Críticas

NO ES PAíS PARA VIEJOS

Prefiero no escatimar palabras: durante buena parte de su metraje, No es Paí­s para Viejos nos devuelve a los Hermanos Coen. No los de Ladykillers, no los de O Brother, ni siquiera los de El Gran Lebowski. Un vistazo reciente nos permitirá ver como el film más cercano en tono es El Hombre que Nunca Estuvo Allí­, por sobriedad y por su descorazonadora perspectiva sobre la especie humana.

La cosa va de lo siguiente: adaptada de la novela homónima de Cormac McCarthy, No es Paí­s para Viejos es la historia del veterano de Vietnam Llewellyn Moss, que un dí­a de caza se encuentra con un intercambio de drogas que ha salido rana: muertos por todas partes, toneladas de droga y dos millones de dólares en efectivo. Moss es a todos los efectos un hombre práctico que rebosa del sentido común que le proporciona una vida dura y una larga experiencia en combate, por lo que cuando decide apropiarse del dinero, mandar a su mujer con la suegra y trazar un plan de huí­da que le lleve hasta México, uno asume la decisión como bastante lógica, considerando que este tipo vive en un trailer y su futuro es más bien inexistente.

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Moss es el eje narrativo de una historia en la que los temas centrales están representados por dos personas en lados opuestos del espectro: el sheriff Ed Tom Bell (Tommy Lee Jones) y el asesino Anton Chigurh (Javier Bardem). Bell es un hombre de ley, procedente de una familia de hombres de ley, que concibe hasta este momento el mundo como un lugar en equilibrio precario, pero equilibrio al fin y al cabo gracias al control que ejerce el dictamen de la justicia y el orden moral. Chigurh no podrí­a estar más lejos de ese mundo. Definido en numerosas ocasiones como “un hombre de principios y escaso sentido del humor”, este tí­o juega según sus propias reglas: armado con un pistón hidráulico empleado para sacrificar ganado, dependiendo del humor en el que esté contemplará a los hombres como meros accesorios para conseguir sus propósitos, o iniciará una rutina destinada a hacer comprender a su futura ví­ctima que, en el fondo, su muerte está determinada por el destino, el azar, o, simplemente, la influencia de un poder superior (el propio Chigurh, sin ir más lejos).

Un tipo como Chigurh no cabe en los esquemas de Bell, que es el personaje que añade al film el tono épico, grandilocuente y pretencioso que de vez en cuando se les escapa de las manos a los Coen en el momento en el que se hace claro que lo que tenemos aquí­ son dos pelí­culas: la odisea de Moss para escapar con el dinero (que nos devuelve a unos de los mejores realizadores de la actualidad en plena forma) y otra en la que se hace una reflexión acerca de la forma en la que el mundo tiene sus extrañas maneras de joderte vivo. Afortunadamente, predomina la primera pelí­cula. Y menos mal, porque me cago en la leche, lo bien que ruedan estos tí­os.

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No es Paí­s para Viejos tiene un ritmo lento, pero fluido. La planificación de los Coen no puede ser más sencilla: ningún plano del film está concebido para ser un puro efecto. Cada ángulo de cámara tiene un sentido determinado. No es la primera vez que los Coen hacen gala de esta economí­a visual, pero sí­ que es la primera en la que parece que este par de mamonazos se recrean en ella, mostrandonos acciones completas con minuciosidad y detalle (detalle, detalle, detalle)., combinadas con espléndidos paisajes fotografiados por el gran Roger Deakins. Todo lo que rodea a Moss y su plan es fascinante, las contadas escenas de acción del film aparecen en el momento justo y están rodadas con originalidad, tensión y suspense y la rivalidad entre Moss y Chigurh es palpable desde el primer momento en el que el asesino reconoce a un individuo igual de capaz y hábil que él, y con el que comparte lejanamente el mismo sentido de la voluntad para terminar el trabajo. Pocas veces los Coen han logrado contar una historia de una manera tan absolutamente absorbente y magnética en su sencillez, con una permanente sensación de amenaza y peligro.

En medio de esta historia concisa, enfocada, Tommy Lee Jones ronda por ahí­. De acuerdo que el objetivo de la novela o del film no es presentarle como un personaje que influya en exceso en la trama. Es más bien un testigo cuyas convicciones se le van cayendo encima mientras contempla lo que considera un espectáculo de violencia sin sentido. Vale que es un trato de drogas que sale mal, y que hay gente muy mala rondando por el mundo, pero lo que no comprende es por qué diablos todo el mundo está tan al borde de la muerte. En la novela se puede entender el caso: Bell actúa más como un segundo narrador y se encarga de traducirnos las a veces incomprensibles parrafadas de McCarthy, pero aquí­ se limita a ser testigo de una historia extraordinariamente bien contada que casi podrí­a funcionar perfectamente sin su presencia.

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Pero más bien, no, porque dejando a un lado esta impresión personal, Tommy Lee Jones es un actor de la hostia con la gravedad y la experiencia necesarias para hacernos llegar que el problema de Bell no es con Moss, o con Chigurh, sino con Dios (no el Dios de Hollywood sino el Dios de McCarthy, el que pone el mundo en marcha y después se sienta a ver qué sucede). En realidad, es fácil dejar que el sentimiento patrio y el sentido común nos cieguen un poquito a la hora de ver a Javier Bardem como el motherfucking badass completamente pirado dominador de la historia. La verdad es que todo lo que se ha dicho es completamente cierto. El tí­o es un generador eléctrico, que impulsa la pelí­cula y llama la antención del espectador cada vez que aparece en pantalla. En ocasiones deja caer la vista, o hace una mueca o contempla a su interlocutor como si se acabara de cagar en la alfombra: es parte de la naturaleza alienada que tiene el pirao al que da vida, y la capacidad del actor español para inspirar amenaza y a la vez encajar en el único personaje de la historia que nos remite al mundo alucinado de los Coen es mérito más que de sobras para elogiar su interpretación. Pero mientras dura, No es Paí­s para Viejos es el show de Josh Brolin, cuyo retrato de tipo duro alcanza la categorí­a de antológico. Mente frí­a, multitud de recursos y réplicas a la altura. Es de una facilidad tremenda simpatizar con este tí­o, es la quintaesencia del cuadro estadounidense que pinta McCarthy y cercano al héroe suave y lacónico que tan bien se les da a los hermanos Coen.

Cerrando el chiringuito, no se me ocurre nada más sobre la pelí­cula que no esté dicho ya (gracias a Dios, pensaréis, tras siete jodidos párrafos), pero antes de verla, una precaución final y un consejo: No es Paí­s para Viejos es un film que se aleja de muchas convenciones, una pelí­cula que puede despertar ciertas dudas acerca de la inclusión de determinadas escenas o sobre la resolución de ciertos arcos argumentales. El consejo es que os dejéis llevar. A veces demasiado pensada para el cinéfilo en vez de para la audiencia, sus deseos de querer escapar del género (el que queráis: western, policí­aco, comedia negra, ambos…) durante el 90 por ciento de su metraje, No es Paí­s para Viejos es una lección cinematográfica de nos devuelve a los Coen en su mejor momento en décadas. Sólo eso vale su precio en oro.


Joel & Ethan Coen | Joel & Ethan Coen, basado en la novela homónima de Cormac McCarthy | Josh Brolin, Javier Bardem, Tommy Lee Jones, Woody Harrelson, Kelly McDonald, Garrett Dillahunt | Roger Deakins | Joel & Ethan Coen (Roderick Jaynes) | Carter Burwell | John P. Goldsmith | Joel Coen, Ethan Coen, Scott Rudin | Robert Grab, Mark Roybal | Paramount Vintage, Miramax Films | Paramount Pictures | 8 |
  • http://www.yayogonzalez.com yayo

    Hace mucho tiempo que no se pone de moda un actor con tanto carácter como Javier, lo sigo hace años y tiene una autoridad escénica de las que ya no quedan, me pone muy feliz que se lo reconozca a el y no a la banda de mariquitas que holliwood promociona como grandes actores (edward norton, johny deep, leonardo dicaprio, esa gente que actua igual en todas y cada uno de sus papeles). Con respecto a la pelí­cula, creo que esta muy bien, que no tenga banda sonora es un gran acierto y el personaje de bardem deja con ganas cada vez que desaparece de la pantalla. hay un par de escenas que por respeto a quien no la vio no voy a mencionar que podrí­an haberse quedado en la edición, el ancla moral de la pelí­cula ( tommy lee jones) tiene algunas apariciones que a mi juicio sobran, por lo demas esta muy bien. Pero no se confundan, los cohen le deben mucho a bardem y a Brolin.

  • declive

    pos esacto, hay que ver una obra en su totalidad para saber si es buena o mala es como si yo me pongo a juzgar una pelicula por el trailer…y claro que puedes comentar lo que quieras pero no revatir comentarios a alguien que si la a visto porque tu no lo puedes saber digo yo…

  • Vito

    pero a ver no la he visto aun pero en el youtube hay videos y he visto algunas escenas y por lo poco que he visot es que llega al nivel de sus peliculas clasicas como fargo o sangre facil, a ver si hace falta ver una cosa para decir si es mala o buena, y ademas aqui comenta la gente incluso sin a ver visto la pelicula asi que cad uno es libre de decir lo que le de la gana a lo mejor la veo y me parece un coñazo en fin

  • declive

    pero chico si dics que no la has visto..
    primero mirala y luego dices que han vuelto asus mejores tiempos y lo que tu quieras no?

  • Vito

    pero declive si la comparamos a ladykillers han llegado ha eso buenos tiempos, claro esta fargo es un peliculon y eso no te lo discuto

  • declive

    se nota que los directores han querido recuperar sobre todo el tono de esa pelicula y no lo han conseguido de forma tan natural como en aquella

  • declive

    me parece mejor fargo

  • Vito

    y hace tambien de persigidor como en el fugitivo o aqui el que va persigiendo toda la pelicula es javier a josh a ver si cojo la veo pronto

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