Críticas

Star Wars: Episodio VIII – Los últimos Jedi

Ya inmersos en la nueva ola de películas de Star Wars en manos de Disney, con el Episodio VII retomando la historia principal y Rogue One explorando nuevos caminos e historias ocultas en las grietas del relato que vertebra el universo, cada cual con sus más y sus menos, quedaba ver si, en el caso de la nueva trilogía, serían capaces de innovar mínimamente en vez de entregarnos un refrito de ideas, talentoso, inspirado, emocionante y divertido, recuperando tono y espíritu originales, pero refrito a fin de cuentas, como fue la peli de J.J. Abrams.

Rian Johnson parece que ha asumido esa tarea innovadora con plena conciencia dentro de lo que la mitología de la propia saga permite. Tanto a nivel de guión como de dirección, el responsable de títulos como Brick o Looper decide ampliar horizontes en Los últimos jedi como hacía tiempo que no se intentaba. No se trata sólo del habitual repertorio de nuevos escenarios, personajes, seres o planetas, sino de introducir nuevos elementos dentro de la propia mitología jedi así como algunas escenas, giros e imágenes que rompan con la previsibilidad de El despertar de la fuerza o la absoluta monotonía de Rogue One.

Los últimos jedi convierte la peli de Abrams en lo que muchos ya veían en ella, una actualización de los elementos esenciales de la saga para nuevas generaciones (el viaje del héroe, luz y lado oscuro, ración de culebrón familiar…) y punto de despegue para lo que aquí vemos, al fin, un notable afán renovador que en los mejores momentos de la película funciona de perlas y en otros, bastante arriesgados, ponen al límite al fan escrupuloso.

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Luke, que se llevó ‘El Hobbit’ y ‘El Señor de los Anillos’ a su retiro. Aún no se los ha acabado.

Johnson nos ofrece un par de grandes tramas paralelas, como viene siendo habitual. Por un lado tenemos el viaje de Rey, iniciado en el anterior capítulo, en busca de Luke Skywalker y su propio aprendizaje de los caminos de la fuerza con el fin de traer la salvación a unos rebeldes superados ampliamente por la Primera Orden. Por otro, la trama más colectiva, donde la princesa Leia, Poe Dameron, Finn y la recién incorporada Rose Tico hacen lo posible por sobrevivir al hostigamiento del General Hux. En ambas hay una constante muy interesante y es lo cerca que están las buenas de las malas decisiones, un planteamiento que se establece desde la primera escena y que afecta prácticamente a todos los personajes principales, tanto héroes como villanos.

Esta idea, a mi entender, ha sido siempre el conflicto moral de la saga, pero casi siempre se planteaba en base a situaciones de muy obvia resolución, con un simplismo muy propio de una fábula infantil más que de una película adulta. Nada malo en ello, ojo, pero ni siquiera en las precuelas de Lucas, donde vivíamos el viaje de Anakin al lado oscuro, estas contradicciones se presentaban de una forma compleja, sino derivada de la rabia, soledad y exceso de ego de un adolescente. Aquí Johnson se esfuerza por navegar en una zona mucho más turbia, donde se pone en tela de juicio hasta el mero concepto de héroe, donde los personajes más adultos y bregados en la batalla dudan con frecuencia de sus propias decisiones porque ninguno de los horizontes posibles que barajan es bueno, simplemente tratan de elegir el mal menor. ¿Aguantar y morir agónicamente o luchar en una guerra que ya esta perdida? ¿Enseñar a controlar un poder que podría volverse en contra o renunciar a darle continuidad y, por tanto, a toda esperanza? No hay puerta que no de a un pasillo oscuro y, en ese contexto, es una cuestión de voluntad y esperanza la que se convierte en determinante con todos los riesgos que eso implica.

Sin embargo, para dar lugar a todas esas contradicciones de manera rica y matizada en cada uno de los personajes, Johnson se ve olbligado a mitad de metraje, donde se acumulan el grueso de decisiones, a alargar tanto la historia de Rey en la Isla de Luke Skywalker como, a remolque de ésta, por esa estructura en paralelo de ambas tramas, una exasperante persecución espacial a ritmo tortugo cuyo tono y contexto no difiere mucho de ver a un familiar agonizando en el hospital. Lo que ocurre es grave y el más que probable final, muy trágico, pero es inevitable vivirlo como algo lento y agotador.

Esta parte es la que claramente ha hecho de esta película la más larga de la saga, por suerte, y pese a ese ritmo complicado en una película que no deja de ser una de aventuras, también es la que tiene algunos de los hallazgos más interesantes que comentaba al inicio. Se explora de forma genial el vínculo entre Rey y Kylo Ren, muy sujeto a ese forcejeo entre lo correcto e incorrecto cuando ambos conceptos se difuminan progresivamente, vemos nuevas posibilidades de las habilidades jedi, Rey enfrenta sus propios demonios en una escena visual y sensorialmente muy lograda, se habla de la tentación de ser apolítico en medio de un conflicto y de lo frágil del compromiso cuando ninguno de los implicados en una guerra está enteramente limpio. No será el cometido ni el fin último de la película y, desde luego, no es la mejor película para hacer una lectura social y política del presente, pero que simplemente se planteen estas cosas en un momento en el que los debates se polarizan de forma artificialmente dicotómica, donde la información está con frecuencia envenenada o donde la voluntad ciudadana por indagar en ciertas cuestiones está directamente relacionada con su afiliación ideológica es de agradecer.

Este embudo de calma chicha y autoexploración de los personajes acaba, como es lógico, cuando sacamos a los personajes de estos dos escenarios y el propio reloj interno de la película no deja margen a la espera, sino a la acción. Y aquí es donde la película se reserva unas cuantas sorpresas más, donde hábilmente culmina varias de sus ideas tanto temáticas como mitológicas haciéndolas parte indispensable del clímax y donde, además, nos regala un puñado de grandes momentos, tanto a nivel de acción como visuales y sonoros (ojo al sonido, o el uso de su ausencia, en la película). Todo ello llegando a un punto de obligada toma de conciencia de una nueva realidad que de lugar a la tercera película que cierre esta trilogía.

Si la máscara representaba la aspiración de la anterior película, su rotura refleja la de ésta.

Si la máscara representaba la aspiración de la anterior película, su rotura refleja la de ésta.

Desde luego, no creo que sea la mejor película de la saga; en este primer visionado, aunque tiene sus momentos, eché en falta algo más de impacto emocional, algo que Abrams clavaba y que aquí se complica por la ausencia de relaciones profundas y directas entre personajes. Lo que si tiene a su favor es ser una de las que más arriesga e innova en mucho tiempo, la mayoría de veces para bien (la resolución de la persecución eterna con el personaje de Laura Dern, el vínculo entre Rey y Kylo Ren, la batalla en tierra del clímax y cómo juegan en ella los protagonistas) y en alguna puntual no tanto (cierto momento de un personaje, aparentemente acabado, que seguramente pierda a algún que otro espectador). Algo parecido ocurre con el humor, acorde al de la trilogía original aunque con alguna coña inusualmente escatológica al inicio (pero tampoco nos rasguemos las vestiduras, que a Yoda lo presentaron en su día robando patatas y peleándose con R2D2 por una linterna).

A falta de volverla a ver más adelante, no me extraña que Rian Johnson haya entrado en gracia a los responsables de Disney para encargarse de la futura nueva trilogía, la cuarta de la franquicia, que en teoría partirá de un relato genealógico y de personajes completamente nuevo. Ha logrado una película muy digna, divertida en su mayor parte, no se sale del redil y encima es capaz de zafarse de la fuerte carga nostálgica con nuevas ideas y reforzando tanto a su heroína como, sobre todo, a su villano principal (que esa es otra, Kylo Ren tiene bastante más miga, en gran parte gracias a Adam Driver, que la del niñato enrabietado que vimos en la anterior entrega). Si se pule el ritmo y se refuerza algo más el componente emocional, será difícil salir decepcionados con el desenlace en 2019.


Rian Johnson | Rian Johnson | Daisy Ridley, Mark Hamill, Adam Driver, John Boyega, Oscar Isaac, Carrie Fisher, Gwendoline Christie, Domhnall Gleeson, Andy Serkis, Laura Dern, Benicio Del Toro, Kelly Marie Tran, Lupita Nyong'o, Joonas Soutamo | Steve Yedlin | Bob Ducsay | Rick Heinrichs | John Williams | Ram Bergman, Kathleen Kennedy | J.J. Abrams, Tom Karnowski, Jason D. McGatlin | Lucasfilm, Ram Bergman Productions, Walt Disney Company | Walt Disney Company |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • https://twitter.com/sergiopucela SERG!O

    Yo me lo paso pipa con las clásicas, pero hostia, coherencia… Pasar de un muerdo de Luke y Leia a que sean hermanos o bien es retorcido o un bandazo salvaje.

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    A mí me vale el razonamiento y el concepto de rechazar el sable, pero creo que podría haber quedado mejor tirándolo con desprecio. Sólo la he visto una vez y parece que lo tira como si fuese un juguete y casi tratando de provocar una risa… No sé, creo que podría haberse ejecutado mejor ese rechazo.

  • https://twitter.com/sergiopucela SERG!O

    Ha faltado en el episodio VII un par de escenas contextualizando la República funcionando de manera normal y alguien (Leia por ejemplo) avisando de que había un grupo terrorista llamado la Primera Orden que era una amenaza y tal tal tal. Son cosas que se intuyen, pero una escena de 5 minutos hubiese venido de perlas. Lo peor de todo es que creo que rodaron algo parecido con Leia hablando en el Parlamento Galáctico, pero decían que querían que su primera aparición fuese más impactante. Una pena.

  • http://www.juankiblog.com Juankiblog

    Tranquilo, me sé todas las películas de Star Wars de memoria.

    ¿Que The Last Jedi tiene paralelismos con otras entregas? Por supuesto. Pero ni es un refrito, ni un remake encubierto, ni un monstruo de Frankenstein de nada. Es una película con entidad propia, moderadamente arriesgada y fundamentalmente cojonuda.

  • SirDaniel Winter

    Una puta mierda como un piano.

    Se tambalean sus convicciones y por eso se intenta cargar a su sobrino.
    Claro que sí.
    Luego creo un holograma en vez de acudir en persona, “a ver” si así consiguen escapar por ningún sitio (ya que no había salida de la cueva), encima les genero la idea de que sí hay salida y los mando a una muerte segura.
    Pero mágicamente estaba ahí Rey sin entrenamiento que levanta una montaña.
    Seguidamente se entrega a la fuerza (ni siquiera muere de agotamiento porque vuelve a recuperar el aliento) para escapar del todo porque es un cobarde.

    O sea, nos presentan un Luke cobarde, asesino y que cambia sus convicciones en 1 día.
    Fantástico final, esos dos soles (que se veían desde el puto principio de la película) le han dado el mejor cierre.

    Claaaro que sí.

  • SirDaniel Winter

    No puedo estar más de acuerdo contigo.

    Y hablando de lo de Luke, es que encima hace el holograma y no es que se muera….. encima se ENTREGA a la fuerza. O sea que aún escapa más lejos el cabrón xDDD
    Que por cierto, pedazo vacío argumental con el holograma. Resulta que lo crea para “salvar” a los rebeldes y por ello casi los mata porque llegan a la conclusión equivocada de que tendría que haber entrado por algún sitio.
    Y si no llega a estar ahí Rey en el preciso momento y no llega a ser capaz de “mágicamente” sin ningún entrenamiento, levantar una puta montaña de rocas, ahí se habrían quedado a morir asfixiados o en manos de la Orden.

    En fin. No sigo.

  • SirDaniel Winter

    Provocación, ahí le has dado.
    Sólo se ha buscado machacar a la vieja guardia de Star Wars.
    (Que por cierto, en la que no me incluyo. Y aún así salí tremendamente decepcionado, y más que cabreado, triste).

    Para mi Star Wars ya murió un poco con las precuelas, murió otro poco con el 7 y acaba de desaparecer de mi mente con el 8.
    Tremenda puta mierda de saga y de película…. increíble.

  • SirDaniel Winter

    Un clasicazo para los Hipster gafapaster que plagan los cielos de internet.
    Eso por supuesto. Porque romper con lo viejo mola y es chupi, es muy moderno.

    Pa vosotros la perra gorda.
    Pero el Imperio Contraataca nunca tuvo las críticas tan en su contra, y no dejó cabreados a más de la mitad de los fans de la saga.

  • SirDaniel Winter

    Anda por favor, mírate otra vez la 5 y la 6 a ver si es o no es un refrito.
    Es un ENGENDRO eso es lo que es, un monstruo de Frankenstein.

  • Remenber Sammy Jankis

    Buen comentario…cuando algo nos emociona, al final todo va bien…
    Y hay películas super inconsistentes…y sin embargo….nos emocionan…

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