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¡Oh, cine de
acción! ¿Dónde estás? ¿Qué ha sido de ti? ¿Dónde está esa violencia sádica
ochentera que hacía los deleites de los aficionados (tanto masculinos como
femeninos) antes de que los progres consideraran que ver a una chica en
bragas lanzar a un alien al espacio era políticamente incorrecto? ¿Por qué
ahora tenemos a Vin Diesel protagonizando aventuras-chorras-espaciales-que
intentan-ser La-Guerra-De-Las-Galaxias-pero-más oscuro? ¿Por qué un tío
como The Rock, que debería estar liquidando narcos colombianos a golpe de
cipote termina haciendo Be Cool? ¿Por qué nadie ha clonado a Steven
Seagal, Chuck Norris, Nick Nolte en su época prejeringuilla o, ya puestos,
a Zinedine Zidane? ¿Por qué?
Considerad este
como un tributo a las películas de acción que nos hicieron soñar y amar al
mismo tiempo, a esos films en los que los hombres eran hombres y las
mujeres eran la promesa de una vida mejor una vez se hayan quitado de en
medio los terroristas/narcotraficantes/secuestradores de turno. Una época
en la que clavar a alguien una tubería de metro y medio en el estómago era
algo socialmente aceptado y en la que la placa de policía era una mera
excusa para imponer la propia ley, mucho más efectiva que la del capitán
de policía o el juez de turno, maricas liberales todos que preferirían
llamarse Progenitor A y Progenitor B antes que Papá y Mamá. O Papá y Papá
(algo perfectamente tolerable). O Mamá y su Amiga Estable (algo
perfectamente tolerable y que, además, me seduce). Vamos allá:
10. Chuck Norris se
transforma en Oso Grizzlie (El Guerrero del Bosque):
Intentad imaginarme
a mí (Será difícil. No tenéis una foto mía) a las cuatro de la tarde
viendo Telecinco, cadena que tarde o temprano será proclamada Patrimonio
de la Humanidad,
mientras veo la última aventura de Chuck Norris (o su octava película de
1995). Los macarrones resbalan por mi boca porque todavía no la he
cerrado. Me he olvidado de pestañear. Chuck Norris, harto de dar patadas
de media vuelta que no llegan a ningún sitio y que rara vez logran pasar
de las rodillas de su contrincante, decide tomar “el camino del KO”. Un
morphing digno de la última aventura de Peter Jackson le transforma en Oso
Grizzlie y, lo siento matones, porque vuestras fechorías terminan ese
mismo instante. El Oso Chuck jode vivos a esos facinerosos que estaban
armando la de Dios en esos escenarios naturales impecablemente rodados (al
nivel habitual de los films de Norris). Un clímax impactante y ecológico a
la vez.
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Existe. Y vendo mi alma
por conseguirla.
9. Tango, Cash y la
Coñoneta (Tango
& Cash):
Los 80 era una
época en la que no te podías andar con muchas hostias y remilgos. Tango y
Cash no son policías. Son máquinas de destruir y es necesario un malo a la
altura: el incomparable Jack Palance haciendo de Yves Perret, el rey del
metacrilato. A pesar de que su plan no tiene ningún sentido y trae a sus
dos socios por la calle de la amargura, Perret no se detendrá ante nada y
dilapidará su fortuna (y la de sus socios) hasta que Tango y Cash hayan
muerto. ERROR. Tango, además de ser el primer policía con MBA de
la Historia,
acaba de detener de un balazo un camión de Gasolina. Cash, por su parte,
es más conocido como Snake Plissken y tiene una mira láser más grande que
su pistola. Sin embargo, Perret, que no se ha dado cuenta de que estos
tíos son inmortales, pues a pesar de haber recibido una paliza de una
cárcel entera y ser electrocutados sin piedad se fugan al día siguiente,
sigue intentando que los policías mueran a sus manos, como mueren los
ratoncillos que guía por un laberinto de cristal que tiene en su despacho.
El clímax final incluye a Tango y Cash a bordo de un vehículo con
ametralladora que convierte el Batmóvil de Nolan en el coche de Penélope
Glamour. Ni siquiera la pista de cross que Perret tiene montada alrededor
de su base de operaciones es suficiente. Perret morirá de una forma
extravagante, justo después de su secuaz Cocoliso, atravesado a balazos
tras intentar engañar a los héroes con un juego de espejos. Héroes que,
evidentemente, poseen visión térmica.
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8.- Dynamo, el
violadoggg (Perseguido).
A pesar de que este
film, Ejecutor y Commando se disputan el título de “Película
de acción más estúpida jamás rodada por Chuachenager”, esta adaptación de
una novela de Stephen King (en serio), permanece en nuestra memoria por
sus villanos, una colección de artistas retirados del Pressing Catch del
que todos teníamos nuestro favorito en el colegio. A mí particularmente me
molaba Buzzsaw pero creo que más recordado era Dynamo: El Pavarotti
Eléctrico. Un gordopilo con un traje en plan chip de ordenador y una
cresta de mohicano que lanza rayos que te hacen polvo. Además es bastante
imbécil: Chuache le perdona la vida como parte de su plan para ganarse el
respeto del público (a partir de ese momento las viejas comienzan a
apostar a su favor) pero ni por esas. Dynamo vuelve al estudio de
televisión donde tiene lugar el mortal concurso, se encuentra con la chica
de la peli y, a partir de ahí, comienza el bizarrismo.
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A: El Violadoggg.
Dynamo va a violar
a la pobre muchacha, que se encuentra temporalmente paralizada ante el
espectáculo de ver a un pavo como el de la foto acercarse a ella con ganas
de dar zapatilla. Falete derriba a la chavala y se baja los pantalones,
permitiendo al público ver sus calzoncillos/carpa de circo/paracaídas de
emergencia. Afortunadamente, los aspersores de emergencia, incapaces de
seguir soportando tan horrible espectáculo, se ponen en marcha y
achicharran vivo al muy capullo que sigue con el traje encendido. La chica
se salva porque está agarrada a los calzoncillos del pavo, que son de
látex y valen de toma de tierra.
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B: Mejor que la
castración química.
7. Seagal y el
Calientamanos Esquimal (En Tierra Peligrosa):
Éste
es el consejo si estas bebiendo en un bar y ves entrar a Steven Seagal.
Huye. Corre por tu vida. En Tierra Peligrosa, su primer esfuerzo
como director, es una obra maestra del cine de acción clásico. Michael
Caine carecía en ese momento de respeto alguno por su persona y era el
malo. En cualquier caso, la trama es lo de menos (Steven Seagal salva el
medio ambiente haciendo explotar una planta petrolífera. Gran idea, genio)
y lo importante son los detalles que caracterizan a los personajes. En un
bar lleno de trabajadores del petróleo, uno de ellos está abusando
cruelmente de un nativo de Alaska borracho (imagino que harto de que le de
la brasa: es como ese momento en el que estás con una castaña como un
piano y aparece por tu derecha una chica, generalmente asiática, con
mecheros con lucecitas o rosas para esa novia que no tienes y que si
tuvieras seguramente no aceptaría de ti ese acto tan romántico y clásico).
Seagal, cuyas conexiones con el pueblo esquimal no terminan de estar muy
claras, decide humillar al noble obrero con un calientamanos con trampa. A
Seagal no le puedes pegar porque se mueve a la velocidad de la luz, pero
cada vez que el pobre hombre, que está mas borracho que una pulga en un
tanque de Jack Daniels, falla el blanco, Seagal le mete una hostia que lo
flipas. El proletario no lo aguanta más y culmina su humillación
respondiendo a la PREGUNTA.
Steven Seagal
le dice “¿Qué hace falta para que la esencia de un hombre cambie?”. El
hard-working man le contesta: “Necesito tiempo”. A partir de ahí su
trabajo será un infierno y se convertirá en el saco de las risas de sus
compañeros de curro. Necesitará tiempo. Seagal le ha jodido la vida con un
calientamanos. Ni Hannibal Lecter degrada tanto, con tan poco. La escena
termina con Seagal saliendo del bar con el esquimal borracho que sigue
dando la murga. “Tu pueblo te necesitará pronto”, dice el nativo. Steven
Seagal, por cierto, se llama en la peli Forrest Taft. No muy esquimal que
digamos.
6.- “Si me tocas te
mato” (El Último Boy Scout):
Creo que todo el
mundo ha visto esa escena. Cuando sea presidente del Gobierno me aseguraré
de que Televisión Española emita este film todos los días para recordar a
toda la población de que pasta está hecho el ser humano. Mi segunda
decisión será quemar a los responsables de la cadena
La Otra
en la hoguera pública. Joe Hallenbeck, el paradigma del hombre clásico,
del Neandertal olvidado, mata a un chulopollas de un solo golpe. El
chulopollas, secuaz del villano de turno, cree que todo el mundo es amigo
y se pone a dar puñetazos al bueno de Joe cuando está pidiendo un derecho
legítimo del hombre: fumar. Hallenbeck, educado ante todo, se lo pide de
nuevo y esta vez con advertencia: Si me tocas te mato. El chulopollas, que
seguramente robaba el dinero de la comida a sus compañeros en el colegio y
se sacó el carnet de conducir a los 15, le vuelve a pegar. Acto seguido,
Joe Hallenbeck le hunde la nariz en el cráneo. Joe coge el cigarro, se da
la vuelta, mira al cadáver como si lo que acabara de hacer fuera el pan
suyo de cada día y lanza una frase que revela una característica
definitoria del macho, el sentido común: “Te lo dije”.
PD: A Juan Manuel
de Prada le tengo preparado un castigo especial. Atarle junto a Isabel
Coixet y Lucia Etxebarría delante de esta peli y poner, en bucle infinito,
otra frase del film para el recuerdo: “O te rindes, Joe, o le demuestro a
tu hija lo hombre que soy”.
5.- Ripley Vs.
Alien Queen Mother (Aliens, El Regreso):
Aliens el
Regreso
merece estar a la altura de El Padrino II y algún día alguien se
dará cuenta. La película de Cameron, que es como una especie de orgasmo
interminable, culmina con la pelea definitiva que pone de vuelta y media a
Mazinger y similares. Ellen Ripley, la futura madre de mis hijos, da la
del pulpo a una Reina Alien empleando un robot de carga. Primero: crear el
concepto de la
Reina Madre
es posiblemente uno de las mejores ideas de la historia del cine. Al
margen de que la idea inicial de Aliens resulta lógica, coherente y
expande el original, desarrollando a los personajes, meter una especie de
malo final ya es el acabose. ¿O no? ¡No! A Cameron no le convence terminar
la película con la explosión nuclear de un procesador atmosférico. Justo
cuando parece que todo se acaba, la guarra alienígena aparece de ninguna
parte, manda a la mierda a Bishop (en dos direcciones distintas) y se
dispone a vengar la muerte de sus 400 hijos con la furia de una madre (ese
sentimiento que los hombres nunca conoceremos). En ese momento, el
espectador está flipando en colores porque ya no sabe que coño va a pasar.
Pues pasa algo antológico: One on One, Mano a Mano entre las dos mujeres.
Pelea de gatas, vulgarmente hablando, precedida de una frase que sólo una
chica podría decir: Alejate de ella, puerca.
4.- ¡Estalactitación!
(Máximo Riesgo):
Muchas veces tengo
refriegas con mi amigo Pitu porque no acaba de entender qué tiene esta
película para que me guste tanto. Veamos: esto es lo que sucede, a grandes
rasgos, en los primeros minutos de Máximo Riesgo:
-
Una
chica cae desde 3000 metros
de altura.
-
Stallone y Henry, Retrato de un Asesino, escalando.
-
Aparecen dos hippies, que luego mueren.
-
Disparo en la cabeza, plano detalle.
-
Explota un avión.
-
Se
cae un jet.
-
Avalancha de nieve.
-
Stallone abrasa la cara de un tío en la nieve mientras PELEA con él CUESTA
ABAJO, a 50 km/h.
Esto sucede en los
primeros cuarenta minutos del film y mi amigo Pitu me pregunta que por qué
me parece tan buena. Ay. De entre todas las escenas, sin hablar, por
supuesto, de la inconmensurable pelea final a bordo del helicóptero,
destaca por encima de todas la ESTALACTITACIÓN.
Veamos: pelean
Stallone y uno de los malos. Un tipo llamado Kynette (ojo al nombre:
Kynette y un señor de Murcia, JUAAAA) le está poniendo la cara mocha a
tollinas (más que nada porque Stallone acaba de caerse por el hueco de una
cueva rebotando con cada piedra del camino) preguntándole por la situación
del botín del robo (botín que Stallone ha quemado para hacerse una
hoguera, con dos cojones). La novia de Stallone, que también tiene un par
de huevos (más que nada porque hizo Doctor en Alaska y ya le vale), yace
inconsciente en el suelo. En ese momento... ojo al discurso de Kynette:
- “Me
cuesta creer que aún hoy en día haya alguien que anteponga el dinero a la
seguridad personal de si mismo... y de su zorra. Quiero que te vayas a la
tumba sabiendo... que voy a tratar a tu zorra... muy bien”.
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¿Stallone? ¿En
Máximo Riesgo? ¿Con un trabuco? Si no le hace falta...
La música llega al
crescendo y justo cuando Kynette está a punto de rajar a Stallone sucede
lo impensable. El momento es equiparable al gol número 12 de España a
Malta. Stallone le coge de los huevos y le levanta en vilo. ¿Destino?
Estalactita: cosa rocosa que crece en el techo las cuevas y que a nadie se
le ocurriría considerar como arma mortal... menos a Stallone, que ensarta
al tipo como a un pincho moruno mientras OYES como se rompe la médula
espinal de Kynette y Rocky Balboa acaba inundado en la sangre que sale de
la boca del interfecto. En ese momento, me levanté del asiento y empecé a
aplaudir. Y eso no fue lo raro. Lo glorioso es que el resto de la sala...
lo hizo conmigo.
3.-
Neo contra Smith X 100UP (Matrix Reloaded):
Dentro de la
catarata de estupideces que es Matrix Reloaded (y su secuela,
Matrix Revolutions) destaca esta escena de lucha en dura pugna con la
persecución de coches que tiene lugar más adelante en el mismo film y que
es tan emocionante como una competición de Scalextric. Precedida de un
diálogo tan absurdo y memo como todos los que pueblan la película, en esta
ocasión Keanu Reeves se ve las caras de nuevo con el agente Smith que en
esta ocasión hace copias de si mismo sin ninguna razón en absoluto. La
pelea, que tiene lugar en un plató cutre, se vendió como el no va más de
los efectos digitales y el tiro salió por la culata y se cargó a una
familia entera. La cutrez personificada. Los monigotes hechos por
ordenador cantan un huevo, no hay sensación de peligro y Reeves (me
resisto a llamarle Neo porque significaría que me identifico de alguna
forma con la película, su filosofía o sus personajes, cosa que no ocurrirá
JAMÁS) nunca sangra a pesar de que cien tíos le están curtiendo el lomo.
Podría hacer como en la primera y destruir a todos con un gesto de mano
(al fin y al cabo, él es el Elegido... ¿o no? ¿o si? ¿o no?) pero es mucho
más económico lanzarlos por los aires unos contra otros (acompañado de
efectos de sonido de... ¡bolos cayendo!) y al final, marcharte volando,
como si no hubiera pasado nada, con lo que la escena no tiene importancia
dentro de una película, que es un descarrilamiento como pocos he visto,
pero es que es tan, pero taaaan divertida, que merece un hueco en los
puestos de honor, aunque sólo sea por esta secuencia, o por la de la
persecución, o por la conversación final con el Arquitecto (dicen las
malas lenguas que Sean Connery, la primera opción de los Wachowski para
interpretar a este señor, se limpió el culo con el guión. Literalmente).
2.- ¡Empate!:
Persecución en Moscú de El Mito de Bourne/Depredador de
principio a fin:
Incapaz de decidir,
he puesto a las dos juntas: la persecución en Moscú de El Mito de
Bourne y Depredador ENTERA.
La persecución
final de El Mito de Bourne es la prueba viviente de que ahora mismo
quien manda es Jason Bourne. JASON BOURNE. Toda la escena está acompañada
de una banda sonora que te cagas y anticipada por otra de las jugaditas
Bourne (hacerse el borracho, noquear dos policías, robar un taxi, utilizar
el vodka para cubrirse una herida y empezar el Destruction Derby). Esta
escena, en esencia, es como una pelea final entre Bourne y su
contrapartida, Kirill y culmina con un fostiazo tipo Lady Di en el pilar
de un túnel. Lo increíble del asunto es que tres segundos antes, el
vehículo de Bourne (un simple taxi, por Dios bendito...) está siendo
aplastado contra una pared por el todoterreno de Kirill (ya sabéis, de
esos que se compran las cuarentonas para llevar a los niños al cole). En
ese momento, Bourne comienza a disparar a través de su coche, reventando
la rueda del todoterreno. Kirill pierde el control, Bourne da un giro de
180 grados y comienza a empujar el coche del malo. ¿Destino? Estalact...
digo, pilar de cemento. Fostión. Cualquier otra persona que no fuera Jason
Bourne saldría de ahí y estaría comiendo la oreja de sus amigos durante un
mes entero tras hacer semejante virguería (suponiendo que tus amigos sean
de esos de los que fardan de las pasadas que hacen con su Audi de segunda
mano. En ese caso... lo siento). ¿Bourne? Bourne no. Se va a casa de una
chica A PEDIR DISCULPAS por haber matado a sus padres, cuando aún era un
asesino internacional, hasta que descubrió el amor y se fue con la chica
de sus sueños, Marie, que era hippie, pero luego se recuperó. Todo un
hombre.
En cuanto a
Depredador... bueno, es Depredador. Si tuviera que enumerar
todas las cosas de esta peli que me gustan, este reportaje tendría 598
páginas. Ninguna escena en particular. Todas en general.
1.- “Gracias por el
consejo” (Jungla de Cristal):
NOTA: Todos los que
me conocen, TODOS, sabían que este film iba a acabar en primer lugar. Por
favor, absteneos de sonrisillas y de comentarios de “ya conocemos a
Rafita”. Jungla de Cristal es la mejor película de acción de todos
los tiempos y una de las tres mejores de la Historia
del Cine. Ni Capote, ni Brokeback Mountain ni hostias.
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De regalo, mi
acojonante póster americano de Jungla de Cristal: La Venganza.
PD: Me refiero en
particular a la escena en la que McClane atraviesa a balazos a un pavo a
través de una mesa. Es tan mesmerizante que me olvido de respirar.
Rafael Martín. |