Series

El jefe de programación de la HBO pide disculpas por la segunda temporada de ‘True Detective’

En 2014 la HBO revolucionó el panorama televisivo con True Detective, el estupendo thriller a cargo del guionista Nic Pizzolatto y el realizador Cary Fukunaga (Jane Eyre, Beasts of No Nation). Ocho capítulos, diseñados como una gran película con una visión creativa firme, que mantuvieron a los espectadores pegados al televisor durante dos meses contemplando cómo se desarrollaba la relación de los personajes de Matthew McConaughey y Woody Harrelson durante los años que abarcaba la trama de la investigación criminal que lideraban. La espectacular fotografía, su plano secuencia, las interpretaciones… elevaban esta producción a algo muy por encima de la simple televisión —“Es HBO”– y se convirtió en referente para multitud de críticos a lo largo del año.

La segunda temporada vio la partida de Fukunaga como director, en favor de una partición de tareas entre varios directores, más propia del trabajo habitual en el medio, así como un cambio en su trama y actores debido a su estilo de serie antológica con un nuevo caso por entrega. Las miradas estaban puestas en Pizzolatto para saber si su visión creativa se mantendría o se vería superado al no tener a Fukunaga a su lado.

Y como no hay nada más morboso que ver algo querido hundirse en el fango, mientras la primera temporada se laureaba como lo más de lo más, sus “fans” ya preparaban los cuchillos para recibir su continuación. Llegado su estreno, #TrueDetectiveSeason2 pasó de ser la estrella de la HBO a ser el hazmerreir de la crítica y su público. La gente ya no la veía para disfrutar e intrigarse cada semana; ahora era otro ejemplo más para engrosar la lista de series bajo el sello del “hate watching”, una producción “mala” que causa el irresistible impulso de seguir viéndose para saber hasta dónde pueden llegar. Lo que en la primera temporada era intensidad y diálogos filosóficos para la reflexión ahora se tornaba en una pose cargada de silencios incómodos, casi paródica. Las alabadas interpretaciones de McConaughey y Harrelson daban paso a Colin Farrell, Rachel McAdams, Vince Vaughn y Taylor Kitsch, quienes habían generado dudas entre los fans desde el primer día. Y el fenómeno Pizzolatto, encumbrado como el nuevo gran genio de la novela negra, se empezaba a resquebrajar.

El odio suscitado por la segunda temporada ha llevado a muchos críticos a incluir la serie en su top de peores shows del año, todo lo opuesto a lo que ocurrió con su inicio, y ha creado un clima de desestabilización en la imagen de la cadena. Oficialmente en la HBO están contentos con el trabajo de Pizzolatto –recientemente han extendido su contrato con él hasta el año 2018, para que siga trabajando tanto en más entregas de True Detective como en otras series– pero a la vez han sido incapaces de callar cierta preocupación.

Durante una entrevista concedida para The Frame, Michael Lombardo, jefe de programación de la HBO, reconoció a regañadientes la decepción que supuso la segunda temporada de True Detective y, en deferencia a las duras críticas que ha recibido Pizzolatto, se ha colocado él mismo como el blanco al que deberían ir dirigidas las quejas. Al principio no parece querer exponerlo abiertamente, pero a medida que progresan sus palabras toma la culpa e invita a la reflexión sobre los límites de la creatividad y el negocio:

“Nuestros mayores fallos –y no sé si consideraría a ‘True Detective 2’ como tal– se producen cuando le decimos a alguien que su trabajo tiene que estar listo para una fecha concreta, en lugar de permitir que el proceso de escritura siga su curso de reposo natural, que esté listo, cocinado por completo; ahí es cuando hemos fallado. Creo que en este caso particular, la primera temporada de ‘True Detective’ fue algo en lo que Nic Pizzolatto había pensado y gestado durante un largo periodo de tiempo. Es un escritor conmovedor. Y creo que lo que hicimos fue ponernos en plan, ‘Genial’. Y cargo con la culpa por ello. Me convertí en un ejecutivo de una network en ese momento. Tuvimos un gran éxito en plan, ‘Guau, me encantaría repetirlo el año que viene’.

¿Y sabes qué? Le ordené cumplir, en un periodo muy corto de tiempo, una tarea que creo que se convirtió en algo muy complejo de cumplir. Así no es la serie. Tuvo que reinventar la rueda, por decirlo de algún modo. Encontrar su musa. Y creo que eso es lo que he sacado en claro de ello: no volver a hacerlo.

Me encantaría tener la envidiable certeza de conocer qué va a pasar el año que viene. Puedo ir marcando algunas cosas… pero no voy a empezar a apostar por ellas hasta que los guiones estén listos”.

true-detective

© HBO

Personalmente, la segunda temporada no me pareció *tan* mala. Está indudablemente por debajo del nivel de la primera –tanto en guión como realización– pero no es algo para tirarse de los pelos como la exageración de las redes sociales ha llegado a hacer creer. Su mayor losa es que se titula True Detective y tenía un referente con el que se iba a comparar en todos los frentes; si se titulase Serie Policíaca 198 en FX o Showtime no habría recibido ni la mitad de atención en titulares y mucho menos levantar tantas críticas. Colin Farrell lo hace francamente bien, tiene varios capítulos interesantes y particularmente incluiría su final de temporada, “Omega Station” (destacando la gran escena de despedida de Vince Vaughn), entre lo mejor que he visto este año; ese capítulo dirigido por John Crowley (Brooklyn) es francamente bueno. Pizzolatto no estuvo a la altura con el guión, y se nota que algunas cosas las improvisó sobre la marcha y no fue hasta los capítulos finales cuando tuvo toda su trama en perspectiva, mientras que los iniciales parecen un borrador conceptual, pero ha recibido un trato despectivo que hace que hasta sienta un poco de lástima por él.

Como explica Lombardo, la serie fue víctima del éxito. Quisieron apresurarse, replicar la calidad de la primera temporada –que Pizzolatto reposó por completo mientras las vendía a diversas cadenas– y tener listo algo de su calibre en un año, y el guionista no estaba listo para algo así. Otras series como Breaking Bad o Fargo no fallaron a la hora de mantener un estándar de calidad de un año para otro y ahí es donde se demuestra el poder de tener un buen grupo de co-guionistas para ayudarse mutuamente, repartiéndose el trabajo y estimulando la creatividad. Pizzolatto es una única persona y ha demostrado que es humano y puede sangrar.

George-RR-Martin

vía Wired

Este debate, sobre anteponer fechas a la seguridad final de un guión, es algo que también se ha dado esta semana con otro escritor, George R.R. Martin. El novelista de Canción de Hielo y Fuego lleva retrasando la publicación del sexto libro en el que se basa la serie Juego de Tronos de la HBO durante mucho tiempo y había prometido que estaría listo para antes del estreno de la sexta temporada en la primavera de este 2016. No va a ser así, ya que se ha visto superado por el calendario, colocando a todos los implicados en la cadena (editores, traductores, la propia HBO) en una difícil posición. No sólo su editorial no podrá tener listo el libro en los próximo meses sino que hemos llegado al “punto de no retorno” en el que es impensable la idea de que Martin sea capaz de concluir su saga antes de que concluya la serie en su octava temporada. El final de la saga, iniciada en 1996, se verá antes en televisión que en los propios libros que él creó; y esto ha llevado a los fans, tan diplomáticos como siempre, a dirigirle soeces epítetos al autor, exigiéndole que se ponga a escribir cuanto antes porque quieren los libros para ya.

Para no alargarme remitiré a un artículo que el propio Neil Gaiman ha rescatado a propósito de la situación donde argumenta que “George R.R. Martin no es vuestra puta”; nadie está en posición de exigirle nada y un escritor no es una máquina escupe folios. Hay días en los que estará inspirado y días en los que no, y no se le puede obligar a imaginar más rápido; cuando estén listo los libros es cuando los podremos leer y es mejor que estén listos tarde y bien que no pronto y mal. Peor que un retraso o un spoiler sería el hecho de que la imagen de la saga se pueda ir por el retrete por querer publicar la última novela a toda prisa. Y esto no es un videojuego al que pueden meter un parche y cinco DLC’s después.

Lo que le pasó a Pizzolatto debería ser tomado como una advertencia sobre los peligros de las prisas. En la HBO son ahora conscientes de ello y el resto de cadenas también le ven las orejas al lobo de la decepción; la ya nombrada Fargo ha tenido una segunda temporada para quitarse el sombrero pero en FX saben ese nivel de calidad no es algo con lo que valga la pena arriesgarse, así que su tercera temporada no llegará hasta el año 2017. Hay que dejar que la creatividad respire y a veces vale la pena esperar un año más para que el resultado está a la altura.

  • jin jack

    Explícate.

  • Juan_Mas

    ¿? No tiene contexto alguno.

  • jin jack

    Son una pareja, y Martin ve las cosas de manera mas simplista, ergo es mas normal que el se fijara en ese simplista detalle, aparte de que Rust estaba algo desequilibrado.

  • CinéfiloCascarrabias

    Bueno, no recordaba de quién era la casa pero da lo mismo. A un tío que huele el chocho del aliento de su compañero a 3 metros de distancia no se le puede escapar eso. Joder, que estamos hablando de una puta casa de madera que se tiene que pintar sí o sí cada cierto tiempo.

Críticas

liga de la justicia

Cuando el remedio es peor que la enfermedad.

marrowbone

La losa de la lógica.

fe de etarras

El retrato de la decadencia.

blade runner 2049

No es la secuela complaciente (replicante), sino la secuela merecida.

alix

Documental convertido en autorretrato de uno de los fotógrafos esenciales de nuestro país.

Twitter

Podcast