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Unas palabras de agradecimiento y despedida para ‘Twin Peaks’

Anoche concluyó en Showtime / Movistar la esperada tercera temporada de Twin Peaks y aquí va mi sentido homenaje al respecto. Hay mil blogs hasta arriba de análisis de pistas ocultas, significado de sus tramas… así que mi aportación va libre de spoilers, con una visión general de lo que ha supuesto este regreso para que cualquiera pueda discutir sobre ella con libertad.

Sentiros cómodos para aportar vuestro granito de arena sobre la serie o David Lynch en general en los comentarios y señalad bien los spoilers por respeto a la gente que no está todavía al día o no ha empezado con la temporada (o la serie en sí).


Hace un año no creí que estaría escribiendo estas palabras pero ahora mismo no proceso la idea de que Twin Peaks haya llegado a su “final”.

Cuando se anunció que David Lynch y Mark Frost pretendían retomar la serie tras 25 años –que al final fueron 26 tras las negociaciones que a punto estuvieron de provocar la marcha de Lynch– me alegré por una parte, porque la serie merecía un epílogo extra tras haber sido cancelada en su día tras dos únicas temporadas, y a la vez temí que se les fuera la mano tras el anuncio de la abultada cifra de 18 episodios. “¿18 capítulos? Eso es mucho; pueden caer en el mismo relleno que arruinó la segunda temporada”.

Nada más lejos de la realidad porque, al final, han sabido a poco. Lynch y Frost nos han regalado este regreso superando cualquier expectativa y dejando a sus fans con ganas de más; de que esto nunca tenga un final y que la opinión previa de Lynch, donde aseguraba antes del estreno que esto era un evento único y no hay intención de producir más capítulos, sea algo que se pueda cambiar. Corren rumores de que Showtime está contenta con la serie –sus datos de audiencia han sido paupérrimos pero su condición de evento irrepetible ha arrastrado a muchos nuevos suscriptores al canal– y recae enteramente en las manos de Lynch decidir si quiere continuar haciendo más.

Si David Lynch decidiese parar aquí, bienvenido sea. No he echado en falta nada en esta Twin Peaks: El regreso; me ha dado todo lo que podía pedir de ella y, de propina, más de lo que podía imaginar. No solo ha sido la tercera temporada que nunca tuvimos; también es un relanzamiento para acercar la serie a nuevas generaciones, una segunda oportunidad para muchos de sus actores y una revalorización de la obra entera de Lynch y su figura como cineasta.

© Showtime

A más de uno le picará la curiosidad apuntarse a este regreso con el pesar de tener que aguantar todo lo previo. Mi valoración desde la experiencia es que vale completamente la pena. Antes de comenzar esta tercera temporada me hice revisión de las dos primeras temporadas más Twin Peaks: Fuego camina conmigo y las Missing Pieces –hora y media de escenas eliminadas de la película sobre los últimos días de Laura Palmer y cuyo contenido es canon, así que tenedlas en cuenta–, así como varias películas de Lynch para poner mi cabeza en orden y es la mejor decisión cinéfila que he tomado este año.

La segunda temporada es dura, no os voy a mentir; transita momentos muy chungos, rozando la vergüenza ajena, y tiene relleno para parar un camión. Se nota mucho la ausencia de Lynch en aquella época y se tomaron decisiones de las que ha renegado durante años –como revelar el misterio del asesinato de Laura Palmer, cosa que le impuso la cadena ante la impaciencia de los espectadores– pero su final, para el que Lynch volvió a ponerse tras la silla de director, dejó un giro con el que se marchó por todo lo alto y con el interés por saber cómo podía continuar el destino del agente Dale Cooper.

Había quien daba a Lynch por acabado tras una década alejado de la cámara desde Inland Empire, que el hombre ya chocheaba o que esto era una medida a la desesperada para cobrar un cheque aprovechando el último aliento de Twin Peaks. Cualquier otra persona que hubiese tenido en sus manos este regreso habría tirado por la vía fácil: hacer un pseudo reboot-secuela con una nueva chica rubia del pueblo asesinada para que todo comenzase de nuevo “homenajeando” los inicios de la serie. Lynch y Frost podían haber puesto el piloto automático y haber hecho eso, pero al final han hecho lo que les ha dado la gana y demostrado que todavía les quedaban un par de cartuchos por disparar.

En los últimos años hemos tenido series que emulaban “movidas lynchianas”: Carnivàle, Lost, Legion, Wayward Pines, Mr. Robot, Stranger Things, The Leftovers… sin olvidar cualquier thriller de “crimen en pueblo pintoresco y misterio culebronesco con sus vecinos” (Broadchurch, The Killing, True Detective, Bates Motel, Riverdale…), y parecía que esos sustitutivos eran suficiente pero David Lynch solo hay uno y ha dejado claro por qué él es el maestro y los demás simplemente alumnos imitando su estilo.

Twin-Peaks-Cooper-Janey

© Showtime

A sus 70 años Lynch ha demostrado que todavía le quedaba energía y su prodigiosa mente es capaz de producir más sueños y no solo se ha limitado a revivir la serie sino que ha hecho algo de una calidad superior al material de los años 90, dejando claro que Twin Peaks es mucho más que el misterio del asesinato de Laura Palmer y sus ramificaciones se pueden extender más allá de los límites del pueblo, y todo ello sin la necesidad de desmitificar ni tirar abajo el trabajo previo.

De nuevo, cualquier otro realizador podría haber renegado de ciertos aspectos –y, especialmente, Lynch tenía motivos para ello con lo que se hizo con la serie a partir del momento en el que la dejó–, haber mandado a paseo todas las subtramas, invalidando lo que se hizo de la mitad de la segunda temporada en adelante, cambiando el argumento, olvidarse de la presencia de algunos secundarios… pero ha querido ser fiel al canon y esta tercera temporada incorpora hasta los más imprevistos guiños hacia personajes y acontecimientos anteriores tratados con el máximo respeto. Todo suma, y eso hace a la serie aún más grande. Escenas y destinos de algunos personajes que transitaron por el camino de lo ridículo se tratan ahora con el mismo énfasis del resto. Por eso, cuando digo que merece la pena el revisionado aguantando inclusive la, por momentos, catastrófica segunda temporada es porque la catarsis que supone El regreso hace que todo cobre sentido y ciertos momentos se pueden ver ahora con una mirada más amable sabiendo en lo que van a desembocar. No solo el legado de Twin Peaks sigue intacto sino que ahora se ha revalorizado y se puede hablar con total convicción de la calidad de la serie en sí y no solo del fenómeno que supuso.

Concretamente de Lynch veo este trabajo como su evolución máxima como realizador; alguien con madurez y las ideas claras y que sabe narrar lo que tiene entre manos de manera sencilla. Da igual lo que uno pueda pensar de lo que aparece en pantalla y si sus “idas de olla” tienen sentido o no; está todo tan bien contado y filmado –mención especial a Peter Deming, de nuevo con la fotografía tras Carretera perdida y Mulholland Drive— que te puedes sentar a maravillarte con sus imágenes y su esplendorosa labor de sonido, también cortesía del director; o divertirte viendo cómo juega con su montaje alterando a voluntad la velocidad de lo que ocurre en pantalla. En una época en la que se apuesta por el más difícil todavía y en la que toda serie parece necesitar un plano secuencia, Lynch ha tirado por una realización parca pero efectiva; nada parece fuera de lugar en sus planos.

© Showtime

Esta tercera temporada huye completamente de expectativas y teorías de los fans para reinventarse en algo nuevo, una evolución de Twin Peaks haciéndolo todo más grande, con más personajes, más subtramas… pero manteniendo sus señas de identidad. Cada capítulo ofrece algo nuevo, y no es una forma de hablar; literalmente cada semana la serie ha tenido algo inesperado, ya sea en regresos, conexiones o nuevas tramas e inclusive cosas que nadie se había atrevido a hacer antes en televisión. Además de la grandeza de ser completamente a prueba de spoilers; nadie podía imaginar los caminos por los que se ha transitado este año y es prácticamente inabarcable intentar describir todo lo que ha ocurrido a alguien no familiarizado con este material (y si lo contáis, probablemente nadie os creería). Lynch y Frost han querido crear algo nuevo con este final –¿o es el inicio de otra cosa?– y han ido a por todas, haciendo incluso que la serie original y el resto de la filmografía de Lynch cobren nuevos significados.

Twin Peaks: Fuego camina conmigo, que en su día no me convenció en absoluto y me causó rechazo por alejarse del estilo de la serie y tirar abajo algunas de sus ambigüedades, es ahora, tras este revisionado, mi favorita de toda su obra. Tiene todo lo que me gusta de Lynch en sus películas posteriores pero en su día –ya sea por la inexperiencia o porque no la pillé de forma adecuada– no supe verlo. Es, narrativa y estilísticamente, una versión refinada de la propia Twin Peaks que elimina toda la paja y deja sus mejores virtudes, y la forma en que Lynch ha atado cabos e incorporado escenas y personajes de esa película dentro de la tercera temporada pone su importancia en perspectiva.

Twin-Peaks-Shelly-Norma

© Showtime

Además, y para gran sorpresa de todos, esta tercera temporada ha huido del festival de la nostalgia en el que se podía haber convertido. Los momentos de “fanservice” se dosifican con cuentagotas en medio de la narrativa global y, en ocasiones, hasta se evitan por completo las resoluciones más obvias. Hay emotivos regresos y despedidas para los personajes que ya conocemos pero también un mundo nuevo de localizaciones e incorporaciones al reparto. Todo está tratado con el respeto más riguroso posible y actores ya en su madurez y vejez, a los que nadie más recuperaría, tienen aquí un nuevo momento para brillar. El ojo de Lynch y la prosa junto a Frost se las arreglan para que hasta el más pequeño secundario tenga su minuto de gloria; cualquier personaje, por pequeño que parezca, aporta algo y todos pueden dejar su huella.

No se me ocurre despedida más bonita que esa. Marcharse dejando un recuerdo tan grato y mostrando un cariño ejemplar por todos y cada uno de sus colaboradores en esta creación. Si alguien pregunta por cuáles son los mejores momentos de la temporada se podrían nombrar una docena, en cada uno de sus episodios, y todos ellos protagonizados por actores y actrices diferentes.

Lynch y Frost han ampliado la mitología de su creación, han rellenado huecos que quedaban por contar, han hecho que Fuego camina conmigo merezca un nuevo análisis y han lanzado la serie al siglo XXI con la misma potencia que tuvo en su día. Ha fallado algo en su marketing y conexión con los espectadores actuales que ha hecho que no tenga la repercusión mediática que, por ejemplo, sí han tenido sus imitadores nombrados arriba, pero tiene todos los ingredientes para ser una nueva obra de culto con sus fans escarbando en cada fotograma para encontrar nuevas pista ocultas. Al igual que con muchas de sus películas, es solo cuestión de tiempo que la gente se asome y la descubra como se merece.

© Showtime

Por mi parte, y hasta que den señales sobre si esto es el fin de todo o no, yo quiero agradecerles haber vuelto al pueblo de esta manera tan digna. Porque “dignidad” es la palabra que mejor describe esta entrega de Twin Peaks.

Gracias a Kyle MacLachlan por regalarnos la interpretación más formidable del año triplicándose en pantalla. Gracias por la ingenuidad de Dougie. Gracias por petar cabezas con el episodio 8 (y con varios más). Gracias por los hermanos Mitchum y la brillante idea de poner a Jim Belushi y Robert Knepper compartiendo plano. Gracias por demostrar que Laura Dern y Naomi Watts siguen siendo asombrosas, aunque el cine no les dé siempre papeles como estos para lucirse. Gracias por dejarnos decir adiós a la Señora del Leño. Gracias por dejar a Dana Ashbrook que vuelva a encarnar a Bobby Briggs de una forma que haría que su padre se sintiese orgulloso. Gracias por Tom Sizemore (esto sí que no lo esperaba nadie cuando se anunció). Gracias a los minutos musicales finales y al presupuesto infinito del Roadhouse para atraer artistas cada semana. Gracias por el Double R, por que Shelly siga siendo camarera y por la metáfora con Norma sobre lo que supone para un artista ser fiel a sus principios a pesar de jugosas ofertas de otras empresas (“cadenas de tv”). Gracias por el “Just You”. Gracias al propio David Lynch por demostrar que, además de guionista y director, es un actor fabuloso.

Gracias por la tarta y el café, siempre delicioso en Twin Peaks.

Y gracias por Candie.

  • https://twitter.com/jackfrost1610 Jack Frost

    Pues nada Ángel, me acabas de meter el picorsito. Esta semana empiezo con ella.

  • hunk37

    Eso no me cabe ninguna duda, pero me da a mi que si el director buscase dirigir una pelicula de terror puramente dicha, nos cagabamos en los pantalones del puro panico, si ya de por si consigue aterrorizarnos sin bucar exactamente esa intencion con muchas de las cosas que hace XDDD

  • GiriPonce

    “Fuego, camina conmigo” o la primera parte de “Carretera perdida” bien pueden ser vistas como peliculones de terror.

  • Naxeteeee

    Lo de que “Fuego camina conmigo” es esencial para entender esta nueva temporada es un hecho evidente. Lo de que en la tercera temporada se cierra casi todo lo que quedaba suelto en esa película también.
    Ya si entramos en la parte cinematográfica pues como película me parece penosa, es David Lynch abusando del sensacionalismo que no le dejaron mostrar en la tele: “mirad lo puta y drogata que era Laura Palmer, como se tira a todos y se mete de todo”…Eso de cine tiene cero para mí, es buscar la provocación barata para que hablen de tu película. Ahora bien, hay que reconocer que mucho se lo han currado para cuadrar todas las tonterías de la película en la nueva temporada y que encima pase como canon oficial.

  • hunk37

    Pues algunos me vais a tirar piedras pero resulta que yo al saber en que se convertiria el desproposito de la segunda temporada, nunca he visto entera ni la primera temporada, eso si, el grandioso episodio piloto si que lo vi, tambien me vi fuego camina conmigo y el episodio final de la segunda temporada…y entre eso y que me informe de ciertos detalles, lo mas sorprendente es que no me costo pillar el hilo de la tercera temporada. Al menos la trama principal del agente Cooper si que la conocia, tambien sabia que le ocurrio a Laura Palmer, quizas se me escapo alguna referencia a temporadas anteriores, pero por regla general y al ser esta una temporada que expande la mitologia de Twin Peaks, no me costo seguirla

    Eso si el ultimo capitulo me parece “innecesario” por culpa de estar alargado con excesivas tomas en donde no se dice ni hace absolutamente nada relevante, y ese inquietante final hace que me cueste creer que esto se quede asi, de hecho no comprendo OJO SPOILERS: Que es lo que ha hecho Cooper exactamente, por que ha tenido que viajar al pasado, por que su empeño en alterar los sucesos de Laura Palmer, realmente lo ha conseguido o ha creado otra linea de tiempo, ha donde viajo con Dyane (al “futuro o el pasado”, por que Dyane termino huyendo de Cooper, por que le dejo aquella nota con esos nombres? FIN SPOILERS

    Demasiadas interrogantes y un final demasiado abierto como para que esto simplemente se quede ahi, quisiera que continuase la historia, pero igual Lynch pretende dejarnos con ese final tan inquietantemente abierto para que cada uno saque sus propias conclusiones. No puedo decir que me disgustase lo que vi, pero si tengo que criticar esa mania que ha tenido Lynch de estirar demasiado la duracion de muchas escenas que eran claramente puro relleno, algunos han dicho que Lynch pretende premiar nuestra paciencia, pero es que a veces se le iba la pinza en ese sentido, particularmente se me hizo cargante el dialogo entre cierto personaje femenino que conversaba con un enano, los termine llamando “el señor y la señora Relleno”, aunque no negare que esta sub-trama tubo un desenlace muy inesperado

    En todo caso hay una pregunta que siempre se me queda en el auire, por que diantres Lynch nunca ha hecho historias de terror, lo digo porque el jodio sabe manejar unos ambientes y situaciones jodidamente inquietantes, incluso en esta tercera temporada de Twin Peaks, este señor ha conseguido transmitirme una sensaciones inquietantes e incomodas en escenas que me resultaron de algun modo perturbadoras…incluso en ciertas tomas en donde aparentemente no habia nada que en teoria te debiesen provocar esas emociones. Que coño, este tipo deberia hacer una serie de Silent Hill, me encantaria ver lo que seria capaz de conseguir si le dejasen manejar como le viniese en gana, la mitologia y el universo de esta saga de videojuegos que a fin de cuentas estuvo muy influenciada por Twin Peaks

  • New_Rodro

    Vista por si sola la trama inicial sobre Deer Meadow y el caso de Teresa Banks se queda colgada sin explicación. Y lo mismo con la aparicion de Cooper y el personaje de Bowie. Y aunque toda la parte dedicada a narrar la “vida secreta” de Laura Palmer tiene sus momentos álgidos, las tramas secundarias relaciónadas con el resto de personajes parecen descolocados y sin desarrollo (mejor o peor, pero desarrollo). Se nota, mucho y no para bien, que Frost no tuvo participación alguna en la precuela.

    Y cuando me refiero a que le falta empaque visual no la comparó con la serie, sino con las otras peliculas de Lynch. En esta tercera temporada se nota, mucho y para bien, el trabajo de Peter Derming en la foto.

    Puede funcionar bien como parte de un todo (y mas ahora que ese todo se ha completado) pero por si sola no me acaba de cuajar. Es mas: aun siendo precuela a la serie diría que lo mas aconsejable verla después de la serie. Si no, no pillaran la mayoría de las cosas.

  • http://www.ivoox.com/podcast-cinemascopa_sq_f1279414_1.html Cinemascopa

    También os digo una cosa, un pelín de tijera, dejarlo en algún episodio menos…tampoco habría pasado nada.

  • Joe Bueno

    Sentimientos encontrados, por una parte tiene momentos e ideas muy atractivos, pero adolece de escenas muy alargadas, que parecen estar ahí solo para que cada capítulo dure una hora aprox, de hecho los productores señalaban cuando se gestó que Lynch parecía querer hacer episodios sin una duración determinada ni homogénea entre si. A mi me ha decepcionado en gran parte por alejarse de lo que se planteaba en la primera: un ambiente fifties que se ve truncado por la llegada del mal en forma de sexo y muerte. También adolece de personajes que no pintan una mierda ni van a ningún sitio y luego están los curiosos FX que a veces funcionan y a veces son de trabajo amateur de fin de curso.

  • http://www.ivoox.com/podcast-cinemascopa_sq_f1279414_1.html Cinemascopa

    Quitando el “relleno” que tiene la segunda temporada (y que a algunos no nos disgusta tanto), si entras en el juego de Lynch te va a hipnotizar.

  • http://www.ivoox.com/podcast-cinemascopa_sq_f1279414_1.html Cinemascopa

    Joer, lo habéis clavado (sin entrar en spoilers ni en explicar nada). Firmamos debajo de lo escrito por vosotros.

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