Críticas

Fast & Furious 7

Lo que empezó siendo una película de macarrillas mitificando la cultura del tuning, la familia (como ese núcleo concebido a base de afectos de lealtad inquebrantable) y el honor en términos de “la calle” se ha convertido en una franquicia de dimensiones difícilemente contenibles. Siendo Universal el único gran estudio sin una franquicia de superhéroes en una época donde eso puede significar la supervivencia del mismo, optaron por encomendarse a la saga Bourne y Fast & Furious y convertir ambas en auténticas franquicias de primer nivel. Con Bourne ha sido complicado por la salida de Matt Damon, pero con esta saga lo consiguieron de pleno inyectando dinero y desvergüenza a raudales. Tras las tres primeras entregas la cosa parecía agotada, en la cuarta, sin embargo, empezaron a virar el rumbo a cierto concepto de supergrupo de conductores que cuajó definitivamente en Fast Five, el verdadero punto de inflexión de la saga creando una peli de robos, incorporando a The Rock como gran reclamo tanto para la taquilla como de cara a un enfrentamiento de moles con Vin Diesel, y llevando cualquier idea delirante a la pantalla con una convicción tan férrea que el resultado sólo podía ser un divertimento de los buenos. La de años que renegué de esta saga y qué a gusto me tragué mis palabras con aquella película. En la sexta entrega, con una trama más continuista con la anterior (que cerraba con un cliffhanger propio de serie de televisión), la dinámica sólo podía encaminarse hacia una necesaria superación de la anterior, no del todo conseguida, aunque coherente en trama y concepto del nuevo conflicto a resolver. La séptima entrega llega, por tanto, con la necesidad de superar todo lo anterior y, para colmo, lidiar con la muerte accidental de Paul Walker antes de finalizar el rodaje, obligando a reencauzar la trama hacia una resolución memorable del personaje.

Tengamos en cuenta que el atractivo de la saga, hoy por hoy, no es otro que el género de acción llevado a sus últimas consecuencias, a la pirotecnia extrema. La trama y los personajes están ahí para apoyar ese espectáculo, pero no son el verdadero eje, aunque haya una épica concepción de la familia flotando siempre en el ambiente. Así que tirando de nuevo del cliffhanger que Fast & Furious 6 dejó en el aire, la muerte de Han a manos de Deckard Shaw, hermano mayor del villano, la película abre con la venganza que éste promete acometer ante el maltrecho cuerpo de su hermano pequeño. Acto seguido sale de la habitación ante el desolador paisaje que ha dejado a la hora de entrar. Abrir con una elipsis de la ira divina que Jason Statham acaba de soltar en un centro dedicado a curar personas es toda una declaración de intenciones para lo que viene después. El no va más.

FURIOUS 7, (aka FAST & FURIOUS 7), from left: Vin Diesel, Jason Statham, 2015. ph: Scott

“¿Tienes seguro?”

A partir de ahí la película asume, una vez más, el reto de superar lo insuperable. Empieza alto para seguir subiendo hasta cotas de acción que desafían cualquier lógica y que por eso mismo resultan tan divertidas. ¿Os acordáis de la interminable pista de despegue de la secuencia final de Fast & Furious 6? Pues todo responde a las mismas leyes de la física. Cualquier plan nace como un “¿qué más podemos hacer con un coche?” en la cabeza de los guionistas, para acabar en el clásico momento de improvisación ante las dificultades que van surgiendo sobre la marcha (que casi siempre incluyen a Jason Statham apareciendo por sorpresa para repartir extremas unciones como si fueran flyers de un bar de Malasaña). No hay escena que no trate de superar a la anterior y eso que la primera gran secuencia de coches comienza con éstos siendo lanzados desde un avión. De igual modo el nuevo villano lo es más que cualquiera de los anteriores. No sólo es despiadado, es que ni siquiera tiene emociones, es un cazador capaz de derrotar al mismísimo The Rock. Donde otros eran de gatillo fácil, él es de granada fácil. Como si de depurar la eterna parodia sobre lo duro que es Chuck Norris les hubiese salido este personaje.


Esta séptima entrega asume la responsabilidad de superar en espectáculo a las anteriores y despedir con todos los honores a Paul Walker.


Seguramente en otra clase de películas el grado de locura no lo pasaríamos por alto y hasta sería motivo de crítica, pero aquí funciona porque se lo toman tan en serio que saben reírse de ello sin renunciar nunca a las sólidas convicciones de todos los personaje. Es algo que se transmite muy bien a través de la dinámica del equipo, siempre entre el “hagámoslo” mayoritario, donde pesa ese sentido de la lealtad, y la voz de la razón representada por Tyrese, que es del que se pitorrean todos. Es la forma de decirle al espectador que esto no va de respetar la verosimilitud, esto va de dejarte embaucar por el espectáculo y aplaudir. Porque esta película busca el aplauso enardecido en cada escena.

El riesgo podría estar en el cambio de director. James Wan, curtido en el género de terror y siempre en producciones hipermodestas, reemplazaba a Justin Lin, principal artífice del crecimiento de la saga en términos visuales. Un relevo muy complicado porque Lin había tomado el pulso a la saga como nadie. Pero la ausencia no se nota en absoluto y Wan hasta se permite explotar alguna que otra idea visual muy agradecida, como seguir con la cámara el movimiento de un cuerpo al ser derribado, sintiendo así la magnitud física de la pirueta.

fast7 2

Más complicado para Wan, si cabe, era lidiar con el descalabro de la muerte de Paul Walker siendo un recién llegado a la saga. Implicaba saber dosificar en pantalla la presencia de los personajes y saber darle a determinadas escenas el peso dramático necesario, sin subrayados, pero sabiendo que ante el espectador se estaban manejando sentimientos paralelos, los de la propia película y los de saber que el destino de su personaje venía condicionado por la realidad. Más hincapié que nunca en la idea de familia y en la idea de Toretto como líder y principal soporte emocional. En ese sentido es modélico el cierre que guionistas y director dan a la película y al personaje de Walker manejando todos esos niveles de emoción. La despedida en ficción y la despedida real en una escena final que cumple con los estándares de la saga (épica de carretera, familia, amistad…), donde Diesel es el baluarte de ese vínculo en ambos terrenos, ficticio y real. Él, como nosotros, se queda viendo marchar a su amigo. Dos caminos que se separan y un vínculo, suyo y de los fans, que quedará para siempre.

Quizás no sea tan redonda como la quinta entrega, que por lo bien que manejaba esa traslación del cine de robos y lo bien que dosificaba los tiempos propios de ese género y los de la acción pura, resultaba un lujo de película. Pero en términos de espectacularidad sin duda consigue superar al resto y a nivel emocional, por razones obvias, es la más contundente con diferencia.


James Wan | Chris Morgan | Vin Diesel, Paul Walker, Jason Statham, Michelle Rodriguez, Dwayne Johnson, Jordana Brewster, Tyrese Gibson, Ludacris, Kurt Russell, Nathalie Emmanuel, Elsa Pataki, Lucas Black, John Brotherton, Djimon Hounsou, Tony Jaa, Ronda Rousey | Vin Diesel, Michael Fottrell, Neal H. Moritz | Thomas Tull, Samantha Vincent | Brian Tyler | Marc Spicer, Stephen F. Windon | Leigh Folsom Boyd, Dylan Highsmith, Kirk M. Morri, Christian Wagner | Bill Brzeski | Universal Pictures, Dentsu, Fast 7 Productions, One Race Films, Original FIlm | Universal Pictures |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • CinéfiloCascarrabias

    No me ha desagradado pero, en mi opinión, está muy lejos de la 5 e incluso de la sexta. Me gusta como dirige Wan pero yo he notado mucho la ausencia de Lin para mal. No sé si es porque se hizo suya la saga, por el empeño o por cómo dirige la acción (pocos cortes y muchos planos generales, lo que me encanta) pero viendo Furious 7 no he tenido ni de lejos las mismas sensaciones que tuve con las dos anteriores. Eso sí el anti-clímax me encantó (lacrimógeno total)

  • Vinni McClane

    La palabra que me viene a la cabeza tras ver la peli ayer es LOCURÓN. En mayúsculas. La 5 y la 6 son buenas pelis de acción pero tampoco me parecieron la leche, tengo que volver a verlas, pero lo que hace esta entrega es algo muy difícil, escenas imposibles pero tan impecablemente rodadas que disfrutas. Yo la comparo con Wanted, que tiene escenas de acción todavía mas inverosímiles pero que resultan épicas. Aqui pasa algo parecido. Que Dwayne Johnson sale volando de una explosion y cae 10 metros encima de un coche, no pasa nada, al dia siguiente sale en el hospital como si nada con un brazo escayolado y te lo crees. Son dibujos animados. Y todo podria ir al garete, pero los personajes, todos, derrochan su carisma a raudales y sus relaciones te las crees.

    Otro punto a favor es Jason Statham, una autentica maquina de destrucción que pondría en apuros a Los Vengadores. Cada vez que tiene la oportunidad va a matar, sin pensar. La peli es un disfrute que sigue arrastrando cosas malas como a veces un montaje demasiado frenético, sobre todo entre escenas de acción y transiciones, con las canciones de moda sonando 10 segundos. Supongo que demasiado orientada a los adolescentes. Y las cosas imposibles, a pesar de estar bien hechas, son demasiado para el cuerpo (Vin Diesel levanta un coche, la escayola que se rompe por miedo…).

    Si al final hasta me tendré que comprar en Bluray la saga!

  • Eric Sanabria

    Está en cinecutre.com (antes eran parte del conglomerado “lashorasperdidas”, hace como diez años). Y aunque no me guste como está escrita, la crítica da en el clavo en todos los aspectos.

  • Cerebro

    ”Pero que haya crítica de esta y no la haya de Chappie” …

    Has dado en el clavo; donde esta la maldita critica de Chappie? La estamos pidiendo!!!

  • Cerebro

    Tienes razon, pero lo del Hobbit se deja pasar por ser fantasia, pero Furious 7, ya raya lo mas absurdo de los absurdos. La proxima peli deben de clasificarla fantasia. xD

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