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Suicide Squad. La urgencia. La franquicia. Warner en agosto.

“No solo se trata de que ya has avisado al público de que la película se acerca. Has cerrado enormes tratos por todo el mundo con enormes socios de marca y con socios de merchandising. Aplazar la fecha de un blockbuster es un asunto muy serio”.

Esta frase, procedente de una fuente cercana al desarrollo de Suicide Squad, podría haber sido pronunciada en 2008 y a nadie le habría extrañado. Un año después del estreno de Iron Man y entrevistado por In Contention, Jeff Bridges soltó una que ha quedado para la lápida: “They had no script, man”, mencionó sobre un proyecto que acabó salvado gracias a la capacidad de improvisación de su director y de sus intérpretes.

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Este miércoles, Kim Masters, de The Hollywood Reporter, ha lanzado un recuento bastante pormenorizado de lo sucedido con Suicide Squad. Es una historia recurrente que comienza con la fijación de una fecha de estreno antes de tener una base absolutamente sólida sobre la que desarrollar el proyecto lo que, con la cabeza fría: ni es un problema circunscrito a una única franquicia, ni desde luego un problema puntual de nuestros días. Sí es excepcional y actual, sin embargo, la infernal competencia existente entre los estudios que ha acelerado la producción de franquicias, el sistema “ideal” de desarrollo de éxitos comerciales al estar fundamentados sobre una marca conocida (DC, Harry Potter, Star Wars, Tolkien) que salva en teoría el gran obstáculo que comentaba el productor Joel Silver en su divertidísima rajada durante el clip promocional de The Nice Guys: “A la gente solo le importa ver lo que conoce“.

Un inciso. Os recomiendo este comentario del productor Keith Calder. “No es solo que la cola menee al perro: es que se comprometen a menear la cola en una fecha concreta antes de que el perro exista. La mayoría de la gente de la industria cree que estoy loco por pensar que hay que tener un guión preparado en su mayor parte para rodar antes de comprometerse a hacer una película”, apunta en relación a lo que entiende como un problema “sistémico” que perjudica a la relación “calidad-éxito comercial”, factor que considera esencial a largo plazo para la salud y la confianza de una productora.

Ya de lleno en el artículo, Masters habla sobre el impacto negativo de Batman v Superman, un tema del que hemos hablado una y mil veces aquí, pero lo hace desde un ángulo que considero esencial: el del producto. Mientras Zack Snyder y los responsables creativos recibieron con decepción las críticas desde un punto de vista artístico, como cineastas que son, las consecuencias de la recepción se tradujeron en el despacho de Kevin Tsujihara, presidente de Warner Bros. Entertainment, como la amenaza de un daño económico a un plazo más largo. “Kevin acabó realmente cabreado sobre el daño efectuado sobre la marca”, explicó en este sentido otra fuente cercana al proyecto.

Hay que recordar que el rodaje de Suicide Squad comienza antes del estreno de Batman v Superman. En realidad, el germen del proyecto data incluso de mucho antes que el inicio del rodaje de Man of Steel. Oficialmente, Warner se fija en 2009 en el material creado en la era moderna por John Ostrander, Len Wein y John Byrne y existe un primer borrador creado por Justin Marks en 2011 — del que tenéis amplios extractos en Bleeding Cool — que nos describe, como cabía esperar, una historia casi totalmente diferente a la que veremos en pantalla.

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De hecho, la Suicide Squad que conocermos en los cines se anuncia en septiembre de 2014 con el fichaje de David Ayer como guionista y director. El casting comienza en octubre. En el plazo de seis semanas, según la pieza de THR, Ayer cuenta ya con un guión con el que, según las fuentes, el estudio “decide tirar”.

¿Quién es David Ayer? David Ayer comienza su andadura en la industria como doctor de guiones de la mano de Wesley Strick — guionista de El Cabo del Miedo — tras una juventud en el conflictivo barrio angelino de South Central. Cumplió servicio en la Marina de Estados Unidos. Su figura pública es abierta y combativa, como demostró en 2006 cuando criticó sin medias tintas los cambios hechos en su guión de U-571, al alterar la nacionalidad de los soldados participantes en la misión naval que relató Jonathan Mostow. “Fue una distorsión y una decisión mercenaria”, declaró a la BBC. Por aquel entonces, Ayer ya disfrutaba de una reputación excelente como guionista de violentos policíacos a raíz del éxito de Training Day, con escarceos en el género bélico — Corazones de Acero, con Brad Pitt — y una característica común: su grado extremo de violencia.

Esta pequeña biografía pone en contexto una parte del artículo de THR que menciona que existían algunas dudas en el estudio sobre su nombramiento como director de Suicide Squad por su escasa experiencia en películas con un alto contenido de efectos especiales — debo aquí comentar que, habiendo visto Fury, no tengo ni la más remota idea de la procedencia de estas dudas –. Ayer, según las fuentes del artículo, acaba encajonado dentro de un sector de directores “inexpertos” — cito de nuevo — a los que los estudios se ven obligados a recurrir porque “no hay mucha gente que quiera hacer esta clase de películas y eso es un gran problema: muchos de los cineastas que han demostrado su valía en este ámbito están rodando sus cosas de manera consecutiva”, dicen las fuentes y yo pienso en Michael Bay, “o se quieren pasar cinco años preeparando el proyecto”, dicen las fuentes y yo pienso en David Fincher, “y la verdad es que hay una máquina que alimentar, por no mencionar el ángulo económico”, concluyen en relación a los altos salarios de los directores.

DOS VERSIONES Y UN CONSENSO

Total. El rodaje de Suicide Squad se encuentra condicionado por un factor, según THR: la existencia de dos versiones de la película. Una, más “sombría”, procedente de Ayer, y una versión más ligera de la mano del estudio, que comienza a efectuar un remontaje de los “dailies” — el material recién rodado — con ayuda de la compañía especializada en avances promocionales Trailer Park. Al mismo tiempo, y de nuevo por una acuciante necesidad temporal, Warner comienza a llamar a distintos montadores para intentar alcanzar una especie de versión ideal de consenso. “Cuando el tiempo te presiona, sacas los recursos de donde puedes, y no puedes hacerlo a la antigua, con un montador y un ayudante”. El montador final de la película, según las fuentes de las que he extraído la última cita, fue Michael Tronick, un consumado especialista en películas de acción.

Una vez comienzan las pruebas de pantalla de la película en mayo, los resultados de los pases del público ponen de relieve la tensión manifiesta entre ambas y emerge la necesidad de efectuar fotografía adicional. Y aquí llegamos al quid de la cuestión: es un fenómeno habitual que se puede interpretar de dos maneras. En faena, supone un esfuerzo para pulir una determinada versión de una película, dar sensación de coherencia, unicidad, una identidad en definitiva. De puertas afuera, supone publicidad negativa que se alimenta del temor de los aficionados a que la idea del director no termine de manifestarse y haya que esperar a un director’s cut, como por ejemplo ha sucedido en la película de Snyder.

Pero hay matices y matices. En este caso, las fuentes consultadas apuntan que David Ayer participó en todo momento de este nuevo impulso, orientado a: a) introducir a más personajes al principio del film y b) “jazzed-up graphics”, lo llama THR. Literalmente, se trata de “alegrar la imagen”. En términos más generales, sin embargo, puede traducirse como un cambio de tono — por cierto, una de las cualidades más esquivas de una película, casi indescriptible, una sensación profundamente personal — movido por la reacción a la desesperación que impregnaba grandes partes de Batman v Superman.

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En este sentido, y a pesar de que Ayer participó de buen grado, “en lugar de abordar con calma la cuestión del tono entraron en juego el pánico y el ego” hasta el punto de que Ayer llegó a cambiar momentáneamente de agente — el de toda la vida, Todd Feldman — ante la presión del inminente rodaje de su próxima película para Netflix, Bright, con Will Smith. Por contra, y desde el primer minuto que se anunciaron estas nuevas escenas, director y reparto siempre, siempre han coincidido en un único mensaje: las nuevas escenas han servido para alimentar una visión original inicial.

“Creo que la lección institucional que aprendimos de Batman v Superman es que hay que estrenar la película ante una audiencia para saber cómo va”, explicó Ayer a DHD. “Soy un gran creyente en el testing. Hay que escuchar a la audiencia. Creo que ha hecho de la película algo mejor. Detectamos algunos problemas y entonces llegaron las nuevas escenas que nos vinieron muy bien porque según se reducen los plazos acabas con una especie de muñones que hay que coser con elegancia. Es un proceso muy duro porque, esencialmente, estás en un proceso judicial en el que tienes que defender la película. Y la responsabilidad de demostrar que funciona corre de tu cuenta”.

Y LLEGARON LAS RESEÑAS

…No precisamente en el más calmado de los ambientes, ¿verdad? — parte de este artículo está concebido para que os desfoguéis, comentaristas, que no tenéis freno –. De momento un 33 por ciento en Rotten Tomatoes, seis “puntos porcentuales” (ay), más que Batman v Superman, y un 46 en Metacritic, dos puntos más que la película de Zack Snyder. Las hay, por supuesto, positivas, que destacan la identidad que tanto buscaban sus creadores. El consenso entre las desfavorables (importante esta puntualización) parece ser que nos encontramos ante una película que no tiene ni la mitad de la mala hostia de la que se vanagloria, que parece seguir una plantilla más propia de las películas Marvel en lo que a estructura narrativa y soluciones de escenas se refiere. “Condicionada” es una palabra que se repite. Los fans de DC han respondido con una petición para cerrar RT (11.000 firmas hasta el momento) porque los “críticos siempre dan a las películas del Universo Extendido DC malas críticas”. Vuelve la guerra, vuelven las acusaciones de soborno por parte de Marvel, vuelve la noción de que existe una corriente activa por parte de la crítica especializada para atacar deliberadamente y por intereses económicos un producto cinematográfico de una marca específica.

David Ayer ha reaccionado con una cita de Emiliano Zapata, una que parece resumir su participación en la película y el espíritu que ha mantenido durante todo el proyecto.

El caso es que Suicide Squad apunta a 140 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos a la espera de ver su progresión — o, mejor dicho, el grado de su evidente decaída en taquilla –. En este sentido, fuentes de Warner consideran que si la película consigue recaudar en todo el mundo entre 750 y 800 millones de dólares, el asunto en términos económicos podrá darse por zanjado y todos contentos. Las siempre esquivas cifras apuntan a un presupuesto “mínimo” de 175 millones. Hay que recordar en este sentido que la fórmula “debe recaudar el doble de lo que costó para empezar a dar beneficios” tiene una validez muy, pero que muy relativa, en un mundo diversificado donde una película obtiene múltiples fuentes de ingreso (y de gasto, por otro lado). Si las fuentes de Warner dicen 750-800 millones, prefiero fiarme de ellas.

Todos contentos hasta la próxima, esto es. Y aquí quiero comentar una cosa. Lo que estamos viendo aquí son las consecuencias de una competición desenfrenada que ha obligado a Warner a dar un tremendo sprint y “ponerse a la altura de Marvel” y llevo un par de meses preguntándome si Warner Bros. es un estudio conceptualmente preparado para asumir franquicias. Cada vez que le doy vueltas al asunto, una vocecilla me recuerda que es el estudio de Harry Potter, lo que en teoría debería dar por zanjado el tema (y más si contamos la trilogía de Nolan con Batman). Pero tampoco hay que olvidar que Warner es un estudio de “gemas”. Es el estudio de Matrix. Es el estudio de Fury Road. Es el estudio de The Nice Guys. American Sniper. Gravity. Resacón en las Vegas. Inception. Y sumando todas quizás, QUIZÁS, se puede aducir que su modelo de producción no favorece especialmente la producción de sagas a largo plazo CUANDO se le compara con un conglomerado como Disney que a este paso va a acabar recaudando mil millones al mes por película.

Dejando un poco a un lado mis chuminadas, hay que insistir en lo que decíamos hace unos meses. La situación en Warner sigue fluctuando. Hace siete días, Geoff Johns se convirtió en presidente y jefe creativo de DC Entertainment, un movimiento que teóricamente le confiere plenos poderes para gestionar las futuras películas de la franquicia — eliminando así la supuesta colaboración con Jon Berg, uno de los máximos responsable de Warner Bros. –. Si este nombramiento coincide con el control de daños efectuado por Warner con la masiva visita de prensa al set de Justice League, si coincide con la exhibición de un clip de la mencionada película en la Comic-Con donde se advertía un tono más ligero y amable, no tengo ni pajolera idea, si soy sincero. Optimista irredento que soy, me parece absolutamente inconcebible que no acaben clavándola tarde o temprano — hablo sobre la percepción generalizada, no sobre la afinidad inmediata que han sentido muchos fans con las primeras películas de este nuevo universo — dada la cantidad de proyectos que tienen en cartera. Ciclos. Todo son ciclos.

  • Elizabeth Lisa

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  • Ignacio Jesus Asensio Lavilla

    Co, ¿pasa pues, co?

  • Carlos Jerez

    En cambio yo había leído que el primer acto es lo mejor, aunque resulta repetitivo. En cualquier caso cae hoy y ya podré venir a criticarla con razón.

  • Derdhal

    Pero por razones distintas. BvS era la prueba de si su enfoque oscuro (en historia y en filtros de cámara) con caras tristes y ritmo lentorro funcionaba. WW lo es de si son capaces de, sin perder identidad, apostar por otro estilo más ligero (y lo que se ha visto de JL apunta en ese sentido) a la vista de que BvS no ha pasado la prueba como ellos esperaban. Si con WW no dan en el clavo del tono, dudo mucho que personajes mucho menos atractivos para el gran público como Aquaman logren enganchar hagan lo que hagan.

  • sasha

    ¡¡¡¡¡¡Cachis!!!!!. Por que poco.

  • zmanuel twz

    “…la ola de crítica se estudiará en los libros de psicologia de dentro de 40 años.”
    JAJAJA Muy mal pinta el futuro, si alguien se gasta en estudiar y escribir sobre esto. Ni te digo ya si en ese futuro alguien llega a comprar dicho libro, y peor aun a leerlo.

  • Nacho Traseira

    “Creo que la verdadera prueba de fuego para DC es…” Joder, llevamos diciendo esto desde Batman v Superman…

  • Nacho Traseira

    Primero no, Civil War embolsó casi 1.200 millones. Por otro lado, no tengo nada claro que Furious 8 llegue a los 1.000 millones. La anterior tuvo la muerte de Walker, pero esta no se yo…

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