Críticas

Blade Runner 2049

Viendo lo ocurrido con secuelas tardías de películas que forman parte, no sólo de la historia del cine, sino del olimpo personal de muchos cinéfilos, donde admiración y nostalgia suelen jugar más en contra que a favor en lo que a satisfacción se refiere, menudo papelón era el abordar la secuela de una película como Blade Runner, que representa a la perfección ese paradigma de película incontestable y que, además, es venerada por su trascendencia filosófica y su carácter visionario. Es posible que Ridley Scott rehuyera la responsabilidad de encarar su propia secuela, no sólo por su apretada agenda, sino también por estos motivos, porque a nivel temático está claro que ha seguido manteniendo las inquietudes que vertebraron la Blade Runner original en el David de Prometheus y Alien: Covenant.

Es por eso que la llegada de Denis Villeneuve a Blade Runner 2049 parecía la de quien, pese a su gran talento, recibe un regalo envenenado. Había un público expectante, sí, pero con un cuchillo afilado escondido bajo la ropa que no perdonaría una secuela banal o una traición temática o estética. Pero Villeneuve, para suerte de todos, llega a este proyecto en una madurez excepcional y con dos aliados perfectos en las labores de guión: Hampton Fancher, uno de los guionistas de la película original de 1982, y Michael Green, autor del guión de la estupenda Logan y, por tanto, perfecto conocedor de cómo aunar tradición popular con un drama de personajes honesto, real y reconocible.

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Entre los tres han creado una película que ha sabido recoger el testigo de la mejor forma posible, respetando la riqueza temática, filosófica y estética de la original, ampliándola en consonancia con la realidad actual y sin olvidar que todo ello debe funcionar como una película de cine negro clásico.

De algún modo Villeneuve logra con Blade Runner 2049 lo que Mamoru Oshii no logró con la secuela de su Ghost in the Shell (una película y universo influenciado directamente por la película de Ridley Scott). Si a Oshii se le fue la mano con los monólogos existenciales, de lenguaje barroco y con el efecto de un freno de mano en la narrativa que exige una película, algo también similar a lo visto en otra secuela emparentada, Matrix: Reloaded, Villeneuve y los guionistas nunca se permiten el lujo de de ponerse pedantes, ni cometen el error de racionalizar en extremo las emociones por mucho que hablemos de personajes artificiales. Blade Runner siempre fue poesía, visual y emocional, entrelazada en una historia de detectives, y eso es exactamente lo que encontramos en Blade Runner 2049, pasado por el tamiz de su nuevo director.

Esa poesía viene, a nivel temático, de cómo el personaje encarnado por Ryan Gosling, K, se adentra en las dos tramas/temas que recorren la película. Ambas vuelven a abordar la esencia de lo humano, una ahondando en el descubrimiento que centra la investigación de esta película y que afecta directamente a la naturaleza de los replicantes, y la otra abordando un tema que cada vez tiene más de ciencia y menos de ficción, la inteligencia artificial y su potencial, no tanto como sustitutivo de lo real, sino como una variante legítima de la realidad misma. Aquí la historia juega muy bien no sólo con las revelaciones que irá afrontando el protagonista, sino con cómo afectan sus anhelos a las mismas y viceversa.

En lo visual, la poesía es obra de la increíble expansión de la arquitectura y los entornos de la película original a través de uno de los trabajos más pulcros, detallistas e imaginativos, tanto en la planificación de Villeneuve como en la labor de los departamentos de arte y fotografía, que hemos visto en mucho, mucho tiempo. Villeneuve ya demostró su capacidad de crear escenarios increíbles e imágenes arrebatadoras en La llegada, que de algún modo ha sido su campo de entrenamiento, tanto a nivel de decorados (minimalistas pero únicos) como del trabajo con la luz, de lo que vemos aquí. Es imposible no sentirse conmocionado con los exteriores de la película, desde las primeras imágenes de los campos de paneles solares hasta esa Las Vegas enterrada en polvo naranja, o con los escenarios interiores, como la sede de Wallace Corporation, cuya luz cambia como si los días duraran apenas unos minutos, el “orfanato” o la sala de fiestas holográfica en la que se produce uno de los enfrentamientos de la película.

Toca también mencionar la tercera pata en la que la película sostiene y agranda ese universo poético, la música. Puede que muchos echen de menos a Vangelis, pero el trabajo de Hans Zimmer y Bejamin Wallfisch es impecable y extiende varios nexos con la banda sonora de la película original a la vez que potencia el cruel presente que refleja esta película en torno a los replicantes, aún más retorcido que el que nos presentó Ridley Scott.

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Quizás el gran handycap de la película sea el no poder/deber reproducir algo demasiado parecido a la mítica escena final de Blade Runner. Su desenlace es el que la historia demanda y personalmente me parece más perfecto, pero es justo aquí donde la nostalgia puede hacer más mella a la hora de establecer comparaciones que creo innecesarias. Me explico: es normal desear que la película respete la esencia y tono de la película original, cosa que hace y que, si me apuráis, hasta enriquece, pero no que se repliquen estructura y momentos icónicos, que es justamente la baza tramposa que jugaba, por ejemplo, el primer Star Wars de J.J. Abrams.

En definitiva, Blade Runner 2049 es todo lo que debía ser: una película adulta, madura, emocionante y profundamente bella en todos sus aspectos, respetuosa con la original pero con mucho margen para que su director imprima su sello llegando a sorprender con muchas de sus ideas estéticas o conceptuales, y que consigue dejar embobada en el más absoluto silencio a una sala repleta de espectadores. Y a su vez, una peli que evita con soltura las zancadillas que se podría haber hecho a sí misma, empezando por la habitual condescendencia con la que muchas otras secuelas y sagas tratan a su público, dándole lo que quiere (repetición) y no lo que merece (un cierto reto), claudicando a la narrativa hiperacelerda actual, arruinando todo el potencial contemplativo y la capacidad de sumergir al espectador en las sensaciones que que laten en la pantalla, o algo quizás peor, tratar de competir con la película anterior.


Denis Villeneuve | Hampton Fancher, Michael Green | Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Robin Wright, Jared Leto, Sylvia Hoeks, Mackenzie Davis, Dave Bautista, Lennie James, Edward James Olmos, David Dastmalchian | Roger Deakins | Joe Walker | Dennis Gassner | Benjamin Wallfisch, Hans Zimmer | Broderick Johnson, Andrew A. Kosove, Cynthia Sikes, Bud Yorkin | Ridley Scott, Yale Badik, Bill Carraro, Tim Gamble, Frank Giustra, Val Hill | Columbia Pictures, Alcon Entertainment, Scott Free Productions, 16:14 Entertainment, Torridon Films, Thunderbird Films, Warner Bros. | Sony Pictures Releasing |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Naxeteeee

    Ya te digo yo que la nostalgia si nubla la razón muchas veces, pero no hasta el punto de considerar algo como perfecto cuando no lo es, aunque quizás sí para sobrevalorar su nota. También es cierto que cuando no esperas mucho de algo te sueles sorprender para bien a nada que te satisfaga un poco, con esto tampoco quiero decir que “Blade Runner 2049” esté sobrevalorada o que no vaya a mejorar con el paso del tiempo pero me da a mi por lo poco que se de cine que la original va a seguir estando mejor considerada. Precisamente porque el tiempo ya la ha valorado con justicia, cosa que no pasó en su momento…

  • Dave Sancho

    No pretendía insinuar que es la nostalgia la que os nubla la razón. Me refería al hecho de haberla visto en una época que cómo bien has dicho no es la de ahora. Yo antes de verla ya sabía a lo que me exponía, conocía su estatus de película de culto, de obra seminal de la ciencia ficción. Supongo que todo eso me predispuso a esperar algo que en los primeros visionados (y por culpa de mi poca madurez cinéfila) no encontré. A esta segunda parte me he acercado de forma muy distinta. Sin esperar nada, sólo dejándome sorprender. Y vaya sí me ha sorprendido. Indudablemente todos sabemos que el impacto que la primera ha tenido no sólo en la historia del cine, si no en la cultura en general, es inigualable. Pero sí pienso que esta secuela no sólo es una dignísima continuación, si no también una obra que perdurará en el tiempo. El tiempo, cómo has dicho, es el mejor juez, y acabará poniendo las cosas en su sitio. Veremos quién tiene razón.

  • Naxeteeee

    Precisamente lo que más achacan a la de Villeneuve incluso sus más fieles seguidores es la lentitud de algunas escenas y el abuso de tramas innecesarias y de metraje alargado.
    Lo del tijeretazo de “Blade Runner” me gustaría saber a qué te refieres cuando es una película que tiene 2 o 3 escenas eliminadas a lo sumo y que además no aportan absolutamente nada a la trama, además que yo sepa le hicieron la vida imposible a Scott durante el rodaje por su perfeccionismo y su falta de tacto para dirigir a los actores pero no sabía nada de que le metieran la tijera para cortarle las escenas, de hecho me gustaría que me dieras un ejemplo de escena mal montada en esa película.

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