Críticas

LA CINTA BLANCA

La Cinta Blanca es una pelí­cula de autor. Quiere decir que: hay un señor que te va a contar un tema desde un punto de vista muy, muy, muy personal. Esta que nos ocupa es bastante cojonuda (está rodada como el Copón, y con un guión que en su mayor parte es de piedra berroqueña), pero no es uniformemente cojonuda. Tengo ciertos problemas con la forma en la que Haneke cuenta sus pelis, pero es la misma cantinela de siempre: yo no puedo hundir esta pelí­cula porque no te guste la manera en la que su director está opinando sobre un hecho. Sí­ que me parece malo cuando el director se contradice radicalmente o, sobre todo, cuando hace tantas trampas que es un canteo para esconder que no tiene pelicula, y sólo opinión (es como meter explosiones donde deberí­a haber diálogo). Cosa que aquí­ no pasa. ¿Que sospechas que a lo mejor sus ganas de llamar la atención perjudican el producto final? Pues mira, lo escribes aquí­ tal cual, pero sin odio ni nada, porque quién coño es un servidor para decirle a alguien cómo tiene que expresar una idea, siempre que sus argumentos sean razonables y la pelí­cula no se vea destrozada en el intento.

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Y aquí­ lo son. El contexto ayuda. La Cinta Blanca nos lleva a una baroní­a alemana en los meses previos a la I Guerra Mundial, una comunidad marcadamente religiosa, profundamente estamental,  donde un dí­a comienzan a sucederse una serie de actos de violencia que acaban por dinamitar el precario equilibrio en el que se sostiene. No hace falta demasiado: un accidente por aquí­, una paliza por allí­, y ya te estás cargando el cotarro. La mala baba sale a la luz. La susodicha cinta es una con la que el sacerdote del pueblo recuerda a sus hijos que deben ser buenos, como blanca es la cinta con la que ata las manos a su chaval para que no se haga pajas en la cama. La cinta, por cierto, la lleva el chaval en el brazo, como la llevarí­an los judí­os unos cuantos años después. La clase de simbolismo que te hace ganar premios. Por lo demás,  el film tiene parte de thriller (¿quien es el responsable de esta violencia?), pero sobre todo es una mirada a un grupo de personas que viven bajo una enorme presión desde la perspectiva de un narrador que tiene un conocimiento limitado de los hechos que transcurrieron allí­.

Mi parte favorita del film, que es la más puramente clásica, es en la que Haneke te describe cómo se desarrolla la vida cotidiana de la comunidad y eso ocupa una enorme parte del metraje: lo hace a través de imágenes en blanco y negro, con una impecable fotografí­a de Christian Berger, prescindiendo casi de la banda sonora y de una cámara que insiste en mostrarnos largas secuencias con un ritmo deliberadamente pausado. Todo ello nos sumerge en la comunidad. Todas las relaciones entre las diversas clases sociales se nos explican con ní­tidez a través de personajes “complejos”: ninguno de ellos es “malo”, pero sólo por haber nacido barón, o pertenecer a un cargo religioso, ya estás afectando negativamente a alguien que, socialmente, está por debajo de tí­. En esa época, cómo nacemos comporta un bagaje. Y comporta consecuencias.  La violencia de Haneke es a pequeña escala, simple y nos conmociona. Los estratos más altos de la sociedad no están preparados para enfrentarse a ella. El orden se cae. Terrorismo. La descripción de la violencia psicológica que genera esta situación es extraordinaria.

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La historia te la cuenta el maestro del pueblo, bastante anciano, que en un momento determinado intentó esclarecer quienes son los responsables de los sucesos que terminan haciendo explotar la comunidad. No es tan importante que les descubra o no como el hecho de que es muy, muy complicado obtener la verdad completa de los hechos. Es una de las grandes ironí­as del cine contemporáneo: gran parte de lo que es Haneke, existe porque existe Hollywood. El director alemán está obsesionado por romper esa narrativa convencional de las pelí­culas estadounidenses donde el culpable es atrapado, donde la historia está completa, donde existe una reconfortante sensación  de conclusión. Y La Cinta Blanca funciona, en parte, de esa manera. Pero afortunadamente, es mucho, mucho más. Lo suficiente para que los espectadores como yo, que siempre intentan cerrar la historia en la medida de lo posible, no se vayan muy decepcionados: me han contado, durante un 90 por ciento del film, una historia muy interesante sobre una comunidad de individuos.

¿Hay algún problema con esta peli? Bien: es deprimente, pero sabiendo quién está detrás de las cámaras serí­a imposible pedir lo contrario. Y queda la sospecha de que el mensaje que Haneke nos quiere transmitir no tiene fisuras porque, vaya casualidad, el mundo que ha creado para explicártelo esta deliberadamente desarrollado para que sea así­. Nunca veo a Haneke desafiarse a sí­ mismo. Nunca veo un personaje que contraste claramente con los demás. Son “complejos” siempre y cuando no se inmiscuyan con el mensaje, de lo contrario, quizás la audiencia podrí­a ponerse a debatirte, cosa que no queremos.  Sólo son un conjunto de ruedas que contribuyen a un bien superior. Haneke intenta que todos los elementos de su historia coincidan apropiadamente para reforzar el mensaje que transmite, lo que no es malo en absoluto, sin embargo me quita una enorme cantidad de expectación. Pero es un film que de todo menos “de género”. A tragar.

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Lo bueno es que Haneke tiene dominio del cine en general, y del control de los actores en particular. Los movimientos de cámara de esta pelí­cula son magistrales, todo el aspecto técnico es, como es habitual, perfecto. Además, Haneke nos ha justificado muy bien la forma en la que se desarrolla la comunidad. Nos suena, más o menos, lógico. En resumidas cuentas, La Cinta Blanca no me parece que sea especialmente manipuladora en relación al resto de obras de su autor porque aquí­ está bastante justificado por el contexto, y durante el 90 por ciento de su metraje se puede decir que es una pasada de ver, lenta, pero pasada, así­ que es un punto perfecto para empezar a conocer a este sádico cabrón.


Michael Haneke | Michael Haneke | Christian Friedel, Ernst Jacobi, Leonie Benesch, Ulrich Tukur, Ursina Lardi, Fion Mutert, Michael Kranz, Burghart KlauíŸner, Steffi Kühnert | Christian Berger | Monika Willi | Nein! | Anja Muller | Michael Katz, Margaret Ménégoz | Michael Katz | X-Filme Creative Pool, Wega Film, Les Films du Losange, Lucky Red, Canal + | Golem |
  • http://www.tombstonexpres.blogspot.com Raskolnikov

    El que ha dicho que “The Hurt Locker” es mejor que “Con la Muerte en los Talones”, que no se preocupe, que seguro que alguna clí­nica chunga de medicina experimental son capaces de arreglarlo. Espero.

  • Bracero

    Mariana creo que te equivocas en una cosa, Caché si que queda totalmente cerrada, y el último plano te da la tan ansiada respuesta si te fijas con atención (aunque este último plano también puede llevar a varias interpretaciones)

    PD: Caché me parece una pelí­cula impresionante (la mejor de Haneke rivalizando directamente con esta (enorme) Cinta Blanca por el primer puesto)

  • mariana

    A mí­ no me disgusta sufrir con una pelí­cula, y por supuesto, tampoco disfrutar con ella.

    Me alegro que disfrutéis, sufriendo o sin sufrir, con Haneke. No lo consigo. A mí­ también la tan celebrada Caché me pareció una tomadura de pelo, y nunca he tenido curiosidad por ver si en un segundo visionado me gustarí­a mas.

    Fui a ver La cinta blanca por que me interesaba, y por que me interesa esa época. Nada que objetar al aspecto técnico, a la fotografí­a y al especial aire que le da a la historia el blanco y negro.

    Reconociendo esas virtudes, reconociendo el ambiente de tensión que va creando, la pelicula no me gustó. No me gustó el enfoque de la voz del narrador guiándome por la interpretación de lo que estaba viendo. No me gustó la sensación de que el director ha querido venderme un mensaje para que me lo trague sin rechistar.

    La pelí­cula no se cierra, como no lo hizo Caché, pero no creo que sea para dejar libertad al espectador para juzgar, creo que lo hace como un golpe de efecto. En todo caso de las dos pelí­culas que he visto de este director no he salido ni conmovida ni impactada, sino, por encima de todo cabreada.

    Efectivamente, para gusto los colores, o como uno interprete las historias que le cuenten.
    Sí­ me impactó el ambiente de maldad que va ocupando toda la población, a todas las escalas y clases sociales, como si se anunciara un cambio social importante que iba a traer la Primera Guerra Mundial, cosa que se puede contar, sobre todo, muchos años después, cuando se conocen las consecuencias.
    Me impactó la escena de los niños recorriendo el pueblo en manada, que me recordó al algo tan palomitero como El pueblo de los malditos, por que eso era, un pueblo de malditos, dominado por la maldad, pero no me gusta la forma en que Haneke, que, por cierto, no es alemán, sino austriaco, cuenta sus historias o quiere trasmitir sus opiniones.

    Le reconozco técnica y sadismo, pero no me gustó. Y sí­, la consideré tendenciosa. ¿que en el fondo todos los mensajes lo son? Es posible.

  • https://www.lashorasperdidas.com fluidoramon

    Leto ha dicho:

    “The Hurt Locker está dirigida como los ángeles, le pese a quien le pese, es una pelí­cula que rezuma tensií²n y sí­, suspense, por los cuatro costados. Y fí­jate, no son comparables, pero me ha gustado más que, por ejemplo, la muerte en los talones, una pelí­cula con la que me descojoné las tres cuartas partes de su metraje…”

    Me parece muy bien que te guste tanto esta pelí­cula, y en cuanto a su discutible suspense (dudo mucho que eso lo sea), para gustos hay colores y cada uno es muy libre de escoger el Cine que le gusta. Y otra cosa, mis prejuicios son hacia el cine-videoclipero, no hacia el cine actual, que aunque en lineas generales lo encuentro bastante malo, también hay excepciones. Que quede bien claro eso.

    Sobre lo que has dicho de “Con la muerte en los talones”, no voy a discutir contigo ni tampoco te voy a convencer de lo contrario. Yo creo que comparar una obra maestra del Cine con un producto artificioso con aspecto de falso-documental, no tiene color, pero como te he dicho no voy a entrar en eso.

  • Leto

    fluidoramon, a eso se le llama exponer y dejarle el trabajo al espectador. No es algo descabellado en absoluto (Battlestar Galactica me viene a la cabeza, y es lo mejorcito en cuanto ciencia ficción últimamente).

    Pienso que tienes unos prejuicios enormes hacia el cine actual, y escudándote en viejas glorias (que por glorias, son un valor seguro) no te atreves a acercarte al cine actual desde una óptica mí­nimamete objetiva. The Hurt Locker está dirigida como los ángeles, le pese a quien le pese, es una pelí­cula que rezuma tensií²n y sí­, suspense, por los cuatro costados. Y fí­jate, no son comparables, pero me ha gustado más que, por ejemplo, la muerte en los talones, una pelí­cula con la que me descojoné las tres cuartas partes de su metraje.

    No veo qué problema hay en que un director exponga aspectos y le deje al espectador la tarea ardua de juzgar. De hecho, de eso mismo nos quejamos la hostia, es decir, de tratarnos por gilipollas, cuando esa premisa de la que parte Bigelow es todo lo contrario. Exponer sin juzgar es algo tremendamente difí­cil (no digo que Bigelow lo consiga, he de verme de nuevo The Hurt Locker para juzgar algo así­) y enormemente enriquecedor para el espectador.

    Y ojito, no afirmo con lo dicho que el cine deba ser así­ siempre. En ocasiones sí­, en otras no.

  • De Kere

    La crí­tica de Rafa hay que cogerla con pinzas. Quiero decir: es más una crí­tica/análisis sobre el director tomando como referencia esta pelí­cula que de la propia pelí­cula en si.
    No he visto la pelí­cula y siempre leo las crí­ticas de lashorasperdidas para tomar referencias. Con esta crí­tica he conocido más a un director que a su propio producto. Lo cual es muy bueno pero… no es el objetivo de la crí­tica. No obstante, me quito el sombrero ante cada lí­nea escrita por Rafa.

  • JCAudentes

    Con respecto a la polémica frase: “Una cosa que quede bien clara: Abstenerse los fans del Cine palomitero. Esta pelí­cula es otra cosa.”

    Sospecho que se dijo sin ánimo de ofender.

    Supongo que quiere decir: “Si vas al cine por rutina, para desconectar, porque toca ir con los niños, con la novia o porque es un dí­a más de tu ocio cotidiano. Si buscas un rato agradable en donde dejarte llevar por sensaciones espectaculares, con espí­ritu comercial, y sin ganas de meditar profundamente sobre nada, ésta no es tu peli. Porque esta peli no es complaciente. No es Zombieland ni es Avatar”.

    Así­ lo interpreto yo. No creo que ofenda en absoluto. Todos sabemos que las pelis “palomiteras” son las asociadas a un consumo masivo, familiar, las que buscan sobre todo un ocio feliz y un producto sin riesgos dentro de su target. En este sentido, “La Cinta Blanca” no es para fans de las “palomiteras”.

    Ya sabemos todos que hay infinitos matices, y que no todas las palomiteras son complacientes, ni todas las “independientes” son “no palomiteras”.

    Pero la frase de arriba, creo, se refiere a que “La Cinta Blanca” se sitúa en el lado no palomitero total del espectro.

    Desde luego yo no instarí­a a mis tí­as catolicones de 65 años a que fueran a verla después de sañir a misa. Ni a mi hermanito de 9 años. Avatar sí­, por ejemplo…

  • JCAudentes

    Walter ha dicho:

    “Ahora, curiosamente hoy he leí­do unas declaraciones de Kathryn Bigelow que creo que es exactamente lo opuesto de lo que muestra el cine de Haneke. La responsable de “The hurt locker” dice así­: “La tarea del cineasta no debe ser la de judgar a sus personajes desde una superioridad moral; su misión es la de mostrar una realidad con la mayor claridad posible, permitiendo al espectador formarse una opinión sobre lo expuesto”

    Hombre, aun reconociendo que la señora no se aplique mucho su propio cuento, todos estos esfuerzos por reducir o limitar el cine a un precepto chocan con las buenas pelí­culas.

    Ningún arte aspira a “ser objetivo”. Ninguno. Porque expresa la visión de un determinado sujeto. El director, en este caso.

    Lo que pasa es que la mente de algunos guionistas y directores es más ancha que la nuestra, y lo que nos ofrecen es tan rico, tan complejo, tan emocionante, que rompen los tópicos y nuestras expectativas.

    Pero que todo autor -escritor, dibujante, cineasta- se expresa a sí­ mismo y a sus visiones al hacer arte no me cabe ninguna duda.

    Si el buen cine pudiera hacerse con un manual, muy mala estarí­a la cosa.

    Sólo la técnica es una cuestión de manual. Y no siempre.

    La “visión” es ya otra cosa: es el genio, es la sensibilidad, es el talento.

    Y hay genios del cine que te sodomizan y te manipulan, y tú te dejas hacer, porque te maravillan desde el minuto uno.

    En fin, que mal consejo de la dama.

    (O es creo… :P)

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