Críticas

Agente contrainteligente

Domingo por la noche. Estoy sentado en una sala de cine después de haber grabado un torneo de padel hasta las 9 y media de la noche con un frío que pela. ME APETECE RELAJARME, REÍRME Y NO PENSAR. En ese momento entra una pareja de dominicanos con un carrito de bebé… y un bebé. “A lo mejor no tienen con quien dejarlo y es el único día de relax que se han tomado en una temporada“, pienso, “por eso vienen un domingo al cine, para molestar a menos gente“. Lástima que no hayan entrado a tiempo para ver el anuncio que te invita a apagar el móvil. Durante la hora y media siguientes el bebé no parará de hacer ruido, no harán grandes esfuerzos por calmarlo, y el hombre aprovechará para responder un par de llamadas desde la comodidad de su butaca. Mi pensamiento inicial se reconfigura: “anda y que se te atragante el niño con tu móvil de 5 pulgadas”.

Sé que este comienzo puede sonar a pataleta de persona acomodada y clasista, y quizás lo sea en parte. Pero es que, casualidades de la vida, ese perfil social es del que se mofa y a la vez reivindica Sacha Baron Cohen en Agente Contrainteligente, aunque en versión británica. La white trash del viejo continente. Gente que, por lo general, no ha terminado el colegio, que comienza a tener hijos antes de los 20 y no paran hasta los 40, que sobreviven echándole morro a la vida y con placeres tan mundanos como el fútbol como gran ilusión. Gente que ni prospera ni educa a sus hijos para que lo hagan, pero que adoran una cosa por encima de todas… LA FAMILIA.

grimsby1

© Sony Pictures Releasing

Nobby (Baron Cohen), es un patán apasionado por su mujer, sus hijos protodelincuentes y la selección inglesa de fútbol, que sueña con reencontrarse con su hermano pequeño (Mark Storng), al que no ve desde que era un crío. Tras un montón de años, Nobby da con su hermano, un espía inmerso en una misión de máxima relevancia, y esa mezcla de pasotismo y catetismo que le caracteriza, representada en una tirada de calzones, convierte el reencuentro en la cagada más grande del MI6 en años, poniendo a su hermano en el punto de mira de su propia agencia.

La presentación de Nobby y su entorno no puede ser más inspirada en una sola secuencia, que comprende la compra de un colchón y su traslado al hogar. Pero en cuanto la película aborda la trama fraternal que la vertebra, no tarda en perder la inspiración y pecar de lo que pecan la mayoría de comedias que juegan con el cine de espías, el complicado tira y afloja entre ambos géneros que obliga a abandonar el humor de lo cotidiano por uno más fantasioso, absurdo y, con frecuencia, decepcionante.

La película navega entre el clásico humor pasadísimo de vueltas de Baron Cohen y cierta intención de narrar un relato entrañable de reencuentro y reconciliación familiar. En lo primero, la película logra momentos brillantes de mal gusto, especialmente dos secuencias que implican una situación de vida o muerte por envenenamiento y otra en la que ocultarse de los villanos es la única opción. Escenas que son dignas de aplauso (valga como ejemplo la reacción del público en el programa de Jimmy Kimmel). Lo segundo, la parte más “emotiva”, es pura rutina, al igual que toda la trama de espías que sirve de excusa para dar movimiento a la película.

© Sony Pictures Releasing

© Sony Pictures Releasing

Baron Cohen clava su personaje, pero durante todo el metraje no puedo evitar pensar que Mark Strong, que es un actorazo, está fuera de lugar. Obviamente hay una intencionalidad en ello que busca el contraste y la distancia entre los hermanos, pero hay algo que me hace verlo casi como un pegote que no termina de pillar el tono o que, de algún modo, se siente poco cómodo en este tipo de película. Su comicidad depende mucho del sketch en el que le sitúen, no tanto de su personaje o de su capacidad de elevarlo. Es un síntoma que afecta a todo lo que no forma parte del universo propio de Nobby (como Penélope Cruz, cuyo personaje, supuestamente importante, es meramente funcional y totalmente falto de inspiración, tanto a nivel de guión como interpretativa).

Lo que más se echa en falta, de todos modos, es esa doble lectura que ha caracterizado otros trabajos de Baron Cohen, la que se esconde detrás de lo más tosco y ordinario, la que permite, por contraste con sus propios personajes, desenmascarar las bajezas de ese mundo que lo consideraría, en cada caso, un excremento social. Pasaba con Borat y Bruno, dos títulos que sabían exprimir las virtudes del falso documental para retratar distintos entornos sociales (aunque fuese, a veces, de forma más o menos tramposa). Aquí, esa idea, que viene a reivindicar esa gran cantidad de gente considerada chusma frente a la hipócrita gente guapa solidaria, está puesta encima de la mesa de la forma más obvia posible, sin sutilezas, sin gracia.

Por tanto, una comedia desaprovechada con un par de momentos gloriosos y un homenaje sentido, pero sin poso, por esa gente que vive en los márgenes sociales tanto por voluntad ajena (un sistema excluyente) como propia (aprovechando las trampas del sistema y no sus oportunidades).

Dicho esto, me parece oportuno reivindicar un aspecto que, dada la cerdez del humor de Cohen, pasará desapercibido. Me refiero a las secuencias de acción en primera persona que Louis Leterrier eleva hasta el punto de hacernos soñar con una paralela peli de acción ejemplar. Escenas que remiten directamente al popular videoclip/corto de Ilya Naishuller para Biting Elbows, y que encontrarán su versión hiperbólica en la próxima Hardcore Henry.


Louis Leterrier | Sacha Baron Cohen, Phil Johnston, Peter Baynham | Sacha Baron Cohen, Mark Strong, Rebel Wilson, Penélope Cruz, Isla Fisher, Ian McShane, Scott Adkins, Gabourey Sidibe, Tamsin Egerton | Oliver Wood | Jonathan Amos, Evan Henke, James Thomas | Kave Quinn | David Buckley, Erran Baron Cohen | Peter Baynham, Tim Bevan, James Biddle, Eric Fellner, Anthony Hines, Phil Johnston, Adam McKay, Louise Rosner, Todd Schulman, Ben Waisbren | Village Roadshow Pictures, LStar Capital, Columbia Pictures, Big Talk Productions, Four by Two Films, Sony Pictures Entertainment | Sony Pictures Releasing |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    Es verdad que tiene ciertas similitudes y ambas a su manera transitan en los mismos géneros. Lo único es que Kingsman deriva mas claramente al cine de espías, con su villano en condiciones y la idea clara de héroe (aunque sea inesperado) y la otra vira más hacia la comedia cafre. A su manera las dos son muy burras, una en lo violento y otra en el tipo de humor. Podría ser un buen programa doble, aunque Kingsman le da sopas con honda a ésta.

  • JoakinMar

    Si, puede que ahí patine un poco. Quizas a lo que me refiero es que le punto de partida es similar pero luego puede que ambos films lo plasmen de manera diferente. Teniendo en cuenta que no he visto esta ultima, no se si he dado una opinión demasiado a la ligera.

  • Peube

    No quiero desviar demasiado la conversación al tema político. Los “chavs” son exactamente lo que describes, lo que se llama despectivamente “chusma blanca”, a los que en Reino Unido se han caricaturizado como subclase que no merece ningún derecho desde la derecha política de David Cameron. El libro de Owen Jones (lo utilizaron como punto de partida en un Salvados) describe la caricatura chav (en España diríamos “choni”) usando palabras parecidas a las tuyas: lo que está debajo de la clase trabajadora, vagos en paro que estafan a la seguridad social, que no dejan de tener hijos a expensas del Estado, ignorantes, peligrosos, drogadictos, horteras en el vestir… Un ejemplo perfecto es la Vicky Pollard de Little Britain.

    La tesis del libro dice que esta caricatura del chav se suele hacer desde el odio y desde el desconocimiento para desprestigiar a la clase trabajadora, sin querer analizar las causas sociales que son responsables de la situación en la que se encuentran. Un ejemplo que pongo yo de un caso opuesto: la familia católica del “Every sperm is sacred”. También eran “chusma” que se dedicaban a tener hijos como conejos, con chistes bestias y brutales, pero la intención del gag era criticar las causas que les habían llevado ahí: la religión católica.

    En cualquier caso, lo único que quería decir es que tal vez la película posicione políticamente a Baron Cohen en un lugar inesperado. Puede ser realmente interesante ver esta película con este libro leído para poder hacer no sólo una reseña de los mecanismos internos de la película (su guion, las interpretaciones, la dirección, etc.), sino para poder analizarla como mecanismo a través del cual tanto la sociedad expresa sus valores como se le inculcan otros.

  • Carlos Jerez

    Ahí cae el error, porque Kingsman retrata a gente del mismo entorno y con las mismas características superficiales, pero dándoles un fondo completamente diferente. En Kingsman muestran todo el potencial positivo que se tiene vengas de donde vengas, en Los hermanos Grimsby no.

  • JoakinMar

    Pues hombre, en ese sentido Kingsman: El Servicio Secreto era mas o menos lo mismo. Chaval barriobajero que se convierte en espía y cuyas ideas y forma de ser chocan de frente con ese estricto lugar. Quizás den mas pie a la trama y el humor no sea tan cafre pero veo similitudes entre ambos films. Y que Mark Strong salga en los dos refuerza mis sospechas.

    http://oi57.tinypic.com/1zei2qh.jpg

  • Jose Belmonte

    Vaya par de truñetes en los que se ha metido Penélope Cruz últimamente: Zoolander Nº2 y ésta.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    No conozco el libro que comentas. De todos modos la peli no retrata a la clase trabajadora, retrata a lo que hay debajo de la clase trabajadora. Lo que parodia y de algún modo acaba reivindicando, con cierta ternura, insisto, es gente que estafa al sistema para cobrar ayudas, que no educa a sus hijos, que se reproducen como conejos aunque no tengan un céntimo en la cuenta corriente, etc. No habla de gente tratando de llevar una vida hornada, o que busque un futuro mejor para sus hijos, sino de los pícaros del siglo XXI, del analfabetismo llevado con orgullo y cosas así, aunque sin eludir el desprecio que desde fuera se tiene a esa gente. Por eso comento en la crítica que hay una confrontación, de trazo grueso, eso sí, entre esta “chusma” y la gente bien que la pisotea y desprecia.

    El problema que le veo es lo que decía, que es poco sutil y más allá del tema afectivo presenta pocas virtudes en esta gente, y directamente ninguna en sus enemigos disfrazados de solidarios.

    Ya tirando por mi opinión personal. Desconozco como es el tema en Reino Unido, pero aquí en España veo en general a mucha gente tratando de tirar para adelante como mejor puede y una minoría, que existe, que ha encontrado cierto acomodo en el sistema de ayudas, que por otro lado es un sistema cada vez más miserable y paupérrimo. Desde luego no se me ocurriría generalizar a todo el mundo porque cuatro jetas se aprovechen del sistema. Ahora bien, tampoco voy a defender a gente que cobra ayudas pero no lleva a sus hijos al colegio. Yo estoy a favor de un sistema social mejor que el que hay ahora, pero hay que cumplir con unos mínimos, y uno de ellos es que la educación obligatoria se cumpla por parte de los padres. Con frecuencia ves la típica flagoneta un martes por la mañana donde van los padres y uno o dos niños que deberían estar en el colegio. Eso me jode sobremanera. Quizás la sociedad no sea particularmente solidaria, pero que sean los propios padres los que ya coartan el crecimiento de sus hijos en una de las pocas garantías que se les da para un futuro medianamente digno, me repatea.

    Sobre los que me encontré en el cine, a saber. Desde luego maleducados eran un rato, más allá de eso sólo puedo especular, pero me temo que alguien que es así en un cine lo será en muchos otros aspectos de su vida.

  • Jota Garcia Romero

    Joder, tío, me lees el pensamiento con lo del título, ¿donde está el puto Frank Castle cuando realmente se le necesita?

  • Peube

    >>>Sé que este comienzo puede sonar a pataleta de persona acomodada y clasista, y quizás lo sea en parte. Pero es que, casualidades de la vida, ese perfil social es del que se mofa y a la vez reivindica Sacha Baron Cohen en Agente Contrainteligente, aunque en versión británica. La white trash del viejo continente. Gente que, por lo general, no ha terminado el colegio, que comienza a tener hijos antes de los 20 y no paran hasta los 40, que sobreviven echándole morro a la vida y con placeres tan mundanos como el fútbol como gran ilusión. Gente que ni prospera ni educa a sus hijos para que lo hagan, pero que adoran una cosa por encima de todas… LA FAMILIA.>>>

    Pues va a ser interesante analizar esta película desde una perspectiva de clase, ver esta película después de leerse el “Chavs” de Owen Jones. En este libo Jones destroza con argumentos brutales las caricaturas de la clase trabajadora como la que (no he visto la película) parece que contiene esta película.

  • Jorge Alberto Castillo Verdugo

    Da igual que Mark Strong esté fuera de lugar en esta película. Para mi siempre será EL PUTO MARK STRONG.

    Y aprovecho para decir que los responsables del título en España merecen ser encerrados en carbonita.

Críticas

buster

Todos pasamos al otro lado con las manos vacías.

animales2

El precalentamiento (segunda parte).

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

Twitter

Podcast