Críticas

Selma

Selma no es un biópic de Martin Luther King. No es tan siquiera una película sobre el racismo. Selma es uno de los más contundentes alegatos sobre los derechos civiles de los ciudadanos de un país, y de los seres humanos por extensión, que se han rodado en la industria americana. Selma es, esencialmente, la crónica de la lucha por la conquista del derecho a voto de la etnia negra, mediante un desafio abierto a los poderes fácticos del Estado encabezados por el hombre más poderoso –a priori- del mundo: el presidente de los EEUU.

© 2014 Paramount Pictures

© 2014 Paramount Pictures

Como recientemente Lincoln, (Steven Spielberg, 2012) Selma es cine político de primer nivel, compartiendo con aquella el interés por los entresijos del funcionamiento de una democracia y funcionando a su vez como secuela argumental del proceso de emancipación del pueblo afro-americano. Allí de animales/propiedades a seres humanos, aquí de seres humanos a ciudadanos de pleno derecho. Porque, no nos llamemos a engaño: Aunque el presidente Lincoln abolió la esclavitud en el siglo XIX, 100 años después, la libertad y los derechos constitucionales de cientos de miles de ciudadanos norteamericanos seguían siendo un eufemismo en gran parte del país.


El espectador nunca siente que está siendo adoctrinado, sino que asiste a la expresión emocional y llena de conciencia cívica de una artista.


Pero el hecho diferencial de Selma y lo que la eleva sobre mis expectativas previas, es la decisión y rotundidad con la que sortea los dos precipicios a los que se (pre)veía abocada. El retrato hagiográfico-sentimentaloide de MLK a lo Lee Daniels, y el manido film “negro bueno-blanco malo” que hubiera perpetrado el Spike Lee actual. Por el contrario, nos encontramos ante una película con muchas voces, dónde el Doctor King es fotografiado como un hombre de unos principios, determinación y espíritu extraordinarios, pero también plagado de defectos y momentos de duda y debilidad, tan connaturales a la condición humana. Impresionante el ninguneado trabajo del británico David Oyelowo, como un hombre muy lejos de ser un mesias, pero sobre el que recae el arduo trabajo de ser la personificación y el elemento cohesionador de diferentes agentes sociales, a veces con posturas muy diferentes entre sí, necesarios para impulsar la hermosa y por momentos trágica lucha que narra la película.

© 2014 Paramount Pictures

© 2014 Paramount Pictures

La directora Ava DuVernay opta por una dirección íntima, llena de primeros planos a los rostros de los individuos anónimos que ,en conjunto, son el protagonista real de la lucha, y mediante ese angular pequeño y modesto, consigue retratar cada esperanza, cada sueño, cada aspiración y convertir a Selma en una película eléctrica, grande en su modestia, en su falta de exhibicionismo o pretensiones académicas. Y muy inteligentemente consigue, por contraposición, que la única escena filmada con la voz alta y el angular abierto, (la de la primera marcha) te entrecorte la respiración por su majestuosidad y su emotividad.

Porque bien anclada por un guion inteligente y que construye un discurso muy poderoso a partir de la atención al detalle, Duvernay no pretende darnos una lección de Historia, ni convertirse en abanderada de la causa negra, sino trascender esos estados y hacernos entrar en una reflexión sobre el poder real de los pueblos cuando se ponen en pie contra gobiernos supuestamente democráticos, sin que el espectador sienta nunca que está siendo adoctrinado, sino que asiste a la expresión emocional y llena de conciencia cívica de una artista.

Y a fe que lo consigue. No se me ocurre alabanza mejor.


Ava DuVernay | Paul Webb | David Oyelowo, Carmen Ejogo, Tim Roth , Oprah Winfrey, Tom Wilkinson, Giovanni Ribisi, Common, Dylan Baker, Wendell Pierce, Cuba Gooding Jr. | Bradford Young | Spencer Averick | Mark Friedberg | Christian Colson, Oprah Winfrey, Dede Gardner | Paul Garnes, Brad Pitt, Nan Morales | Cloud Eight Films, Celador Films, Harpo Films, Pathé, Plan B Entertainment | Wanda Visión S.A. |
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  • doc_diablo

    sip. También me vale.Pero seguiré votando a Fiennes (si es que se puede)

  • Sr_Eames

    ¿Has visto a Brendan Gleeson en Calvary?

  • doc_diablo

    Pues 0 de acuerdo.
    En mi caso la elección del esticismo extremo en lo paisajístico funciona de forma brutal, contraponiendo la pureza de la naturaleza con la barbarie del comportamiento “humano”.
    Excusas de “blanquito” ahí si te pueo afirmar q no es percepción, sinó que te equivocas: la peli se basa en una autobiografia, y así fue como se liberó, gracias a ese “blanquito”.

    No hay humor ni esperanza pq ahí no habia humor ni esperanza,igual que no la habia en Treblinka o Auscwitz.
    Si la escena del ahorcamiento en plano fijo te produjo apatia, funcionas con una sensibilidad muy distinta a la mia, pero eso ya es personal.

    En los hechos y tiempos de Selma si hay lugar para el humor, para el llanto,para la esperanza,para todo.
    La otra es una peli sobre un GENOCIDIO, y tristemente la mayor parte de esos términos no caben ahí.

    Tú opinión la respeto como todas, sin casi compartirla en nada, pero pero que me digas ue viste una”comedia rara”, me produce estupor.
    Un saludo.

  • Zun

    Los últimos minutos si hacen cambiar la perspectiva que se tiene sobre el, eso es cierto, a lo que voy es que la película tiene por si misma un mensaje lo bastante potente como para no tener que cambiar esta tipo de cosas, sobre todo tratándose de una gran película.
    Imagina que hiciesen una para retratar la situación política (sobre todo en España) previa a la invasión de Irak que realmente lo clavase( como es el caso de Selma) pero que pintasen a Aznar como alguien que estaba en contra de la invasión.
    Con esto no quiero entrar en politiqueos ni mucho menos, solo poner de ejemplo que a veces licencias históricas innecesarias pasan factura.
    Podrás no entenderlo pero creo que con esto esta bastante justificado mi comentario anterior

  • G. G. Lapresa

    A Johnson al final le ponen como un tío más bien decente. No entiendo el comentario.

  • G. G. Lapresa

    12 años me pareció extraordinariamente mala en el sentido de que su estética (“¡visite Mississippi!”) y sus personajes (Fassbender es directamente el Joker de Ledger) van en contra de su discurso, que necesariamente es realista. Eso, junto a sus excusas de blanquito (Brad Pitt le salva, hombre blanco bueno) y a su nulo uso del humor y la esperanza aunque sea como recurso para luego hundir más a todos el la mierda y el horror (es tan terrible que al final siento apatía y nada más, véase la escena de cuando cuelgan al tío durante media hora en plano fijo), hacen que directamente NO ME CREA LA PELÍCULA. No me parece algo real y eso es por decisiones sobre todo del director. La textura juega en contra de la película. Colores saturados, planos bonitos y personajes monstruosos y exagerados. Sí, igual es que todo eso pasó tal cual, pero da igual porque no me lo creo. Doesn’t feel real. Selma es sobria salvo cuando no debe serlo y hace gala de un registro emocional enorme (hay risa, llanto, esperanza y horror). Nada que ver. 12 años me la vi con otras 8 personas y salimos todos sin saber qué clase de comedia rara habíamos visto.

  • doc_diablo

    Yo con mis poderes precognitivos, creo que el de LHP se lo llevará Jake Glylenhall. Personalmente votaré a Ralph Fiennes pero tanto Keaton, como Glylenhall y Oyelowo me parecen elecciones magníficas

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