Críticas

Assassin’s Creed

Ya se ha convertido en una cantinela cansina eso de que 2016 ha sido la mierda, el año de las malas noticias, que si Trump, que si Brexit, que si muerte de iconos culturales como Bowie, Cohen o George Michael, pero que me parta un rayo ahora mismo si además de todo eso no ha sido uno de los años más flojos a nivel de blockbusters. Me sobran dedos de una mano para decir las grandes producciones que me han dejado medianamente satisfecho este año. Juraría que salvo Capitán América: Civil War y Star Trek: Más allá, el resto de buques insignia de los estudios que he podido ver me han dejado entre tristemente indiferente y profundamente indignado y juro que soy un espectador bastante fácil de contentar. El remate ha llegado este fin de año con Rogue One y la peli a la que paso a meter mano a continuación.

Assassin’s Creed es el primer gran vehículo para lucimiento exclusivo de Michael Fassbender, basado en la saga de videojuegos de Ubisoft creada por Patrice Desilets, un superventas donde uno de los elementos más interesantes ha sido siempre su componente histórico, ambientándose cada entrega en un periodo distinto. El actor ha sido, desde el inicio, el principal promotor de esta producción con vocación de convertirse en saga cinematográfica. Fue Fassbender quien eligió a Justin Kurzel como director, tras trabajar juntos en Macbeth, película de la que también repite Marion Cotillard. Sorprende, por tanto, que sea precisamente el personaje de Fassbender el más desdibujado de todos los que aparecen, ya de por sí muy esquemáticos.

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¿Otra peli donde el prota se arranca la aguja del brazo? No me lo creo. © 20th Century Fox

Más allá de la casi obligada secuencia de presentación, con traumazo infantil incluido, lo único que sabemos de su personaje es que es un condenado a muerte que tiene una segunda oportunidad gracias a Abstergo Industries. Una vez dado por muerto, decide utilizarlo como vínculo temporal con un antepasado encargado de proteger una reliquia, ansiada por malvados templarios, que permanece desaparecida hasta hoy. Sabemos que la empresa quiere la reliquia, sabemos que la empresa opera en la oscuridad, sabemos que el dueño es MALO y tiene PRISA (porque le dijo a la jefa que tendría la reliquia para el lunes, tal cual) y que su hija, creadora del Animus (la máquina de regresión temporal), es algo más humana que su padre, pero no demasiado. Sabemos incluso que los otros peones que la empresa utiliza en su búsqueda, sospechan de ésta. Sabemos todo, porque la película nunca esconde sus cartas, salvo QUÉ PUÑETAS QUIERE EL PROTAGONISTA. Su Callum Lynch es un tipo empujado de un evento a otro sin más oposición que su rabia porque el mundo le ha hecho así. Sabemos, porque es ya lo mínimo que se le podía pedir, que no quiere ser un prisionero de estos experimentos que apenas entiende, y ya. Es el personaje más enigmático por indefinido y también es el único que parece no enterarse de lo que el resto de personajes y el público son conscientes, porque como digo, la película muestra sus cartas desde el primer instante.

Entonces ¿cómo sostener una película con un protagonista inexistente, cuyas motivaciones nos la refanfinflan porque ni él mismo las conoce, y una trama carente de sorpresas? Pues con secuencias de acción y una inexplicable urgencia de los villanos que empujan a Fassbender al Animus cada cincos segundos. La mayoría de ellas pertenecen a la España de 1492 a la que viaja Lynch a través del Animus, conectando con su antepasado, Aguilar, cuya historia personal es también el colmo de la simpleza (quiere a su compi, punto). Se repite así el esquema del videojuego, pero acentuando sus carencias, aquellas que hacen de la historia presente una excusa aséptica para vivir la aventura en épocas pasadas. El problema es que aquí, ni siquiera la historia pasada resulta apasionante. Muy limitada por la duración que implica una película que pivota entre dos épocas y obligada a nutrir de espectáculo al espectador, no son más que una serie de arrebatos de acción unidos por un hilo narrativo mínimo (rescatar a un rehén y proteger la reliquia de la Inquisición y los templarios), sin posibilidad alguna de desarrollar personajes.

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© 20th Century Fox

Kurzel, que en Macbeth despuntó al menos como un espectacular diseñador de imágenes, aquí se ve enfrentado a algo que no requería aquella película: urgencia y fan service. Sin posibilidad de recrearse en las imágenes debido al ritmo frenético que presuntamente requiere una película de este tipo, sus virtudes de diluyen mucho y, para colmo, toma una muy cuestionable decisión estética, inundar de polvo y oscuridad cada imagen de la película. Cualquier excusa resulta buena en la película para enmierdar la imagen, quién sabe si queriendo reforzar la idea de que los Assassins operan en las sombras, que vivimos una realidad oscura o, simplemente, meter capas de textura para disimular efectos digitales o adornar imágenes no siempre inspiradas. Sólo hay un pequeño oasis estético y es el balcón de Abstergo Industries en el que, curiosamente, el protagonista vive sus momentos más álgidos a nivel dramático. Kurzel decide crear un lugar especial para resolver los conflictos del personaje y lo hace con la delicadeza y el gusto que se le escapa de los dedos el resto de la peli.

Uno podría achacar toda la retahíla de decepciones y cabos sueltos que proporciona la película a la incompetencia o la falta de interés. Pero si algo me dice mi escasa experiencia, es que nadie quiere hacer nunca una mala película, menos aún el director o los guionistas, que son quienes asumen la responsabilidad creativa y quienes siempre son recordados, sobre todo, por su último trabajo. Quizás, volviendo a la idea inicial, no sea casual que en este 2016 tantas películas de gran presupuesto hayan sido ampliamente decepcionantes. Vivimos un momento en el que los estudios están obsesionados por las franquicias y por cumplir calendarios de estrenos imposibles. Partir con una marca conocida desde el minuto uno, aunque su adaptabilidad sea cuestionable, se ha convertido en obligación, hasta el punto de que aquí ha sido el propio actor el que ha buscado la marca para venderle el pack completo al estudio. Assassin’s Creed es un claro ejemplo de idea débil y un tanto loca que, aunque funcione de perlas como videojuego (porque en numerosas horas de juego puedes enriquecer de detalles y subtramas la historia), o bien se reforzaba para construir una historia sólida o bien se tomaba como punto de partida para un divertimento ligero. Aquí simplemente han tomado el camino del medio para dar como resultado una peli que ni es relevante ni es particularmente divertida (de hecho es bastante leño), sólo presuntamente sofisticada en lo visual.


Justin Kurzel | Michael Lesslie, Adam Cooper, Bill Collage | Michael Fassbender, Marion Cotillard, Jeremy Irons, Brendan Gleeson, Charlotte Rampling, Michael Kenneth Williams, Denis Ménochet, Ariane Labed, Khalid Abdalla, Carlos Bardem, Javier Gutiérrez, Hovik Keuchkerian | Adam Arkapaw | Christopher Tellefsen | Andy Nicholson | Jed Kurzel | New Regency, Ubisoft Motion Pictures, DMC Film, Kennedy/Marshall Company, The | Jean-Julien Baronnet, Patrick Crowley, Michael Fassbender, Gerard Guillemot, Frank Marshall, Conor McCaughan, Arnon Milchan | Markus Barmettler, Christine Burgess-Quémard, Jean de Rivieres, Serge Hascoet, Philip Lee | Hispano Foxfilm |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Cerebro

    Tio, juegate el Final Fantasy (especialmente el 7), solo te digo eso. Esa franquicia tiene historias cojonudas para trasladarlas al cine.

  • Naxeteeee

    He jugado a los dos primeros, bueno miento, he intentado el primero pero me aburrí a los dos días de hacer prácticamente lo mismo hasta que lo vendí y el segundo me lo pasé entero y me pareció bastante bueno.
    Y sí, no te niego que no sean adaptables como Max Payne también pudiera serlo por tener un argumento cojonudo, pero claro, si a Max Payne le quitas el tiempo bala y los tiroteos a mansalva se queda en nada para el aficionado a ese videojuego aunque gane el espectador.
    Y lo mismo con Assasin´s Creed, quizás el rollo de Animus y lo de mezclar presente y pasado pueden parecer buenas ideas en cine pero si al fan de la saga le metes un trama en condiciones y suprimes las señas de identidad de esos juegos (o sea, las peleas, los asesinatos de la orden y los vuelos acrobáticos del protagonista en escenarios gigantes) y potencias un guión en condiciones y dejas de lado los golpes de efecto para los que buscan las emociones fuertes, pues te dicen que de Assasin´s Creed no tiene nada.
    Por eso creo yo que son inadaptables, en los videojuegos priman una serie de condiciones que si se dan en cine pues se llama “blockbuster descerebrado”…

  • DD

    No sé si has jugado a las saga de Assassin’s Creed pero se me ocurren pocas cosas más adaptables a una película que esos juegos. Básicamente porque se acercan más a una película que al pacman o al call of duty. Tiene una historia, un trasfondo y una idea ALUCINANTE, inabarcablemente más que solo pegar saltos y acuchillar gente. El problema no ha sido adaptar un videojuego, el problema es que lo han hecho mal, as always.

    (Claro que si para mi el juego ya es perfecto, como juego y como película, no sé por qué habría que adaptarlo a nada… pero si que tenía esperanza con esta peli)

  • Cerebro

    Final Fantasy 7 se podría adaptar a la gran pantalla perfectamente, de la mano de Dennis, claro. Su historia es de puta madre, tiene de todo, drama, politiquería, ciencia ficción, hasta su comedia.

  • Predator_Hunter

    Pues a mi me pareció entretenida, de hecho esperaba mucho menos de AC, y al final salí satisfecho. No me esperaba nada más, también puede ser porque no sea muy fan de esa saga de videojuegos.

    ¿Es simple? Pues sí, es muy simple. Pero yo creo que funciona. Al menos, el guión funciona y no tiene muchos fallos. Ejemplo, a mi ‘Suicide Squad’ me pareció peor que AC porque tiene fallos más graves, para mi gusto.

    Eso sí, no se puede obviar el tema de la fotografía (me dio hasta por toser de tanto POLVO que estaba viendo, joder….) o que si pones a otros dos actores menos conocidos, la película funcionaría igual. Muy cierto que Fassbender y Cotillard están desaprovechados.

    Aun así, y con todo, de los blockbuster que más me han entretenido en el 2016. La tengo ahí ahí, al invel de ‘Independence Day 2’. No es buena, peroo eehmmm… se puede disfrutar.

  • http://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    No comparto lo de Potter, pero sí, se podría haber hecho una historia de otro tipo, quizás no prescindiendo, pero si reduciendo al mínimo toda la pedorrez de animus.

  • Elvira26

    Al menos Javier Gutiérrez, Carlos Bardem y Hovik Keuchkerian salen lo suficiente para lucirse?

  • Lovecraft

    Ayer la vi con mi novia que es fan de la saga. Y he de decir que me entretuvo, no se vi el trailer me pasé el assassins 2 y el brotherhood y me parece que todos los elementos están ahí. De hecho cuando aparecen por primera vez los asesinos dando mantecadas es igual que el trailer del brotherhood. No es ni de lejos el peor blockbuster del año, ni el mejor, es uno más. Las escenas con especialistas son una pasada y los fallos del guión no los veo tan catastróficos, de hecho me ha gustado más que Civil War.

    La fan me dijo que el final no la gustó porque esas insinuaciones de parte dos son muy descaradas pero que lo demás chachi.

    Veo que ha habido mucha discusión con lo del animus, sí, es una flipada que no se sustenta con ninguna ley de la ciencia, pero es una historia de ciencia ficción, yo lo veo cómo la máquina de los sueños de origen, el desencadenante de la aventura. Las opciones estéticas de 1492 desde luego no son históricas (la reina Isabel parece salida de Dune) pero entiendo que son opciones estéticas y no un film histórico.

    No se ultimamente se juzgan las pelis como mierda u oro, no hay escalas intermedias. A lo mejor toca relajarse un poco, pero esto es opinión personal ojo.

  • pasgalda stark

    Ignacio, es que la historia de Assassins Creed no va sobre los hechos históricos, sino de cómo Abstergo quiere conseguir el fruto de Edén en la actualidad para dominar el mundo. el meterse en la memoria genética es porque el fruto se perdió en algún momento de la historia y es la única forma de saber su paradero. de ahí que sin el ánimus no tenga sentido llamar a una película Assassins Creed

Críticas

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

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