Críticas

El hilo invisible

No sé si es casual que sea justo en este momento, en el que buena parte del feminismo señala los aspectos más pochos del amor romántico, cuando Paul Thomas Anderson ha decidido ahondar en el mismo tema. Haya o no una deliberada coincidencia (que por las declaraciones del director no parece que así sea), lo cierto es que El hilo invisible llega a los cines como uno de los retratos más descarnados de las relaciones de pareja y, una vez más, con un protagonista desalmado, ambicioso y enganchado de forma enfermiza al poder que ejerce sobre los demás.

Bajo la glamurosa carcasa de la alta costura, bien reforzada por una puesta en escena sumamente delicada, encontramos la historia de una pareja cuya relación responde a un desequilibrio de necesidades, anhelos, caprichos y expectativas absolutamente clásico. Él, el diseñador Reynolds Woodcock, un hombre cuya carrera profesional es una obsesión que ejecuta con rutina religiosa, con una profunda carencia de empatía que contrasta con la sensibilidad y mimo que pone en su trabajo, y para el que las mujeres son, en esencia, un soporte o un complemento. Ella, una mujer que vive por y para la idea de la pareja perfecta, con el sueño de ser el centro y el soporte privilegiado de la vida de un hombre pese a que reciba constantes bofetadas de realidad que muestran que entre lo que ella ve y lo que en realidad tiene, hay una abismo insalvable. Una relación tóxica sustentada en una imagen ilusoria del otro, como tantas habrá en el mundo.

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Anderson, que ya dejado ver en alguna entrevista su idea del enamoramiento como en estado similar a la enfermedad, utiliza esta historia para transmitir lo que para él acaba por ser el pegamento de esta clase de relaciones que, bajo un manto de perfección, están destinadas al fracaso.

Para contar eso es esencial el punto de vista de la película, centrado en el personaje de Vicky Krieps, que abre y cierra el relato, frente a un interlocutor que podría ser cualquiera de nosotros, vistiendo con un tono armonioso lo que es un terreno de batalla. Ambos tensan la cuerda desde el primer instante, desde la primera cita, cuyo romanticismo se parte de golpe y porrazo para establecer una relación en la que hay un rey déspota y una súbdita que quisiera ser reina.

La película juega así a convertirse en un thriller, en una partida de póker en la que mano a mano ambos oponentes tratan de adivinar las intenciones y estrategias del contrario, con puntuales momentos de sintonía fruto de un conflicto externo común (la bochornosa clienta Barbara Rose), hasta que no hay secretos sobre la mesa. Y ese instante en el que las máscaras se caen al suelo, en el que la relación redefine su nuevo tablero de juego, es una muestra más de esos clímax enfermizos y geniales de Paul Thomas Anderson.

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La resolución que plantea el director es de algún modo inesperada y, desde luego, de una justicia desoladora. El amor y el deseo son ejercicios de poder y no de afecto y lo que conforma una relación sólida es la tensión y no su ausencia.

El hilo invisible supone además, en teoría, el último trabajo ante la cámara de Daniel Day Lewis, que una vez más ofrece una interpretación ejemplar fruto de un método de trabajo tanto o más destructivo que el del protagonista de la película. Un personaje conformado en gran medida a través de las conversaciones que director y actor tuvieron durante el desarrollo del guión y que ayudan a entender el por qué del agotamiento de quien vive el oficio como un acto de vaciado absoluto de uno mismo para crear algo nuevo.


Paul Thomas Anderson | Paul Thomas Anderson | Vicky Krieps, Daniel Day-Lewis, Lesley Manville, Brian Gleeson, Harriet Sansom Harris, Camilla Rutherford, Gina McKee, Lujza Richter, Julia Davis | Dylan Tichenor | Mark Tildesley | Jonny Greenwood | Paul Thomas Anderson, Megan Ellison, Daniel Lupi, JoAnne Sellar | Chelsea Barnard, Peter Heslop, Adam Somner | Annapurna Pictures, Focus Features, Ghoulardi Film Company, Perfect World Pictures | Universal Pictures |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Dave Sancho

    “Falbalas” no conocía. Ahora es cuando digo que no he visto nada de Becker, oh cielos. Ni siquiera “Le Trou”. Mea culpa. Sobre “El seductor”, pues siempre he tenido sentimientos encontrados. Tiene cosas que me gustan, pero la peli no me acaba de convencer. No sé que tal estará el remake de la Coppola. Igual le echo un ojo en breve porque está en mi videoclub (sí, todavía cojo pelis en el videoclub).

  • CLH

    Muy chulo el video….si!!!! También “andan” por EL HILO “Falbalas” de Becker (reconocido al parecer por el propio PTA) y “El seductor” de Siegel (lucha de sexos en una mansión, setas…).

  • Dave Sancho

    Gracias buen hombre. Unos cuantos años aprendiendo de vosotros ha tenido que dar sus frutos 😉 Tú reseña de The Last Jedi sigue siendo insuperable, eso lo tengo claro. Y por supuesto a todos los que he hemos visto el Hilo doblada se nos exige una revisión en VOS. La primera revisión de muchas espero.

  • Leto83

    Fantástico comentario Dave. Me has dado más ganas de verla de nuevo XDD

  • Dave Sancho
  • Dave Sancho

    Desde luego. Cuando a algún conocido o algún colega le habló de Hitch y me miran como si les hablará de un don nadie, me llevan los demonios. Yo creo que nadie que se jacte de amar el cine puede obviar la obra del inglés, porque es ineludible. En fin, mira este bonito video que cruza referencias visuales de el Hilo con “Rebeca” y “La ventana indiscreta”, y con “Amigos apasionados” de otro grande, Lean, de la que parece que bebe mucho también.

    https://vimeo.com/251583308

  • CLH

    Pues si -respecto a tu spoiler-. ALFRED for ever. Para mi el ultimo de los pilares basicos del llamemoslo “cine moderno”. Y PTA, el mayor talento que ha dado el cine USA en decadas; innegociable, para mi.

  • Dave Sancho

    Me vas a ruborizar XD Siendo francos, no he dicho nada que no podríais haber dicho vosotros si hubieseis comentado en spoiler.

    Siempre he pensado que entre genios se establece sin querer un diálogo. Porque cuando PTA hace esto, demuestra que va 5 o 6 pasos por delante de la mayoría de sus coetáneos. Entonces cualquier comparación a la fuerza va tener que ser con películas referenciales, como para mí lo son las de Hitch. De hecho, Rebeca y Vertigo son mis dos favoritas de él. Y veo mucho de ambas en El Hilo Invisible claro. De hecho,
    podrían formar una trilogía improbable del amor como enfermedad.

  • CLH

    Fantastica reseña. Crack, es una preciosidad. Digna de un PUTO GENIO como es PTA.

  • Dave Sancho

    Vaya, se agradece el cumplido. Aquí seguiremos, comentando lo que nos echen. Y si son peliculones como este mejor XP

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