Críticas

SED DE VENGANZA

Sed de Venganza (Faster) comienza pero que muy bien, prosigue aún mejor y entonces se arrepiente de sí­ misma y prefiere irse a la mierda, de forma casi inexplicable. Debí­a ser el gran regreso de Dwayne ‘The Rock’ Johnson, el único actor de la nueva generación de aspirantes al cetro de Chuache quien puede vanagloriarse de que el propio Chuache le cedió personalmente el testigo con un cameo en El Tesoro del Amazonas, pero que de un tiempo a esta parte ha visto descendida su reputación en el género haciendo, sin ir más lejos, del equivalente estadounidense al Ratoncito Pérez entre otras afrentas contra la Humanidad. No sucede así­, pero en esta ocasión no es culpa suya. Ni por asomo. Es el amo, este maromo. Pero puedo opinar que habrá que esperar hasta Fast Five para atestiguar si existe una remontada y, mientras tanto, intentar averiguar –si os tomáis esta molestia– cómo una peli de acción sota-caballo-rey (facinerosos matan al hermano de The Rock, The Rock sobrevive a un balazo en el cráneo, The Rock pasa un tiempo en la cárcel, The Rock regresa para hacer tapices con intestinos) que está pero que muy chula durante dos terceras partes puede acabar con un clí­max final cuya única explicación pasa por especular que se han quedado sin dinero, han juntado a los tres actores principales y les han dado veinte minutos para inventarse el final (consejo: una megaexplosión de cojones nunca hizo daño a nadie).

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Nadie lo podrí­a decir viendo que a los cinco minutos el amigo Johnson acaba de reventar el cráneo de un tiro a uno de los susodichos blancos humanos a plena luz del dí­a en una oficina abarrotada, sólo para proseguir con una bien rodada (y bastante original para los tiempos que corren) huida en coche, mientras poco a poco aparecen secundarios exóticos. Primero, curiosos; y, después, interpretados por actores como Billy Bob Thornton, Tom Berenger, Maggie Grace, Jennifer Carpenter y Carla Gugino –al ritmo de la banda sonora de Clint Mansell… para que os quede claro: este film no lo están haciendo donnadies–: un policí­a drogadicto (evidentemente, Thornton), su jefa suspicaz y con mala leche (libro de texto del cine de acción, con sus cosillas propias) y, el remate, un superasesino profesional interpretado con cierto grado de sorna por Oliver Jackson-Cohen –una especie de Jake Gyllenhaal más calmadito– quien acepta alegremente el cúmulo de disparates que representa su personaje  (Steve Jobs de carácter zen con problemas infantiles de motricidad que ahora se dedica a la caza humana acompañado de la meganovia).

Todo este rollo, mezcla de cine ochentero con nuevas tendencias más o menos paródicas, aguanta cómodamente cuando está metido en faena porque el film deja bien claro desde el minuto uno que el espectador debe ponerse el listón más o menos a la altura del Inframundo. Visualmente es un film pesado –mucho contraste, colores muy petados– pero también es dinámico y con los tiempos bien marcados.  George Tillman Jr. (Hombres de Honor) es un profesional y controla tanto un duelo de miraditas entre Johnson y la futura ví­ctima que tiene delante, como una persecución, como un tiroteo, como un diálogo tranquilo. Hace las cosas bien y con seguridad. Las yoyas se reparten de forma correcta. Ninguna escena es excepcional o destinada a pasar a los anales del género, pero uno se conforma con que Sed de Venganza acabe convirtiéndose en una piedra de toque para el regreso a su género especializado de un actor con MUCHO carisma, MUCHA presencia, MUCHO sentido del humor, y con el mérito de estar luchando contra el progreso de los tiempos, enamorados de actores ancianos en su última misión, jovenzuelos depiladitos o de héroes un poco más pedestres que un animal que saca dos cabezas a Adewale Akinnuoye-Agbaje (el maldito Adebisi), con quien comparte plano en más de una ocasión.

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Coincidiendo justo con la entrada en acción de este último, la pelí­cula cae. Sed de Venganza quiere contarte ALGO MÁS que un bigardo despellejando malotes. No deberí­a extrañarnos una vez sabemos que sus guionistas, los hermanos Tony y Joe Gayton, son los autores el libreto de la excelente locura de venganzas que era The Salton Sea, pero esto no es un drama sino una peli de acción. Creo  que entran simplemente demasiado tarde:  conforme nuestro protagonista va comprendiendo el alcance de sus acciones, y entran en juego esas “dudas morales” que tanto daño han hecho al cine de acción descerebrado, el film cae de forma increí­blemente brutal porque no habí­a nada que pudiera suponer que iba a cambiar así­ de derrotero. A mí­ me recuerda un poco a Carne de Neón en este aspecto. La verdadera pelí­cula aparece en el último tercio y ya no hay tiempo para cambiar la dirección.

¿Precisamente ahora se supone que tienen que importarnos los secundarios “estándar” –comenzando por el hermano del prota, cuyas únicas lí­neas de diálogo son “Come on, bro”, “Take it easy, bro”, “It’s cool, bro”… es su “bro” — que nos has colado?  ¿Ahora resulta que esa escena que has puesto casi al azar entre ensaladas de tiros era absolutamente crucial? Venga, coñe.  El clí­max es increí­blemente forzado porque en muy pocas ocasiones la pelí­cula nos ha dejado entrever que iba a acabar dando la vuelta precisamente al género en el que se ha insertado durante los minutos precedentes y que se ha empeñado en exagerar: Faster ha sido, hasta ese momento, un conjunto de escenas de acción, con sus consabidos tiempos muertos, sí­. Pero ni éstos han contribuido a unir las piezas, ni las primeras a desarrollarlas.

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Pero hasta ese momento, el film no ha estado pero que nada, nada mal. Además, alegráos: en esta clase de pelis, la tolerancia del espectador juega un papel esencial, y es muy posible que soslayéis este (raro, raro, raro) problema final si llegáis entregados: es violento, es inmaduro, es en su mayor parte entretenido, y tiene un actor que es el último de su especie, pero por los problemas antes mencionados me ha dejado a mí­, que no tengo otra cosa que ir por la vida en plan Dostoievski del cine de acción, un mal sabor de boca. A vuestra discreción.


George Tillman Jr. | Tony y Joe Gayton | Dwayne 'The Rock' Johnson, Billy Bob Thornton, Maggie Grace, Olivier Jackson-Cohen, Tom Berenger. | Michael Grady | Dick Westervelt | Clint Mansell | David Lazan | Tony Gayton, Liz Glotzer, Martin Shafer, Robert Teitel | Joe Gayton, Dara Weintraub | CBS Films, TriStar Pictures, Castle Rock Entertainment, State Street Pictures | Sony Pictures |
  • Niebo

    SPOILERS!!!!

    Ayer la vi con unos colegas y la verdad es que todos nos quedamos decepcionados.
    – Empieza genial, con mucha contundencia, pero luego, cuando vez que el prota cuan mole, lo único que hace es pegar tiros… menudo chasco. No es normal contratar a The Rock y su amasijo de músculos para que pegue un tiro. ¿Qué venganza más sosa es esa? Yo cuando lo vi entrando en la habitación del viejo pensé: “Buf, que el viejo se prepare para volar por el balcón”. Pero nada. Se enfrenta al negro en la discoteca y pensé: “Buf, una pelea entre estos dos monstracos va a ser brutal.” Y duró menos que el bostezo de un colibrí­…

    – El asesino de la pelí­cula es uno de los personajes más patéticos de la Historia del Cine. A saber: la presentación es cojonuda, con el tipo entrenando posturas imposibles mientras vemos sus fotos y, de forma sencilla, nos introduce brillantemente a un personaje que parece ser badass.
    Siguiente escena: lo vemos todo flipado hablando de sus posturas con su novia (¿?), luego se viste de forma elegante y sale con su cochazo de asesino “discreto” (¿?) como si estuviésemos viendo un anuncio de perfume para hombres, con loba rubia despidiéndolo incluida.
    Sus dos encuentros con el prota son nimiedades. Luego lo vemos en una subtrama absurda con su novia o esposa en plan “Lo pienso dejar, cari!” (¿?). Finalmente, cuando tiene a The Rock contra las cuerdas, que puede pegarle un tiro en la cabeza y terminar su misión, no lo hace. Se pone a hablar con él y hasta le desvela el giro final por la puta cara (¿?). Menudo profesional. Te pones a recordar al asesino de Clooney en “El americano” en comparación y te dan ganas de llorar…

    – El final no pega con lo anterior. Parece como si estuviesen haciendo una pelí­cula con un final distinto y de pronto llega el productor y dice: “¿Y el giro final qué? ¿dónde lo ponemos? ¡Vamos, chicos, hay que inventar algo!”

    Porque no tiene sentido que el comisario le diga a Carla “estoy buení­sima” Gugino simplemente que “lo siento, tení­a que haberte dicho que el poli yonki tiene el caso”, para que luego, cuando se desvele que es el villano, le comente: “No, si el poli yonki me insistió mucho para coger el caso.” (¿?).
    Tampoco pega que nos lo pongan de padre arrepentido que quiere volver con su familia, con la adicción a las DROJAS y que luego resulte ser un frí­o bastardo.

    Tampoco tiene sentido que contrate al peor asesino del listí­n telefónico, le mande mantar a The Rock y luego se lo cargue él con la excusa de “No, es que al final me entraron ganas de matarlo y tal…”

    Por suerte, después de este chasco, pusimos el caspón ochentero italiano “La croce dalle siette petre” y nos partimos el culo con el hombre lobo más hilarante jamás creado.

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