Opinión

CÓMO IR A UN CINE MODERNO

Hace tiempo que esta sección de las Julandradas no progresa, pero uno no siempre se encuentra inspirado o motivado para liarse a poner paridas sobre cualquier cosa que rodee al cine. Ni siquiera sé si ésta será del agrado del respetable, pero lo intentaré.

Un servidor, que como vosotros, va mucho al cine, se ha dado cuenta de que con la proliferación de las modernas multisalas el proceso de ir a ver una pelí­cula ha cambiado notablemente. Al igual que con las nuevas tecnologí­as el espectador debe actualizarse o puede quedar desorientado y perdido en el camino, algo que pasa muchas veces.

1- LA ENTRADA: Empecemos con el paso inicial, lo básico antes de ir al cine, comprar la entrada. En los cines modernos, con muchas salas, a pesar de lo informatizados que están, casi siempre tienen enormes colas en la taquilla en un dí­a como un viernes o un sábado. Eso se debe a dos cosas:

   1- Los de la taquilla no te venden la entrada, te hacen un cuestionario.

   2- La gente se pone a pensar que peli va a ver cuando llega a la ventanilla, nunca antes.

Eso es algo que hay que cambiar. Es esencial que vosotros, espectadores, elijáis la pelí­cula ANTES de llegar a la taquilla, incluso si no sois muchos en el grupo, ANTES de aparecer por el cine, NUNCA DESPUÉS. Y es que no hay nada peor que estar en la cola del cine, ver que te queda sólo una persona para llegar y comprar tu entrada y que en ese momento esa persona se gira hacia sus amigos, que están apartados imitando al Neng (siempre hay alguien imitando al Neng, está de moda) o hablando de cualquier chorrada y les pregunta “¿entonces cual vemos?”. Así­ no, señores, así­ no. Para colmo, una vez que se deciden por una pelí­cula llega el cuestionario del taquillero que parece que su función no es vender entradas sino alargar la cola hasta obstruir la circulación de peatones. Un ejemplo:

   – ¿Hola buenas noches?

   – Buenas noches. Querí­a 6 entradas para Batman Begins.

   – 6 entradas para Batman Begins.

   – Sí­, dos con carné de estudiante.

   – Aha, a ver los carnés.

   – Toma.

   – Aha, aha. Bien. ¿Entonces cuantas entradas?

   – 6 para Batman Begins.

   – La sala tiene 14 filas.

   – Pues hacia la mitad, centrado.

   – Centradas no quedan.

   – Bueno no importa, pero hacia la mitad de la sala.

   – Os puedo poner 3 en la fila 8 y 3 en la fila 7.

   – Ya, bueno, ¿pero no nos podrí­a poner juntos?.

   – A ver… sí­ en la fila 2 lateral.

   – Pufff, bueno pues vale.

   – ¿Tiene tarjeta de puntos?

   – ¿Eh?

   – Sí­, tarjeta de puntos. Cuando compra entradas va acumulando puntos que puede canjear por menús de palomitas o entradas.

   – No, no tengo.

   – Pues tome el panfletillo.

   – Bien, vale. ¿Cuánto es?

   – 32,40 €. ¿Lo pagan por separado o todo junto?

   – Junto, junto, luego ya si eso hacemos cuentas.

   – De acuerdo, tome, 6 entradas para Batman Begins a las 22:30 en la sala 5 fila dos lateral.

   – Gracias, por fin.

   – ¡Siguiente!

Como puede verse en este diálogo hay cantidad de partes innecesarias, es como el montaje de una peli, lo que sobra lo cortas. ¿Para qué coño te preguntan dónde te quieres poner si luego te ponen donde ellos quieren? ¿Te he pedido yo que me des el panfletito de los puntos? Abarata la entrada y déjate de regalos, chorizo, que está a 6€ la entrada ya.

En el diálogo además se ve que el cliente ya tiene decidido lo que quiere, lo cual es básico, porque si unimos el cuestionario a la falta de previsión del espectador la conversación puede alargarse varios minutos, lo justo para que entres con la peli empezada, y eso no se puede permitir.

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El de la camisa blanca se tapa la nariz porque al de las chanclas le cantan los pies.

Así­ que a la hora de comprar la entrada, por favor, ir con tiempo, con las ideas claras, debéis saber qué pelí­cula queréis ver, de hecho hay cosas como el periódico e Internet donde vienen las pelis y horarios de las mismas, dónde queréis sentaros y cuántos carnés con descuento hay en el grupo (con sus respectivos DNIs por si acaso), así­ agilizaremos mucho las cosas.

Otra opción, claro está, es comprarlas previamente por la red y así­ nos ahorramos problemas.

2 – ADQUIRIR PROVISIONES: Personalmente yo soy de los que en los cines prefiere que haya el menor ruido posible y eso afecta a la comida. Lo de las palomitas es una tradición y a estas alturas no vamos a ponernos tontos con eso, además de vez en cuando apetecen, pero ahora la variedad es tanta que la cantidad de ruidos y olores que puede haber en un cine, sin contar los corporales, puede descentrar a cualquiera.

En cualquier caso es lo que hay, los cines modernos no tienen un puesto de palomitas, tienen un minirestaurante de comida rápida. Solemos tener al menos 4 tipos de menús de palomitas + refresco: pequeño, mediano, grande y el del cubo de palomitas compartido con dos refrescos para parejas o amigos de confianza. A parte de eso tenemos los ya famosos nachos con queso, caramelos CHIMO, las bolsas de patatas, las chocolatinas, los chupachuses, las chucherí­as al peso, los refrescos embotellados o enlatados. De todo.

Aquí­ también suele ser inevitable la formación de aglomeraciones, a pesar de que el precio de los productos espanta a una gran mayorí­a de la gente (5,60€ por una cocacola aguada y un puñado de granos de maí­z reventados). Así­ que también conviene no pensarse mucho lo que uno va a pedir a no ser que lo haga fuera de la cola. Al menos esta cola no impide que los menos pudientes puedan seguir la marcha hasta su sala.

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Ellos se lo pueden permitir.

3 – LLEGAR A LA SALA: Ya hemos dado el primer paso, acabamos de superar el examen necesario para comprar una entrada de cine y además ya tenemos nuestras provisiones. Ahora nos toca el aparentemente sencillo proceso de ir a nuestra sala y sentarnos en nuestras butacas.

Muchos cines están equipados ya con más de 8 o 10 salas y a veces no resulta tan fácil encontrarlas. Todo suele estar señalizado pero hay gente que está programada para dudar en los momentos en los que todo está claro como el agua si el entorno así­ lo provoca. Un ejemplo que conozco es el cine Proyecciones en Madrid, un cine reformado hará cosa de un par de años que ha pasado a ser un moderno multisalas. Al estar condicionado por la arquitectura del edificio en el que se sitúa, en pleno centro de la ciudad, la salas están distribuidas en varias plantas y para llegar a ellas hay 3 amplios ascensores en cuyas teclas se indica LA SALA, ya que a nosotros no nos importa en que piso echan la peli, sino la sala de la misma. Si nuestra peli, Batman Begins, la echan en la sala 5, pulsamos el botón donde se indica dicha sala y santas pascuas. Pero claro, la gente no puede evitar el conflicto neuronal que supone una vida entera pulsando botones que indican plantas y el pragmático uso de las teclas en este cine. Estoy seguro de que si fuésemos como un ordenador nos quedarí­amos bloqueados y echarí­amos chispas por las orejas, como no somos así­, una de dos, o preguntamos o esperamos que otro lo haga por nosotros. Otros cines en cambio están distribuidos en modo de laberinto donde los pasillos se van ramificando y otros simplemente son tan grandes que te tienes que dar un paseo para llegar a la sala 23.

Una vez encontrada la sala, viene lo más difí­cil, sentarnos en nuestro sitio. Los cines suelen tener los asientos distribuidos de dos modos. Unos directamente numeran los asientos de izquierda a derecha a lo largo de cada fila, otros sin embargo dividen una mitad del cine en asientos impares y la otra en pares, ¿por qué esta división?, para que el acomodador de fuera de la sala te diga “puerta izquierda” o “puerta derecha” y en cambio tu entras y te quedas descolocado porque te han enseñado de toda la vida que los números llevan un orden que no es el de los asientos que has pedido, HAY SALTOS.

En cualquier caso estas dos distribuciones las tenemos muy muy vistas y no suelen ser un problema, el problema real es que siempre que llegamos a nuestros asientos hay OTRA GENTE sentada en ellos. Vamos a ver señores, las entradas NUMERADAS no son por capricho, es por una cuestión práctica para que cada uno llegue a la sala y se siente en su sitio y no donde le salga de las narices. Esto es algo que hay que tener muy en cuenta, al menos en los dí­as de más público donde las salas suelen estar bastante llenas. Luego, una vez que empiece la peli, si hay sitios libres te puedes cambiar sin molestar mucho y ya está.

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Le han quitado el sitio.

Que esa es otra, deberí­an prohibir la entrada de gente a una sala una vez empezada la pelí­cula. Se supone que para eso se hace tiempo con anuncios de teléfonos, trailers y demás pasatiempos que retrasan el inicio de las pelí­culas, ¿no?. Igual que en el teatro, te jodes. Pero no, de momento esto no está así­, y por eso cuando empieza una peli muchas veces vemos una procesión de gente hasta bien empezada la historia que o bien ha llegado tarde o se ha parado a comprar comida con toda la tranquilidad del mundo sabiendo que la peli estaba empezando.

Quizás muchos de estos problemas de asiento terminen el dí­a que lleguen a España las salas VIP (siempre que podamos pagar la entrada) que ya hay en algunos cines de otros paí­ses como México. Tienen hasta azafatos que te traen comida y refrescos antes de la peli.

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Asientos de sala VIP. ¡Uooooooooooooooh!

4 – DURANTE LA PELI: Hasta ahora hemos comentado como deberí­an hacerse las cosas para optimizar nuestra visita al templo del entretenimiento, pero es inevitable hacer unas recomendaciones sobre cómo comportarse durante la pelí­cula.

Que estemos hablando de cines modernos no significa que estos tengan una supertecnologí­a por la cual si uno habla los demás no le oyen. Hasta que eso ocurra, y creo que pasará mucho tiempo, la gente debe estar CALLADA en el cine. Se pueden tolerar comentarios en voz baja al oí­do, vale, arrumacos no muy sonoros, vale, pero no que la gente hable como si estuviese en una cafeterí­a o que decidan hacer su espectáculo humorí­stico mientras tu tratas de disfrutar la pelí­cula. Los comentarios se hacen, pero al final. Si te indignas mucho, sé discreto y pon a parir la peli al salir, o si te gusta mucho no te pongas a aplaudir cada vez que haya una explosión, no hace gracia, toca los cojones.

A lo mejor es más complicado de lo que yo creo mantener un mí­nimo de silencio durante una peli, pero ánimo, seguro que con un poco de esfuerzo lo conseguí­s, y si no, lo mejor es que optéis por el videoclub, así­ podréis hablar, gritar y hasta ver la peli desnudos rascándoos el pirindolo sin que nadie se moleste.

Por descontado queda ese insignificante detalle de APAGAR EL MÓVIL.

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La hija de puta está hablando por el teléfono.

Al margen de los ruidos, una cosa curiosa que sucede hoy dí­a en los cines es que cada X tiempo pasa un acomodador por la sala y se queda mirando a la gente. Intuyo que es para cumplir con la lucha contra la piraterí­a, eso de lo que nos ponen un letreraco antes de cada peli, y vigilar que nadie haya ido al cine con su cámara y haya puesto un trí­pode y esté copiando la peli descaradamente. ¿No serí­a más cómo para todos, poner unas cámaras de vigilancia con infrarrojos? Que no es tan complicado, que lo de los infrarrojos no es más que un filtro de mierda con una lucecilla roja que trae hasta mi cámara. Luego a la salida se hace un placaje al insensato, si lo hay, y ya está, nos evitamos ver a un acomodador con pajarita intentando parecer intimidante durante la peli, pensando que con su sola presencia los malhechores saldrán y confesarán su terrible crimen.

5 – SALIR DEL CINE: Esto a veces es tan sencillo como dar la vuelta y venir por donde has entrado. Pero otras veces uno no puede evitar ser atraí­do por esos letreros que ponen SALIDA y partir por ahí­. Nunca entiendo por qué hay a veces uno de esos acomodadores tapando la SALIDA si lo que uno quiere es SALIR del cine. Si ni siquiera tienen que cerrar luego con llave, son puertas de esas que sólo se abren desde dentro. ¿Dónde está el problema?

En fin, es algo absurdo, pero después de todo el proceso anterior ya suele pasar inadvertido.

Sólo espero que estas pequeñas recomendaciones os sirvan para alegrar vuestros dí­as de cine ya que cada dí­a es más complicado ejercer como buen espectador.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • HaveIock
  • Elvira23

    Si coincido contigo en muchas cosas jejeje! Yo soy de las que va a ver una peli y sabe la hora a la que empieza y al cine al que voy jajaja! No digo me voy al cine y allí­ decido…

    Lo de comer palomitas ya no. De pequeña si pero ahora me gusta ver las pelis en silencio. Esto también me pasa en casa con las series de tv o las pocas pelis decentes que pueda ver. Odio que hablen mis padres y mi hermano y siempre tengo que estar diciendo Os Queréis callar? jajaja! En el cine es horrible que se pongan a hablar con con el vecino o por el movil! Pero si lo dicen bien claro con un anuncio bastante molón, En el cine Silencio y con el móvil apagado! Pues no siempre hay un Plasta al que le suena le móvil puffff!!!

    Lo del Acomodadodor busca piratas no lo he visto nunca cosa que no significa que no exista será que no me he dado cuenta jejeje!

  • jamp

    Ha mi me gustaba las salas de cine de antes, tení­an doble sección la pantalla eran enormes, podí­as repetir para ver la pelí­cula para recordarte las mejores escenas, incluso podrí­as ver si habí­a epí­logos en algunas pelí­cula diciendo ¡Ostras aun sigue, ese no era el final! y te quedabas asta que encendiesen las luces. Y además era barato, ahora es un lujo y mas si tienes familia que llevar, que haces al final te instalas un cine en casa, blu ray, amplificadores, una pantalla de 46” y tener una buena videoteca si no la tienes la coges una pelí­cula de alquiler que con el mismo precio puedes coger 3 pelí­culas. Pero hay una cosa se diferencia entre un cine en casa he ir al cine y es que en casa pones por poner y en el cine parece mas ceremonioso y notas el calor de la gente de tu alrededor como reaccionan al ver la pelí­cula.

    Y además sobre la cuestión de la piraterí­a no se por que siempre he sospechado que son la misma distribuidora mas bien algunos de sus trabajadores las que digo son aquellas copias piratas que han salido perfectas como si fuesen originales. Solo es mi opinión puede ser que me equivoque. Y además los que comprar pelí­culas piratas no ven pelí­culas ni les gustan las pelí­culas solamente lo hacen para decir ¡Ya la he visto! Sin más para decir soy el primero y te tratan como un tonto por que vas al cine o as comprado el DVD.

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