Reportajes

DISCRIMINACIÓN POSITIVA EN EL CINE 2

Me dejé unas cuantas cosas en el tintero en el anterior post. Gracias a un comentario de Mia, que aunque estaba de acuerdo con mi postura, comentaba que quizás en determinadas circunstancias una mujer podí­a no generar la confianza suficiente de cara a un proyecto, como por ejemplo una pelí­cula de acción, siendo la directora joven y con escasa filmografí­a. Pudiera darse el caso, pero me vino a la cabeza el nombre de Katrhyn Bigelow.

Bigelow es, ciertamente, un caso atí­pico. Es una directora especializada en cine de acción y suspense. Suyas son Near Dark, Acero Azul, Le Llaman Bodhi, Dí­as Extraños (peliculón), El Peso del Agua, K-19 y la reciente The Hurtlocker, que es para Rafa una de las mejores pelis de 2009, y también para la inmensa mayorí­a de la crí­tica. Ella ha demostrado a base de talento que es una de las personas más sólidas tras la cámara en Hollywood y que con un buen guión hace virguerí­as. Es verdad que no hay muchas más directoras que hagan este tipo de cine, pero estoy casi convencido que es más por una cuestión de interés que por “sí­ hombre, una tí­a dirigiendo una de explosiones”. No me imagino a Bonnie Hunt o Norah Ephron dirigiendo Jungla de Cristal, pero tampoco a Woody Allen, es una cuestión de interés.

De igual modo hay hombres que han dado una imagen de la mujer que nada tiene que ver con el estereotipo de mujer florero, ama de casa, o calientapollas, que parece que domina la mente de los directores masculinos según la asociacion CIMA. Ellen Ripley en Alien, Sarah Connor en Terminator, Clarice Starling en El Silencio de los Corderos, La Novia en Kill Bill, Starbuck en la serie Galáctica: Estrella de Combate, etc. Papeles que, en cualquier caso, no nacen de la imposición de tener que mostrar un tipo de mujer determinado, sino del desarrollo de un personaje que su guionista o director habí­an concebido así­ porque les interesaba contar su historia. Y me estoy yendo al extremo de mujeres+pistolas, que es como darle la vuelta al macho alpha de toda la vida. Porque si simplemente buscamos buenos papeles femeninos, el cine está lleno de ellos. Cuando el planteamiento de partida obliga a supeditar la historia a este feminismo forzado, encontramos aberraciones como Los Ángeles de Charlie, Bandidas, Cuatro Mujeres y un Destino, Sexo en Nueva York y otras pelí­culas e historias que para hacer inteligentes a las mujeres necesitan convertir en tontos a los hombres. Machismo acomplejado, vamos.

Es cierto que hay una visión masculina dominante. Básicamente porque hay más hombres en la industria (algo que irá cambiando poco a poco de forma natural) y porque un hombre casi siempre se pondrá en el pellejo de un hombre a la hora de crear un personaje protagonista, es lo que más conoce. Eso no significa ser machista, sexista y nocivo para la sociedad. Casi todos los héroes son hombres, cierto, pero también casi todos los villanos. No es que los hombres sean buenos y las mujeres unas hijas de puta, no suele ser ese el planteamiento salvo en casos muy contados.

Y yendo a esos casos puntuales, casos en los que era obvio que nadie valoraba las pelí­culas por su altura moral, demos nombres: D.W. Griffith, Sam Peckinpah y Alfred Hitchcock por ejemplo. Directores conocidos por su racismo (caso del primero) y machismo (caso de los otros dos) y por… ah, sí­, su TALENTO DESCOMUNAL. No justifico su ideologí­a, de hecho en más de un caso da grima, lo que pretendo es, justamente, mostrar que talento y moralidad (que además es un concepto cambiante) no tienen por qué ir de la mano. Si estos directores hubiesen tenido que someterse a una evaluación de sus proyectos en términos de paridad no hubiesen hecho más de una pelí­cula. Eso sí­, nos habrí­amos perdido mucho cine, cine del mejor.

Hoy dí­a es difí­cil encontrar directores que muestren esa clase de prejuicios, no porque se aplicase al cine un sesgo progresista y se prejuzgasen los proyectos en función de sus valores sociales, sino porque el cine es reflejo de la sociedad en que vivimos, y por suerte ésta ha cambiado. En los años 4o el cine mostraba una sociedad machista, glorificaba la guerra y el heroí­smo de la batalla. Treinta años después el cine mostraba un profundo cambio social, se criticaba la guerra de Vietnam, se hací­a eco de la lucha por los derechos civiles, etc. En España se paso de un cine costumbrista y de folclóricas que reflejaba la posguerra al cine de la transición que enfrentaba a las dos Españas y las obligaba a convivir. Actualmente pasa lo mismo, el cine muestra lo que hay, se hace eco de la sociedad porque sus creadores forman parte de ella, no porque la ley fomente y favorezca tal o cual género, raza, religión o tema a tratar.

Si lo que se quiere es reflejar otro modelo social en las pelí­culas, entonces lo que hay que hacer es cambiar la sociedad desde las escuelas, no forzar a los creadores actuales a pasar por el aro de la “censura buena”. El único filtro que debe pasar el cine es el del público, y este, en el fondo, sólo pide que le cuenten algo que merezca la pena. Todo lo demás es accesorio.

Como decí­an en Muchachada Nui: ¡¡¡LIBERTAD CREATIVA!!!

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Parte 1.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Silvia Broone

    Yo estoy en contra, y no me parece una cuestión de machismo o femenismo.

    En primer lugar, me parece una falta de “sensibilidad social”, como dirí­a ZP, pedir una subvención. Actualmente hay que tener mucho cuidado con lo que se pide. Esas subvenciones salen del bolsillo del contribuyente.

    Esta iniciativa tiene todo lo que me saca de quicio del sector del cine en España:

    – Buenismo mal entendido: discriminación positiva, ayudar a sectores desfavorecidos..etc, cuando deberí­an primar otros criterios a la hora de financiar una pelí­cula, fundamentalmente basados en el talento y la calidad.
    También es buenismo esas horrendas pelí­culas que se hacen sobre “temas sociales”: Ejemplo. malos tratos.

    – Ombliguismo: con la consiguiente falta de perspectiva.
    En un paí­s donde el machismo muchas veces se traslada de forma mucho más simple y cruel, por ejemplo, no contratar a una mujer porque se puede quedar embarazada, esto de trabajo en el cine para mujeres, parece una broma.

    – Pedir, pedir, pedir…el estado no es un banco, pa pedir lo que nos dé la gana.
    Ahora mismo, el contribuyente tipo en España es un currito, que cobra 1.000€ (63% de la población activa), paga una burrada de hipoteca, y teme por su puesto de trabajo. Un respeto.

    – ¿Y los resultados qué?, ¿qué ofrecen a cambio?
    Yo no estoy en contra de las subvenciones, a la hora de ayudar a gente nueva, que se hagan buenas pelí­culas, y que sean rentables. A los resultados me remito. El cine español está comatoso, y hay un montón de pelí­culas que nunca, jamás, deberí­an haberse hecho.

    Por todo esto, estoy en contra. Así­ no.

    En cuanto a que haya pocas mujeres en el cine, sin duda es el peso de los roles y la tradición. Eso poco a poco irá desapareciendo. Dudo mucho que las mujeres se lleguen a aficionar al fútbol, al mismo nivel que los hombres, pero cinéfilas conozco un montón, y si no están haciendo algo más relacionado con el cine, sin duda es porque no han tenido más oportunidades, o no se les ha animado a ello.
    Pero la discriminación positiva no es el camino…

  • Black End

    Le dais demasiadas vueltas a este tema.
    Ellas tienen el mismo derecho que ellos a rodar y como comentaba alguien, por alguna razón no se ven tan interesadas en el cine como los tí­os (nada que ver con discriminación). La solución es que recorran exactamente el mismo camino que un hombre para llegar al mismo fin.
    Donde realmente hay que luchar por las desigualdades entre hombres y mujeres es en oriente, donde ellas son consideradas cultural y socialmente inferiores al hombre (o un complemento del mismo). Paí­ses como China, Japón, Tailandia, o zonas de religión musulmana tratan a la mujer como una verdadera mierda…
    Aquí­ una mujer salvando pequeños detalles que hay que solventar goza de una posición social exactamente igual a la del hombre, así­ que menos ultrafeminismos insustanciales porque la lucha no está aquí­.

  • https://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    Estoy de acuerdo contigo Silvia, pero es que hay sectores, tradicionalmente masculinos, que tardarán tiempo en equilibrarse, no porque hoy se cierre las puertas a las mujeres, sino porque el acceso de la mujer a determinados sectores es relativamente reciente (20-30 años) y hasta que salgan sucesivas promociones y éstas adquieran experiencia como para llegar a puestos de poder, pasa tiempo. Evidentemente hay casos de machismo, tampoco voy a cegarme a la realidad, pero muchas veces ese machismo viene desde la educación, no porque luego en según qué sectores se ponga la zancadilla constantemente a las mujeres.

    Por ejemplo, el otro dí­a me puse a ver la filmografí­a de varias de estas directoras y ver en qué puestos importantes habí­a mujeres. En casos como dirección de fotografí­a o montaje la inmensa mayorí­a eran hombres. ¿Es porque ellas eligen su equipo con un criterio machista? Lo dudo. Creo que es porque aún no hay directoras de fotografí­a con experiencia como para echarse un largometraje con un presupuesto decente a sus espaldas. Lo mismo pasa con las bandas sonoras ¿cuantas compositoras hay para cine? ¿es porque no se les deja entrar en el medio? ¿porque los conservatorios son sólo para hombres? No creo, creo que sigue siendo un tema vocacional, no hay suficientes mujeres formándose para ello, y el origen en esa falta de vocación puede ser por el peso de la tradición de ciertos roles para hombres y mujeres, o porque sí­mplemente, hay áreas que les interesan más que otras. Porque si te vas a temas como vestuario, maquillaje, etc. son mayorí­a las mujeres, y no creo que sea porque se vete a los hombres, sino porque sí­mplemente a la mayorí­a de hombres por alguno de los dos motivos que he dicho, o por ambos a la vez, no les interesa ese tipo de actividad y no se forman en ella. De hecho, cuando ves hombres en esas áreas suelen ser en gran medida homosexuales ¿por qué? Pues no lo sé, pero insisto en que no creo que sea porque a un hombre heterosexual le veten la entrada.

    Yo creo que se podrá hablar de machismo con la boca grande cuando habiendo una misma proporción de gente especializada en un trabajo, sólo los hombres accedan al mismo. Pero no es el caso. Pásar por una escuela de cine y echar un vistazo a cuantas mujeres entran en dirección o en fotografí­a, miraos los cortos que hay en YouTube, incluso los amateur y a ver en cuantos casos las mujeres dirigen esos cortometrajes. Comprarte una cámara y juntarte con amigos para hacer un corto no es una cuestión sexual.

    Por eso creo que se está sacando de madre todo cuando se toman esta clase de medidas. Lo que hay que hacer es que la justicia garantice que no haya discriminación.

    Además, fijaos en qué ámbito se aplica esta “discriminación positiva”, el de las subvenciones, y éstas, hasta ahora se daban automáticamente si se cumplí­an unos requisitos básicos y perfectamente cuantificables (tener financiación, estrenar la peli y un plus por taquilla). El tema es que esta medida se establece ahora que la subvenciones se van a otorgar tras un proceso de evaluación. Eso indica dos cosas, o se está dando por hecho que la administración tiene un sesgo machista a la hora de dar dinero, que lo dudo, o que, como se busca reducir el número de pelí­culas, no quieren verse ante la tesitura de que se reduzca el número de mujeres directoras y eso pueda dar lugar a acusaciones de machismo, de falta de igualdad en el proceso de selección y cosas por el estilo. Me decanto más por la segunda opción y así­, antes de que se de un posible conflicto, lo evitamos, conseguimos mejorar la estadí­stica de mujeres directoras y/o guionistas, y todos quedamos de supermodernos y paritarios.

    Ese tipo de medidas me ponen malo y que nadie se llame a engaño, no se va a corregir ninguna injusticia con ellas, sí­mplemente se van a maquillar los números. Es como querer que ahora el 15% de las pelis en España las dirijan inmigrantes porque representan ese porcentaje de la población. ¿Pero cuantos inmigrantes que llegan aquí­ son directores de cine? Es forzar las cosas, y con todo, puedo asegurar que hay más porcentaje de extranjeros que de mujeres en un aula de dirección de cine, de hecho en mi clase, la chica era chilena, habí­a otro compañero argentino y otro venezolano. De 15 alumnos 3 eran extranjeros y una era mujer. ¿Es machismo? ¿Racismo? ¿Se prefiere a un inmigrante que a una mujer? No, es, simplemente, lo que hay.

    Si algún dí­a veo que se veta un proyecto porque quien lo hace es mujer, o por ser inmigrante, o por ser de otro color, seré el primero en protestar por ello. Pero no por favorecer a unos sobre otros por si acaso, para quedar bien y ganar votos haciendo de unos datos reales una ficción muy bonita pero irreal.

    Lo que tendrí­an que hacer es, en vez de armar revuelo con estas medidas, es hablar y denunciar casos concretos. Seguro que cuando sea así­ nadie lleva la contraria, todos apoyamos a la ví­ctima y el culpable del trato discriminatorio, al salir a la palestra, se cuidará mucho de cometer otra vez un acto del estilo.

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