Críticas

It

Cuatro años después de debutar con Mamá, al cineasta argentino Andy (Andrés) Muschietti se le ha dado la oportunidad de continuar su carrera en el género de terror con una de las propuestas más esperadas del año: el relanzamiento para Warner Bros. de It, un clásico tanto en su forma literaria como en su anterior encarnación como miniserie de televisión de los 90, la cual aterrorizó a toda una generación y estigmatizó la figura del colectivo payasil.

La trama de It, de Stephen King, sigue a un grupo de jóvenes del pueblecito de Derry unidos para combatir a Pennywise, un monstruoso ser que adopta la forma de un payaso y que habita en el alcantarillado de la localidad, alimentándose de niños que han desaparecido misteriosamente. Como es habitual en la obra del novelista de Portland, su premisa fantástica es una excusa para explorar miedos internos y todo tipo de traumas infantiles y el paso a la adultez en este grupo de personajes que deben plantar cara a la encarnación de un mal arcano que pretende no solo comerles sino alimentarse de su propio temor en sí.

Esta nueva adaptación continúa con la intención de la original –si tenéis hijos/familiares muy pequeños pensadlo seriamente antes de que se expongan a futuros traumas y pesadillas; la película tiene calificación R por una razón–, reformulándose en lo que se puede esperar de un blockbuster de terror moderno para un público juvenil que se ha criado de oídas con la existencia de la versión previa pero conoce de primera mano tanto leyendas urbanas como avistamientos reales de gente vestida de payaso haciendo “la gracia” para meter el miedo en el cuerpo de los viandantes. El terror con payasos sigue presente en nuestro tiempo y, a buen seguro, esta película será un taquillazo sin precedentes gracias a esa imagen que todo el mundo tiene implantada en la mente de manera inconsciente.

© Warner Bros.

Esta versión 2017 de It confirma algunos de los peores presagios desde que comenzase su campaña promocional; y es que, tal y como vaticinaban sus tráilers, nos encontramos ante una revisión de la obra de King adaptada a los espectadores modernos de multisalas, con una propuesta de terror de diseño rutinario que utiliza unos sustos más cercanos a una barraca de feria tipo “mansión encantada” o “tren de la bruja” que algo cercano a una sensación palpable de auténtico pánico, de ese que se te mete debajo de la piel.

La idea de tener como director a Cary Fukunaga (Jane Eyre, realizador de la primera temporada de True Detective), que aparece acreditado finalmente como co-guionista junto a su colaborador inicial Chase Palmer, se antojaba más sugerente cuando se anunció el proyecto en primera instancia, con la meta de crear una pieza de terror atípica y que pudiera causar incomodidad entre el público.

© Warner Bros.

Por diversas desavenencias creativas no pudo ser y al final New Line/Warner decidió tirar por la contratación de Andy Muschietti y uno de sus habituales, Gary Dauberman, responsable de Annabelle, su precuela Annabelle: Creation y la futura The Nun —todas ellas spin-offs de la jugosa saga Expediente Warren (The Conjuring) y que cuentan con sus elementos de sobresalto pero nada de la sutileza y buen gusto de la saga central cuando está en manos de James Wan– para encargarse de reescribir el guión de Fukunaga y Palmer, creando lo que tenemos entre manos: una película mucho más comercial, entretenida y del gusto del estudio (y sus “espectadores”) pero que por el camino puede haber perdido cierta mala baba que habría hecho que tocase cotas superiores dentro del género.

Si bien este estilo suele funcionar en propuestas que buscan el uso del terror enfocado a una vertiente de escapismo, simplemente para un rato entretenido con unos buenos botes en la butaca, en It se antoja corto dado el calado psicológico que el material de base parece pedir. La película hace uso de un terror efectista en lugar de efectivo, y está tan sobrecargada de sustos que acaba saturando y no transmite miedo, sólo una colección reiterativa de “set pieces” acompañadas de estruendosas subidas de sonido que anuncian por adelantado lo que va a ocurrir –una pena, ya que el compositor Benjamin Wallfisch firmaba una banda sonora más melódica y cargada de matices en la estimulante e infravalorada La cura del bienestar–, eliminando cualquier sensación de suspense y oscureciendo así sus intenciones.

Tengo la sensación de que si se eliminase la pista de sonido y se dejase a la elegante fotografía del coreano Chung-hoon Chung (Oldboy, Stoker, La doncella) hablar por sí sola de una manera más pausada, creando una atmósfera de pesadilla, sería muchísimo más terrorífico lo que nos encontramos en pantalla. Ya de por sí la película actual deja claro que la idea de los abusos sexuales de un padre se presta más horripilante que la imagen de un payaso digital gritando como un poseso hacia la cámara.

It-Perdedores-Proyector

© Warner Bros.

Para diferenciarse de la miniserie de los 90 y la novela en sí, los responsables de la película –ya idea desde los tiempos de Fukunaga– han confeccionado una presentación que desecha la estructura narrativa original, en la que se intercalan las vivencias de los niños con su futura vida adulta, para formar un díptico con las dos partes bien diferenciadas; en esta primera entrega tenemos las vivencias de Los Perdedores durante su terrorífico verano de 1989 y próximamente asistiremos al Capítulo Dos donde les veremos ya creciditos y listos para un segundo round.

Si bien la labor de Muschietti no es plenamente satisfactoria en el uso obvio del terror en It, sí que ha logrado reunir a un grupo envidiable de actores infantiles para su reparto. Jaeden Lieberher, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, Finn Wolfhard, Chosen Jacobs, Jack Dylan Grazer y Wyatt Oleff, los sietes miembros del grupo, tienen madera de futuras promesas y una química y verosimilitud radiantes en pantalla. Apuntad especialmente el nombre de la joven Sophia Lillis, todo un descubrimiento que dará mucho de qué hablar. Sus escenas de camaradería, el día a día en el pueblo, sus continuos piques y comentarios jocosos entre/a costa de ellos… transmiten la imagen de que estamos viendo verdaderamente a un grupo de niños sueltos y siendo ellos mismos.

© Warner Bros.

La película funciona mejor en esos pequeños momentos, cuando abraza una línea más inocente y deja relucir apuntes de humor y drama juvenil rememorando Cuenta conmigo (Stand by Me, también una historia de Stephen King), más que cuando pretende infundir miedo sobrenatural. Es una sensación agridulce porque acaba transmitiendo que esto hubiera funcionado mejor en una miniserie, tomándose las cosas con un poco más de calma y dejándonos conocer a los niños más en profundidad, con su lucha contra abusos físicos y verbales por parte de matones del pueblo y progenitores, su incipiente sexualidad… y no ver tan de golpe y porrazo sus confrontaciones contra las manifestaciones del mal; porque, aunque la película dura más de dos horas, sus mejores pasajes se quedan cortos una vez tiene que meter la directa con cada nueva aparición de Pennywise.

Stranger Things, la cual bebe sin miramientos de King, la factoría Amblin y cía, del mismo modo que hace esta película, hace un mejor trabajo en este sentido; toma una ruta más liviana, ingenua y melodramática pero se toma su tiempo para que te importe lo que te está contando y desarrollar sus personajes; sobredosis de nostalgia aparte.

Toca, eso sí, agradecer a Muschietti el suficiente tacto para omitir uno de los pasajes más escabrosos del libro y que no hubiera procedido mostrarse en pantalla con niños de carne y hueso. Habrá algún morboso que quisiera verlo pero hay líneas que hay que tener cuidado al cruzar. Si lo habéis leído, sabéis de qué hablo.

***Ya de estar, aprovecho para recomendar el terror sosegado de Channel Zero: Candle Cove, serie muy deudora de Stephen King y a la que no le tiembla el pulso para mostrar momentos crudos con niños. Este relato “creepypasta” es altamente recomendable si buscáis un acercamiento psicológico a los delirios de la mente atormentada por traumas infantiles que se manifiestan de nuevo en la madurez. Tono firme y una dirección sin caer en grandilocuencias.***

It-Pennywise

© Warner Bros.

Para terminar sólo decir que Bill Skarsgård, por su parte, tenía la difícil tarea de estar a la altura de Tim Curry en su encarnación de Pennywise y lo cierto es que hace un trabajo más que logrado reinventando al payaso en una versión más agresiva que la de la miniserie original, llenando a este monstruo de pequeños tics físicos –el estrabismo está hecho a voluntad por los propios ojos de Skarsgård, no es un efecto especial– y una energía que rivaliza con la de los pequeños. Lamentablemente deja la sensación de estar poco aprovechado en pantalla, ya que muchas de sus apariciones en las pesadillas de los niños se hacen a través de manifestaciones con otra forma corpórea, pero su presencia se hace notar y será interesante ver si evoluciona de algún modo cuando le volvamos a ver en el futuro.

La promesa de una segunda parte, ya confirmada pero no realizada, es compleja dados los cada vez más crecientes compromisos de Muschietti –prácticamente va a un anuncio por semana de algo nuevo en su creciente cartera de proyectos–, el futuro estirón de los niños (que deberían reutilizarse en algún flashback que haya quedado descolgado) y la contratación de un nuevo plantel de actores adultos que esté a la altura de sus homólogos para finalizar la historia.

It tiene entidad propia para valorarse por sus méritos y fallos pero su concepción hace también necesario ese segundo capítulo para ver si lo que han creado aquí tendrá algún tipo de calado a largo plazo y si es capaz de reafirmarse cuando la veamos tratar un terror adulto o si simplemente se ha quedado a medio camino.

Mientras tanto, lo que tenemos aquí es media versión mejorada respecto al anterior intento; una entretenida película veraniega de niños vs. monstruo que no estará entre lo mejor que se ha hecho basándose en la obra de Stephen King –¿sólo existe un Frank Darabont que sepa cómo sacarle verdadero provecho?– pero que resulta una adaptación más que decente que hará que los fans de la novela puedan sentirse satisfechos en líneas generales gracias a algunos apuntes en su realización, la recreación de situaciones / escenarios y el acierto de su reparto. No es la versión ideal, pero sí suficiente por ahora; y al menos no es La Torre Oscura.


Andy Muschietti | Chase Palmer y Cary Fukunaga / revisiones de Gary Dauberman. Basado en la novela de Stephen King | Jaeden Lieberher, Jeremy Ray Taylor, Sophia Lillis, Finn Wolfhard, Chosen Jacobs, Jack Dylan Grazer, Wyatt Oleff, Jackson Robert Scott, Stephen Bogaert, Nicholas Hamilton, Megan Charpentier, Bill Skarsgård | Chung-hoon Chung | Jason Ballantine | Claude Paré | Benjamin Wallfisch | Richard Brener, Doug Davison, Toby Emmerich, Marty P. Ewing | New Line Cinema, Lin Pictures, RatPac-Dune Entertainment | Warner Bros. |
  • Aníbal Mauricio Concha Martine

    La película es buenísima; pero el género no es “terror” propiamente tal, sino más bien: aventura con toques de suspenso y horror fantástico”.

  • Yaya Susanti

    me como ver pelicula aqui ; FOXMOVIESSTREAM.BLOGSPOT.COM

  • Genevieve Monette

    Solo diré una cosa: NO LA VEÁIS DOBLADA.

  • Hugo Orozco

    PERSONALMENTE, SIN TENER EN CUENTA EL LIBRO(QUE LEÍ) Y LA VERSION ANTERIOR (QUE ME FASCINÓ SALVO EL FINAL) COMO PELICULA ME INTERESO LOS PRIMEROS 15′ MIN, DESPUES ERA UN VIDEOCLIP CON SUSTOS ANUNCIADOS… un saludo. (igual en su favor si lo comparamos con… digamos anabelle 2.. IT es the omen o the witch)… tal vez la nueva generación lo considere un nuevo clásico personal… pero me quedo con tim curry, una sola expresion me transportaba del chiste al susto incomodo.

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