico del erotismo. Uno de esos directores capaces de aunar con maestría el ser un señor rijosete y ser profundamente intelectual. Un tipo que lleva años escandalizando o poniendo a tono a mentes adormiladas, depende de cada cual. Desde El Último Tango en París no para. Yo reivindicaré Soñadores, una peli en la que un tipo de 62 años en aquel entonces, fue capaz de transmitir mejor que nadie el espíritu de ser joven. Es una película que rezuma vida y curiosidad, llena del espíritu contestatario de alguien que acaba de emanciparse, en pleno Mayo del 68, y que vive por primera vez mil emociones que surcan la película en todo momento: amor, amistad, sexo, entusiasmo, decepción, tristeza, alegría, soledad… Todo desde el punto de vista de un joven Michael Pitt dando vida a un americano que se aloja con dos hermanos que tienen una relación más que familiar de la que él ejerce de pegamento. La película tiene numerosas escenas con más efecto mojo que la viagra, desde las inocentes a las más perturbadoras. En una de las más impactantes Mattew, el personaje interpretado por Michael Pitt, pierde la virginidad en la cocina con Eva Green mientras el hermano de ésta prepara la comida. Una escena que acaba en beso sangriento porque Bertolucci se pasa otro tabú por el forro, el de la regla, y consigue que el momento sea a la vez bello, turbio, lascivo y vulnerable. Por no decir del enorme mérito de descubrirnos la inmensa actriz y el gran icono erótico que es Eva Green. Gracias Bernardo.

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4- Otro que sabe manejarse de vicio en lo que a erotismo se refiere es David Cronenberg. Aunque ha ido derivando su mundo de ciencia ficción gestado en torno a aquella idea de la “nueva carne” de Videodrome, sus temas y su vinculación entre sexo y transformación siguen vigentes. Es difícil escoger una sola escena erótica de su filmografía porque hay varias memorables. Dejaré un par, a modo de comodín. Por un lado Crash es quizás la única película en la que esa sexualidad de la nueva carne está presente durante toda la película y trasladada a un mundo cotidiano, no tan fantasioso. La nueva carne, una erótica que une cuerpo y tecnología, se representaba en esa película en torno a un reducido grupo de personas que hacían de una versión motorizada del masoquismo su forma más plena de sexualidad. El erotismo construido en torno al peligro, las heridas, las cicatrices y el metal. Hay escenas a porrillo para destacar pero me quedaré con la más graciosa, la que tiene lugar en el concesionario de coches con Rosanna Arquette, James Spader y el pobre vendedor.

Otra escena de Cronenberg que me pirra es el polvazo en las escaleras de Una Historia de Violencia. Es una de esas escenas de sexo donde éste expresa absolutamente todo lo que ocurre en la relación entre dos personas. Viggo Mortensen vuelve a sacar el lado violento de un pasado que había dejado atrás y la forma en que folla con María Bello lo deja bien patente provocando en ella una mezcla de atracción y temor, de placer y dolor que convierte ese momento en uno de los más intensos de la película, en uno de esos que sabes que significan necesariamente un cambio en la vida de ambos, que nunca volverá a ser la misma.

5- No todo van a ser relaciones hetero. En La Vida de Adele, la historia de una joven que va descubriendo su sexualidad hasta que encuentra una chica de la que cae rendida, se retrata el proceso de una relación desde su inicio hasta su final y cómo los miedos, celos, complejos y admiración influyen de forma determinante en ese desarrollo. Yo, que soy un romántico, me llevo el chasco de ver una de esas películas donde te dicen de forma convincente que los amores más intensos no son duraderos, que las cosas terminan y que la felicidad es sólo un estado pasajero, porque vivimos en permanente conflicto con nosotros mismos. Sin embargo ese amor intenso deja siempre una huella imborrable y la película no se anda con rodeos a la hora de mostrar una de las escenas de sexo más largas, reales y pasionales que hayamos podido ver en un cine. Aún recuerdo el silencio, al principio incómodo y luego absorbente en la sala de cine. Hipnótica y tremenda. Aquí no hay escena disponible, pero como en todos los casos, invito a que veáis la peli.

6- El humor también tiene cabida en el erotismo. En Shortbus, de John Cameron Mitchell (que tiene un películón como Hedwig and the Angry Inch en su filmografía), vemos un conjunto de historias amorosas y sexuales de todo tipo que tienen su punto de encuentro en una festiva orgía final. El sexo es motor, problema y solución, es una forma de vínculo más que puede ir del mero desfogue al amor. Pero me llama especialmente la atención una escena en la que durante un trío exclusivamente formado por hombres culmina con un canto a tres voces del himno americano bien usando una polla como micrófono o un ojete como altavoz. Es una forma de quitarle hierro al sexo, que muchas veces se reviste de una gravedad brutal, a la comedia absurda.


7- Lars Von Tier, amigos. Este buen hombre, tan genio como tarado y aficionado (al menos hace un tiempo) a las sustancias que vapulean las neuronas, nos ha regaldo ingentes cantidades de sexo en si cine. Desde la pura provocación de Los Idiotas a ese tratado sobre sexualidad femenina (desde su particular visión) que es Nimphomaniac. Elegir una única escena es complicado porque hay muchas de peso, pero me quedaré con una de un lirismo brutal, la que abre Anticristo, un polvazo en la ducha entre Willem Dafoe y Charlotte Gainbourg (morbazo de mujer, por cierto) en blanco y negro, a cámara lenta, rico en planos detalle y como contrapunto a una tragedia que transcurre en paralelo y que marcará definitivamente a ambos protagonistas. Una forma tremenda de mostrar el sexo como una experiencia que lleva a la muerte, ya sea física o emocional.

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8- Una película clave en esto del erotismo es sin duda El Imperio de los Sentidos. En ella Nagisha Oshima muestra la relación erótica entre y un hombre y su sirvienta en una evolución constante por la búsqueda del placer definitivo. Tremendamente explicita (es oficialmente la primera película no pornográfica en mostrar felaciones y erecciones), la película va del sexo más comúnmente aceptado hasta juegos de ataduras, asfixia y cualquier tipo de recurso que pueda potenciar el placer. Un abandono al disfrute del sexo con todas las consecuencias que eso supone. Es una película que consigue llevar al espectador por un viaje creciente en torno al sexo sin que resulte forzado, feo o siquiera morboso. La puesta en escena minimalista, jugando con la austeridad decorativa japonesa, las telas y los cuerpos, es uno de los puntos fuertes que hace que ese viaje al límite del placer a costa incluso de la salud, resulte bello. Es por eso que me quedo con la escena definitiva, asfixia mediante.

9- Soy muy fan de Verhoeven aunque tengo mi gran laguna de su época holandesa. Hay una escena, nada mítica, que me encanta, y es el cuete que se marcan en Starship Troopers Casper Van Dien y Dina Meyer en plena fiesta del campamento militar. Me mola porque es kitsch, porque es un polvete de colegas pese a que ella ha sido largo tiempo su pagafantas, y porque cuando ella muere en un ataque de los bichos, nuestro prota argentino, Johnny Rico, se da cuenta de la verdadera pérdida que acaba de sufrir, intensificada por ese aparentemente ligero momento de intimidad. La vi con 15 años y por entonces esa naturalidad en el sexo en un cine mainstream y de ciencia ficción era rara, muy rara… y ponía palote a un quinceañero con facilidad.

10- Y para el final, porque me parece apoteósica, bella y un clímax brutal en una película fabulosa, la escena final de El Perfume. Un batir de un pañuelo con unas gotas de perfume que desemboca en una megaorgía. Una escena que convierte a un marginado sin capacidad para la empatía de víctima de la sociedad en casi un dios en apenas un instante. Pero un dios incapaz de ser feliz y retener lo más parecido a un amor que consiguió vivir. ¡Qué finalaco!

Mención aparte, volviendo al tema de Cincuenta Sombras de Grey, a la película que inspiró de algún modo la trilogía literaria, la estupenda Secretary, en la que James Spader (otra vez el muy truhán) da vida al señor Grey, un abogado que contrata como secretaria al personaje interpretado por Maggie Gyllenhaal. Ambos son dos tipos solitarios con pulsiones que van más allá de lo socialmente aceptado y que encontrarán el uno en el otro el tipo de relación que necesitan. La peli mola mucho por su peculiar sentido del humor y, sobre todo, por cómo retrata a unos personajes en busca de su propia normalidad, que viven en una tremenda ansiedad hasta que aceptan quienes son y hacen de ello, sobre todo el personaje de Gyllenhaal, un acto de política personal pese a quien pese. En este caso no es una peli que juegue especialmente al erotismo, sino más a visibilizar peculiaridades que son más comunes de lo que muchos creen, porque eso de “lo normal” si que es una ficción.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Elena Smernova

    Yo prefiero las películas eróticas hermosas , pero no aquellos que ahora están retirados . A menudo reviso películas antiguas con inclinación erótica aquí en este sitio http://fullpelis.tv/eroticas/

  • Aníbal Mauricio Concha Martine

    Después de tiempo volví a leer tu comentario y caí en cuenta que hablabas de que el karma no explica la muerte de personajes inocentes en la película. Eso pasa con el tema del karma en el sentido de “acción y reacción”, que nunca sabes cuando se está pagando o cuando se está creando; por eso es simplemente egoismo cuando las personas prejuzgan a alguien que está en una situación difícil y dicen: “por algo le estará pasando”…; hacer eso, se denomina lisa y llanamente “desidia”.

  • https://www.facebook.com/genevievemonete Genevieve Monette

    No se te escapa una, ¿eh?

  • Spk

    En la noticia de “The martian” le dijiste “Quiero un hijo tuyo, The martian.” y desaparecisteis una temporada a la vez…

  • https://www.facebook.com/genevievemonete Genevieve Monette

    ¿Estamos locos o qué?

  • Tony Thetiger

    Entiendo que hablamos de películas no eróticas con erotismo.

    Bueno, creo que entre el articulo y los comentarios tenemos una buena representación

    Añado casi cualquier cosa donde salga Nastassja Kinski https://www.youtube.com/watch?v=zKkQ__y6JL4

    Doble cuerpo de Brian de Palma, con una estupenda Melanie http://www.imdb.com/title/tt0086984/

    Y no hemos citado apenas al cine español, que tantas y tan buenas alegrías nos ha dado en ese sentido.

  • Aníbal Mauricio Concha Martine

    Es muy interesante lo que comentas. El análisis depende mucho de lo que se entiende por karma. La mayoría de las personas ve el karma tan solo como un resultado de un hecho o acción concreta, pero (como dice el ilustre profesor de filosofía Humberto Giannini) “cuando eliges, te eliges”, es decir, lo más complejo del karma no es la reacción ante las acciones pasadas sino que al tomar una elección de vida lo que estás haciendo es dar forma a tu conciencia, a tu visión de mundo y a la visión que tienes de ti mismo que queda en tu subconsciente. En definitiva el karma es la propia personalidad y la visión con la que observas la realidad, que se ha ido conformando por tus propias elecciones.

    Así, vemos a Hugo Weaving, que pasa de ser esclavista a asesino a sueldo y la conexión entre ambos papeles es muy clara: la vida de los demás es algo utilizable y desechable a conveniencia; lo que no ven aquellos que toman ese camino de vida es que un residuo de su conciencia se forma la idea: “la vida no tiene valor”; con lo cual se puede vislumbrar la dirección de vida que habrá de seguir un personaje así.

    Tú mencionas el caso más interesante que es el de Tom Hanks y el resultado de sus opciones de vida lo vemos en su personaje más futurista, al que se le aparece constantemente una cosa muy parecida a un demonio y que justamente representa la suma de sus demonios internos que ha ido formando durante todas sus reencarnaciones anteriores hasta el punto en que es agobiante y limitante para él. Ese personaje, en la literatura oculta del siglo XIX se le denominaba “el guardián del umbral” (gracias a la excelente novela de Bulwer Lytton, “Zanoni”) y es la suma de todas nuestras limitaciones internas (miedos, odios etc.) que nosotros mismos hemos creado.

    Seguramente hay muchos más aspectos a analizar, pero la película la he visto una sola vez y hace tiempo; sin embargo esos elementos de la trama llamaron fuertemente mi atención cuando la vi.

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