|
Inauguramos nuestra
sección de de "Julandradas" con un primer tema de gran calado: los niños
grimosos del cine.
Desde los comienzos del
cine como industria, sobre todo en USA, ha habido una especial manía por
hacer películas con niño. Se podría decir que es un género en si mismo, son
películas en las que un chavalín o chavalina son los protagonistas o bien
tienen un papel realmente relevante y donde la historia gira en torno a
ellos.
Siempre han existido
niños especializados en este tipo de películas y pocos son los que al crecer
han conseguido reconducir su carrera. Además un alto porcentaje de estos
niños (en torno a un 83% diría yo) son seleccionados por unas dudosas
características físicas y mentales que los productores consideran
"simpáticas".
Hoy por hoy el caso
estrella es el de Jonathan Lipnicki, el crío de Jerry Maguire, un
niño grimoso en toda regla. La gracia de este niño consiste en que es bajo,
lleva gafas y el pelo de punta, por lo demás nunca ha sido un actor como
tal. Cuando hizo Jerry Maguire tenía 5 años, pero el ansia de
mantenerse en el candelero, seguramente debida a unos padres que ven en su
hijo a su plan de pensiones, han hecho que a pesar de contar ya con casi 14
años el chavalín siga llevando ese aspecto tan... no sé, desagradable. En su
"carrera" ha hecho películas como El Pequeño Vampiro donde lo mismo
hubiese dado ponerle a él o a la pata de una mesa.

¿Complejo de Peter Pan o complejo de fondo de
pensiones?
Este no es el único caso, hay otros niños
actores que tienen ese aspecto de paspan inaguantable, supuestamente
gracioso pero que realmente es más que indigesto. Por ejemplo Marc Donato,
niño especialista en telefilmes dramáticos en los que siempre hace de niño
maltratado o traumatizado, en uno de ellos incluso se quedaba mudo. A parte
de eso ha hecho alguna incursión en el cine de verdad pero en papeles
mínimos.

Esa siniestra mueca a cautivado a los
productores de televisión.
Hay otros ejemplos anteriores en el tiempo.
Sin remontarnos demasiado está el caso de la familia Culkin. Este es un
ejemplo realmente espeluznante, una familia que se puso a engendrar como
conejos y que ha ido metiendo a todos sus hijos en el cine, encabezados por
Macaulay Culkin, el hijo mayor, que hizo casi todas las "pelis con niño" de
los 90 (Solo en Casa, Mano a Mano con Papá, Niño Rico...).
Luego llegarían Kieran Culkin (Las Normas de la Casa de la Sidra),
Rory Culkin (Señales), Quinn Culkin, Christian Culkin, Shane Culkin y
Dakota Culkin, todos ellos pululando por los castings de Hollywood. Hay que
decir que los padres se separaron disputándose las ganancias de la
explotación de sus hijos, eso llevó a Macaulay a largarse de casa siendo
menor de edad (pero rico a fin de cuentas) durante un retiro de varios años
y ahora está de vuelta. Al menos hay algo bueno en este caso y es que han
resultado ser actores competentes, sobre todo Kieran, que es quien lleva
mejor trayectoria hasta la fecha.
Que decir también de Michael Oliver, el crío
que dio vida a Junior en Este Chico es un Demonio (1 y 2). Fue visto
y no visto. Hizo esas dos películas, otra en 1995 y en 2003 la cuarta y
última, la cual no ha tenido trascendencia alguna. Este chaval, con su pelo
pelirrojo, sus pecas y su insoportable doblaje conseguía ser muy pero que
muy asqueroso, pero claro, en esas películas era lo que se pretendía.
También hay casos de chicas en esta
situación, aunque son menos habituales. Los más destacables hoy día son los
de Christina Ricci y Thora Birch, actrices que empezaron siendo unas mocosas
en el cine (La Familia Adams y la serie Day by Day
respectivamente) y que ahora son reputadas profesionales (del cine). En el
mundo televisivo han surgido en cambio las hoy populares gemelas Olsen, que
literalmente se han criado en los platós televisivos ya que sabían actuar
incluso antes de haber aprendido a hablar.
Si nos remontamos a los 80 destaca Drew
Barrymore que empezó en E.T. y fiel a la tradición familiar se dió al
alcohol y las drogas con menos de 10 años. Por suerte hoy día está reformada
y ha conseguido seguir actuando en grandes películas. Pero si buscamos el
caso más famoso de niña grimosa hay que remontarse a los años 30, es la era
de Shirley Temple, que inspiraría años más tarde al hoy famoso David Bisbal
tanto en lo musical como en el peinado. Posiblemente esta sea la estrella
infantil más popular de todos los tiempos y fue de a las que el paso de la
adolescencia les vino realmente mal ya que en los 50 desapareció del
panorama cinematográfico.

Desde el presidente del club de fans de
Tamara (ahora Ambar) no he visto semejante caso de mimetismo.
Pero no penséis que esto solo pasa en los
USA, en España también hemos tenido casos verdaderamente sangrantes. El peor
de todos es el de Lolo García, seguramente el niño más grimoso de la
historia del cine. Muchos aún tenemos pesadillas con películas como La
Guerra de Papá o Tobi. Hay muchas características que hacían a
este niño realmente insoportable. Una de ellas era ese pelo rubio peinado al
estilo PP, tristemente de moda hoy día. Otra cosa que lo hacía digno de una
buena colleja era su nombre, Lolo, algo que también caracterizaba a sus
personajes que tenían nombres como Quico o Tobi (propio de una mascota). Por
si eso no fuera poco, las historias que protagonizaba este engendro de la
transición eran de lo más macabras. La peor de todas era Tobi,
historia de un niño al que le salían alas, se las cortaban pero le volvían a
crecer y al final resultaba ser un ángel y se iba al cielo. Esta historia
salio de la mente de Antonio Mercero, que gusta de las "pelis con niño" y
que en este caso no estuvo nada acertado. Lolo hizo su última peli en 1988 y
ya no se supo más de él.
En fin, paqué.
Javier Ruiz de Arcaute. |