Críticas

BRíœNO

Para no andarnos con rodeos: yo me reí­, pero siempre veí­a que le faltaba algo. Retrocedamos, no obstante, hasta 2006, a ver si resolvemos el asunto, porque la cosa tiene su historia…

Esto es lo que pasó (aunque la realidad puede diferir bastante de mi versión, aviso): hace tres años, Universal Pictures se encontró con un chorro de millones gracias una pelí­cula por la que no daba ni dos mierdas, Borat, protagonizada por el cómico británico Sacha Baron Cohen, que costó dos duros y recaudó como chorrocientos millones de dólares en todo el mundo. Unas semanitas después, Universal pagó a Cohen 40 millones de dólares por adelantado para rodar un film de espí­ritu similar (cámara oculta + personaje ficticio que pone a la gente muy, muy nerviosa) y así­ nació Brüno, que es la misma pelí­cula que Borat, pero desde el otro lado del espejo. Borat era un inocente, amable y salvajemente sexista y antisemita periodista kazajo.  Brüno un periodista austriaco especializado en el mundo de la moda con sólo dos caracterí­sticas discernible: superficial y estrambóticamente homosexual.

El primero incita a la gente a invadir Tel Aviv a base de sonrisas, amabilidad, y golpecitos en el codo. El segundo, un personaje mucho mas desagradable pero mucho más complejo y con predilección por los extremos, despierta el lado más homófobo, superficial e hijoputa de la población masculina que no puede ni soportar que un “antinaturaaaaahgg!!!” les eche el aliento encima, mientras  gays y lesbianas con muy poco sentido del humor critican la ridí­cula imagen autoparódica que Cohen adopta del colectivo. Es decir, cabrea a dos sectores enfrentados con un sólo personaje, por lo que en el fondo se deduce que el mejor término es el de la tranquilidad, paz, igualdad y buenos alimentos. Esto me parece de genio. El caso es que deducirlo cuesta un trecho, es puramente subjetivo y ese es el gran problema de la peli: en un montón de ocasiones no tiene un discurso y está peligrosamente cerca de ser la versión del programa ese de Just For Laughs, pero en plan bestia.

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Comparado con lo que viene después, esto es Disney

Brüno me parece una buena idea lastrada por mogollón de problemas, o eso me parece a mí­: primero por la pelí­cula en sí­ misma, que para ser un film de improvisación queda forzado en torno a partir de la media hora, luego por su protagonista, bastante más agresivo que el ingenuo kazajo, por lo que todo el mundo se pone a la defensiva inmediatamente con lo cual no hay jugueteo, al margen de que Bruno no es un todoterreno: para las secuencias del film en el mundo de la moda, vale perfectamente. En otras queda fuera de sitio. Y finalmente por cuestiones relativamente  ajenas a la producción: simplemente, Cohen se ha hecho demasiado famoso y muchí­simas escenas son interrumpidas abruptamente en cuanto le descubren el pastel. Desgraciadamente, la peli es una colección de gags más que otra cosa y 80 minutos SIGUE SIENDO UNA DURACIÓN DEMASIADO LARGA. Hay una especie de trama dramática que involucra al ayudante de Bruno, secretamente enamorado de él, pero que vale más que nada para que el celuloide no lo proyecten en cachitos. Y finalmente, el hecho de que el nivel técnico del film sea correcto no ayuda a dar credibilidad a las escenas: muchas de ellas parecen rodadas en estudio y da la sensación de que Cohen ha metido actores en el juego. No tengo muchas más pruebas de esto, simplemente es una sensación que compartimos bastantes al salir de la sala.

Ajeno a esta cuestión está el humor de Cohen, que rodea el mundo de Brüno con una capa de parodia de ví­deo cerdo de Internet, rollo 2 Girls 1 Cup. La cuestión básicamente es que no te quedes tranquilo. A los cinco minutos del film un asiático en bolas sale disparado de una silla en plan tirachinas hacia el cimbrel del protagonista y es sólo el comienzo. La verdad es que la capacidad del protagonista para incomodar no conoce lí­mites: te pone nervioso lo que dice, lo que es y lo que hace, en plan full attack (aquí­ vale todo lo que rodea a la adopción de cierto joven). Por poner un ejemplo. Prueba tu tolerancia o no, pero en cierto modo, es coherente con lo que plantea el personaje. El humor de Cohen no es revolucionario, pero nadie habí­a subido tanto el listón de las cerdadas Y con propósito claro.

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Comparado con lo que viene después, esto también es Disney

Sin embargo, el humor deriva. No todo se dirige a denunciar la supuesta superficialidad de la gente… o a denunciar algo, en general… o a despertar atención sobre un determinado tema. En bastantes más ocasiones de las que deberí­a, se limita a provocar a cualquiera que se cruce en su camino, aunque para ello tenga incluso que romper su personaje –véase el espléndido momento en el que negocia la paz en Oriente Próximo, que parece que no tiene absolutamente nada que ver con el resto del film–.

Yo no sé muy bien hasta qué punto esta pelí­cula va a polarizar a la audiencia porque, sinceramente, lo que provoca Cohen es bastante indefinible. Está en la lí­nea del “Yo no soy [insértese atributo intolerante], pero….”. Sí­ que creo que le falta enfocar un poco de qué va para causar el impacto de su predecesora –y mira que Borat se dirigí­a casi exclusivamente a la audiencia estadounidense, aquí­ el objetivo es un poco más universal–. Pero los amantes del humor bestia van a encontrarse con un par de puntos bastante majos, y algunas piezas simplemente magistrales (el gag final, en un ring de lucha libre, es un verdadero descojone de principio a fin). El caso es que Cohen camina por una lí­nea muy fina: su humor es un humor de puertas para fuera, hacia el mundo. Si no logra explicarnos lo suficientemente bien la forma en la que entiende la realidad, es difí­cil saber por qué se rí­e de ella. Algunos de los mejores momentos del film logran aunar ambas cosas, en otros, Brüno es Yonkis.com. La proporción de los segundos me parece mayor que la de los primeros. Pero que me aspen si este tipo de pelí­culas se repiten dos veces al año en una sala de cine.


Larry Charles | Sacha Baron Cohen, Anthony Hines, Dan Mazer, Jeff Schaffer | Sacha Baron Cohen, Gustaf Hammarsten, Clifford Bañagale, Chibundu Orukwowu, Chigozie Orukwowu | Anthony Hardwick, Wolfgang Held | Scott M. Davids, James Thomas | Erran Baron Cohen | Dan Butts, Denise Hudson, David Maturana | Jay Roach, Todd Schulman, Dan Mazer, Monica Levinson, Sacha Baron Cohen | Anthony Hines | Universal Pictures | 5 |
  • http://www.nochedecine.com JoeHickey

    es muy mala…

  • https://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    De cinquillo. El problema es que ya no sorprende y como el tipo es conocido hay más parte actuada creo yo. Hay alguna escena graciosa como la rutina con su novio Paul Gasoil, el beso con Milli y el momento en el que intenta lograr la paz en oriente medio. Pero el resto se queda bastante escaso, el personaje da mucho menos de sí­ que Borat, porque aquí­ no deja de ser un chiste de mariquitas constante.

    Me la vi ayer en el cine y no merece la pena ir a verla en pantalla grande, porque ni siquiera el ambiente en la sala ayudaba a entrar en el tono de la peli.

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