Opinión

Dictadura de corrección política

El pasado mes de noviembre se estrenó en el festival Doc NYC el documental Can We Take a Joke?, dirigido por Ted Balaker, director que a lo largo de su breve carrera, hasta ahora asentada en el cortometraje documental, ha hecho una enconada defensa de la libertad de expresión. El documental aborda cómo vivimos en lo que ya se conoce como la “outrage culture” (cultura de la ofensa), una especie de estado de psicosis colectiva en el que cualquier broma es susceptible de mutar en la peor ofensa imaginable debido a la hipersensibilidad social que crece día a día bajo el amparo de la corrección política.

En Can We Take a Joke?, narrado por la humorista Christina Pazsitzky, participan otros cómicos como Gilbert Gottfried, Penn Jillette, Lisa Lampanelli, Adam Carolla, Jim Norton y Heather McDonald, que hablan de esta situación crítica en la que ya no sólo se cuestiona la libertad de expresión, sino la propia naturaleza transgresora del humor. Transgresora porque el humor siempre se ha basado en convertir lo humillante en gracioso, hasta el más inofensivo chiste nace de una situación incómoda, pero a la vez es la forma más terapéutica de lidiar con los dramas reales.

Podríamos tener la tentación de pensar que este fenómeno afecta a gente inculta o con poca capacidad intelectual, incapaces de discernir la broma del insulto, de reflexionar a través del humor, pero es fenómeno global, que afecta a muchos colectivos con alta formación académica. Un claro ejemplo es que, en Estados Unidos, muchos humoristas (Jerry Seinfeld, Chris Rock, Larry the Cable Guy…) han abandonado uno de sus escenarios clásicos, los campus universitarios, ante las crecientes, quejas, protestas e incluso manifestaciones de colectivos de toda índole cada vez que un chiste era entendido como una flagrante falta de respeto.

The Wrap habló el año pasado con numerosos cómicos que coincidían en que el fenómeno afectaba especialmente a gente joven con una excesiva sensibilidad para determinados temas aderezada con el impacto de las redes sociales. Pero como decía George Carlin, un cómico tan incorrecto como políticamente comprometido: “Creo que es la obligación del cómico buscar dónde está el límite y cruzarlo deliberadamente“. Algo en lo que profundiza Balaker en el siguiente vídeo: “La gente que está en una posición de poder trata de acallar a quienes les critican y hacer una broma sobre algo es el mejor forma de recordarte que aún eres libre“.

Can We Take a Joke? tendrá distribución limitada en EE.UU. por parte de Samuel Goldwyn Films. Su presidente, Peter Goldwyn se toma este hecho casi como una obligación: “En Samuel Goldwyn Films estamos ofendidos por cómo la cultura de la ofensa ha llegado tan lejos, y estamos entusiasmados de trabajar con Ted Balaker en su revelador y profundo documental sobre cómo la libertad de expresión está siendo asediada, no sólo en el mundo de la comedia, sino en todas las facetas de la vida“.

Y es que lo venimos viendo desde hace años, especialmente desde que Twitter se convirtiese en un escenario que funciona indistintamente como lugar de conversación, de exhibicionismo banal, de reivindicación y debate político o de campo de pruebas humorístico. El primer momento dramático que recuerdo, hace más de cinco años, es el famoso caso del director Nacho Vigalondo que bromeó con el holocausto en Twitter al superar los 50.000 seguidores. Era un chiste en el que bromeaba a varios niveles sobre esa naturaleza de la red social como paraíso del attention whore y sobre cómo el humor como forma de provocación (de nuevo conviene recordar la frase de Carlin). El chiste le costó uno de los hoy cotidianos linchamientos de Twitter y dejar de ser colaborador de El País, donde tenía alojado su blog personal desde hacía tiempo, en el que se disculpó y contextualizó lo sucedido antes de despedirse. ¿Qué se consiguió con esa oleada de indignación? Nada bueno. Por un lado una de las primeras muestras de daño colateral provocados por un comentario en una red social, por otro que muchos de los que leíamos sus artículos dejáramos de tener posibilidad de hacerlo y, lo peor de todo, uno de los puntos de inflexión para llegar a la situación que vivimos hoy día que, para colmo, se ha alimentado desde la esfera política y periodística para desacreditar a rivales ideológicos.

Recordemos el caso Zapata o el de los titiriteros, pero recordemos también el de Justine Sacco o Alicia Ann Lynch. En todos ellos una broma o una ficción fue la excusa para desacreditarlos y llevarlos a los tribunales, al calabozo o a la cola del paro.

Uno de los casos más locos fue el del humorista Patton Oswalt, que en 2014 creo unos falsos tuits de disculpa por distintos tuits eliminados que nunca colgó y que, pese a que muchos pillaron el juego, desencadenaron una ola de críticas e insultos de otros usuarios pensando en el falso agravio cometido. Como dice otro cómico, Trevor Noah, “a veces la gente ni siquiera sabe por qué está cabreada, simplemente se suben al carro sin molestarse en investigar“.

Ver a alguien como Jerry Seinfeld, que no es precisamente conocido por su incorrección política, quejarse de los constantes reproches que sufren los humoristas, es para pensar la gravedad de la situación actual:

Aquí esa hipersensibilidad alcanza cotas absurdas tanto en algunas reacciones como en los titulares que las magnifican, porque la polémica vende. Con disculpas como la que sigue deberíamos darnos cuenta de que en algún punto del camino eso del “sentido común” se sublimó y dispersó en el cosmos:

No hablamos de buen o mal gusto, ni de que el humor sea algo sobre lo que no deba debatirse, hablamos de diferenciar una broma o una ficción de la realidad. También de diferenciar la crítica del linchamiento o la venganza. Muy débil ha de ser una determinada postura para tomar una simple broma como un agravio que merece el más duro de los castigos. Es decir, ¿si una broma es capaz de desarmar tu discurso, no será que no es lo suficientemente fuerte? Y en ese caso, ¿no sería más lógico repensar ese discurso en vez de perseguir a quien le encuentra las costuras?.

El humor debería valer como ese lugar de desahogo en el que no hay mas consecuencia que la risa, la reflexión, la indiferencia o incluso el mosqueo, pero no a un permanente ejercicio de censura. El humor es como un simulador de coches donde uno puede correr a lo loco porque un accidente no tiene nunca consecuencias reales, se rige por un código que no es real que sin embargo ayuda a entender las contradicciones de esa realidad.

En esta línea de reflejar las contradicciones de la realidad profundiza Sarah Silverman (a partir del minuto 3 del siguiente vídeo), una humorista tan irreverente y política como pueda serlo Carlin, que sin contradecir esa defensa de la libertad de expresión y sabiendo que el humorista debe asumir que siempre habrá alguien molesto, sí que reflexiona sobre su propio oficio animando a evolucionar con los tiempos: “No es complicado cambiar con los tiempos y creo que es importante. Cuando asimilas más información y eres más consciente del mundo que te rodea, puedes cambiar“. Silverman añade además un punto de vista distinto al de los muchos cómicos que han abandonado los campus universitarios como escenario: “Hay que escuchar a los estudiantes porque lideran la revolución. Casi siempre son los que están en el lado correcto de la historia“. Silverman no desacredita a sus compañeros, pero si alude a la posibilidad de quedarse obsoleto.

Como ejemplo de esa evolución y obsolescencia que ella comenta podría valer este gag conocido por todos que en su día fue revolucionario y hoy sería imposible de realizar por razones obvias:

Por todo ello me parece importante considerar voces como las de Balaker o Silverman, que complementan y hacen pensar el discurso sobre el humor, y echar un vistazo a libros como Humillación en las redes, de Jon Ronson, donde se profundiza en las consecuencias desmedidas de esta dictadura de corrección política que castra el humor pero celebra la vendetta colectiva.

Vía Deadline y The Wrap.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Greboada

    Ando mejor, gracias, aunque a dieta de Ibuprofeno.

    A ver, yo me identifico con los movimientos anti-inmigración que hay en Europa, tengo el feeldy suscrito a algunas páginas webs, y en ningún momento he visto que sea un problema de recursos.

    Lo que quiero decir es que no se trata de una cuestión de egoismo sino de… bueno, voy a ponerlo un ejemplo: suponte que te planteas si abrir las puertas de tu casa a unas personas que lo necesitan. Por un lado está el tema de los recursos, que significa que si la cazuela que se divide entre cuatro, y ha de dividirse entre seis, pues tocamos a menos. Nunca he observado en las páginas anti-inmigración que ese sea el problema.

    El problema es de otro tipo: suponte que en tu casa teneis como regla que a las nueve de la noche no se hace ruido para que quien se vaya a dormir pueda hacerlo sin molestias. Y de repente los nuevos que llegan se ponen a montar bulla hasta las tantas porque es a lo que están acostumbrados. Ya no es un tema de recursos, es un tema de que te cambia como funciona tu casa.

    Y no es cuestión de que los acomodes. Por mucho que los acomodes, funcionan con unas reglas diferentes. Mira, por poner un ejemplo, hace tiempo tuve un compañero de piso centroamericano. Los vecinos (gente mayor) estaban hasta los cojones de él porque montaba una fiesta detrás de otra. Y luego resulta que era un tipo de puta madre, una persona con un corazón enorme, no bromeo, pero cuando le tratabas de explicar las normas occidentales respecto al ruido (y eso que estabamos en España, ya no te cuento en Alemania o Noruega), no lo comprendía. Le resultaba completamente absurdo.

    Y estoy de acuerdo contigo en que hay cosas que se pueden aceptar y cosas que no. El problema es que no es tan sencillo imponer unas normas cuando la propia comunidad las rechaza. Europa está llena de “no-go zones”, lo que no quiere decir que la policía no pueda entrar, sino que si entran puede haber conflicto, terminar en altercados, quizá alguna desgracia y los policías que entraron, a juicio. Solución: pasas de largo y que se auto-administren. Resultado: mafias. A partir de ahí: ghetto. Los mismo que ha pasado en España con barrios como las 10.000 viviendas, pero a una escala mucho mayor.

    Creo que la clave está en la frase que dices “un esfuerzo por ambas partes, tanto de aceptación de unas normas comunes”. Este es un planteamiento muy común en la izquierda, y creo que es auto-engaño. Lo primero es que no queremos unas normas comunes, sino nuestras normas. Marsella está cerca de ser un 50% musulmán. ¿Quiere eso decir que debieramos aceptar unas normas comunes 50% islámicas 50% europeas?. Teniendo en cuenta que el islam europeo es mayoritariamente wahabista, ¿limitamos el derecho a conducir de las mujeres en Marsella, y nos adaptamos un punto medio entre como se funciona en Europa y como se funciona en Arabia Saudí?. No creo que ningún francés aceptase eso. Porque no queremos unas normas comunes, sino que acepten NUESTRAS normas.

    Y la pregunta que te hago es: ¿por qué se van a adaptar nuestras normas?. En serio, desde un punto de vista racional, ¿por qué?. Tienen acceso a conseguir la nacionalidad después de unos años, no podemos echarles, no podemos negarles derechos, han crecido lo suficiente para poder crear una presión social que castigue a quien intente adaptarse a las costumbres europeas, y con el crecimiento demográfico actual dentro de poco serán bisagra para los gobiernos y podrán empezar a exigir concesiones. No tienen ningún incentivo para adaptarse. Lo lógico, me temo, y siendo racional, es que no se adapten.

  • Batfan

    Se ha perdido la capacidad de conversar. Ahora todo dios está enganchado a un teléfono donde nos transmite ese pensamiento binario. Dame un like o no, me gusta o no me gusta. Y si luego preguntas el por qué, te sueltan porque no.

    Todo esta muy polarizado, política, competencia (samsung o apple, marvel o DC,…) y la culpa es nuestra, señor@s

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    Yo creo que lo de la inmigración es complejo, sin duda. Está claro que el primer problema suele ser demográfico (recursos, falta de empleo…), el segundo, cultural. Pero claro, ahí hay que lidiar con una balanza jodida, que es la que pone nuestro bienestar en un lado y el de la gente que viene buscando oportunidades en el otro. Creo que mientras haya recursos hay que poder dejar venir a gente de fuera aunque con cierto orden y control para que sea asimilable su llegada. Y con el tema cultural está claro que tiene que haber un acomodamiento a las costumbres de aquí y, obviamente, a las leyes. Este tema es más jodido porque es cierto que a veces se establecen guetos, que luego son nuevo foco de desigualdades, y porque hay costumbres que casan muy mal con lo que aquí consideramos básico, y el tema del machismo, por ejemplo, es una de ellas. Por eso creo que todo pasa por una escuela pública potente y la obligatoriedad de escolarizar a los hijos de inmigrantes y darles un refuerzo, tanto a los chavales como seguramente a sus familias, que ayude a ese acomodo de su tradición a nuestra sociedad. No se trata de borrar sus creencias, pero desde luego hay cosas que aquí no me parece normal aceptar.

    Lo que pasa que no soy experto en nada de esto, es mi idea somera del tema, seguro que todo es infinitamente más complejo. Siempre considero que nunca hay que olvidar que son personas que merecen la misma dignidad y derechos que nosotros, a partir de ahí esta claro que su integración requiere un esfuerzo por ambas partes, tanto de aceptación de unas normas comunes, las del país, como el conocer las costumbres del otro para opinar con cierto criterio y no caer en prejuicios. Es lo justo y necesario, creo.

    Espero que ya andes mejor.

  • Greboada

    Joder, Javier, que te he dejado con la palabra en la boca, como se suele decir, y después de un comentario tan largo lo mínimo por mi parte es contestar. Pero llevo unos días con antibióticos y el último par han sido un puto infierno.

    Por cierto, sobre el tema del peso de la tradición estoy completamente de acuerdo. Y por ello suelo posicionarme en contra de la inmigración masiva y más si vienen de la misma zona, porque una vez se pasa una cierto número de inmigrantes de un área, forman comunidad y mantienen la tradición, con lo cual no se integrarán en generaciones. Y con la diferencia en crecimiento demográfico puede que sean mayoría y sean los demás los que tengan que integrarse. Y esto no es nuevo: en muchas zonas de Oriente Medio los cristianos eran mayoría hasta no hace demasiado. Ahora les toca integrarse en las costumbres musulmanas lo quieran o no.

    Por mantener esto, soy un racista.

    Y en cuento al tema de los gitanos, te doy la razón. De todas maneras, uno de los grandes problemas que veo en la izquierda es que no son conscientes de que se puede ser víctima y transmisor al mismo tiempo, y que de hecho es lo normal. Los propios gitanos son víctimas de su cultura, pero a la vez se convierten en el vector transmisor que la mantiene vive y transmite a la siguiente generación. Es como una persona que tenga una enfermedad contagiosa: es una víctima de la enfermedad, pero a la vez puede transmitirla a otras personas. Si le abres las puertas de tu casa por compasión, lo más probable es que metas la enfermedad en tu casa.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    No estoy muy de acuerdo. Es reciente el fenómeno de los videojuegos independientes, pero no el de los videojuegos, que ha sido tradicionalmente un “juguete de chicos” y muchos de los juegos que se lanzan están pensados para ellos. Incluso cuando ha habido protagonistas femeninas (que fue un avance) han estado bastante sexualizadas, algo que empieza a cambiar de un tiempo a esta parte porque la industria empieza a tomar conciencia de ello.

    Y quizás una de las formas de comprobar empiricamente lo que comento es que cuando modificas esos factores se producen avances sociales.

    Obviamente estoy hablando de una forma muy genérica, cada país y región son un mundo y las costumbres de cada sitio varían. Y como bien dices, seguramente haya más factores y matices a tener en cuenta, pero creo que eso no quita que la herencia patriarcal tenga un poso importante.

    Otro ejemplo de la influencia de cómo crece uno. Mi adolescencia la viví en un pueblo. Mantengo bastantes amigos de allí aunque los veo poco. La mayoría de los que teníamos padres con una formación universitaria (no necesariamente con pasta, simplemente estudios y trabajo vinculados a esa formación) hemos tirado por el mismo camino y muchos hemos salido de nuestro entorno. Aquellos que tenían padres con menor formación, incluso habiendo tenido ellos estudios universitarios, han seguido ejerciendo en su lugar de origen o cerca. En mi caso particular influyó que mis padres de jóvenes viajasen un año a estudiar fuera de España. No digo que siempre sea así, pero influye en los horizontes que te fijas y en las aficiones que cultivas. Con lo de las mujeres o las etnias pasa igual. El peso de la tradición, incluso aunque no sea inculcada de forma consciente, pesa. Pesa en cómo vemos el mundo y en cómo nos posicionamos en el mismo. Luego, claro está, está la voluntad y personalidad de cada cual, o quizás que hayas topado en tu vida con alguien que te cambia tus horizontes (un profesor, un amigo que te genere interés en otras cosas, etc.).

    Me voy a meter en terreno cenagoso, pero por ejemplo, el mundo de los gitanos. Son muy tradicionales e inculcan eso a los críos desde pequeños. Sin embargo el tema de la escolarización ya se la suda un poco a muchos de ellos (cosa que me parece criminal, por otra parte). En ese caso es el propio entorno el que ejerce de pantalla con el exterior. ¿Y qué sucede? Que para encontrar un gitano universitario te las ves y te las deseas. No creo que sea una cuestión racial o de “es que lo llevan en la sangre”, que es lo que se dice por ejemplo con el tema del arte que tienen para el flamenco. Topicazos. Es que si en tu día a día te arrancas a dar palmas con cualquier cosa pero no tocas un libro ni a palos, es fácil que salgan unos cuantos que toquen o bailen de narices pero no tengan una cultura general elemental.

  • Greboada

    Ya, comprendo lo que dices, pero si te he puesto el mundillo del desarrollo indie es precisamente porque es un mundillo completamente reciente.

    El mayor referente es Minecraft, que aun no ha cumplido los cinco años desde que el lanzamiento oficial. ¿Otros referentes en el mundillo? ¿Limbo?, cinco años. ¿Stanley Parable?, el año pasado. ¿Amnesia?, cinco años. ¿Journey, Gone Home, Papers Please, Kerbal Space Program, Prison Architect, Freddy’s?, son del último par de años. El referente indie más antiguo que se me ocurre es Dwarf Fortress, ni siquiera ha cumplido diez años.

    Los referentes del desarrollo indie están ocurriendo AHORA. Cuando se lanzó “LasHorasPerdidas” todavía no existían. El tobogán del que hablas se puede aceptar que existiera en el cine, en la pintura, en la ingeniería… pero en este sector no existía, porque el propio no existía.

    La ciencia se basa en la comprobación empirica. El problema de las teorías como la del patriarcado que te comentaba tu amiga antropologa es que raramente son falsables. Con lo cual uno puede afirmarla, y quien quiera creérsela, que la crea. Pero en este caso se puede comprobar la falsabilidad de la teoría, porque es un mundo reciente, sin referentes, donde no se requiere saber quien eres ni tu raza ni tu sexo y donde vendes a través de tu sello. Y cuando aquí sometes el planteamiento de tu amiga antropologa a la prueba del empirismo, falla. Es así de simple: falla.

    Y yo estoy con Stephen Fry (que jodidamente bien me cae este hombre) cuando dice que empirista antes que racionalista. Es decir: puedes elaborar todo un discurso racional, como la teoría del patriarcado. Pero en último término, el juez final es la realidad.

    https://www.youtube.com/watch?v=eJQHakkViPo

    PS Con respecto a lo que comentas de Madrid y Fuenlabrada, hay otra explicación. Pongo como ejemplo otra parte de mi vida, en la que estuve currando en un pueblo pequeñito durante meses. Yo estaba ya en la treintena y me movía con gente de 15 a 17 años (alguno ya me llamó asaltacunas). ¿Porque?, porque a partir de los 18, quien tenía inquietudes se iba a la gran ciudad, con lo cual la gente con la que estaba más a gusto tenían todos menos de 18 (y estaban esperando a cumplirlos para largarse). Es muy posible que algunas de las chicas con formación superior que ves en Madrid sean de Fuenlabrada, pero prefieran vivir en Madrid (¿y quien las culpa por ello?).

    Lo que quiero decir es que algunas veces uno ve algo y tiende a encajarlo en su posición ideológica. Todos los hacemos, yo el primero. Por ello es necesario ser conscientes de lo fácil que es racionalizar y construir un edificio que encaje con lo que queremos pensar, y lo peligroso, lo extremadamente peligroso que es.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    Claro, pero si lo que cuentas es similar a lo que digo yo. En mi escuela no se hacía más filtro que el pagar la matrícula, nada más. Igual que en un concurso como el Notodo, por poner un ejemplo conocido, puede participar quien quiera porque no depende tanto de pasta como de tener una idea y querer contarla. Participa cualquiera (en el sentido más amplio del término). Pero aún así hay una diferencia de sexos clara. El tema es ¿por qué?

    Y lo que te comentaba era que, obviamente hay una falta de vocación y que ésta se debe en gran medida al legado cultural y social. Si en casa, entre tus amigos, en la tele, en los libros, etc. no ves referentes con los que identificarte es muy probable que eso genere un poso en el subconsciente mucho más serio del que pensamos a la hora de desarrollar un interés por algo o una vocación. Las aspiraciones se siembran en gran medida con referentes. Por eso ahora hay mujeres con interés en desarrollar una carrera profesional y antes el objetivo era tener una familia y muchos hijos. De igual modo hay pocos hombres que se dediquen, por ejemplo, a la enfermería o a temas de estética, salvo que sean gays (muchos maquilladores lo son). Es poso social y cultural.

    No estoy diciendo en este caso que haya una mano maligna manejando los hilos. Es más como un tobogán en el que caemos todos y nos dirige por un camino más o menos delimitado.

    Plantearnos y ser conscientes de ese legado, de las circunstancias sociales, culturales y económicas que delimitan el camino, y pensar cómo evolucionar respecto al mismo en búsqueda de esa igualdad, creo que es relevante.

    Otro ejemplo un poco distinto. Como estoy más soltero de lo que quisiera (quiero que me quieran), suelo buscar y otear en distintas webs de contactos. Y una cosa en la que me he fijado es que en la provincia de Madrid hay una diferencia BRUTAL en cuanto a la formación y empleo de mujeres en función de la ciudad en la que vivan. En Madrid ciudad es muy fácil que haya un gran número de chicas con formación superior o universitaria, sin embargo en Fuenlabrada hay una gran cantidad que no pasan de la secundaria. A mí eso me deja a cuadros y me da que pensar que queda mucho por avanzar en la igualdad de oportunidades. No es sólo una cuestión de que la ley sea igual para todos (hablo en general) sino de que combatir el poso del entorno y no sólo dar oportunidades, sino mostrarlas y nutrirlas de algún modo. Como quien abona un terreno.

  • Greboada

    Tienes razón, puede llegar a ser agotador.

    Déjame saltarme la mayoría de los puntos y comparar la situación personal a la que te has referido sobre tu experiencia en el mundo del cine con la mia.

    En este momento me he metido a algo a lo que le tenía muchas ganas desde hace tiempo y que es el desarrollo independiente de videojuegos, en lo que me estoy volcando 24/7.

    Es este mundillo no hay racismo ni sexismo, porque cuando publicas un juego en Steam lo haces bajo el nombre de tu propio sello, y el que compra no sabe tu raza ni tu sexo ni en que país vives. Eres independiente y eres tu propio jefe, no hay ningún empleado de RRHH que te pueda discriminar. Todo el mundo parte con igualdad de referentes, porque es algo reciente y apenas hay todavía una historia como pueda haberla en el cine o la pintura. Es un negocio en el que apenas se necesita inversión, un ordenador que te valga para jugar te vale para desarrollar, y tienes herramientas y recursos free de altísima calidad, como Unreal o Microsoft Visual Studio Community. Y tampoco se puede achacar diferencias en formación: hay material de formación de sobra en la red: libros, tutoriales, clases magistrales. Youtube está lleno de ellos.

    Luego miras el mundillo, y se puede resumir en: varones blancos y asiáticos. Se puede resumir aun más: EEUU, Cánada, UK, Alemania, Polonia, Rusia, Japón, China (aunque estos raramente publican a nivel global). ¿Donde están las mujeres? ¿donde están los negros? ¿también hablarías de sexismo y racismo en este caso?. Aun más: ¿donde ESTAMOS los españoles?. Lo único que necesitas para lanzarte en este tema es estar dispuesto a picar código hasta que se te caigan las uñas. ¿Donde está la discriminación? ¿donde está el “privilegio”?

    ¿Cuando vamos a parar de poner excusas?

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute
  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    1- No utilizaba una falacia, quizás me expresé mal. Me refería a que te apoyas en esas políticas de discriminación positiva para afirmar que el fin último del feminismo es beneficiar a las mujeres y no, es buscar la igualdad entre hombres y mujeres para lo que a veces utilizan políticas que las benefician. Cuando esas políticas surten efecto o incluso invierten la balanza, que era el ejemplo que citabas, se retiran porque ya no son necesarias. Si persiguieran beneficiar a la mujer mantendrían esas políticas después de eso. A eso me refería.

    Luego podemos discutir de si esas políticas de discriminación positiva son o no necesarias o justas. Aquí podría debatirse mucho. Yo tengo mis más y mis menos porque por un lado benefician a la mujer frente al hombre, eso es un hecho, pero lo hacen porque parten de una situación de desventaja o bien para acelerar un proceso de igualdad que a la larga normalice el hecho de que mujeres y hombres ocupen determinadas posiciones indistintamente. Creo que sirven para que a ojos de la ciudadanía, cuando encuentras organismos públicos, empresas o determinadas profesiones donde hay un número similar de hombres y mujeres, se vea como algo normal, como una aspiración factible para ambos sexos.

    En esto último me gustaría profundizar en mi experiencia personal cuando estudiaba cine. Hice dirección, y en mi clase, de unos 15 alumnos que éramos, sólo había dos chicas. En su día, cuando se hablaba desde asociaciones como CIMA del escaso número de mujeres que hay haciendo cine, pensé que no era tanto un caso de discriminación, aunque seguro que en ocasiones la hay, como haber un escaso número de mujeres que querían dirigir. Y ahí ponía el punto final a todo, que no les interesaba.

    Hablando con una amiga muy feminista, que además es antropóloga, me cambió bastante la perspectiva al hablarme de la sociedad patriarcal. Que a veces se entiende como una especie de secta de hombres dirigiendo el mundo y no es eso, sino todo el legado cultural y social que pesa sobre todos, muchas veces de forma inconsciente. Es decir, si hay pocas mujeres estudiando dirección, seguramente sea porque no les interesa, pero esa falta de interés muy probablemente se deba a que no hay suficientes referentes que hagan que una mujer, durante su desarrollo, se plantee si quiera eso como algo interesante. Si lo ves como algo ajeno a ti, seguramente ni se te pase por la cabeza dedicarte a ello. Es el mismo motivo por el que hay muchos más aficionados al futbol hombres que mujeres, porque es un deporte esencialmente masculino, porque el deporte femenino no tiene repercusión, porque la prensa deportiva también la ejercen una mayoría de hombres que, para colmo, suelen utilizar un lenguaje muy masculino. Es muy difícil en ese contexto encontrar una igualdad si no es forzando la maquinaria para que ese espacio tradicionalmente masculino encuentre hueco para las mujeres y permita que éstas tengan cierta relevancia. Las discriminación positiva pretende eso y viendo los avances en ciertos campos, me parece, por lo general, beneficiosa, siempre que, como digo, una vez se logre un objetivo de normalidad, se asuma que esa política ya no es necesaria, como el ejemplo que citabas.

    2- Al compararla con el nazismo entendía que hablabas de algo similar, en vez del partido nazi, una especie de institución feminista principal que marca la pauta, cuando, como digo, lo que hay son muchas asociaciones y grupos, muchas veces gremiales, que no tienen por que tener más relación que unas ideas comunes como puden tenerlas distintas asociaciones de izquierdas o distintas asociaciones conservadoras que defienden sus ideas en un ámbito concreto.

    3- Ok.

    4a- Entonces no entiendo de dónde sacas datos para afirmar que el feminismo cercano al poder es “feminazi”. No sé a qué personas o grupos concretos te refieres o qué políticas actuales consideras consecuencia de la influencia de esos grupos.

    Hablando a título particular, yo soy un hombre heterosexual y a día de hoy no me he sentido atacado por la legislación. Creo que hay cosas por mejorar, pero son cosas que vienen de lejos (la custodia compartida, las bajas por paternidad…) y que creo que más que consecuencia de una visión radical son consecuencia de cierto conservadurismo (la idea de que los hijos están mejor con las madres, cuando cada caso particular es un mundo y cuando los hombres deberían tener mismas obligaciones y derechos).

    4b- El maltrato no son sólo los homicidios, ni tampoco se reduce a la violencia física, el maltrato es mucho más amplio y tiene un rechazo social que no tenía hace 20 o 30 años. Aún queda mucho por hacer y siempre habrá gente que viva las relaciones no como una relación de respeto sino de posesión (tanto hombres como mujeres, pero en ambos casos es herencia cultural de ese idea retorcida del romanticismo de antaño, que es muy masculina).

    4c- He visto el vídeo, sí, y creo que la reacción de risitas cuando ella le pega a él es profundamente machista. El machismo que tanto ahora como hace 50 años ridiculizaba al hombre que se amilanaba y era agredido por una mujer. Y digo machismo porque en la vida real esa clase de reacciones de mujeres suelen deberse muchas veces a que no consideran al hombre “suficientemente hombre”, se le recrimina la falta de carácter, la sensibilidad o muchas otras cualidades que parecen poco propias de él con ese esquema viejo de roles de hombre y mujer. Intuyo por dónde quieres ir con el ejemplo, que si al hombre se le ocurriera defenderse le caería la del pulpo, y comparto esa percepción. Pero es que como sociedad hay que evolucionar aún y tratar una agresión o un acoso, como eso, independientemente de quién lo ejerza. Igual que las violaciones que comentas. Pero creo que el tema carcelario va aparte, porque se tapan las violaciones, las agresiones, el trapicheo con drogas, los tratos de favor y mil modos de corrupción y violencia que se dan en una institución con la que hipócritamente convivimos sin querer conocer demasiado de lo que sucede en su interior. Una vez que alguien está dentro casi todos miramos a otro lado porque ya no es nuestro problema (cuando también debería).

    Vamos, que el feminismo, como todo, tiene sus contradicciones y en el tema del maltrato, la idea de víctima, etc. creo que tiene muchas por resolver. E igual que se exige a la sociedad machista cambiar muchos de sus vicios, el feminismo tiene que depurar alguno de los suyos. Pero eso no invalida el objetivo del movimiento, sino algunas lecturas sesgadas que se hacen desde el mismo y que soy el primero en criticar.

    5- Cierto, ponías un ejemplo con El Diario, pero vamos, que es un medio más. Relevante, sí, pero no es El País, El Mundo o el ABC, con los que comparte al menos un espacio similar. Por eso decía que puede ser influyente pero es un medio dentro de un panorama bastante numeroso.

    6a- Existe la la web Pikara, que es un medio feminista, pero dentro del cual suele producirse debate de ideas aunque tengan una línea editorial concreta (como todos los medios). En Twitter puedes encontrar a Dra. Glass que es bastante crítica con Barbijaputa y que participa en charlas en universidades, colectivos feministas, etc. La actriz porno Amarna Miller, que defiende un feminismo distinto también, que lejos de abolir el trabajo sexual lo defiende como un campo más en el que una mujere pueda ejercer su libertad (y para que no se le malinterprete, siempre habla del ejercicio libre, no de la esclavitud sexual). Te hablo de casos que conozco y con los que encuentro más puntos en común que el de Barbijaputa. A lo mejor no son tan mediáticos, pero tienen bastante presencia y son personas activas. Son parte del que llaman feminismo pro-sex, que no es el mayoritario, pero que es una corriente de pensamiento cada vez más aceptada.

    6b- Vale ya con la falacia, hombre. Yo no he dicho que tu digas que la defiendo. Simplemente explico que no lo hago para ejemplificar, precisamente, que ser feminista no implica contribuir a sus ideas o callar cuando no se está de acuerdo. Sus artículos tienen comentarios como éste y hay opiniones de todo tipo. Yo cuando no comulgo con algo es habitual que responda en sus comentarios (otra cosa es que ella no lo haga porque imagino que debe ser agotador y más en un tema como este que levanta tantas ampollas).

    Me vuelves a poner de ejemplo el nazismo y que ocultaba la parte más pocha del mismo para que los moderados no lo criticasen o dejaran de apoyarlo. No conozco del nazismo mucho más de lo básico y lo visto en las pelis, para que engañarnos, pero Barbijaputa no oculta nada salvo su nombre, sus opiniones están ahí, igual que, por poner un ejemplo de feminismo más combativo, las de FEMEN. Todo el discurso es lo que ves e igual que ellas opinan o llaman la atención hay muchos espacios televisivos que abordan eso y lo critican. No hay, que yo sepa, una segunda estrategia oculta al público, como la del holocausto, donde los fines sean indefendibles ante feministas más moderados. Te juro que no tengo constancia de nada parecido.

    7a- No sé, personalmente yo compro de un discurso aquello que comparto, no la totalidad. El texto publicado será el que sea, pero no creo que eso implique asumir la totalidad del mismo. No es como cuando votas a un partido con el que compartes parte de su ideario pero con el voto legitimas todo. Al menos no en este caso concreto. Te entiendo eso más o menos, si no es así, corrígeme.

    7b- Igualmente.

    8- ¡NOVEDAD! ¿No te pasa que esto de debatir es tan adictivo como agotador? Yo es que soy un poco compulsivo con estas cosas si el tema me interesa, y como además soy un brasitas y procuro explicarme lo mejor posible, me agoto. Son cosas mucho más llevaderas de charleta verbal, donde es más fácil improvisar y matizar sobre la marcha.

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