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LOS CRONOCRíMENES MIGRAN A DREAMWORKS

Tras tiempo pululando por los despachos de United Artists y MGM, finalmente el remake de Los Cronocrí­menes, la pelí­cula de Nacho Vigalondo, que sigue bajo la supervisión  de Steven Zaillian, llega a DreamWorks, que es el nuevo estudio que se ha interesado por el mismo según explican en /Film.

Zaillian (La Lista de Schindler) hasta la fecha habí­a ejercido como productor ejecutivo del proyecto, pero ahora se encargará de reescribir el guión que habí­a adaptado Tim Sexton (Hijos de los Hombres) para el nuevo estudio.

Obviamente aún es pronto para hablar de directores y aunque en su dí­a se rumoreó sobre la implicación de David Cronenberg en el proyecto, con toda probabilidad, a dí­a de hoy, eso no sea más que una especulación.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • https://www.lashorasperdidas.com Javier Ruiz de Arcaute

    Hombre Natxete, el tema es que mientras en Atrapado en el Tiempo tení­as a un personaje que reviví­a un dí­a una y otra vez, que aprendí­a de las situaciones vividas y se le daba la oportunidad de corregirlas desde el mismo punto de vista, en Los Cronocrí­menes lo que tienes es a un hombre replicado que no se cosca de lo que sucede realmente hasta bastante avanzada la trama y que debe corregir situaciones que inevitablemente han de repetirse desde un punto de vista distinto. Yo creo que el resultado podrá gustar más o menos, pero creo que el desarrollo y la construcción de los acontecimientos es bueno, coherente y, con todo, con suficiente capacidad de sorprender al espectador generando las preguntas oportunas (sabemos qué va a pasar, la duda es cómo se llega a esa situación y si puede tener solución).

    Sobre el tema de las subvenciones Don Nadie, creo que tienes razón en que generan vicios y en que a veces desde el mundo polí­tico se pretende buscar el favor de un sector determinado. Ahora bien, las subvenciones aquí­ no se dan a dedo, hay que cumplir unos requisitos claros (que, como cualquier requisito objetivo, hay quien sabe trampearlo). Si los cumples tienes subvención, si no, no.

    Entre esos requisitos está el que tengas financiación previa de una televisión que haga viable el proyecto (ninguna peli se hace sólo con una subvención, ya que ésta nunca puede superar el 50% del coste total hasta un máximo de 1 millon de euros), se debe tener un guión, un reparto, etc.

    ¿Crean perversiones? Sí­. ¿Pero son prescindibles? No, salvo que tengas suficiente dinero privado (cosa que rara vez sucede) y la perspectiva de recuperar la inversión en taquilla (algo que pasa menos aún). Mira La Herencia Valdemar. Dos pelis hechas í­ntegramente con dinero privado, entre otras cosas, porque no tuvieron la posibilidad de subvencionarse ya que no habí­a ninguna cadena apoyando el proyecto. Se ha comido una mierda en taquilla y veremos como funciona la secuela. La subvención le habrí­a permitido, al menos, amortiguar el golpe, que muchas veces no hace más que eso. Estamos hablando de un sector que objetivamente no puede rentabilizarse en salas por las condiciones de mercado y la fuerte competencia del cine norteamericano, pero a su vez es un sector que aporta cultura tanto dentro como fuera del paí­s, además de generar empleo. Digamos que aunque no se rentabilice económicamente de forma directa, sí­ que ayuda a dar una imagen de nuestra cinematografí­a dentro y fuera del paí­s, y una representación de cómo vemos el mundo actual. Obviamente ni todas las pelis son buenas, ni igual de necesarias, pero a su manera todas son representativas de lo que somos.

    Y sobre la piraterí­a, yo no acuso a los usuarios que se bajan cosas de delincuentes ni nada por el estilo, yo mismo me bajo cosas y no diré que sólo cuando no las estrenan en España. Creo que en general nos beneficiamos de una situación de excepción que ha desprotegido al cine. ¿El cine no ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos? Es posible. Tampoco las leyes que deberí­an protegerlo, ni los usuarios que lejos de valorar más la cultura, creo, la infravaloran más que nunca porque se consume con el mismo escaso valor que nos cuesta bajar los contenidos. La gente se baja discos y pelis como churros y muchas veces ni los ven, o los ven diez minutos y si no les gusta dan al avance rápido y van saltando escenas. Antes, si al comprarte un disco te gastabas 6-10€, ya te digo que te lo escuchabas con calma, varias veces y le sacabas el regustillo. La devaluación de la cultura a nivel económico está afectando a la valoración que se hace de la misma como objeto de valor. Hay gente que no, claro, los apasionados del cine, la música o la literatura seguramente sigan disfrutando casi igual que antes de su afición, pero no representan al grueso de la sociedad. Además si la industria ya es poco rentable, si deja de generar ingresos, lo será menos y el resultado lo estamos viendo ya: el cine americano produce secuelas, sagas, spin-offs, reboots y remakes a patadas porque gracias a que tienen cierta imagen de marca tienen bastante más seguridad de cara a la taquilla. Cualquier cosa que suene a nueva al público, y por tanto a “no sé qué me voy a encontrar” genera hoy una incertidumbre empresarial brutal, porque el público es perezoso y cuando va al cine quiere salir con las espectativas satisfechas sin riesgo. Si la peli es una incógnita ya no paga por verla. La gente ve Iron Man 2, no ve Watchmen. La gente verá Piratas 4 o Fast Five, pero seguramente se pierdan tí­tulos aparentemente con los mismos ingredientes porque les suenen a nuevo, a desconocido y por tanto a “a lo mejor no me gusta”.

    Hay excepciones, siempre hay pelis nuevas, menos mal, que funcionan, pero muchas veces porque tienen algún ingrediente detrás que hace igualmente imagen de marca, como pueden ser los apellidos de directores consagrados o estrellas hipertaquilleras. Pero cada vez menos.

    La industria puede estar algo acomodada y quizás la legislación española no esté mirando con la amplitud de miras necesaria, pero obviamente hay que protejer la creación, porque los que hacen cine, música o libros no viven del aire, y si queremos cosas nuevas, originales, variadas y buenas, es indispensable que el sector sea mí­nimamente sostenible, y eso es imposible si se mantiene el cachondeo actual de “me lo bajo porque es mi derecho” ignorando, además, que hay quien se lo lleva tostado gracias a las descargas sin poner un puto duro para sostener aquella industria de la que comen sin pedir permiso (webs de descargas, empresas de ADSL).

  • Vigalounge

    Fare, me estoy quitando del mundo foril, y me habí­a prohibido hacerme perfiles nuevos, pero necesitaba decirte gracias por la defensa que has hecho de mi pelí­cula. Creí­ que ya no me emocionaban estas cosas.
    Un abrazo.

  • naxete_69

    Yo en “Atrapado en el tiempo” veo variedad de situaciones, en “Los Cronocrí­menes” las mismas escenas y situaciones se repiten desde distintas perspectivas. Es más, ya sólo por las distintas maneras en que Bill Murray utiliza ese bucle temporal (para ligarse a una chica, para aprender a tocar el piano, para reconciliar a una pareja, para suicidarse de varias maneras posibles, para intentar ayudar a un anciano cuya muerte es inevitable…) en todo esto hay mucho más que contar que en la peli de Vigalondo. No resto mérito a la originalidad de la idea, pero para mí­ está pésimamente desarrollada. Y como bien dices Bracero eso es lo que se me hace a mí­ al igual que a tí­ o a Fare no. Me alegro por vosotros por haber disfrutado con ella.

  • Bracero

    Atrapado en el Tiempo y tanto que es repetitiva (repite planos, música y situaciones) pero al igual que Los Cronocrimenes es repetitiva pq el director así­ lo quiere (de hecho parte de esa premisa), ambas lo son, otra cosa es que a tí­ se te haga más pesada o no.

  • Fare

    En realidad lo he hecho así­ a posta, pero yastá, voy a tener que soltarla:

    Los Cronocrí­menes es la historia de una repetición, esto es una paradoja espacio-temporal. ¿ENTIENDES? Serí­a incongruente que no fuese reiterativa. Aun así­, haciendo acopio de toda mi paciencia, voy a desgranas aún más el tema.

    La pelí­cula en sí­ misma es maravillosa, un peliculonazo que sólo se sustenta sobre su propia idea, lo cual significa que ya tiene más sustancia que el 90% de lo que vemos normalmente. Y esta forma de narrarla no es de recibo, no es por nada, no es al azar, sino fruto de un guión que fue reescrito veinte veces y construye una historia en la que el protagonista se narra a sí­ mismo tres veces. Que en realidad son cuatro. Vigalondo, que es un genio (en perspectiva, hay que darle tiempo) estructura la narración dotándola de las mí­nimas escenas, Los Cronocrí­menes no podrí­a ser más pequeña y estar explicada más simplemente, no podrí­a expresar más ingenio con menos lí­neas, por que evidentemente el director sabe que le faltan escenas, que le falta tiempo. Por que no es que Kala Errejalde sea mal actor, es que en los primeros treinta minutos de pelí­cula ya nos hemos introducido en el misterio, ya estamos en el cocoon de la fluctuación, ya no sabemos quién provocó el asunto y cómo se va a resolver. En qué consiste esta paradoja, que se basa en la multiplicación. Así­ que yo pregunto, a toda voz, CÓMO COJONES se hace repetitiva una historia los VEINTE MINUTOS ya estás en el NUDO. Estamos con Héctor I, señores, esto aún no se ha repetido nada.

    Y el desarrollo no podrí­a ser más sublime, las piezas no podrí­an encajar mejor, el protagonista no podrí­a concadenar mejor las vicisitudes a las que se enfrenta de una forma más lógica y las multiplicaciones no se podrí­an suceder de forma más anticipable y, al mismo tiempo, fascinante. Por que todos sabemos cómo acaba, cómo termina Héctor, pero seguimos queriendo saber cuándo, con qué, y el final. Y ahí­ directamente la pelí­cula te estrangula en el orgasmo, te estás corriendo y ahogándote al mismo tiempo, intentando alejar la mano de la churra para quitarte la correa que te oprime el cuello, Y NO. No, no, no, la madre que te parió Vigalondo, puto ingenio que tienes.

    Lo que jode es que las pegas que puedes ponerles son NIMIAS. Que si actores, que si máquinas, que si la saturación o la música. Pero no, por que luego lo piensas y llegas a la conclusión de que Nacho Vigalondo piensa en cine, te monta un laboratorio perdido en el paí­s vasco, donde se viaja en el tiempo ¿Fascinante, no? La idea de que en este paí­s se puedan hacer cosas así­, y no solo en tierras expropiadas a los indios, de que la ciencia ficción puede ser real, la fantasí­a de que un dí­a caminas por la sierra con tu grupo de montanismo, con unas zapaptillas Quechua y una mochilita amarilla que contiene agua y bocatas de mortadela (con aceitunas), y a cuatrocientos metros hay un laboratorio controlado por el Doctor Infame que se retuerce el mostacho (un mostacho español, no francés, un mostacho ligeramente sucio, corto y sencillo), esas cosas que nadie se atreve a pensar por que nadie quiere decirlo, pero Ciencia Ficción en el cine significa GLAMOUR, DINERO y DECORADOS.

    Y el que crea que puede estructurar mejor esta historia, que proponga ideas, what if’s, para entretenernos, o que lo deje.

  • http://adadadad 00110011

    “…Las subvenciones pueden ayudar un poco al principio, pero no miran la calidad, aparte de otros inconvenientes que pueda tener como los que he dicho…”
    Ahí­ lo has clavado. Esa serí­a una buena razón para hacer el bien e intentar ayudar a los que tienen pocos recursos aunque a ti no te guste. Mira, esta claro que todo el mundo se quiere apuntar al carro, y por eso hoy en dí­a casi todo el mundo quiere montarse su propio negocio, pero muchos no se da cuenta que no valen para ello, pues eso mismo pasa con el cine, todos quieren estar en ese mundillo y piensa que van a ser el próximo Scorsese o pretende crear un nuevo fenómeno a lo “Nacho Vigalondo” que triunfa fuera de las fronteras, eso es imposible. Esta claro que si esa ayuda resulta que van siempre dirigidos a los mismos, es cuando aquí­ deberí­amos indagar muy a fondo sobre esta cuestión y pararlo urgentemente, pero rechazo de manera contundentemente que se quite las subvenciones. Hay una parte de la cultura que se debe potenciar y proteger, y el estado tiene que tener una parte de responsabilidad. Si resulta que el estado actúa, como por ejemplo intervenir en el mercado para hacer la competencia ó lucrarse como si fuera un negocio, entonces si entiendo que eso sea algo muy nocivo y bastante perjudical. Hay que saber diferenciar entre lo que es proteger e incentivar, que entrar en el mercado para hacer negocio ¿me explico? La subvención debe seguir unas reglas marcadas. Por cierto, el gremio del cine español no tiene la culpa de que la mayorí­a sean izquierdistas. Garci también fue subvencionado por la gran defensora del neoliberalismo (Esperanza Aguirre) y creó una pelí­cula poca rigurosa. Si, me refiero a esa cosa tan espantosa como fue “sangre de mayo” lo digo porque en aquella pelí­cula mostró banderas españolas de color rojo y amarillo ¡¡en esa época no existí­an!!

  • naxete_69

    Me da igual que no hayas sabido explicarlo o que hayas intentado rectificar después en cualquier caso sigue siendo absurdo eso de que cualquier pelí­cula de viajes temporales tiene que ser reiterativa. Te he puesto ejemplos claros arriba pero te puedo poner más si quieres para justificar mi opinión de que “Los cronocrí­menes” me parece repetitiva y “Atrapado en el tiempo” por ejemplo no (además esta peli es la más clara en este aspecto porque el protagonista se levanta una y otra vez el mismo dí­a pero Harold Ramis y su guionista hacen que nunca sea reiterativo con la variedad de situaciones que crean). Si no te vale ya no puedo hacer nada más por ti.

  • Don_Nadie

    Lo de “Ahora, después de la anterior parrafada” sobra. Habí­a redactado un ensayo de 50.000 palabras sobre la levedad de la naturaleza filosófica de la subvención, pero lo he quitado por motivos de espacio y se ha quedado suelto eso ahí­, jajaja 😉

  • Fare

    He dicho eso, pero eres tú el que ha hecho la relación:

    repetición de sucesos que conforman la paradoja = ruido y explosiones en pelis de terror

    Habí­a dicho algo, pero no explicaba por qué lo he dicho, majo.

  • Don_Nadie

    00110011: Mi relación con la industria del cine es esta: cero, jajaja. En realidad todas las industrias se parecen más de lo que te piensas. Respecto a hacer bien las cosas de las subvenciones, se pueden hacer bien, pero para eso es necesario voluntad, la suerte de alguien que valga mucho y esté al mando de crear un buen sistema (como ha pasado con los transplantes de órganos en España, los puso en marcha un solo tí­o que debe valer un montón, porque sigue al frente), y principalmente, poca ingerencia polí­tica. Los órganos dan muchos menos votos que el cine, que lo ven las masas, y en España precisamente somos lí­deres en número de polí­ticos…

    Como norma general, cuando el estado mete la zarpa en una industria, la industria se va al garete. El incentivo para hacer bien las cosas viene en parte del instinto de supervivencia, los más aptos o mejores son los que sobreviven. Las subvenciones pueden ayudar un poco al principio, pero no miran la calidad, aparte de otros inconvenientes que pueda tener como los que he dicho.

    Generalizo en mis comentarios, se que las cosas no son blancas o negras, pero si hago esa categorí­a de las cosas.

    Ahora, después de la anterior parrafada.

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