Críticas

Del revés (Inside Out)

Aparentemente, Pixar no mide los tiempos según el reloj de un estudio convencional. Inside Out aparece después de una especie de periodo de bajona durante el que se han acumulado no menos de cinco proyectos en la cuerda floja (uno anulado, Newt; dos objeto de una tibia recepción, Brave y Cars 2; otros tres aplazados — The Good Dinosaur, Finding Dory y el que nos ocupa — ) que parecían haber sumido a la compañía en una crisis de los dos valores que propugna con más fuerza: su excelencia y su identidad. El paréntesis de un año que Pixar se ha tomado y el resultado de Inside Out me dan a entender que el concilio de cerebros que encabeza John Lasseter ha abordado esta crisis desde el pragmatismo y la convicción, como lo haría Hari Seldon en Fundación: reconociendo primero su existencia, acortando después los momentos de duda y recordando los principios que situaron al estudio en la primera categoría del cine mundial.

Inside Out, que excepción hecha de Brave es el primer material original de Pixar en seis años, debería haber sido la película “vendaje”. En su lugar vuelvo a encontrarme con una obra con cualidades admirables, singulares e instantáneamente reconocibles a partir de la valentía de sus responsables, que han creado –y todo lo que viene a continuación deriva de aquí– el primer documental educativo de la historia de una compañía que ha demostrado sobradamente año tras año su maestría en el manejo de los géneros y que parece haber reconocido que la forma de salir de una crisis reside en “cruzar los rayos de protones” atreviéndose a mezclar ficción y documental educativo en una película que solo decae (y cuando lo hace es salvada por mil expertas manos) en el momento en que su sencilla ficción decide separarse de su extraordinaria realidad y la preciosa manera en que la comunica.


Hay obras que se construyen a través de un canje. Inside Out es una “película floja” (EJEM) de Pixar, pero es un episodio memorable de Érase una Vez el Cuerpo Humano, y eso la vuelve, errores inclusive, en lo que deseaba: algo excepcional.


La premisa es sencilla. Inside Out nos lleva al interior de la mente de Riley, una niña de 11 años donde conviven cinco emociones principales, dos de las cuales, absolutamente fundamentales y encontradas como son Alegría y Tristeza, acaban expulsadas del centro de control a raíz del trauma que la joven experimenta al cambiar de hogar. Si Alegría y Tristeza, que son los topes de fijación de la cabeza de la pequeña Riley, no consiguen regresar a tiempo, el trance de la niña corre el riesgo de derivar en algo mucho más grave. Las reglas son complejas. Tenemos dos universos, conectados entre sí a través de Riley, cuyas experiencias externas, cada crisis que experimenta en su paso a la madurez –la desconexión con sus amigas, la desmitificación de sus padres, el olvido de su infancia– se traducen en su mente en forma de obstáculos tangibles que Alegría y Tristeza deben resolver para llegar a su hogar. Lo que es drama en un mundo se convierte aventura en el otro.

Y si bien el cambio de género es una figura constante en el documental educativo, Pixar se atreve a dar un paso más allá introduciendo un arco dramático a las dos emociones principales, en particular Tristeza, al tratarse de un elemento inicialmente desagradable, finalmente imprescindible, cuya existencia reconoce el espectador al mismo tiempo que su compañera de viaje Y al mismo tiempo que la propia Riley, hasta culminar en una catársis simultánea en no uno, no dos, TRES planos de lectura. No voy a añadir ningún tipo de hipérbole a este párrafo. Simplemente leedlo y maravilláos como lo hicistéis hace 30 años con la obra de Albert Barillé que cautivó la imaginación de niños y adultos de todo el mundo por igual.

Pero si el desarrollo narrativo es el triunfo obvio de Pixar, la conceptualización del pensamiento de Riley es el milagro silencioso de la película. Barillé y Procidis dibujaron hace 30 años nuestro cerebro. Pixar ha dibujado nuestra mente. Con tanta nitidez que a veces se nos escapa el mérito de lo natural que nos parece — la película hereda el concepto de “recuerdo en forma de burbuja” de películas como Brainstorm, de Douglas Trumbull, y lo hace suyo añadiendo a cada recuerdo el color de la emoción predominante–. Con tanta precisión que, aun pasada una hora de película, Inside Out nos sigue mostrando conceptos nuevos (de ahí que insista tanto en que la película es un entretenimiento educativo; jamás deja de ser didáctica. Nunca). Con tanta convicción que los principios en los que se fundamenta se aplican de manera universal, solo con leves variaciones, al resto de personajes “humanos” de la película.

El universo mental de Inside Out hace gala de una lógica tan abrumadora que nos resulta invisible. Y aquí reside el “milagro”: en el siguiente párrafo hablaré de ciertas debilidades que me ha parecido ver en la película, y de en realidad lo “poco” que terminan afectando a la película, por la enorme solidez de sus conceptos fundamentales y al nimio hecho de que hoy en día, en el cine de entretenimiento, nadie te la mete doblada con más cariño que Pixar. Na. Die.

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¿Cuándo se sale un poco de madre Inside Out? En el momento, creo yo, en que la mente de Riley deja de estar supeditada a las experiencias externas. Sucede, para que os aclaréis, más o menos a mitad de película cuando Alegría y Tristeza emprenden un plan para manipular la mente de la pequeña y conseguir encontrar de nuevo el camino de vuelta. No voy a profundizar mucho más pero se me hacía imprescindible poneros un poco en antecedentes porque Inside Out se ha movido hasta entonces por una rigurosa lógica: Alegría y Tristeza operan siempre, siempre, en función de dos factores que se retroalimentan entre sí, como son las experiencias vitales de Riley y el propio crecimiento de la joven. Cuando cambia puntualmente las reglas, la película desciende a un terreno un poco menos riguroso y más convencional. A priori, y tal y como comprendo el cine, tiendo a mirar con suspicacia una película que me tima en los detalles porque me induce a pensar que esa dejadez se extiende inevitablemente al plan general del filme.

Aquí, sin embargo y por los motivos comentados, no sucede tal cosa. Y aun reconociendo que Inside Out se convierte por unos momentos en — la palabra que obliga a Pixar a tomar tranquilizantes y a esconderse aterrorizada debajo de la cama — artificiosa, es un déficit que se supera por puro talento. No solo el momento mencionado es un ejemplo modélico de slapstick donde entran en juego ideas naturales de la propia película –Pixar te tima, pero nunca te tima completamente–, sino que otros de corte similar acaban formando parte del panteón de la compañía, a nivel tanto de secuencias (la aventura en la zona de Pensamiento Abstracto es un recorrido relámpago por la transición histórica desde el arte figurativo al abstracionista, tal cual) como de personajes (Bing Bong, por no especificar mucho más). El clímax de la película en la mente de Riley es quizás el eslabón más débil de todos y donde se percibe cierto agotamiento de ideas, hasta que acude rauda y en su ayuda una preciosa última secuencia, ya en el plano “real”, que recupera la jerarquía mencionada que tanto necesitaba la película.

Hago un flaco favor a Inside Out si intento equipararla con el resto de producciones de Pixar. “No es una obra maestra” o “por delante de Fulana, por detrás de Mengana” son expresiones que no me dice absolutamente nada, por injustas y reduccionistas. Pixar podría haber recurrido en su lugar no a una secuela, sino a una película que volviera a atestiguar su completo dominio de los géneros, ya sean aventuras o comedia a coste de proseguir esa sensación de aparente hastío que nos comunica gente que tiene un ámbito dominado. En su lugar, nos ofrece un paso adelante repleto de primeros momentos –más allá de lo comentado: es la primera vez que Pixar nos presenta el mundo real desde el punto de vista de personajes humanos, a la altura de los ojos y no desde el contrapicado de unos muñecos– . Inside Out es una película que ha supuesto para la compañía el sacrificio de un año de beneficios a piñón fijo con el objetivo de lanzar en 2015, contra todo pronóstico, otro triple de Spanoulis en el último segundo. Si Brave se salía de la canasta, Inside Out entra casi completamente limpia. Olvidáos del casi. Entra.

(Imagen de portada: Imaginative artist)


Pete Docter, Ronaldo Del Carmen | Meg LeFauve, Josh Cooley y Pete Docter, con diálogos adicionales de Bill Hader y Amy Poehler | Con las voces de: Amy Poehler, Phyllis Smith, Bill Hader, Lewis Black, Mindy Kaling, Kaitlyn Dias, Diane Lane, Kyle MacLachlan, Richard Kind, Frank Oz, Flea, John Ratzenberger | Michael Giacchino | Kevin Nolting | Ralph Eggleston | Jonas Rivera, Mark Nielsen | John Lasseter | Pixar Animation Studios / Disney | Disney |
  • Lara Pickle

    A mi lo que me ha escamado siempre de esta peli es que hace años,concretamente en 2013, pululó por ahí un corto de dos estudiantes de una escuela europea que se llama “Brain Divided” y es cierta y curiosamente parecido a lo que hoy es Inside Out. No se ha dicho nada al respecto pero yo siempre he tenido mis reticencias. Puede ser una muy curiosa coincidencia pero los parecidos son razonables (por supuesto, salvando las distancias. Esto es un corto e Inside Out un largo. Uno es de estudiantes y el otro de Pixar, pero en su concepto…lo mismo es que da lo mismo).
    Echadle sino un ojo vosotros mismos:
    https://www.youtube.com/watch?v=JuyB7NO0EYY

  • http://www.twitter.com/isnotanexit Mr.Marr

    Si se pareciese fijamente, seria S. saenz de santamaría

    http://i.imgur.com/ob2GyiE.gif

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    Inside Out: Fury Road

  • http://www.twitter.com/isnotanexit Mr.Marr

    Quiero un gif con el cerebro del gato. ES BRUTAL.

Críticas

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

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