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Cinco películas para el día de la mujer

Hoy, 8 de Marzo, se celebra el Día Internacional de la Mujer. Desgraciadamente un día que sigue siendo noticiable porque seguimos lejos de llegar a esa ansiada igualdad. El mero hecho de que muchos celebren el día con frases típicas del tipo “a todas esas madres, esposas, abuelas, bla, bla, bla”, que haya jornadas dedicadas a la mujer donde se ofrecen talleres florales y cosas “de chicas” o que se pregunte constantemente a partir de cierta edad si no van a tener hijos, da muestra de lo lejos que estamos aún de dejar de lado, no sólo la desigualdad, sino la insultante condescendencia que sigue celebrando que las mujeres no se salgan del redil.

Así que qué mejor que recomendar un poco de buen cine acorde con el tema y que huya de un modo u otro de esos tópicos. Es una selección en la que he intentado de huir de clásicos estupendos pero ya conocidos por todos (Thelma & Louise, Armas de Mujer…) para poner algunas películas que por motivos diversos creo que merece la pena reivindicar y que vienen de perlas para la ocasión. Hay ciertos spoilers porque de otro modo es imposible hablar del tema.

WHALE RIDER (2002): Niki Caro dirigió esta película hace casi 14 años adaptando el libro homónimo de Witi Ihimaera. La historia de una niña maorí, nieta del líder de su pueblo, que empeñada en aprender tradiciones reservadas sólo a los hombres para las que se siente llamada por un impulso casi mísitico, decide saltarse todas las prohibiciones de su querido abuelo pese a las consecuencias que eso le puede acarrear. La película funciona, más allá de su claro mensaje feminista, como un cuento maravilloso que habla también de las raíces culturales, del amor y respeto a la naturaleza y de la necesidad de perseguir una meta en la que uno cree firmemente pese a quien pese. Una de mis pelis favoritas de la primera década de este siglo.

Keisha Castle-Hughes, a la que hemos visto recientemente en Juego de Tronos, fue nominada al Oscar a la mejor protagonista con sólo 13 años por esta película. Destacar también la genial banda sonora de Lisa Gerrard, que estaba en el top de aquel momento gracias a sus trabajos en películas como El Dilema o Gladiator.

COSAS QUE HACER ANTES DE LOS 18 (2013): Ésta me la vi hace poco en el Plus de pura casualidad y me pareció una genialidad. Camuflada como la típica peli adolescente del género “tengo que follar antes de graduarme”, la película es una reversión de género al clásico relato en el que es un tío el que desea meterla a toda costa porque ¿cómo vas a ir a la universidad, ese paraíso del folleteo, sin haberte estrenado antes?. Así que en vez del típico gañán dominado por su chorra lo que tenemos es a una Aubrey Plaza intelectual que decide, más como un reto personal que por un impulso de sus gónadas, probar toda clase de prácticas sexuales antes de marcharse a la universidad, eso sí, haciendo lo posible por decidir cuándo, cómo y con quien. Lo que hace en la película, que simplemente es disfrutar de su cuerpo como le place e ir probando lo que le apetece, es lo que en el 90% de los casos la gente tacharía como actitud de “zorra”. Así que debajo de ese halo de comedia de desparrame sexual lo que hay es una representación de algo tan común como los juicios (de amigas), reproches victimistas (de amigos pagafantas), sobreprotecciones (de su padre) y demás vainas que sufre una mujer por llevar la vida que le sale de ahí abajo. No es casual que su único apoyo en firme sea su madre y que en el desenlace no haya el típico final romántico. De hecho la peli huye del romanticismo como de la peste.

MEMORIA LETAL (1996): Genna Davis siempre será recordada como icono del feminismo por Thelma & Louise, una película brutal que, sin embargo, sólo permitía un final trágico a sus dos protagonistas. No había sitio para dos mujeres así en el universo de la película. Sin embargo, cinco años después Davis dio vida a un personaje que podríamos decir que se permitía todo lo que su Thelma no le permitió. En Memoria Letal Davis da vida a una ama de casa que sufre una amnesia que ha eliminado todo lo vivido antes de los últimos ocho años. Sin embargo pronto empieza a descubrir que su pasado es muy distinto a la vida que lleva y como si de Jason Bourne se tratase, no tarda en convertirse en la asesina letal que fue tiempo atrás. A diferencia de otras películas con mujeres de armas tomar, aquí no hay una búsqueda absurda de lo sexual, aunque desde luego su personaje tiene un atractivo brutal. No hay escotazos, ropa absurdamente incómoda para una asesina u hombres que lleguen al rescate en el último momento (y eso que su compañero de correrías es Samuel L. Jackson). Cine de acción de primera, en pleno apogeo de Renny Harlin, por entonces su marido, que supo acoplarse a la coherente trayectoria de Davis en papeles de mujeres fuertes y libres.

LA DUDA (2008): La adaptación de la obra teatral del mismo nombre no es en si una película que se centre en el feminismo, pero si que habla del rol de la mujer en una institución como la iglesia y es muy inteligente el juego de sospechas, roles, simpatías y antipatías establecido para ello. Como sabéis, la película se centra en la sospecha que se establece en torno al cura de una escuela católica cuando es visto junto a uno de los alumnos en una actitud particularmente protectora. La que se alerta por ello es una joven profesora (Amy Adams) y la que asume la obligación de indagar en ello es su superior, la extremadamente rancia y disciplinada directora (Meryl Streep) cuya antipatía por el párroco es clara. Dos mujeres de cuyo juicio, valor y honestidad depende la reputación de un hombre en una institución en la que, para colmo, ellas no pueden ser más que parte del escalafón más bajo. Independientemente del desenlace, la película establece precisamente eso, la responsabilidad de dos mujeres en el entorno más adverso posible y a sabiendas de que, de ser infundadas sus sospechas, ya que carecen de pruebas concluyentes, corren el riesgo de cometer un doble agravio (a un inocente y a un hombre de Dios). La película pone un triple reto de fe sobre la mesa: la fe en una institución, la fe en el prejuicio de la directora sobre el párroco y la fe del propio espectador en las ideas que se ha formado de los personajes al inicio de la película, particularmente sobre el simpático y elocuente cura y la antipática y estirada directora.

LA PRINCESA MONONOKE (1997): Hace casi 20 años de este título de Hayao Miyazaki, celebrado sobre todo como la fábula ecologista que es, pero también con un fuerte trasfondo feminista en una reinterpretación del Japón feudal virando hacia la era industrial. Aunque el protagonista es un hombre, Ashitaka, su aventura transcurre en un mundo donde dos mujeres luchan por causas justas pero enfrentadas. La primera, la princesa Mononoke, es todo lo contrario a lo que nos viene a la cabeza con la palabra “princesa”: salvaje, valiente, independiente y una guerrera implacable que lucha junto a los dioses del bosque por la pervivencia de éste. Su rival, Lady Eboshi, es una mujer que ha levantado una ciudad industrial en la que da cabida a personas desahuciadas (ex-prostitutas dadas de lado y enfermos de lepra) y las convierte en personas dignas y valiosas. El conflicto entre ambas no es por el amor de un hombre (algo muy típico) sino por defender cada una su forma de entender un mundo justo y lo hacen liderando cada una a los suyos y siendo las primeras en enfangarse en la pelea. Cierto es que el protagonismo de Ashitaka acaba trasladando los actos más heroicos a su personaje y que es el único de la película capaz de ejercer de mediador y ver la situación con cierta perspectiva, pero no existe esa condescendencia típica de muchas historias, ninguna de las mujeres está esperando que la salven, ninguna tiene un marido o pareja que la mantenga, y el final, aunque haya historia de amor en la película, no está dirigido al “fueron felices y comieron perdices”. Todos los personajes pierden y todos encuentran, pese a ello, cierta esperanza. Más allá de eso la peli es una maravilla visual y la representación del espíritu del bosque es impresionante.

BONUS: MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA (2015): Es una recomendación obvia y reciente que hemos visto la mayoría a estas alturas, pero hablamos de una película tan brutal, tan enérgica y con personajes tan contundentes que hay que rescatarla, más aún después de que el pobre George Miller no se llevase el Oscar como director (era lo mínimo). Habiendo sido Mad Max una saga profundamente masculina, donde sólo el personaje de Tina Turner en la tercera entrega empezaba a cambiar ese rumbo, sorprende el giro que George Miller ha dado a la saga con esta cuarta entrega en la que Imperator Furiosa se come la función. Charlize Theron, una actriz que no se ha dado el lujo de acomodarse en los papeles que Hollywood ofrece a actrices tan marcadas por un físico espectacular, hace un trabajo inmenso como líder de esa caravana de mujeres que huyen de lo masculino en el sentido más rancio (un tipo que las esclaviza como úteros para perpetuar sus genes). La película, de guión sencillo, que no simple, tiene la inteligencia de no ofrecer a esas mujeres el paraíso alejado de los hombres, sino que las convierte irremediablemente en luchadoras que deben frenar su huída para volver y reivindicar lo que es suyo.

Si os vienen más a la cabeza, será un gustazo que compartáis en los comentarios.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • manuwar

    Bueno, de niña se cepillaban a toda a su aldea o algo así, ¿no? O eso era de otra película. Jaja, ya digo que no recuerdo bien.

Críticas

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

la monja

Terror perezoso sostenido en un escenario terrorífico.

equalizer 2

Tu amigo y vecino Denzel.

Captura

La bestia domada.

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