Críticas

El corredor del laberinto: las pruebas

Aquí nos llega la segunda entrega de la que es, en estos momentos, la tercera saga distópica juvenil en marcha. Iniciada la moda con Los Juegos del hambre, Divergente y El corredor del laberinto han tratado de capitalizar el éxito cosechado por la primera sin lograrlo del todo. Estas nuevas sagas, basadas igualmente en éxitos literarios previos, no han conseguido igualar la acogida de crítica y público de la protagonizada por Jennifer Lawrence que, dicho sea de paso, gusta pero no entusiasma.

Pese a ello se agradece que las tres sean, dentro de la moda, lo suficientemente distintas, especialmente ésta que nos ocupa. El corredor del laberinto, se aleja de la idea de dictadura totalitaria, aunque pervive esa clásica lucha contra un poder que, en nombre del bien, ejerce toda clase de atrocidades. También su segunda entrega, Las pruebas, se distancia notablemente del concepto de la primera parte. Si en la primera película seguíamos a un grupo de chavales colocados en un claro boscoso rodeado de un laberinto lleno de peligros, un concepto muy similar al de Cube, en esta secuela les vemos ya ubicados en un universo más “cotidiano” dentro del contexto que ofrece la película y enfrentándose a un ente, la corporación CRUEL (nada sutil), que pretende utilizarlos para crear una cura contra un virus que ha arrasado el planeta, convirtiendo a las personas en zombies (¡no son zombies, son infectados!).

pruebas 1

Nos vemos de este modo en una travesía desértica desde una inusual comodidad para los chicos con crueles contrapartidas hasta una libertad llena de limitaciones y con un buen puñado de zombies en el trayecto. Un universo al que se pueden encontrar paralelismos con Mad Max, Soy leyenda e incluso la saga fílmica Resident Evil, aunque sin ser exactamente ninguna de las tres cosas. De hecho, me atrevería a decir que sus virtudes y problemas radican precisamente en ese popurrí de géneros y referencias. Por un lado no deja de dar una sensación de que han metido cosas algo inconexas en una coctelera y las han mezclado de forma que el relato se parece a nada y a todo a la vez. Por otra parte, si nos quitamos prejuicios de ese tipo y aceptamos cierto caos referencial como parte de la propuesta, la película resulta de lo mas entretenida y disfrutable.

Ayuda mucho tener dos puntos de anclaje vitales para que todos esos elementos no chirríen en exceso. Los protagonistas, sin que vayan a pasar a la historia, al menos tienen la suficiente solidez como para que nos preocupe lo que les pasa y les acompañemos en su desconcierto y el progresivo descubrimiento de sus recuerdos. A su vez, la idea de que el mayor peligro sea siempre la pérdida de libertad, con CRUEL como principal amenaza, hace que el camino que siguen no resulte una deriva confusa y así darle un poco de consistencia a un trayecto que, por lo demás, es totalmente variado en escenarios, peligros y situaciones.

THE SCORCH TRIALS

Por ello es posible que, como conjunto, si nos ponemos exigentes, pueda tener bastantes pegas, pero encontramos momentos muy inspirados en numerosas escenas, especialmente en la parte central del relato que, por lo general, es la que más cuesta salvar en un guión. Particularmente dos momentos me parecieron notablemente inspirados y ambos con los dos personajes más interesantes en el meollo, Thomas y Brenda. Uno es una persecución que se inicia como una suerte de nuevo laberinto en la oscuridad de unos túneles y acaba a plena luz en una ciudad destruida. El otro, un instante de intimidad lisérgica entre ambos, en medio de una fiesta chunga que huele a calor y a rancio. Dos momentos que probablemente deban mucho al buen pulso de Wes Ball y a un acertado casting donde destaca la joven Rosa Salazar.

El resto es bastante más convencional, especialmente el desenlace que peca, como el de la primera parte, de tener que regresar al terreno de lo fácil y obvio, que es como se entienden hoy día los blockbusters para la chavalada. Y pese a ello, debo decir que consiguen no anclarse en lo previsible de algunos personajes en esta clase de títulos.

La tercera entrega augura un relato bastante más previsible ya que, salvo sorpresa sacada de la manga, esta película acaba con todas las cartas sobre la mesa. Esperemos que esta especie de mezcla, a ratos bastante inspirada, consiga mantener parte de su atractivo en el inevitable desenlace el año que viene.


T.S. Nowlin | Wes Ball | Dylan O'Brien, Ki Hong Lee, Kaya Scodelario, Thomas Brodie-Sangster, Dexter Darden, Alexander Flores, Jacob Lofland, Rosa Salazar, Giancarlo Esposito, Patricia Clarkson, Aidan Gillen | Marty Bowen, Eddie Gamarra, Wyck Godfrey, Ellen Goldsmith-Vein, Joe Hartwick Jr., Lee Stollman | Lindsay Williams | John Paesano | Gyula Pados | Dan Zimmerman | Daniel T. Dorrance | Gotham Group, Temple Hill Entertainment, TSG Entertainment | Hispano Foxfilm |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    No estoy nada de acuerdo. Una adaptación es eso, una adaptación, no un calco, ni un grillete, ni tampoco una obra que debe ser completada con el material en que se basa.

    Ahí tienes adaptaciones de Shakespeare como el Hamlet de Kenneth Brannagh, ambientado en una época muy posterior, pelis como La niebla de Frank Darabont, que crean un final distinto al del libro con el aplauso de Stephen King, el autor del mismo, Apocalypse Now, que es una adaptación muy libre de El corazón de las tinieblas y es una obra maestra indiscutible.

    Entender lo contrario me parece de una estrechez de miras considerable, sobre todo con la de ejemplos que existen que demuestran eso, que se puede hacer una lectura libre de una obra y contar, en conjunto, lo mismo, o bien dar una lectura distinta a la que ofrece la obra literaria y permitiendo así enriquecer las posibilidades del relato.

    Además, ten en cuenta que si no fuese así estarías anulando cualquier ápice de autoría en las adaptaciones al cine. Un guionista y un director que adaptan una obra de un medio a otro no son unos traductores, no se limitan a trasladar con exactitud lo escrito en un libro a las imágenes que luego vemos, es gente que aporta su creatividad, su visión, sus propias ideas.

    Puedo entender que haya adaptaciones que no te gusten o que te parezcan incompletas o problemáticas porque la obra original requiera un tratamiento distinto o sea tan compleja que tenga difícil traslación a otro medio, pero creo que son casos concretos, no una generalidad y mucho menos una norma.

  • Alberto Vázquez Paredes

    La de Watchmen fue una genial.adaptaciòn, pudieron meter lo de los alienìgenas? Si, por supuesto, por què no? Està basada en una obra no de actualidad, no tiene por qué tener sentido actualmente. Cuanto más fiel mejor la adaptaciòn.
    Un saludo

  • MrBlogger

    Es el debate de siempre… ¿hasta qué punto podría ser factible y podría funcionar en un medio como el cine transladar tal cual ciertas cosas que en comic funcionan muy bien?

    Aquí cuenta mucho la habilidad de todos los implicados. El ejemplo perfecto es watchmen: para unos demasiado fiel, se ve demasiado limitada por querer calcar viñeta a viñeta el comic. Para otros eso es precisamente lo que le permitió capturar algo de su esencia. Algunos enfadados por los pocos cambios que hicieron y otros por no haber hecho más y darle profundidad a la historia en lugar de querer sacarlo casi todo tal cual. Y es que ¿realmente la subtrama del cómic aporta algo a la peli? ¿gana algo a cambio de matar el ritmo de la narración?. Los aliens en el comic servían para reflejar y dar sentido a uno de los mitos que nacieron en la época en que se desarrollan y para focalizar el miedo primigenio de los humanos hacia lo desconocido y empujarlos a unirse ante un mal común. ¿En la peli tenía cabida y hubiera quedado bien o está bien resuelto simplemente dejarlo en la amenaza nuclear de la guerra fría?. Por otro lado, en comics más ligeros y menos profundos a priori, ¿un arco realmente tiene suficiente contenido para llenar una peli?

    En lo que si te doy la razón es en lo de “se inventan cosas”. Muchas veces se cargan personajes, situaciones o historias completas por rellenar con algo o por eliminar alguna cosa. Que no basta con meter situaciones chulas o drama o risa para que algo funcione. Y más cuando se inventan cosas que no encajan en la historia por mercadotecnia o porque al productor/director/guionista le sale de los güevos para dejar su marca o por pura preferencia.

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