Reportajes

El cine y Marte

Desde que el ser humano tomó conciencia del Sistema Solar y del Universo, y sobre todo desde que la ciencia empezó a conocer los planetas vecinos, Marte ha sido el centro de la mayoría de miradas. No se trata sólo de que sea el segundo planeta más próximo a la Tierra (el primero es Venus), sino el que comparte mas características con ella y, por tanto, el más adecuado para albergar o haber albergado vida después del nuestro.

Por ello, la ciencia ficción ha tenido en Marte el eje de muchas de sus fantasías y el cine ha sido uno de los vehículos principales para plasmarlas. Ahora que se estrena Marte (The Martian), queremos dejaros 10 títulos sobre el planeta vecino que en la mayoría de los casos merece la pena revisar. Desde la pura fantasía hasta acercamientos más fieles a los conocimientos que hoy tenemos sobre el planeta.

LOS INVASORES DE MARTE: De pequeño vi en televisión esta película que me producía un terror increíble. Y es que con un chaval como protagonista, narraba cómo los habitantes de un pequeño pueblo iban siendo suplantados por réplicas exactas, pero sin apenas emociones. Una idea no muy distinta la posterior La invasión de los ultracuerpos. En ambos casos, títulos que en pleno inicio de la Guerra Fría utilizaban a los extraterrestres, deshumanizados e iguales, como metáfora de los efectos del comunismo. La película original, de 1953, fue uno de los últimos trabajos del director William Cameron Menzies, cuya carrera estuvo más cercana a la dirección de arte que a la realización pura y dura. En ella los marcianos eran tipos altos con una especie de esquijama, dos huevos en los ojos y una capucha. Un diseño bastante cutrón que por mucho que se le viera la cremallera cuando estaban de espaldas, a mí me seguía dando yuyu por todo lo que rodeaba la historia.

Posteriormente, en 1986, Tobe Hooper dirigió un remake para Cannon Films, a pleno color, con guión adaptado por Dan O’Bannon y con unos marcianos más currados, pero manteniendo varios conceptos del original, como esa imagen del camino a la casa del chaval en el que los habitantes eran absorbidos por la tierra hasta la “madriguera” marciana.

CAPRICORNIO UNO: Tomando como punto de partida ese mito sobre Stanley Kubrick falseando la llegada del hombre a la luna en un plató de televisión, Peter Hyams dirigió este título que narraba una situación similar pero con la primera misión tripulada a Marte. Hyams se marca una película de suspense y en cierto modo carcelaria, ya que los astronautas de la misión a Marte, ante la imposibilidad de efectuar la misión con éxito, son obligados a simular toda la misión durante meses, bajo coacción. Un engaño que en cuanto empieza a levantar sospechas empieza a derivar en decisiones extremas.

Cierto es que Marte ni aparece y que es más una excusa argumental que otra cosa, pero la película es bastante maja. Por un lado, funciona como alegato a favor de la investigación espacial en una época en la que las misiones Apolo ya se habían cancelado a consecuencia del poco interés de la población y su elevado coste. Por otro, el más relevante, es una crítica a esas hipócritas decisiones nefastas que se toman desde el poder, de forma engañosa, “por el bien de la población”.

El reparto, puramente setentero, tiene a Elliott Gould, James Brolin, O.J. Simpson, Hal Holbrook, Karen Black, Telly Savalas y hasta el mismísmimo Sr. Lebowsky, David Huddleston. Hay una persecución entre una avioneta y unos helicópteros con algunas maniobras brutales.

No sería la primera vez que Hyams utilizara un concepto de ciencia ficción para contar una historia inscrita en un género distinto. Ahí está la estupenda Atmósfera Cero, casi un western con aire policiaco ambientado en una luna de Júpiter.

DESAFÍO TOTAL: ¡Qué decir de esta película! Es una de las obras maestras de mi infancia, y la gran obra de Paul Verhoeven en Hollywood, con todo lo que eso implica. También es una de las mejores películas de ciencia ficción que me he echado a la cara. Lo tiene todo: cine de espías, viaje al planeta rojo, suplantación de personalidades, recuerdos implantados, dudas entre sueño y realidad, profecías, antiguas civilizaciones alienígenas, violencia a cascoporro, humor con mucha mala baba y la primera terna de tetas que se haya visto en el cine.

La película se basa en We Can Remember It for You Wholesale, relato de Philip K. Dick publicado en The Magazine of Fantasy & Science Fiction, en 1966. Sin embargo, en la película de Verhoeven se decidió jugar mucho más con la duda del espectador sobre si la aventura vivida era realidad o recuerdo implantado. Una idea inteligente para una película que es tan brutalmente divertida como impecablemente fina en los detalles y temas que se tratan de forma menos evidente.

En 2012 se hizo una nueva versión, con Colin Farrell como protagonista, correctilla pero infinitamente más e impersonal. Si algo imprime Verhoeven a sus películas es un sello inconfundible que aúna violencia loca, humor negro y una tremenda ironía cada vez que aborda los medios de comunicación, la publicidad y la propaganda. Es una de las películas donde el rojo marciano es más intenso.

MARS ATTACKS!: Tim Burton desatado. Tras cultivar una carrera en la que lo gótico invadía todo, aquí se marcó una película ambientada en el presente (de 1996) pero con la estética de la ciencia ficción de los 50. Bebiendo de títulos como La guerra de los mundos o Los invasores, y pocos meses después del boom extraterrestre con Independence Day, nos llegó esta película coral en la que unos marcianos de terrible aspecto pero aparentemente amistosos, se revelan como unos conquistadores sádicos.

Una da las cosas más geniales de la película es la riqueza de detalles, casi todos al servicio de la comedia, como si se tratase de una viñeta de Mortadelo y Filemón. Desde el diseño de los extraterrestres, a medio camino entre el alienígena cabezón y un zombie (y con esa voz de tono hitleriano), a todo es kistch de Las Vegas, la música elegida como arma mortífera, los marcianos mirones viendo follar a un par de white trash…

Por todo ello la película es un divertimento en el que se disfrutan más las escenas o minitramas, concebidas casi como sketches, que el desenlace de los acontecimientos.

MISIÓN A MARTE: El comienzo de la década del 2.000 trajo varios títulos ambientados en el planeta rojo, muy probablemente por el interés que se despertó en el planeta vecino tras las primeras sospechas de posible vida bacteriana publicadas en 1996. De pronto el planeta era, no sólo el vecino más amigable de cara a una futura misión, sino uno que podría albergar agua e incluso vestigios de vida, aunque fuera fósil. Misión a Marte fue el primero de esos títulos, el que más expectación levantó y seguramente el que supuso un mayor fiasco.

Lo cierto es que todo pintaba de vicio: Brian De Palma como director, un reparto encabezado con actores de nivel como Tim Robbins, Gary Sinise, Connie Nielsen y Don Cheadle, una banda sonora a cargo de Ennio Morricone y el asesoramiento de la NASA, que sólo suele involucrarse en aquellos proyectos que muestran un notable veracidad científica en lo relativo a los viajes espaciales. Sin embargo la acogida fue bastante floja. Entre el ritmo lento de la primera parte, realista, pero quizás en exceso pausado, personajes poco interesantes y la ñoñez de desenlace cuando definitivamente la tripulación encuentra vida extraterrestre, la película se la pegó de bruces con crítica y público.

Con todo es una película que visualmente es impecable y que se toma muy en serio lo que supone una misión espacial y sus circunstancias. Conservando algo de esa magia por el descubrimiento científico que tres años antes tan brutalmente había conseguido Contact.

PLANETA ROJO: Estrenada el mismo año que Misión a Marte, suponía una propuesta mucho menos pretenciosa y muy autoconsciente del tipo de película que quería ser. Una historia entretenida de supervivencia en Marte con retazos de slasher, pero para toda la familia. La premisa de partida es similar a la peli de De Palma, salvo que la vida que encuentran es mucho menos compleja, pero peligrosa, y que en medio del tinglado hay un robot explorador que tan pronto pasa de modo “chucho simpático” a “ninja psicópata”. Todo ello con uno de esos popurrís de personajes que se caen mal y estallan en conflictos entre ellos.

Divierte, dura lo justo y Val Kilmer coordina casi toda la misión como persona de mayor rango de la misma. Junto a Kilmer, la recién descubierta Carrie-Anne Moss y Simon Baker entre otros. Entretenida para una sobremesa de domingo.

FANTASMAS DE MARTE: Un año después, en 2001, John Carpenter se sube al carro marciano, pero con su clásico macarrismo. La peli, ambientada en un Marte futurista donde viven colonos que se dedican a extraer mineral, está protagonizada por Natasha Henstridge, Jason Statham y Ice Cube, dando vida a dos policías y un convicto respectivamente. Ambos deberán unir fuerzas para sobrevivir a una oleada de espíritus marcianos que poseen a la gente y que están dispuestos a acabar con todo humano situado en Marte.

Para muchos fans de Carpenter es un divertimento la mar de gozoso, mucho más cerca de El príncipe de las tinieblas que de La Cosa, que con los años ha quedado como su mejor y más seria película, aunque el verdadero Carpenter es el que disfruta haciendo locuras en Golpe en la pequeña China o 1997, rescate en Nueva York.

COWBOY BEEBOP: Cowboy Bebop fue un anime sobre un grupo de cazarecompensas espaciales a bordo de una nave, la Bebop, que aunque planteado casi a modo de western espacial, no renunciaba a tratar temas más o menos existenciales. Por suerte, a diferencia de muchos otros animes, esa ambición temática no la llevaba a caer en las ya clásicas verborreas filosóficas inaguantables, sacrificando el entretenimiento por el camino.

Tras el exitazo de la serie original en 1998, los responsables de la misma decidieron lanzarse a hacer una película que comienza precisamente en Marte, con un atentado terrorista que libera un virus letal. Spike, el protagonista, y su equipo encuentran así la misión ideal para salir de su pauperrima situación financiera. La película es pura diversión, con un guión excelente y que sabe volverse épica y sensible cuando llega el momento, pero siempre teniendo muy presente al espectador.

Para los que aún no la conozcáis es muy similar en tono y temática a Serenity (o más bien a la inversa). De hecho el paralelismo va más allá, en ambos casos empezaron como una serie de una sola temporada que luego tuvo su versión cinematográfica. Pero en este caso fue el trabajo de Whedon el que llegó después (Firefly, la serie precursora de Serenity, se emitió en 2002). Hasta qué punto conocía o se inspiró Whedon en el anime japonés no lo sabemos.

JOHN CARTER: John Carter pasará a la historia como uno de los títulos más infructuosos de Walt Disney y los motivos siguen sin resultarme claros. Los ingredientes eran muy buenos. Para empezar adaptaba un personaje ya clásico de la literatura de ciencia ficción, John Carter de Marte, creado por Edgar Rice Burroughs a principios del siglo pasado. Para cuando Disney decidió hacer su versión ya llevábamos años de rumores sobre su adaptación, con Robert Rodriguez ambicionando hacer una película sobre el personaje por largo tiempo. El hype ya estaba creado. Para colmo se trataba de la primera película de imagen real de Andrew Stanton, uno de los talentos de Pixar, director de Monstruos S.A., Buscando a Nemo y WALL.E y el presupuesto que tuvo en su mano, 265 millones de dólares, era una auténtica barbaridad… también un riesgo.

Sin actores particularmente conocidos aunque con un esforzado Taylor Kistch como protagonista, la película resultante fue una digna aventura espacial donde un joven viudo acaba trasladándose a Marte al encontrar un portal al planeta vecino casi por accidente. Allí se convierte, gracias a la escasa gravedad, en un tipo de extraordinaria fuerza que ayuda a liberar a un pueblo oprimido por una especie de raza alienígena de insectos inteligentes.

Sin embargo, y reconociendo que la película tampoco es una joya, el alto presupuesto puso en jaque al estudio cuando los resultados de taquilla no fueron los esperados. Estaban mal acostumbrados a que superproducciones de ese nivel, como la saga de Piratas del Caribe, funcionasen de lujo, pero a Disney se le fue la cosa de las manos.

Pese a todo el vaivén del título, merece la pena y supone un enfoque muy distinto al resto de títulos.

LOS ÚLTIMOS DÍAS EN MARTE: En este caso no es el mejor título, pero sí el más reciente antes de la llegada de The Martian.

Dirigido por Ruairi Robinson, el que hizo el corto Leviathan, que tanto moló por aquí hace unos cuantos meses (y que era la prueba para el largo que producirá Fox), Los últimos días en Marte empieza de forma similar a The Martian, con una tripulación a punto de marchar del planeta rojo, pero que justo antes de partir descubre una grieta en la que un organismo bacteriano convierte a las personas en zombies. ADIOS.

Efectivamente la moda de los zombies lo está infectando todo y, como en la mayoría de casos, ni siquiera una puesta en escena competente y un reparto de buenos actores salva lo que es un conjunto de ideas trilladísimas y repetidas sin ingenio alguno. Pasa como con The Walking Dead, pero peor, porque en la serie el tema puede cansar por reiterativo, pero siguen habiendo puntuales momentos de interés. Aquí es el típico esquema claustrofóbico con un grupo de personas que tampoco se llevan tan bien y que o bien sucumben al virus o bien acaban convirtiéndose en personas miserables ganándose el obligado ticket para una muerte repugnante.

Para los muy fans de los zombies puede estar bien, pero no hay donde rascar.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • http://www.twitter.com/isnotanexit Mr.Marr
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    El trailer de “Los invasores de Marte” ruega que se haga un ‘Mundo Viejuno’ con el.

  • spunkmayer

    ¿Perdona? Independence Day es la peli disfrutona de los 90 POR DEFINICIÓN: es mala, ridícula, el presidente se pilla un avión, roba de Star Wars y de Spielberg sin rubor ninguno, y David Arnold sabe que su banda sonora es lo mejor de la fiesta y se gusta que e sun primor. Vamos, una imprescindible. Es que de puro mala es buena.

  • Adexe Armas Suarez

    Muy chulo todo.
    Probe John Carter, siempre me ha parecido una peli muy entretenida.

  • Hans Kastorp

    “Independence Day” es tan mala y tan estúpida que no se puede disfrutar. Y da igual que llames a los colegas y sirvas cervezas y palomitas con sabor a bacon. No hay manera.

  • Hans Kastorp

    Joder, todo un planeta cabreado. Qué chungo lo veían en los 50. Imagino que la guerra fría y el terror rojo al otro lado de los Urales tendría algo que ver.

    Por cierto, viendo este trailer, y a pesar de lo mucho que me gusta la ciencia ficción, hay que resaltar lo mucho que se ha equivocado siempre en sus vaticinios. La verdad es que el género no ha dado prácticamente ni una. En esta época nuestras cocinas deberían estar en marcha gracias a robots inteligentes y nuestros coches deberían levitar sobre autopistas en el aire, y sin embargo ni una sola escena pronosticando la comunicación y la transmisión masiva de información a través de minúsculos ordenadores portátiles.

  • Hans Kastorp

    También he visto casi todas, y la última me parece bastante prescindible. Si te entusiasma el género de zombies, los tipos de rostro deformado y altamente infecciosos, si te molaría verlos en un ambiente hostil y claustrofóbico tipo Alien (más o menos), entonces es una película para ti. Si el interés lo tienes puesto en el planeta rojo y en la ciencia ficción, mejor ve una comedia de Jack Black que tengas por ahí para matar ese domingo de resaca.

  • Alternativa Chusca

    Jerry influenciado por Pouledouris.

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