Críticas

Jurassic World

Asumamos que hay sagas con las que sólo se puede SORPRENDER (así, en mayúsculas) una única vez, la primera. Cualquier franquicia “con bicho” debe lidiar siempre con ese handycap. Ninguna de las veces que vimos a Alien o Terminator fue tan impactante como la primera. Con Parque Jurásico pasa exactamente lo mismo. Steven Spielberg, apoyado en una novela muy potente de Michael Crichton, supo explotar a la perfección la capacidad de asombro del espectador, desde la fascinación absoluta por los dinosaurios, a través de sus protagonistas, especialmente Alan Grant, profundamente misántropo pero incapaz de sostenerse en pie al ver, por fin, a aquellas criaturas que había estudiado a través de su huella en el tiempo. La paleontología es una ciencia cuya pasión nace a menudo de la añoranza por la fantasía, es el camino empírico para corroborar que hubo un tiempo en que las criaturas imposibles tuvieron lugar en la Tierra, y Spielberg era el tipo idóneo para convertir eso en película y dejarnos con la boca abierta.

Sin embargo, como en el amor, la magia y fascinación inicial tienen una duración finita, y las dos secuelas que habíamos visto hasta la fecha fueron perdiendo fuelle sin saber lidiar con la ausencia de la sorpresa. Así que una cuarta entrega parecía un intento desesperado por estirar un chicle que ya había perdido el sabor. Ya sabemos cómo son los dinosaurios, como gruñen, corren o devoran. Entonces ¿cómo recuperar al público y crear una película digna? Esa misma premisa está totalmente presente en Jurassic World, una película que nos presenta el fallido parque de la primera película reinventado y a pleno rendimiento, lleno de referencias al parque original (la puerta, Mr. ADN) que han quedado perfectamente normalizadas. Hasta el tema creado originalmente por John Williams suena insulso puesto sobre el trayecto de los dos chavales protagonistas por las petadas instalaciones del parque. Ya no es un sueño de un viejo loco, es una empresa con miles de turistas visitando las instalaciones cada día. El problema que enfrenta el parque es, precisamente, que los dinosaurios se han convertido en una atracción cotidiana y debe ofrecer algo nuevo para atraer patrocinadores y visitantes nuevos. Es aquí donde entra el Indominus rex, una nueva bestia, resultado de la ingeniería genética, capaz de hacer palidecer al Tyranosaurus rex.

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El ojo que afloja tu ojete.

A estas alturas el espectador puede estar en su butaca pensando “maldita sea, se nos va”, más aún cuando empezamos a ver alguna que otra coña autoreferencial. Somos el adolescente coñazo de los hermanos de la peli, llegando con desidia a un parque que sólo tiene sentido si eres un crío que no tiene memoria de lo anterior.

Es entonces cuando la película echa el freno a las cuentas pendientes y el “perdón por macillar”, y opta por la mejor solución posible para una secuela de este tipo. Como en la cocina moderna, no inventa, sino que mezcla los ingredientes conocidos de forma que parezcan novedosos. Para ello toma como base la premisa de la primera parte: la idea de control es una ficción y la naturaleza se abre camino. Y eso lo adereza con algunos de los elementos que hicieron funcionar tan bien a las secuelas que de las sagas mencionadas al principio. Con Aliens podrían establecerse muchas equivalencias a nivel de estructura de guión y roles de personajes. A Ripley la encontramos reconvertida en un canallita Chris Pratt, que es la única voz de la razón a quien nadie hace caso, los colonos espaciales toman forma de turistas del parque, y las estructuras de poder, tanto la compañía privada a lo Wayland como el ejército, tienen su espejo en InGen y el equipo de contención del moderno parque temático. Incluso se atreven a fusilar (sin hacer de ella una de las escenas clave, menos mal) la primera incursión en el nido de los aliens vista desde las pantallas de la sala de control. De Termiator 2 toma la idea de convertir el villano implacable en aliado, cambiando el T-800 por los velocirraptores. Vamos, que deciden echarle morro al asunto, pero sin complejos, tomando sólo lo necesario, y así consiguen convertir un popurrí de referentes en elementos perfectamente válidos y muy bien hilados.


Trevorrow y los guionistas toman lo mejor de sus referentes, desde el respeto absoluto a la idea de espectáculo.


Otro de los elementos “prestados” o heredados responde a la dinámica de su pareja protagonista, a la trama romántica. Ya en las promos saltó la polémica por uno de los clips en el que veíamos la relación entre Owen (Chris Pratt) y Claire (Bryce Dallas Howard). ¿El problema? El machismo. En vez de crear una pareja moderna, de iguales, optan por replicar el clásico “los que se pelean, se desean”, siendo él, bruto, simpático y EL PUTO AMO y ella, estirada, controladora e irresistiblemente guapa. Cualquiera que tache a la peli de rancia en ese aspecto tendrá toda la razón. Pero podemos optar por cabrearnos con ella o por reconocer que el toma y daca funciona como alivio cómico, igual que funcionaba en gran parte del cine clásico de aventuras. Además la peli es consciente de ello y da su réplica, de forma muy graciosa, a través de dos de los secundarios.

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“¿A que te gusta mi camiseta hecha de calzoncillo largo?”

La conclusión es que estamos ante una secuela que, ante la imposibilidad de ganarse al público por el efecto sorpresa, decide aprender y reciclar de los mejores, en un paralelismo muy consciente con el dinosaurio estrella del show. Con ello construye un armazón sólido sobre los cimientos del mejor cine de ciencia ficción moderno y el cine de aventuras clásico. La guinda del pastel la ponen escenas de acción que quizás no alcancen la maestría de Parque Jurásico, pero que nacen del respeto total de Trevorrow y los guionistas, logrando diversión y tensión constante. Sacan partido, por primera vez desde la primera película, a cada dinosaurio relevante en la historia, a sus características, tamaño y movimientos. Porque la alternativa a la sorpresa no es el cinismo y el chistecito de las anteriores secuelas (aquí reservado al inicio de la peli), sino corroborar que estos animales dominaron la Tierra como LeBron las finales de la NBA, porque pueden.


Colin Trevorrow | Rick Jaffa, Amanda Silver, Derek Connolly, Colin Trevorrow | Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Irrfan Khan, Vincent D'Onofrio, Ty Simpkins, Nick Robinson, Jake Johnson, Omar Sy, BD Wong, Judy Greer, Lauren Lapkus, Brian Tee, Katie McGrath, Andy Buckley | Patrick Crowley, Frank Marshall | Steven Spielberg, Thomas Tull, Jon Jashni | Michael Giacchino | John Schwartzman | Kevin Stitt | Ed Verreaux | Amblin Entertainment, China Film Co., Legendary Pictures, Universal Pictures | Universal Pictures |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Manu Fernández

    Pues después de verla digo que para nada. La peor de las 4. Un remix y a ver si suena la flauta.

  • yoGrandier

    Lo peor de todo es que el público en general..y sintiéndolo mucho gran parte de la gente que escribe en esta web…traga.

    Tu ya lo has dicho..parece serie B, sin desmerecer la serie B divertida y artesana.

    Y es que en muchas ocasiones catalogar una película como mierda es demasiado duro puesto que hay mucha gente que ha dedicado tiempo y esfuerzo para sacarla adelante
    En este caso la peli es una mierda.

  • yoGrandier

    Bochornoso cine cutre camuflado…

  • Pablo da Silva

    el mundo perdido una copia mala de la primera? si no tiene nada que ver una es en onda zafari y la otra es en un parque de ultima tecnologia osea nada pero nada que ver, estas seguro que miraste las peliculas?

  • CinéfiloCascarrabias

    Pues a mi es la que menos me gusta, y mira que el clímax de la III es desastroso pero tiene un toque de aventuras clásicas que se le echa en falta a Jurassic World.

  • CinéfiloCascarrabias

    Que buen sorpresón me llevé con La Momia. Aunque ya había dsfrutado como un enano con Deep Rising (soy de los pocos que fui al cine a verla, creo)

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