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Sitges 2016 – Día 4

Por Fernando Polanco.

Jornada de apellidos importantes que han decepcionado y de un pequeño título del que se hablará mucho. Además, he tenido la oportunidad de visitar la exposición de Star Trek en el Edifici Miramar y, bueno, digamos que no es la más cuidada de todas las organizadas hasta la fecha.

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BLAIR WITCH

Adam Wingard regresa a Sitges después de cebar al fandom cinéfago con dos titulazos como The Guest y You´re Next.

Blair Witch comenzó siendo una película found footage cualquiera, en la Comic-Con de San Diego pasó a ser oficialmente la secuela de El Proyecto de la Bruja de Blair y finalmente, después de la proyección de hoy, ha vuelto a la casilla de salida: una película found footage del montón.

Y cuando hablo de “secuela” digamos que en realidad me refiero a un “remake”, que es lo que realmente es. Un “remake” encubierto al más puro estilo de El despertar de la fuerza.

Simon Barret, inseparable de Wingard, construye inexplicablemente un guión errático compuesto por personajes que parecen hechos con el horóscopo de un periódico gratuito. El “mcguffin” (encontrar a la hermana desaparecida de la película original) no tiene ningún tipo de peso ni verosimilitud y desemboca en momentos artificiales que le quitan la poca seriedad que tenía el asunto.

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Sí que funciona como película de terror al uso. Pero eso sí, a costa de susto fácil.

Por ejemplo, durante todo el primer tercio del metraje, cada vez que aparece un personaje en plano tiene que ser con un golpe de sonido a todo trapo, por si alguien se hubiera olvidado de que esto es una película de terror.

Y es que para aterrorizar se aleja de los mecanismos de la original en todos los sentidos. Deja de lado lo paranormal y lo oculto. Abusa de lo explícito. Sacrifica el potencial de los elementos que plantea (dejando incluso algún detalle argumental a medias) y se olvida de mimar el elemento más importante de la película de Myrick y Sánchez: la atmósfera.

El principal problema: la expectativa con la que se entra en la sala. Expectativas por la inevitable comparación con el título original, expectativas por el apellido del director, y expectativas por la estrategia de marketing (“la película que revoluciona el género de terror”).

Blair Witch es un título que demuestra que el found footage es un género agonizante que vive en el día de la marmota, siempre repitiendo la misma fórmula; un título que es un tropezón en la carrera del director pero, sobre todo, es la gran decepción de esta edición del festival.

31

Después de la controvertida recepción de Lords of Salem en Sitges 2012, Rob Zombie se ha sacado de la chistera (bueno, del crowdfounding) su séptima película.

31 plantea la misma situación inicial que La casa de los 1000 cadáveres: un grupo de personas que llegan en furgoneta al sitio menos oportuno en el momento menos oportuno. La diferencia entre una y otra es que en esta los malos son tan pretendidamente carismáticos que atosigan.

Una vez más, Rob Zombie demuestra un gusto estético exquisito que se traduce en unos decorados brutales (mención especial al “pasillo patiabierto”), una dirección artística apabullante y unas escenas de violencia cruda la mar de disfrutables.

El problema: el rumbo de la peli. Todo el segundo acto es una gallina recién decapitada que corretea de un lado a otro salpicando hemoglobina. Efectivamente, el espectáculo está servido, pero al rato uno se aburre de ver siempre lo mismo.

Aun así, alabado sea Rob Zombie y bienvenidas sus incursiones experimentales y personales en el género de terror. Permaneceremos a la espera de sus próximas producciones.

SALT & FIRE

Herzog un relato homónimo del guionista de videojuegos Tom Bissell. Y que esta historieta venga de un relato corto se nota. Herzog ha intentado estirar el chicle a costa de “poesía visual” y le ha quedado una cinta muy “bostezable”.

A destacar, el desierto de sal. Localización desaprovechada a nivel narrativo (J. G. Ballard hubiera hecho maravillas aquí) pero explotada hasta las últimas consecuencias a nivel estético (qué menos).

Lo más indignante: el argumento, que no deja de ser una gran estafa tanto para el personaje protagonista como para todos los espectadores. En definitiva, una cinta que no conecta emocionalmente con el espectador principalmente por su mensaje ecologista impostado. Un título olvidable en la filmografía de un grande.

THE EYES OF MY MOTHER

Y ahora sí, este es el “título revelación” al que me refería más arriba.

The eyes of my mother es la primera película de esta edición que me remueve las tripas. Es sádica, malsana, pesimista, cínica, vomitiva… y preciosa. Cada plano es una postal en blanco y negro que remite en algunos momentos a la fotografía de The Innocents.

Nicolas Pesce plantea un universo propio. A través del clasicismo formal consigue un tono y una atmósfera malvibrante, una coreografía de personajes repleta de silencios y miradas, y un juego continuo de contrastes entre los cenitales a vista de pájaro y los planos detalle.

Esta es una de ésas películas que le da sentido al festival. Vista fuera de Sitges quizá no tenga ni la mitad de fuerza. Pero aquí… aquí es una joya irrepetible.

Y mañana… me desvirgo con Phantasm restaurada y en pantalla grande.

PD: De regalo, el canal del Youtube del festival en el que están retransmitiendo algunas ruedas de prensa en directo. Una de las más interesantes, la de Colossal.

  • http://www.juankiblog.com Juankiblog

    Me consta que se trataba de UNA sola crítica…

    …hecha por un colega de los responsables de la cinta.

Críticas

Captura1

Malas personas. Grandes soldados.

tu hijo

Vivas recupera el espíritu de ‘Secuestrados’ para contar una historia de venganza que no es tal cosa.

buster

Todos pasamos al otro lado con las manos vacías.

animales2

El precalentamiento (segunda parte).

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

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