Críticas

LA CAMARERA

SPOILERS-FREE

Engañosa en más de un aspecto, La Camarera es un motivo más que de sobra para lamentar profundamente la pérdida para el cine de su directora, Adrienne Shelly*. A pesar de que, en esencia, es un film de pibas que pide la castración pública para un determinado tipo de hombre, y convierte al resto de personajes masculinos en estereotipo de un estereotipo de un estereotipo, la calidad de las interpretaciones, la dureza de algunas escenas y la honestidad en las secuencias más relevantes convierten a este film no sólo en una agradable sorpresa: está muy por encima de las limitaciones de su género gracias al talento de Shelly, vuelve a poner a Keri Russell en el mapa, lidiando extraordinariamente con un personaje mucho menos agradable de lo que parece y demuestra que es posible conciliar (con algunos peros), ideas propias de Ken Loach dentro de una historia con moraleja y ciertos toques de fantasí­a. Muy emotiva y muy recomendable.

OJO SPOILERS

¿Cómo de jodida puede llegar a estar una chica? Nadie mejor que a Jenna para preguntárselo. Nada más empezar el film, descubrimos que está embarazada y no desea tener el niño, lo que viendo el contexto, es comprensible: está casada con el Anticristo (Jeremy Sisto, en el papel menos agradecido de la Historia del Cine desde el cabo Upham). Ser camarera en el sur profundo no ayuda, y menos si la chica en cuestión tiene un talento especial –hacer pasteles–, desdeñado, mitigado y condenado por ese hijoputa con pene que tiene por esposo. No tanto un personaje como un mecanismo de la trama, el nuevo ginecólogo, el doctor Pomatter, es una solución temporal a su pútrida existencia, de la que escapa a base de enamorarse, simplemente, de un hombre decente pero lamentablemente, casado. Añádase al mix el dueño del local, un anciano que realmente sabe de qué va la vida, y sus dos compañeras de trabajo, cada una el ejemplo perfecto de choni guarrindonga y ratón de biblioteca, respectivamente.

00218r.jpg

Ahora tendrí­a que poner “cuando un buen dí­a…” Y no. En realidad, no hay absolutamente ningún acontecimiento trascendente (y, generalmente, dramáticamente inexplicable) que sirva de patada en la cabeza a la pobre Jenna para escapar de su situación. Ojo, no de entrada. Todo se lo tiene que currar ella sóla y, conforme avanza el film, cada vez tiene menos recursos para ello. Es fácil simpatizar con Jenna por los problemas que está atravesando, pero tampoco es un personaje muy querido porque no demuestra excesivos rasgos de bondad, entendido ésto por “reirse de la compañera tontita a la que le acaba de salir una cita”. Es el primer aviso de que este film no es tan inocente como parece, por mucho que se introducza el tema de los pasteles para representar visualmente el estado aní­mico de nuestra protagonista.

Pero Adrienne Shelly, que es completamente implacable en ciertos aspectos de la trama, es excelente a la hora de desarrollar una acción que en ningún momento parece ir a ninguna parte. Peli de personajes más que de situaciones, Shelly es excelente a la hora de crear al piojoso Earl, marido de Jenna, de la que abusa, a la que humilla y tortura psicológicamente, pero de la que se siente orgulloso por lo buen ama de casa que es y por lo bien que su útero está incubando al niño (que será varón, porque si sale niña, que Dios le ayude al crí­o). Es más el tí­pico puto gañán de toda la vida que se mueve por ignorancia más que por mala baba, lo que le convierte en doblemente peligroso y triplemente detestable, dado que las buenas maneras no se enseñan en una escuela. Jeremy Sisto logra vendernos a este cabrón como si le fuera la vida en ello, y su actuación es espléndida, por mucho que Shelley se limite a entenderlo como lo peor que ven las mujeres en nosotros, en vez de considerarle un personaje masculino con entidad propia.

01793r.jpg

Tampoco la tiene Nathan Fillion como el doctor Pomatter, pero da igual. No sé exactamente quién es el agente de este actor, pero verle en La Señal 2 en vez de capitanear proyectos de cientos de millones de dólares es para ponerse a llorar. Carente del carisma y del acento arrollador de Clive Owen, porjemplo, Fillion ha tenido que recurrir a una interpretación más bien silenciosa y contenida, lo que le permite proclamar lí­neas de diálogo con un gesto serio y, de vez en cuando, completamente desorientado de forma excelente y cercana. Fillion es un crack a pesar de que su doctor Pomatter no es ni más ni menos que lo del primer párrafo, y el hecho de que esté casado es el segundo aviso de que, de nuevo, este film es ligeramente fantasioso hasta cierto punto y no más.

Es finalmente Keri Rusell la que debe ser mencionada. En el momento en el que su personaje se pone a cantar, no queda duda de que Shelley está tan encantada con su creación que no importa añadir un par de escenas completamente sobrantes. Poco importa porque Rusell no es tan buena siendo buena como siendo realmente la tí­pica camarera sureña con mala idea y a punto de explotar, por lo que cuando sucede la transformación definitiva de su personaje, no es tanto una secuencia forzada como una completa revelación anunciada por el film desde el minuto uno. Es una gran secuencia que pone el remate a una serie de acontecimientos muy bien desarrollados que culminan en los penúltimos instantes del film. Rusell tiene un perfecto acento del sur y aporta la dosis justa de encanto pero con el rebote suficiente como para no ser la nueva Amelié, que con una ya basta.

w_00816.jpg

El principal problema de La Camarera es que Shelly alarga las escenas más de lo necesario y pierden gran parte de su fuerza. No es la pelí­cula bienintencionada que se nos quiere vender, pero algunos comportamientos son decididamente chocantes, agujeros en la trama algo importantes (el servicio social brilla por su ausencia), pero con una puesta en escena poco relevante, que deja libertad a los actores, y un par de escenitas que dan relevancia, la justa, a personajes aparentemente secundarios, como Lew Temple, que hace de Cal, el cocinero del restaurante, tenemos una pelí­cula muy por encima del nivel habitual de este género girl-power, que no nos engañemos es una historia diseñada para el disfrute supremo de la mujer espectadora, donde se nos cuenta de una forma mil veces más original y poderosa de lo habitual que los hombres malos se llevan su merecido, donde la ignorancia en asuntos de amor es una completa bendición, y donde los tí­os buenos y decentes no son más que una simple ví­a de escape para huir de la realidad que se ha conformado en torno a varias desilusiones, muchos problemas, más de un desdén y, sobre todo, azúcar a toneladas. 

*Adrienne Shelly falleció en su apartamento el pasado 1 de noviembre de 2006, a manos del obrero de la construcción Diego Pillco, de 19 años de edad, después de que la directora se quejara del ruido de la obra cercana. Pillco, que intentó disimular su muerta haciéndola pasar como un suicidio, reconoció su crimen y se excusó a la Policí­a argumentando que “habí­a tenido un mal dí­a”. A falta de pontificar más extensamente sobre este tema, me limitaré a bajar la cabeza y a lamentar en silencio la forma en la que ciertos desgraciados entienden a la otra mitad de la población humana.


Adrienne Shelly | Adrienne Shelly | Keri Russell, Nathan Flillion, Jeremy Sisto, Chery Hines, Andy Griffith, Adrienne Shelly, Lew Temple, Eddie Jemison | Matthew Irving | Anette Daving | Andrew Hollander | Samantha Seigelman, Jason Baldwin | Michael Roiff | Robert Bauer, Todd King, Danielle Renfrew, Jeff Rose | 7 |
  • Manu D

    He leido sobre la muerte de Shelly y me recuerda a las de la serie A dos metros bajo tierra, absurda, inesperada, injusta … Mierda, no somos nada.

  • Emel

    A mi me encantarí­a verla en la gran pantalla, pero no la han puesto en ningun multicine de mi ciudad (de 30 salas que son) y creo que en sólo un cine de toda la región!!!!! *_*

  • regm2007

    No me gusta Keri Russell, así­ que esta peli la veré en dvd.

  • belmon27

    Siempre es una delicia ver a Keri Russell.

    Aunque a mí­ la pelí­cula sí­ que habí­a momentos en los que no entendí­a adónde querí­a llegar, si la meta era escpar gracias al concurso de pasteles o con el doctor.

  • Lola

    Me apunto ésta sólo por ver a Jeremy Sisto

Críticas

doctor sueno

Vine buscando cobre y encontré oro.

dolemite

Rudy Ray Moore, la segunda oportunidad de Eddie Murphy.

joker

El payaso triste más triste del mundo.

adport

Arregla tu corazón o muere.

it2

El retorno por compromiso.

Twitter

Podcast