Opinión

Un software para el éxito

Soy poco de recordar citas, pero hay una que se me grabó a fuego cuando leí Aventuras de un guionista en Hollywood, de William Goldman: “Nadie sabe nada”.

Esa frase define la esencia de una industria obsesionada con el éxito e incapaz de dar con “la fórmula” para conseguirlo. Y cuando hablamos de éxito en la Meca del cine no hablamos de revolucionar un género, de crear una gran historia o de grabar a fuego una escena en la mente de los espectadores. Hablamos simplemente del parné.

Sin embargo una osada empresa, una de las miles de start-ups que surgen cada año en el mundo, ha desarrollado un software que promete predecir el éxito de taquilla de un determinado guión. ScriptBook se llama la que podría ser la codiciada bola de cristal de productoras y estudios. Según la máxima responsable de la empresa, Nadira Azermai, “nos fijamos en qué es lo que hace buena una historia. Cómo debería estar estructurada, los elementos clave, el tipo de diálogo o en qué tipo de viaje se ha embarcado el héroe (…) Hay reglas concretas para las historias, incluso si nos retrotraemos a Shakespeare o la estructura en tres actos”.

Según Azermani el 87% de las producciones generan deudas en mayor o menor medida y promete que su programa, que utilizará un algoritmo creado a partir de una base de datos de 2.000 guiones (cifra que irá creciendo), facilitará la tarea de los inversores y estudios a la hora de seleccionar un guión para producir, ya que podrá analizar muchos en poco tiempo.

Atendiendo a esas palabras, hablar de predecir el posible éxito de un film, además de atrevido, probablemente no se ajuste a lo que realmente ofrecen, un programa que realizará la tarea de un analista de guión (quizás varios, ya que afirman que funciona a todo trapo), pero con el ligero inconveniente de NO SER UNA PERSONA.

ScriptBook adivina el éxito de tu guión y cura el mal de ojo.

ScriptBook adivina el éxito de tu guión y cura el mal de ojo.

Llegados a este punto surge la duda, lógica, sobre dónde queda la originalidad y los valores puramente creativos. Azermai, afirma que su algoritmo también será capaz de valorar el tono de la película, el sarcasmo, su grado de humor, etc. para evitar que propuestas más arriesgadas no caigan en saco roto.

En cualquier caso, las posibles buenas intenciones o la mayor o menor fiabilidad del programa es lo de menos. El problema es que estamos hablando de robotizar la creación. Si no teníamos bastante con vivir en una época con sobredosis de secuelas, con multisalas que programan cada vez menos variedad de películas, con un público tan acostumbrado a que le den siempre lo mismo, que ser mínimamente original es sinónimo de suicidio económico (basta ver lo sucedido con la última Star Wars, ese remake descarado), ahora estamos al borde de dar el siguiente paso hacia la deshumanización del cine, que un software sea el que te diga si tu guión vale la pena.

Quizás suene catastrófico, pero esto es fruto de la que puede ser una de las épocas más profundamente inhumanas y estúpidas que se hayan vivido. El culto absolutamente falto de crítica a la tecnología, al dinero y a las prisas. Porque no sólo queremos consumir cosas, queremos hacerlo YA. Y esa misma ansiedad se está trasladando a cualquier aspecto del día a día, incluida la creación artística o el éxito empresarial. No basta con crear algo que merezca la pena, en lo que se tenga auténtica fe, y tratar de seducir al público con ello, se trata de ser unos Florentinos, de PETARLO, y si puede ser sin mucho esfuerzo, a golpe de click, mejor aún. ¿En serio no parece una estupidez increíble apostar una millonada de dólares a un guión que te recomiende un algoritmo? ¿Dónde queda la pasión por una idea o un personaje? ¿Qué porcentaje de sarcasmo es aceptable para una película familiar? ¿Aparecerán productores que digan “no leo guiones que tengan menos de un 83% en taquillabilidad”? ¿Se irán esos productores de farra con el tal Algoritmo?

Si esto acaba por instaurarse, el siguiente paso será que alguien cree un programa que te escriba los guiones con cuatro elementos que uno le añada. La Thermomix de la escritura. Y el problema es que a la mayoría de la gente, la que se niega a ir al cine ante la incertidumbre de si le gustará una película, le parecerá algo bueno.

Sólo espero que, pese a los intentos de Hollywood de adocenar al público y estandarizar las películas, aún quede la suficiente gente inquieta y los suficientes elementos impredecibles para que la frase de Goldman siga siendo vigente y para que todos los involucrados en sacar adelante una película, empezando por el director y los actores, sigan prefiriendo el amor al riesgo a la devoción por los números.

Vía CNBC

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • SkullBoy

    Yo es que soy muy escéptico con el supuesto poder de la publicidad. La gente tiene un puntito de mala leche que aflora cuando menos te lo esperas; hay casos de películas publicitadas con la intención de que se conviertan en megaeventos a las que el público les coge manía -sin un motivo claro, porque a veces no son ni malas- y acaban siendo fracasos estrepitosos.

    Al final la gente va a ver lo que le apetece en cada momento. Por supuesto que Star Wars ha sido un bombazo, pero yo había oído hablar más minutos de la peli en los telediarios que en la propia publicidad. Era casi inevitable.
    A veces no hay que darle más vueltas; una o dos veces por década hay algo que se convierte en fenómeno sociológico y es difícil preverlo (a posteriori todo el mundo sabe el motivo y tiene una explicación a mano).

    También para mi es un placer debatir contigo.

  • GiriPonce

    Me refería a medida en cuanto a rendimiento en taquilla, no como película en sí. Es decir, hablar de grandes recaudaciones del cine patrio tomando como ejemplo el bombazo que supuso «Ocho apellidos vascos», cuando hay muchas que solo son vistas por un público muy minoritario. Pues yo de ahí saco un paralelismo con los 70: «El Padrino» fue un gran éxito de taquilla, pero muchas otras no, y esa época de libertad autoral fue negativa para el rendimiento económico, hablando en general. El modelo de producción en Hollywood no cambió porque sí, sino porque el nuevo daba más dinerico.

    El tema ya de cómo eran los éxitos entonces y cómo son ahora… pues en fin, es harina de otro costal, los tiempos cambian y esas cosas.

    Y respecto a lo de la publicidad, a ver, claro que no basta con eso para conseguir éxitos, pero ayuda y mucho para que la gente al menos sepa que tu película existe. Con eso me refería a que muchos de los grandes éxitos actuales lo son porque la maquinaria publicitaria los convierte en eventos. Por ejemplo, yo tengo un amigo que nunca le ha interesado Star Wars y fue a verla el primer día cual fan entregado. O toda la parafernalia con Paul Walker en la última de Chu Fas Chu Furius, que se empezó a hablar de la saga más que nunca.

    Un placer debatir contigo 😉

  • KonatinaIII

    tan solo voy a decir que esto no es nuevo:

    http://www.savethecat.com/

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