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15 AÑOS DESPUÉS

Este post va sobre el documental As We Forgive (web aquí­)realizado por Laura Waters Hinson en el que narra la actual situación en Ruanda, un paí­s africano donde más de 40.000 condenados por su implicación en el genocidio desencadenado contra la población tutsi, sucedido hace 15 años, han sido puestos en libertad y ahora se encuentran en proceso de integración en la sociedad civil. Pero de alguna forma creo que este es un post que no se soluciona con un párrafo y pa’lante. Creo que el genocidio ruandés entra en el Top 3 del la lista recopilatoria conocida como “La Raza Humana, Madre Mí­a”. El contexto que os proporciono a continuación ha sido fabricado con diversas fuentes, predominantemente wiki, y con ciertas matizaciones personales. Creo que no están muy alejadas de la realidad pero como siempre, pido a la gente que señale mis equivocaciones en mis comentarios.

Este es el trailer:

Pero con un párrafo no valí­a.

ANTES DE COMENZAR…

Los hechos son los siguientes. El 6 de julio de 1994 el avión en el que viajan, entre otros, el presidente ruandés Juvenal Habyarimana y su homólogo burundés, Cyprien Ntayamira, cae del cielo abatido por un misil. Es el fin de los acuerdos de paz de Arusha (si alguna vez llegaron a entrar en vigor), los mismos que teóricamente habí­an terminado con una cruenta guerra civil dominada por el enfrentamiento racial entre las dos principales etnias del paí­s, los hutus y los tutsis, quienes son también población predominante en la vecina Burundi.

¿Quién fue el autor?. Quizás Paul Kagame, el actual presidente de Ruanda, en aquél momento lí­der de un grupo rebelde tutsi. A su vez, éste acusa a los hutus de volar el avión de su propio presidente hutu, para justificar la matanza que vino después. Porque fí­sicamente hablando son diferentes y deben morir. Ya vale que lo de “diferentes” lo diga yo, un blanquito de Carabanchel, pero el vicepresidente de la Asamblea Nacional, Laurent Nkongoli, suele decir: “no hay forma de distinguirnos; no tenemos forma de distinguirnos“. No. Se trata más bien de la tí­pica diferenciación étnica establecida por cuestiones sociales y económicas. Establecida por Bélgica, quien decidió que los tutsis tení­an más pinta de aristócratas. En la foto de abajo podéis ver las extraordinarias diferencias entre ambas razas:

hutusi

A lo largo de décadas, la rueda gira y gira: el poder va cambiando de manos a través de sangrientas revoluciones. Y la historia sigue. ¿O no?. El magnicidio de Habyarimana sucede en un momento concreto en el que el  último giro de la rueda ha dejado a los hutus gobiernando la práctica totalidad de Ruanda salvo una pequeña franja fronteriza del paí­s controlada por la principal y poderosí­sima milicia tutsi: el Frente Patriótico Ruandés.

Esta vez, sin embargo, hay que tener un factor añadido: algún majete hutu se ha encargado de compilar diez mandamientos (no es coña) que en cierto modo condensan toda la ideologí­a antittutsi recopilada durante los últimos 40 años y que, en última instancia, entienden que el enfrentamiento convencional no termina de garantizar el poder a ninguno de los dos bandos. Si los hutus quieren permanecer gobernando el paí­s, es necesario emprender una campaña masiva de limpieza étnica contra la población tutsi y, por qué no, contra los hutus moderados que increí­blemente se muestran en contra de tan excelente idea.

rwanda2

Y así­ empieza. “Por un lado“, explica el periodista de la BBC Mark Doyle, “tenemos un enfrentamiento a tiros entre las milicias del Gobierno hutu contra el Frente Patriótico Ruandés. Al mismo tiempo, el Gobierno hutu y grupos civiles afines, están emprendiendo una campaña de asesinatos en masa“.

Entiéndase esto cómo:

Wikipedia.- En el curso de unos 100 dí­as, desde el 6 de abril hasta mediados de julio, al menos medio millón de personas fueron asesinadas. No obstante, la mayorí­a de las estimaciones más recientes indican una cifra de muertos que oscila entre los 800.000 y el millón, lo que supone el 20 por ciento de la población total del paí­s.

La respuesta internacional fue… bien, la respuesta internacional fue la habitual en estos casos. Siempre he pensado en África como ese G.I. Joe al que nos apetece lanzar diariamente desde el balcón atado a una servilleta o ponerle delante de la llama del mechero. Es la alegrí­a de nuestro corazón hasta que un buen dí­a le das un hostión un pelí­n más fuerte, se descompone y vas y dices, “joer qué mal hecho está el muñeco”.

Aplicado, quiere decir que la ONU salió disparada del paí­s en cuanto se olió el ajo (en estos casos suelen apelar al principio de soberaní­a nacional: “es asunto suyo y no somos quienes para inmiscuirnos”; tampoco ayuda que 10 cascos azules fueran asesinados por las milicias). Francia, mecenas en el conflicto civil que sirvió de prolegómeno a la masacre, es miembro permanente con derecho a veto del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Su participación en el conflicto se limitó a establecer una “zona de seguridad para los refugiados” donde prácticamente estaba ocurriendo lo mismo que en el resto del paí­s (sucesivas comisiones galas que han investigado la participación del paí­s elogiaron la intervención francesa pero sugirieron que, hombre, no hubiera estado mal que hubieran hecho ALGO, ya que se habí­an tomado la molestia de viajar hasta allí­).

Estados Unidos tardó una semana en buscar Ruanda en el mapa. Después, rechazó emplear la palabra “genocidio” hasta el 21 de mayo, cuando estaba el pescado vendido. Como suele hacer en estos casos, la CIA se dio un paseillo para preguntar a los genocidas “qué tal va la cosa” y “bueno, si dentro de un mes sigues por aquí­ entonces hablamos y todo eso”.

El conflicto armado termina con la victoria del Frente Patriótico Ruandés. Termina con dos millones de hutus desplazados por miedo a represalias. Termina con miles de hutus encarcelados. As We Forgive comienza con la decisión del Gobierno –completamente acuciado por el papeleo y la superpoblación carcelaria– de poner en libertad a 50.000 prisioneros por su participación en el genocido.

El problema no es que la decisión sea completamente increí­ble, echando un vistazo a los párrafos anteriores. El problema es que está funcionando.

AS WE FORGIVE

Narrado por Mia Farrow, As We Forgive sigue a dos mujeres, Rosaria y Chantal, cuyas familias fueron asesinadas durante las matanzas. Está inspirado en el libro de Catherine Claire Larson. La directora del film, Laura Waters, comenzó a pensar en la idea una vez reunida con el obispo anglicano John Rucyahana, defensor del proceso de reconciliación, quien le mostró a ex prisioneros que estaban construyendo casas no sólo para los supervientes del genocidio, sino también para aquellas familias cuyos miembros habí­an muerto durante las masacres del 94.

“Nuestro objetivo”, apunta Waters, “era demostrar que en Ruanda se estaba desarrollando un verdadero proceso de reconciliación. Así­ nació As We Forgive”. “Creo que es una de las cuestiones más difí­ciles a las que alguien se puede enfrentar: escoger tu derecho a contestar a tu agresor con la misma moneda”, declaró al diario ‘The Washington Post’.

Waters rodó 55 horas de metraje, reducidas finalmente a 53 minutos. Los compositores de la música del film cobraron 8.000 dólares, la mitad de lo que están acostumbrados a recibir, habida cuenta de que son ganadores de un Emmy. Mia Farrow prestó su voz para la narración. El presidente de Ruanda accedió a ser entrevistado en el último dí­a de rodaje. El coste total del film fue de 25.000 dólares.

“Esta pelí­cula habrí­a costado al menos doscientos mil dólares. No creo que vuelva a tener tanta suerte jamás”, declaró Waters.

Aquí­ tenéis una entrevista con Waters en el foro Windrider, de Sundance 2009. ((Hay que decir que Waters es una cristiana convencida y madre mí­a lo que me ha costado encontrar una entrevista en la que se dedicara a hablar del film y no de la obra de Dios, que cita cada dos por tres cada vez que tiene oportunidad. Los hechos, señora, sólo los hechos)).

El film ha recibido el Premio de la Academia de Estudiantes (obtenido previamente por gente como Trey Parker o Spike Lee, entre otros) y se puede pedir aquí­ a un precio de 14.99 dólares.

  • Angelo y Diabolo

    si, humor negro, pero mientras nadie que llegar a las raices del problema…q no estan alli, estan aqui

  • Angelo y Diabolo

    africa es un chiste neo-colonianista

  • Vito

    una frase de hotel rwuanda… “ellos viran las noticias y pararan de comer unos segundos y continuaron con sus vidas”

  • TheExpendables

    ¡Ilustrativo y revelador artí­culo!…

  • https://lashorasperdidas.com -Lumiere-

    Genial reportaje Rafa mis felicitaciones, realmente muy interesante, una pena que estos documentales estén tal olvidados y la gente de a pié no les preste el interés y la atención que realmente merecen, una verdadera lástima.

Críticas

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