Opinión

El boicot

En los últimos meses hemos visto en las redes, ese lugar donde todo parece adquirir más repercusión de la que luego las cosas tienen en realidad, varios intentos de boicot a diversas películas o series por declaraciones que, ajenas a la obra en cuestión, han realizado alguno de los responsables o miembros del equipo.

A Fernando Trueba le dieron hasta en el cielo de la boca cuando se estrenó La Reina de España por decir un año antes que no se sentía español. Cuando se estrenó hace unos meses El guardián invisible, mucha gente se indignó sobremanera por algo similar. La actriz Miren Gaztañaga se mofaba del supuesto catetismo español en un programa de la ETB que no tenía nada que ver con la película que estrenaba pero que fue motivo suficiente para boicotearla. Estoy seguro de que las reacciones mesuradas que llevaron a mucha gente a llamarla poco menos que etarra o la cobarde respuesta de algunos de sus compañeros en la película, temerosos de los efectos del boicot, menospreciando su participación en la película para evitar vincularla con la misma, habrán hecho que Gaztañaga recapacite y se dé cuenta de que España es un país de gente culta, reflexiva y ecuánime.

La última polémica de este estilo saltó ayer, en la víspera del estreno de La casa de papel, la nueva serie de Antena 3. Una de sus actrices Itziar Ituño, se ha mostrado a favor del acercamiento de presos de ETA a cárceles vascas en varias ocasiones, y ya os podéis imaginar qué tipo de respuesta provocó en Twitter.

Este tipo de indignación que busca no sólo mostrar un profundo cabreo, que es muy legítimo, sino una respuesta punitiva contra un conjunto de profesionales y su trabajo, viene casi siempre del mismo lugar del espectro ideológico de este país, la derecha. Boicots promovidos por gente que, ni aunque salieran Manolo Escobar, Bertín Osborne y Arturo Fernández bailando un chotis y comiendo cocido, se acercaría a una sala de cine a ver cine español. Porque aunque esta actitud no sea exclusiva de esa ideología (que actitudes de mierda las hay en todos lados), ya sabemos que la combinación de derecha ideológica + cine español es pollo asegurado y el detonante de turno suele ser una mera excusa para la retahíla de tópicos de siempre (subvenciones, paniaguados, guerra civil, maricones, Venezuela, ETA…). Da igual que haya cientos de trabajadores implicados en ese proyecto, que el “infractor” en cuestión haya demostrado su talento y compromiso profesional, haya prestigiado nuestra cultura dentro y fuera del país o que, como en este caso, la serie venga de la mano de Álex Pina, creador de una de las series españolas mejor valoradas de los últimos años, Vis a vis. No vale con mosquearse, hay que castigar de la forma más desproporcionada posible y la mejor recompensa es ver fracasar ese trabajo.

Algunos pensaran que hay temas en los que no valen las medias tintas (estás conmigo o estás contra mí) y hace tiempo que asumí que no voy a poder razonar con ellos (aunque nunca pierdo la esperanza del todo). Pero, llegados a este punto y bajo ese argumentario, me gustaría que al menos la gente que defiende estas vendettas en las que pagan justos por pecadores, suponiendo que haya pecado de verdad, fuera coherente.

Si se boicotea una obra por esos motivos y casi siempre con cuatro nociones vagas sobre el tema, mezclando churras con merinas, habrá que boicotear cualquier película en la que alguno de sus participantes difiera severamente respecto a nuestras ideas o cuyos actos nos parezcan profundamente reprobables. Por ejemplo, promovamos que se se dejen de ver pelis de Woody Allen, sobre el que siempre ha pesado una sombra de acusaciones de abusos a una de sus hijas. En esa línea, nada de ver una peli de Polanski por motivos obvios, ni de Bryan Singer, ni de Victor Salva. Charlton Heston a la hoguera, porque ese tipo se plantó en Columbine a promover el uso de armas poco después de que un niño matase por accidente a un familiar con una de ellas. Nada de pelis en las que salga John Wayne, que era un racista de cuidado y una de las estrellas que públicamente defendió la caza de brujas, condenando a muchos compañeros de trabajo al ostracismo. A la mierda Mel Gibson, del que se publicaron unas grabaciones telefónicas en las que insultaba y humillaba a su pareja, un maltratador psicológico. Si alguna vez habéis visto Agárralo como puedas, a ducharse con lejía, porque en esas pelis sale O.J. Simpson y ya sabemos lo que hizo. Tirad todos vuestros discos de música en los que se haga apología de la violencia, de las drogas o del maltrato y pedid que se retiren de las tiendas. Y ya ni hablemos de películas como El nacimiento de una nación, los documentales de Lenni Riefenstahl o los westerns que idealizaban la conquista del oeste tratando a los indios como salvajes y a los vaqueros como héroes. Dejad de ver fútbol, porque varios equipos han jaleado a ultras durante años y ahora que no lo hacen, resulta que defraudan a Hacienda, que eso si que es antiespañol. Promovamos boicots contra TODO porque en cualquier lugar alguien habrá metido la pata alguna vez o habrá opinado distinto a nosotros y eso es intolerable.

Podemos hacer eso o empezar a medir un poco mejor las reacciones a según que cosas, a no confundir unas ideas con otras, a entender que el cine y la tele son un trabajo de equipo y que, aunque no comulguemos con el discurso de alguno de sus responsables, eso ni convierte a esa persona en mala profesional, ni a sus compañeros en avalistas de sus ideas, ni devalúa el valor de la obra, ni hace de las actitudes inquisitoriales la medicina para curar los males de este mundo.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Greboada

    Eres tu el que va de listo y se pasa de frenada, nachito.

    Hay una clasificación de profesores que dan enseñanza media y maestros que han estudiado magisterio o dan clase a crios pequeños, pero eso no quiere decir que sea el único significado del término.

    Utilizar la palabra profesor con quien enseñe una materia, la enseñe a adultos, adolescentes o crios, es un uso perfectamente correcto del término.

    http://dle.rae.es/?id=UICA2EZ

    Listo. Que eres un listo.

  • Belmondo

    Hostias, vaya paciencia has tenido para leerte el rollaco, ¿no?. Estoy casi totalmente de acuerdo con lo que dices. Vamos, lo primero no tengo ni idea porque no conozco mucho a rafaelgg.

    Pero bueno, que creo que ha quedado clara mi postura. Todo se reduce a una deshumanización que provoca internet y las RRSS. Nos comportamos de formas que en la vida real no pasaría por una cuestión de empatía o raciocinio. Tanto la chica esta diciendo barbaridades, y los demás lichándola. Al final es una forma muy cruel que tiene la gente de desahogarse, y que se terminan convirtiendo en lo que critican.

    En fin, que al final lo peor de todo esto es que elegimos mal nuestros objetivos. En lugar de ir a por quien se lo merece, nos perdemos en una lucha entre nosotros.

    Un saludo Nacho.

  • SkullBoy

    Lo de la pena es excesivo, obviamente. Eso es algo que no puede discutir nadie que esté en su sano juicio.

  • Nacho Traseira

    Criticar las declaraciones de alguien si no se consideran correctas es una cosa, lo mismo que puedo criticarlas si las dices tu u otro desconocido. Llamar al boicot de una obra cultural por las declaraciones de una sola persona es otra muy distinta.

    Nadie de izquierdas organizó un boicot contra Marta Etura para que no viesen sus obras, algo que sí se ha hecho en los casos que estamos mencionando.

  • Nacho Traseira
  • Nacho Traseira

    Vas de listo con este tema y ni siquiera conoces la diferencia entre un maestro y un profesor. En fin.

  • Nacho Traseira

    Probablemente no vote al PP, pero tiene toda la pinta de hacerlo a Gusana Díaz, que es exactamente lo mismo. No te digo más que no hace tanto me decía que el PSOE andaluz era de izquierdas. En fin, cada uno que apoye lo que quiera, solo faltaba, pero como bien has dicho, el objetivo en este caso es ser plenamente funcional al establishment en su intento de atacar a Unidos Podemos utilizando cualquier cosa, en este caso a la chica esta. Todo lo demás es completamente accesorio. Y esto no lo ven simplemente porque no quieren verlo, porque son parte de los atacantes. Ni más ni menos.

  • Nacho Traseira

    En todo caso, lo que no hay por donde agarrar es que metan a alguien en la cárcel dos años por unos chistes sobre Carrero Blanco, que es de lo que hablamos. Por no decir que recurrir a otros tweets de la susodicha ante esta salvajada es algo digno de PPantuflo. Bueno, no solo digno, es que fue exactamente lo que hizo el periodista-basura ese en La Sexta Noche.

  • D.

    Hay una diferencia fundamental entre recomendar no ver una película y hacer un boicot o pedir la retirada. Una cosa es decir “no veáis esta película por estos motivos”, o “no me ha gustado por esto, por esto, y por esto”. Otra cosa muy distinta es decir “no vayáis a ver esta película, decidle a todos vuestros conocidos que no vayan a verla, y vamos a esforzarnos entre todos para que no la vea nadie”, o “vamos a hacer un esfuerzo colectivo para meter presión al canal y que retire de su parrilla esta serie y que así nadie pueda verla”. Con lo primero simplemente estás compartiendo tu opinión, e incluso puedes estar mostrando un criterio por el cual una determinada obra no merece la pena. Con lo segundo estás haciendo un esfuerzo activo para que la mayor cantidad de gente posible no vea esa obra. Es la misma diferencia que habría entre protestar el día que te pagan diciéndole a tu jefe, o a algún amigo o compañero, “vaya porquería de sueldo que tengo, así no me merece la pena trabajar”, o montar una manifestación e incluso una huelga (obviamente no comparo los fines, con una manifestación o una huelga por esos temas sí que estaría de acuerdo xD).

    Y lo otro, pues entiendo que se sea más sensible a algo que obviamente nos toca más de cerca. Sin embargo repito que no está bien que nos pongamos a decidir lo que puede verse en pantalla o lo que no. Primero, porque en los casos que menciona el artículo se estaría perjudicando el trabajo de mucha gente por la opinión de una sola persona, y eso no es justo se mire por donde se mire independientemente de la ideología de cada uno. Segundo, porque en el caso de la serie de T5 nadie está diciendo que deba tomarse como un documental. Da igual si no tiene absolutamente ningún parecido con la realidad de la época o si la intentase seguir al pie de la letra. Es una serie de ficción que además (creo) se centra en un género en el que poco importa el marco histórico. Si nos ponemos a intentar prohibir y retirar obras, ¿dónde paramos?, ¿dónde están los límites? Porque siendo muy generoso yo dejaría a T5 con uno o dos programas a la semana, por ejemplo, pero eso no puede ser en una sociedad civilizada.

  • panconpan

    Chapó

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