Críticas

Sicario: El día del soldado

Hay que reconocer que Sicario: El día del soldado, es de esas secuelas que nadie esperaba. Entre otras cosas porque la primera no es que fuera un taquillazo y porque el grueso de demandas actuales se centran casi exclusivamente en las grandes franquicia. Sin embargo, una vez que supimos que estaba en marcha, era de las que más expectativas ha despertado entre nosotros, aunque con prudencia. La ausencia de las dos personalidades creativas más destacadas de la película anterior, el director Denis Villeneuve y el director de fotografía Roger Deakins, obligaban a abordarla con pies de plomo. Por suerte, el creador original Taylor Sheridan, director de la también estupenda Wind River, seguía a los mandos del guión. Y a él se unían el italiano Stefano Sollima, responsable de Suburra y y la serie Gomorra, y el director de foto Dariusz Wolski (Marte, Prometheus). Canelita fina igualmente.

Estas idas y venidas de gente de renombre seguramente sean lo que menos ha condicionado esta segunda entrega de Sicario. Aunque con algunas diferencias de estilo, tanto Sollima como Wolski han sabido mantener una puesta en escena cruda y seca, acorde al tono de la nueva historia y estrechamente ligada con la de la película original. Es en el guión donde encontramos las mayores diferencias y, honestamente, es algo de agradecer. Siempre hemos padecido esa tendencia de numerosas secuelas repiten una y otra vez el esquema y temas de sus predecesoras y en El día del soldado Sheridan es muy hábil al situarnos en un terreno conocido, la frontera entre México y Estados Unidos, en un guerra interminable, la lucha contra los cárteles de la droga, para entonces llevarnos a una misión cuyo fondo y consecuencias son muy diferentes en muchos aspectos a lo visto en Sicario.

De entrada, El día del soldado cambia radicalmente el punto de vista de la película de VIlleneuve. La ausencia del personaje de Emili Blunt, que no sólo era una genial protagonista, sino que se sumergía junto al espectador en un universo desconocido, radicalmente masculino y donde las leyes se volvían difusas, nos lleva directamente a un terreno de perros viejos, de mercenarios resabiados y de gente que no entiende la guerra que disputan como un desafortunado peaje para salvaguardar libertades, sino que no saben vivir fuera del conflicto. Nos sitúa, directamente, en un terreno inmoral para a partir de ahí hacer el camino inverso, y descubrir el sentido del honor de personajes que parecían haberlo perdido.

La película arranca con un brutal atentado suicida obra de radicales islámicos en territorio norteamericano. El gobierno cree hay terroristas accediendo al país a través de las mafias de tráfico de personas de la frontera con México. La excusa perfecta para matar tres pájaros de un tiro, uno de los principales accesos de droga, de inmigración ilegal y de terroristas. Un atentado exige un golpe contundente y éste sólo puede llevarlo a cabo Matt Graver (Josh Brolin), que volverá a recurrir a su viejo socio Alejandro (Benicio del Toro) para dar donde más duele a los carteles en una arriesgada misión. Esa misión se convierte en la columna vertebral de una película que de algún modo se plantea como un camino de redención donde el protagonista, Del Toro, tendrá que tomar una decisión relevante absolutamente solo (aquí si que hay un paralelismo claro con la primera parte), con lo que eso supone en un universo donde una vida vale menos que una bala.

Conociendo ya la historia de su personaje, Alejandro, sabemos que las ansias de venganza por la pérdida de su familia son el principal motor de su viaje por el desierto, pero incluso la persona más destrozada del planeta mantiene un código moral y un sentido del deber que va mucho más allá de lo que gran parte de su entorno demuestra, especialmente un gobierno que es el principal perjudicado de la historia. Sheridan no se anda con miramientos al retratar la política de su país como una política basada en palabras vacías y representada por gente que dice estar dispuesta a ir hasta el final con algo y arrepentirse a mitad de camino, cometiendo dos errores en vez de uno. Gente que, en el fondo, sólo prentende salvarse el culo.

Con ese espejo gubernamental de funcionarios y políticos cobardes que sólo se miran el ombligo es normal que un personaje como el de Alejandro, dispuesto a sacrificarse por una causa, salga doblemente reforzado. Incluso el antipático Graver tiene más sentido del honor que esa gente para la que hace el trabajo sucio siendo capaz de asumir las consecuencias más desagradables de su compromiso patriótico en sus propias manos.

El terrorismo queda, por tanto, como una excusa para llevar a los protagonistas a un lugar límite incluso para ellos, para que una vez allí deban decidir entre seguir siendo humanos o ser meras máquinas. Un terreno temático simple pero tremendamente contundente que la película juega muy bien a su favor.

La mayor pega de la película viene de la mano de su trama secundaria, la de un chaval Mexicano y su iniciación en un cártel de tráfico de personas, inconexa en toda la película pero que sabemos que en un momento dado será clave para la resolución de la misma en un juego de coincidencias algo forzado y que concluirá en un epílogo que sólo se entiende en clave de “continuará”, rompiendo un poco la contundencia del resto de la película a favor del hype futuro.

En cualquier caso un desliz perfectamente asumible para una película que sabe ampliar lo más importante que ofrecía la primera entrega, la exploración de los lados más oscuros de la moral humana y la puesta sobre la mesa de constantes situaciones en las que la elección correcta es menos clara que nunca.


Stefano Sollima | Taylor Sheridan | Benicio Del Toro, Josh Brolin, Isabela Moner, Jeffrey Donovan, Catherine Keener, Manuel Garcia-Rulfo, Matthew Modine, Shea Whigham, Elijah Rodriguez, Howard Ferguson Jr., David Castañeda, Jacqueline Torres, Raoul Max Trujillo, Bruno Bichir | Dariusz Wolski | Matthew Newman | Kevin Kavanaugh | Hildur Guðnadóttir | Basil Iwanyk, Thad Luckinbill, Trent Luckinbill, Edward L. McDonnell, Molly Smith | Erica Lee, Richard Middleton, Ellen H. Schwartz | Black Label Media, Rai Cinema, Thunder Road Pictures | Sony Pictures Releasing |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • EverGreen

    Si me salvé de gastar unos cuantos mangos, como no voy a estar contento ?.

  • Alonso Ramírez

    Menuda escénica final, preparando el universo Sicario. Joder, que vergüenza. Por no hablar de que la película abre con mil cosas y al final no profundiza en ninguna.

  • Alejandra Mariangel

    Es tu opinión, yo tengo la mía donde está el problema, pero ya que lo mencionas, no la recomiendo, es más no la vean ¿feliz?

  • Dave Sancho

    Pese a la crítica de Javi (siempre positivo y respetuoso) por los comentarios ya me hago una ligera idea de lo que me voy a encontrar. Como me temía, una segunda parte que desdibuja al personaje de Del Toro, cosa que ya vaticine hace cuando se anunció. Quizá me animé aprovechando un cupón de descuento. Además Brolin es un cachondo y se merece todo:

    https://www.youtube.com/watch?v=d853h-8rsPQ

  • JLM

    Pues vaya, que echan al traste lo recorrido en la primera. Mas de una vez le doy vueltas a la frialdad de la película de Villeneuve, y aunque en principio me parece un “relativo” defecto, acabo casi siempre llegando a la conclusión de la necesidad de esa frialdad para colarnos a esos dos cabronazos “con motivos”.

  • EverGreen

    Un guión irregular, y para colmo viniendo del bueno de Sheridan. Igual no tenía muchas expectativas con esta segunda parte, pero aún asi no puedo creerlo.

  • EverGreen

    Un guión irregular, y para commo viniendo del bueno de Sheridan. Igual no tenía muchas expectativas, pero aún asi no puedo creerlo.

  • EverGreen

    Entonces…. Es otra de esas secuelas olvidables que muy probablemente solo gustarán a quienes no se engancharon con la primera. En ese caso, me ahorro la entrada. Mis dudas se confirmaron, “tristemente”

  • Fernando Ruiz Cabral

    El trabajo me absorbió y me la perdí: Hace tres días me la sacaron de cartelera, ¡Qué pena! Ahora a descargarla de la net.

  • doc_diablo

    Para meterle fuego. El lavado de imagen del personaje central es el giro de 180 grados más penoso que he visto de Acorralado a Rambo II

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