Opinión

Un problema llamado Telluride

Con la llegada de septiembre arranca la gran temporada de los festivales de cine, en donde se exhibirán aquéllos títulos que pretenden ser los protagonistas de la carrera a por el Oscar. Son los festivales de Venecia, Telluride, Toronto, Nueva York y Londres. Los tres primeros se celebran de manera simultánea y los conflictos surgen cuando exhiben los mismos títulos y uno de los certámenes no avisa, miremos a Telluride y ahí encontraremos al problema.

El Festival de Telluride (Colorado) nació en 1974, se celebra durante el primer fin de semana de septiembre y una de sus principales características es que su programación es secreta. En los últimos años el festival de Telluride se ha convertido en una amenaza para los festivales de Venecia y Toronto, ya que se ha llevado la premiere mundial de las últimas ganadoras del Oscar a la mejor película, irónicamente se evita utilizar la palabra estreno. Las excepciones las encontramos en The Artist, que fue una de las anécdotas de la edición del 2011 del festival de Cannes, y Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia) que nadie se pudo imaginar que se iba a alzar con el Oscar cuando inauguró la Biennale del pasado año.

© GettyImages

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El certamen lleva siendo desde hace más de veinte años uno de los principales laboratorios de Harvey Weinstein para testar el éxito de una película, desde que en 1992 le dio por exhibir Juego de lágrimas de Neil Jordan en la que no confiaba nada y al ver la reacción del público supo la joya que tenía por estrenar. Harvey fue un visionario y el resto de la industria tardó casi quince años en actuar. No fue hasta el año 2008 cuando el festival de Telluride se convirtió en lo que es hoy. Allí se proyectó Slumdog Millionaire de Danny Boyle, una pequeña película que iba destinada al mercado del DVD de no ser porque un avispado productor de Fox Searchlight decidió rescatarla de su destino, el film deslumbró a la audiencia y posteriormente se alzaría con el premio a la mejor película del festival de Toronto, lograría ocho Oscars, reventaría la taquilla mundial y mi vídeo de Jai Ho sigue teniendo visitas en Youtube, lo cual me parece delirante. En aquel momento ya se estaba gestando algo que ya es incontrolable, y con esto quiero hacer un ejercicio de autocrítica, con el mero hecho de abrirse una cuenta en Twitter y escribir en un blog cualquiera puede considerarse un gurú y exigir que se le trate como tal, sin llegar a imaginarse todo el trabajo y el sacrificio que hay detrás. A raíz del éxito de Slumdog Millionaire la industria le prestó más atención al festival de Telluride y ha programado ahí algunas de sus joyas. Si una película funciona en Telluride ya tiene una importante batalla ganada, a no ser que su director sea Jason Reitman, Labor day gustó mucho en Telluride y unos días después cuando se exhibió en Toronto murió.

Esto ha provocado el malestar de los festivales de Venecia y Toronto. Hace dos años el director de la Biennale, Alberto Barbera protestó por la práctica desleal de Telluride, ya que las negociaciones para su programación se hacen a espaldas de los competidores, exigía a los responsables de las películas que participasen en la Mostra de Venecia que asegurasen su premiere en el certamen italiano. El festival de Toronto también tomó medidas y el pasado año aquéllas películas que se programaron en el festival de Telluride no pudieron exhibirse en el festival de Toronto durante los primeros cuatro días, que es el período clave para los medios de comunicación, de esa manera se pudo presentar The imitation game de Morten Tyldum, vista en Telluride, y que se alzó con el premio del público de Toronto. Cameron Baily, director artístico del festival de Toronto, pretendía que los cineastas y los distribuidores se viesen obligados a elegir dónde querían estar primero.

Pero la situación ha cambiado hoy, por lo menos con respecto a los festivales de Toronto y Telluride. Ya que el canadiense ha decidido ser más flexible y permitir que el de Colorado programe lo que quiera, eso sí, aquéllas películas que se exhiban antes en Telluride no podrán verse en las tres sedes principales del festival de Toronto, como son Elgin, Princesa de Gales y Roy Thomson. Tal vez recapacitasen y se diesen cuenta de que no se iba a llegar a ningún sitio con esta medida, solo hay que ver la película que ganó el pasado año en Toronto y cuáles fueron los espectadores que la vieron antes, aunque lo propio sería pensar que cedieron ante la industria y los medios de comunicación, la medida de Bailey no gustó en absoluto, la frase “hemos aflojado nuestra política en respuesta a los principales interesados que se vieron afectados” es bastante evidente. El resto del comunicado lo podéis leer en Variety.

De momento el festival de Venecia no se ha pronunciado, arrancará el 2 de septiembre, dos días antes que Telluride, tal vez estén mirando al cielo por si se encuentran con otro Birdman, que se adelantó a Telluride.

Mary Carmen Rodrí­guez

Soy iconódula y oscarnallóloga.

  • http://www.lashorasperdidas.com Mary Carmen Rodríguez

    A ti por leerlo

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